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Relaciones

Las personas sanas no quieren casarse

Alguien se enamora de ti porque tú eres tú, porque eres tú misma. ¿Adónde ha ido a parar eso?

Los que habéis visto Mad Men sabréis a lo que me refiero. Ese capítulo en el que una Peggy desconsolada, avergonzada incluso, vaso de whisky en mano, le dice a Don: “I just turned 30”, y a él no se le ocurre otra respuesta que ese alarmado “When?”. Parece mentira que a alguien tan maravilloso como Peggy pueda sentarle mal cumplir años, pensé en su momento. En la pequeña pantalla el personaje lo tiene todo: juventud, belleza, un cerebro inteligente y despierto, independencia económica, un trabajo fabuloso y una voz propia en un mundo de hombres. Todo salvo un marido (o una pareja), sin el cual, al parecer, nada de eso vale un comino. O así lo cree ella. ¿Os es familiar?

Tropecé con la entrevista a Michael Labkvosky hará cosa de un mes, mientras me documentaba sobre la importancia del matrimonio en los países de la ex Unión Soviética. Labkovsky es un reputado terapeuta ruso, especializado en psicología familiar, al que la periodista Elena Sotnikova entrevistó para la edición rusa de la revista Elle el pasado agosto. Lo que sigue es la traducción al español de ese diálogo. ¿Por qué hay tanta gente que no logra encontrar el amor? ¿Qué es lo que hace funcionar una relación? ¿De dónde viene el miedo a la soltería? Seguid leyendo.

Elena Sotnikova: ¿Qué es lo que le pasa a nuestra sociedad con las relaciones de pareja? Veo a muchas mujeres en sus treinta, interesantes, atractivas, exitosas y con una gran predisposición a tener una relación estable, quienes no es que no consigan casarse, sino ni tan sólo conocer a alguien nuevo. Dicen que no hay hombres ni lugares dónde conocerlos. Este problema de la “soledad” femenina, ¿es algo nuevo?

Michael Labkosvky: Para empezar la soledad no es una ausencia de amor a tu alrededor, es la ausencia de interés hacia uno mismo, además desde la infancia. Todos sabemos que hay niños que no pueden quedarse solos y van constantemente detrás de su madre. Mientras que a otros  se les puede dejar durante horas y se dedicarán a dibujar o se entretendrán con cualquier cosa. Éstos que no hacen más que ir detrás ya tienen un problema: no son capaces de distraerse por su propia cuenta, no resultan interesantes para sí mismos. De este grupo crecerán mujeres que no podrán ir solas de vacaciones, ni al teatro, ni menos sentarse a comer en un restaurante.

Por lo que respecta a las mujeres interesantes y atractivas que no pueden encontrar pareja porque tienen los estándares muy altos, esto es una señal de incapacidad para las relaciones y miedo ante las mismas. Aquí también se puede incluir la cuestión sexual: “Sólo puedo acostarme con alguien si estoy enamorada, y puesto que no estoy enamorada de nadie, no tengo vida sexual.” Eso es tenerle miedo al sexo.

Las personas siempre están inventándose cosas, no son psicólogos y no entienden la verdadera naturaleza de lo que les pasa. A propósito de la búsqueda de una pareja diré, adelantándome a la pregunta “¿a quién buscar?”: la única cualidad que debe haber en tu pareja es que te atraiga. Todo lo demás no juega absolutamente ningún papel.

E.S.: Tradicionalmente la flexibilidad emocional y la capacidad de adaptarse al marido por el bien de la familia siempre han sido las reglas de oro. Y precisamente ahora se habla de que las generaciones jóvenes han perdido la capacidad de comprometerse, no quieren aceptar los defectos de su pareja y por ello tienen problemas.

