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Redes

Las redes. Historias de amor. Parte II

Si eres participante, anima a tus amigos que voten por ti.

Vamos por la segunda parte del concurso organizado por Caoba. Si quieres saber de qué se trata, puedes leer las condiciones aquí. 

Estos son los últimos 5 relatos elegidos. Y desde este mismo momento se abre la votación popular.

¡Ayuda al relato más bonito ganar la preciosa noche en un increíble hotel!

Puedes leer los 10 relatos y, además, votar AQUÍ: ¿Cuál es la historia más bonita de las diez ofrecidas?

Si eres participante, anima a tus amigos que voten por ti. ¡El 9 de marzo anunciaremos al ganador!

Y ahora, los últimos finalistas:

Relato 6 (Autor: C)

¿Quién cree en el amor a primera vista hoy en día? ¿Y en el amor platónico? Me quito el sombrero ante esto pero antes aclaro que no sólo es cuestión de físico. Así fue como comenzó la relación con mi actual pareja. Estoy segura de que todos hemos visto pasar a alguien por la calle y nos ha parecido atractivo, incluso hemos llegado a pensar que podríamos tener química con esa persona porque, por alguna extraña razón, hemos visto algo diferente en él/ella.

Después de una semana coincidiendo con él en varios sitios me informé sobre su nombre y, como solemos hacer todas, le registré de arriba abajo. Estaba súper convencida de no querer dejar pasar esta oportunidad así que lo busqué en Twitter y comencé a seguirle a pesar de que no nos conocíamos de nada. Al rato lo hizo él también seguido de marcar un tuit mío como favorito. El juego continuó varios días hasta que él se animó a hablarme por mensaje privado y lo mejor vino cuando, al tiempo, me confesó que se había fijado en mí antes y no pudo creerse que le hubiera seguido en Twitter. Qué casualidad, ¿no? Pues bendito el “ahora o nunca” que me hizo lanzarme a la piscina y benditas redes sociales que nos ayudan a dejar la vergüenza un poquito de lado.

Relato 7 (Autor: A.M)

Los minutos pasaban tan lentos cuando esperaba su respuesta en una pantalla vacía como lo hacían ahora los kilómetros que nos separaban.  Dejando atrás el calor de Madrid y la frialdad del teléfono me esperaban la playa y al fin su compañía.

Estaba apoyado en su coche, dejo que me acercara yo, los nervios y la emoción duraron hasta que rozo mi piel y pude sentir por fin la calidez que me transmitían sus palabras. Aquellos primeros instantes se diluyen en mi memoria, sin darme cuenta navegamos hacia mar abierto.  Mi miedo al mar se vio vencido cuando la luna sorprendió nuestros juegos y sonrisas.

Han pasado 4 años desde aquella tarde y aun hoy puedo sentir el olor de su abrazo por la noche, termino sin previo aviso, sin largas explicaciones ni disculpas. Nunca querré a nadie como a ti nos dijimos y así fue.

Relato 8 (Autor: L)

Era agosto y estaba en la sala de Internet rural del pueblo. Había recibido un mensaje de un chico que decía llamarse Sergio. Me dijo que se había equivocado, que no era la persona que quería agregar al Messenger. En septiembre ya chateábamos a diario. Era de cerca de Barcelona, donde yo vivo, pero de una ciudad de la que apenas conocía nada bueno: Santa Coloma. Él parecía diferente. Diferente de todo lo que yo tenía preestablecido. Quedamos para conocernos varias veces, pero siempre sucedía algo. Incluso una de las veces “tenía un herpes” –luego descubrí que era verdad–. En octubre quedamos una tarde en la parada de metro de mi casa. Lo más fascinante es que yo, con 16 años, lo estaba esperando leyendo Harry Potter. Todavía sonreímos por ello.

Relato 9 (Autor: A.L)

Le había conocido en Badoo cinco días antes. Promete, es un presentimiento.

Me gustó la primera impresión: atractivo y amable. Según le miraba y escuchaba me iba gustando más y más. Tiene hoyuelos, una espalda imponente y sentido del humor. Decidí insinuarme y descubrir mis cartas: – ¿Por qué te sientas tan lejos? Acércate más…- Y entonces me besó. Seguimos besándonos y acariciándonos horas, en el bar, en su cama…se paró el tiempo. No podíamos despegar nuestros cuerpos ni miradas. Queríamos saber todo el uno del otro.

Y llegó el momento en el que nos teníamos que separar. Le llevé a la estación y nos despedimos en silencio.

Unos minutos  después de que el tren arrancara recibí un mensaje: – Ya te echo de menos…

Sonreí. Ya tenía clara la imagen que enviaría a mis amigas en el grupo de whatssap para resumir el encuentro.

Existen los flechazos.

Relato 10 (Autor: D)

Negaba que aquello estuviese pasando, Twitter y amor eran dos palabras que no podían ir unidas en la misma frase sin una negación de por medio.
Pero poco a poco deje de estar a salvo, había entregado las armas accediendo al jueguecito de los mensajes directos y mi defensa ante su posible ataque llego a ser más bien escueta.

No le conocía, pero sabía que desayunaba, como le había ido el día en el trabajo, que opinaba en cuanto a política, sabía hasta que lado de la cama prefería para dormir.

Estaba metiendo mis manos en la vida de alguien que no sabía ni que existía y me parecía una locura por muy usual que sea en estos tiempos “modernos”.

Me pidió mi número de teléfono, el punto de no retorno, ese número tiene demasiado poder, y se lo di, y claro, el me llamo, me invito a un copa de vino y le deje tirado cuando le vi esperándome de verdad.

Me pregunto si aún seguirá teniendo el mismo número de teléfono.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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