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Relaciones

Las tres (putas) fases del amor

Salir implica volver a la primera fase con otro alguien con el que dejarse querer.

No sé qué me pasa… que siempre me pasa lo mismo.  No,  no son unas declaraciones de una folclórica con patillas. Es mi puta vida. No hay historia de amor o aventura absurda de fin de semana que no pase por estas tres horripilantes y nauseabundas tres etapas. Tres. Ya sé que sería mucho más fácil si todo se resolviese en una escena, pero no. Soy de naturaleza complicada y en el amor tampoco me lo iba a poner fácil. Así me va.

Fase 1. El niño, que se ha enamorado.

Chico conoce chica que para su desgracia soy yo. Tenemos una cita. Una cita guay, desconcertante pero guay. El susodicho se engancha a mis rarezas, a mi humor inglés del norte y a mi forma de gesticular. Me invita a más vino blanco. Otra cita y otra. Me mira en silencio y sonríe. Me da los buenos días cada mañana y las buenas noches cada noche. Hace que nuestros gustos coincidan y casualmente le gustan las croquetas. Le pregunto que si se casaría conmigo por la iglesia de la cienciología mientras suena una canción de Chayanne y me dice que sí sin pensar. Alucino. Se queda parado. Me río fuerte mientras el vuelve a abrocharse los botones de su corazón. Se imagina conmigo pero yo… intento seguir imaginándome sola. Hago un esfuerzo por no dejarme llevar. Me despierto y allí está mirándome. Me toca el pelo sin que se lo pida. Me dejo querer pero de lejos. Me agobio un poco y da dolor de barriga. Me entra susto y lanzaría el móvil al váter cada vez que me llama.

Fase 2.  Me gustas tanto que yo qué sé.

Pero un día no me llama y se me cae la careta de Sirenita rancia. Que sí, que igual me he enamorado un poco. O bastante. La tortilla se ha dado la vuelta sin avisar. Quiero otra cita y no me la pide. Se la pido y me dice que no le viene bien. Me las devuelve todas con intereses y se hace el rancio con razón. Miro el móvil fijamente para ver si mi concentración hace que su neurona del amor se active y me escriba un whatsapp. Miro otra vez el móvil, lo apago y lo vuelvo a encender – no vaya a ser que-. Me apetece todo con él. Le abrazo fuerte cada vez que nos vemos y me dan ganas de llorar cuando se va. Le lanzo indirectas, canciones, pinzas de tender y bolas de papel. Es perfecto, pasa todos mis filtros, incluso en los que no había pensado.es tiene aire acondicionado pero incluso en los que no habñian el que dejarse querer. La fase tres tiene aire acondicionado pero Empiezo a pensar que no voy a encontrar nadie mejor que él. Empieza el drama. Un día me imagino seriamente casándome por el rito de la cienciología con una canción de Chayanne. Quiero tomar vino en mi casa, dormir, comer, pasar la escoba… y a la vez no quiero salir de la cama. Meo rosa y sé que así no puedo vivir. Mira Mayra, yo me planto.

Fase 3. La dieta del perro del hortelano: Ni comemos ni dejamos comer.

A chica le gusta chico y chico está pillado por chica pero con tanta tontería ya no sabemos a quién le toca tirar. Me hago la interesante pero solo consigo parecer tonta. Tenemos ganas de vernos, de estar juntos… pero a ver quién se decide. Un día quedamos a tomar café como si fuésemos compañeros de trabajo y al volver nos freímos a whatsapps. Que si me hubiese encantado tal, que si podríamos haber hecho cual, que si te has ido muy pronto, que si MIERDAS. Nos damos más ‘Me gusta’ en Facebook que abrazos, lo más cerca que estamos de tocarnos es aumentar la pantalla con los dedos para hacer zoom en nuestra foto. Hablamos de amor por Twitter y hacemos FAV diciéndonos «ya… y yo». Antes de terminar la frase de «a ver si quedamos» ya he mojado las bragas y tú te has desabrochado el cinturón. Nos gustaría rodar en la cama pero nos conformamos con ver una serie cada uno en su sillón. Nos echamos de menos sin habernos perdido. Pero pronto nos perdemos porque somos gilipollas.

Os escribo desde la fase tres, donde estoy casi siempre. Tengo esperanzas de salir algún día, aquí hay demasiadas pelusas y bombones de licor caducados. Salir implica volver a la primera fase con otro alguien con el que dejarse querer. La fase tres tiene aire acondicionado y un wifi estupendo, pero es una verdadera mierda. Con wifi, pero mierda.

PD: Mamá, tráeme sopa, que esto va para largo.

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4 comentarios

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PaulaPor
Paula

Publicista. Parezco normal, pero no.

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4 COMENTARIOS

  1. Avatar de Anna Lendinez RiusAnna Lendinez Rius

    Muchos somos de naturaleza complicada me parece a mí. Estas tres etapes son el resumen de mi vida. Aunque la fase 1 y la 2… Lo mismo, pero cambiando papeles. Al final, demasiadas veces, parece que necesitemos percibir un mayor y claro interés por la otra parte pare desarrollar nuestro interés o dejarlo asomar. Y cuando somos “valientes” (llámese también naturales) y mostramos nuestro interés, la falta de reciprocidad temprana o el miedo al rechazo, la inseguridad que supone exponerse primero, acaba haciendo que el interés de pase rápido. Qué casualidad, que empecemos a perder interés cuando el interés del otro se despierta, demasiado frecuentemente.
    Todo lleva a la fase 3. O nos desnudamos (exponemos) a la vez, o nada. Al final suele ser nada. En la fase 3, ya nadie suele estar dispuesto a desnudarse del todo, ni a la vez, ni uno después del otro. Por inseguridad, o por X, el roce nos hace pudorosos, emocionalmente, también.
    Paula, me gustas.

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Sé que este tira y afloja forma parte de las primeras etapas de la seducción en un porcentaje muy alto de los casos, o al menos eso imagino por lo que veo a mi alrededor. Personalmente, no me gusta, no me divierte y nunca lo he consentido, pero es por mi carácter, soy un poco control freak. Si no sé si un tío está por mí, y me gusta, no puedo aguantar la incertidumbre y se lo pregunto. Si le gusto pero no sé qué quiere exactamente conmigo, se lo pregunto también. Supongo que me podrían engañar, pero nunca lo han hecho. Si alguno ha intentado jugar al tira y afloja, no tengo paciencia. Creo que me aburro pronto de la inquietud, yo nací para la calma. Por mi parte, siempre me he lanzado a tumba abierta cuando alguien me ha gustado de verdad, y he sido brutalmente sincera cuando solo me ha gustado parcialmente. Ese es mi estilo, seguro que me pierdo emociones, pero no me ha ido mal.

  3. CristinaCristina

    Lo primero, me encanta como escribes
    Y lo segundo, esta claro, cuando una relación está en una de estas tres etapas lo veo poquito claro .
    Creo que el verdadero amor es de un descremalleramiento brutal, de olvidarsete que existen las redes sociales y las seríes de televisión .
    Y si una relación la tienes que analizar es una mierda .
    Soy muy fan de Ronronia
    Al grano y a tope
    Y sino viendo series sola , con un vermout y una mascarilla de aguacate en los pies
    Que se está divinamente

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