M.L.: A las personas no las quieren porque se adaptan, eso sólo empeora aún más la situación. Serás un cero a la izquierda para un hombre si no se puede decir de ti quién eres, cómo eres y qué te gusta desayunar. Tratar de acertar en todo o minimizar los conflictos es, en primer lugar, perjudicial para las mujeres. Según las estadísticas los hombres solteros viven menos que los casados y las mujeres casadas viven menos que las solteras. Ceder completamente ante el hombre es una manifestación del miedo a perderlo, a quedarse sola. Yo no celebro este comportamiento. Alguien se enamora de ti porque tú eres tú, porque eres tú misma. ¿Adónde ha ido a parar eso? ¿Por qué una chica a los dieciséis años da calabazas a todos sus pretendientes y a los cuarenta  vive en un sinvivir a la espera de que alguien la elija?

E.S.: ¿Y qué es lo que ha pasado en ese tiempo?

M.L.: Su autoestima ha caído.

E.S.: ¿Por qué?

M.L.: Porque las cosas no le han ido bien. Las personas están configuradas de una forma muy clara: cuando algo no sale como querrías empiezas a pensar qué es lo que va mal contigo.

E. S.: ¿Y cuáles son las perspectivas de este tipo de mujer?

M.L.: Necesita aclararse con su cabeza y no con sus pretendientes. El comportamiento de una mujer hacia un hombre bebe mucho de la relación que tiene con sus padres, y en particular, con su padre. Si hubo alguna ofensa o una pelea en el pasado, todo ello va a reflejarse en la relación de pareja. Solemos medir el amor en base al nivel sufrimiento que nos provoca. Cuando una mujer dice “estuve enamorada”,  acostumbra a no ser una historia de amor, sino la de un “camello” que le infligía un sufrimiento que creía necesario e inevitable. Pero un amor sano trata de cuan feliz eres. Muchas personas ni siquiera comprenden de qué estamos hablando porque llegaron al mundo en una situación infeliz, tuvieron unos padres infelices y en general no saben que las cosas pueden ser de otro modo.

E. S.: ¿Y no considera que puede ser al revés? Si los padres viven como el perro y el gato, y en casa no hay más que gritos y escándalos, puede ser que su hija quiera que en su propia familia todo sea diferente y que ésta no le recuerde en nada a su infancia.

M.L.: Para que eso ocurra debe desprenderse del problema familiar. Que una mujer hable de su infancia no como una niña de cinco años sino como una mujer de cuarenta supone muchísimo trabajo. Básicamente, para una tener una vida propia sana y feliz es importante construir la relación con los padres desde el punto de vista de un individuo adulto y no mantenerla por un sentimiento de miedo o culpa. Esos hay que superarlos. Entonces muchos problemas personales, surgidos de una infancia dura, se solucionarán por sí solos.

Visitas al diván

E.S.: No deja de hablar de solucionar los problemas mentales. ¿Cómo? ¿En el psicólogo?

M.L.: Lo primero que una mujer debe comprender es que su historia no es la historia de quien no tiene suerte en el amor. No es verdad que no consigue encontrar pareja. Es una neurótica, quien por la fuerza de las circunstancias se predispone a sentirse exactamente así. El problema no está en los hombres sino en su obsesión con ciertas cosas: que no es lo suficientemente guapa, o lo es demasiado, que en el país la situación demográfica es complicada, etc. La causa es su estado emocional.

E.S.: ¿Puede ser más concreto? La estabilidad mental es un tema importante pero aun así, ¿cómo hay que comportarse para encontrar marido?

M. L.: Lo primero que debe hacer es dejar de querer casarse. En otras palabras, si quiere casarse tiene de dejar de pensar en ello, desestimar la idea en sí. Las personas sanas no quieren casarse. Para una persona sana la situación pinta diferente. Para empezar tiene la necesidad de querer y, a causa de esa necesidad, encuentra a quien que la va a querer.

E. S.: ¿Dónde lo encuentra?

M.L.: En la calle. Hubo un tiempo en el que, como todos los jóvenes, consideraba que existen lugares determinados para conocer a gente, como las discotecas. Eso es una tontería. Ahí, tras esa esquina, en todas partes tienes un lugar para conocer a alguien. No existe un lugar así.

E. S.: Conozco a muchas mujeres con una gran necesidad de querer, pero que son incapaces de conocer a nadie nuevo. Dicen que los hombres no se les acercan.

M.L.: Los hombres están hechos de tal modo que ya de niños se acercan sólo a aquellas personas que con la mirada les dan permiso para ello. Hay inútiles que se acerca aunque les digas “largo de aquí”, pero no debes relacionarte con este tipo de gente, están enfermos. Un hombre sano es como un niño. Se acerca cuando una mujer le sonríe, le mira a los ojos y siempre tiene en cuenta la señal de “stop”. Mientras que algunas mujeres consideran que para que les hagan caso tienen  ir a un cirujano plástico, maquillarse de forma especial y demás. Eso es masoquismo puro. Aún te van a querer menos.

Para una persona sana las cosas transcurren de la siguiente manera: quiere a alguien, quien a su vez le quiere a él. Esta es la única relación normal posible. Cuando no te quieren no hay que agarrarse a las personas. En segundo lugar, cuando dos personas se quieren tienen la necesidad de vivir juntos, cuando viven juntos surge la necesidad de tener hijos, formar una familia, y así llega de forma natural el matrimonio. Casarse a cualquier precio, casarse porque todo el mundo ya se ha casado y divorciado dos veces, eso es una estupidez.

E.S.: Para usted puede ser una estupidez pero para algunas mujeres es un tema crucial.

M.L.: Está bien, continuaré concretando. Nunca hay que comenzar una relación con un hombre casado. Si quieres casarte no pierdas el tiempo. Un hombre casado no necesita una esposa, ya tiene una en casa. La probabilidad de que deje a su familia y se case contigo existe, pero es muy pequeña. Es más bien la excepción a la regla. Por supuesto que cualquier mujer puede enamorarse de un hombre casado, pero ¿qué distingue a una mujer sana de una neurótica? La neurótica va a sufrir y a involucrarse más en esa relación. Mientras que la sana dirá: “Oye, ¡te quiero tanto! Cuando te divorcies llámame enseguida. Solo que no lo estires mucho, no voy a esperarte eternamente.” Y eso es todo. Una persona sana siempre se escogerá a sí misma, mientras que una neurótica escogerá la relación conflictiva.

Sigamos. Comienzas a salir con un hombre y hay algo de su comportamiento que no te gusta. Por ejemplo, el tema favorito: lleváis saliendo ya un tiempo pero aún no vivís juntos. Si le quieres y quieres vivir con él, díselo. Si después de eso la situación no cambia, hasta luego. Si no te gusta cómo te trata, si hace algo que te hace sentir incómoda, se lo dices una vez. Si la cosa no cambia, hasta luego. Si no está enamorado de ti no hay que intentar conquistar a nadie, acabará mal de todos modos.

Hablando en plata

E.S.: Algunas personas revelan su verdadero carácter en el matrimonio. Puede haber cosas que no sepamos de nuestras parejas hasta que no nos casemos. ¿Qué debemos hacer en ese caso? ¿Romper la relación si ha aparecido alguna nueva faceta que no nos gusta?

M.L.: Lo más probable es que esa faceta ya se hubiera manifestado en alguna otra ocasión. Si es así tendría que haberse hablado antes. En general, a los hombres hay que decirles una sola vez aquello que no te gusta. Si no te han entendiendo entonces hay que tomar una decisión, que puede ser “hasta luego” o “acepto la situación tal como es”. Cuando lo repites muchas veces, simplemente te estás quejando. Nadie va a adaptarse a ti. Sea marido o novio, te ha oído y comprendido perfectamente. Continuar este tipo de conversaciones es un círculo vicioso: “te lo dije”, “ya habíamos hablado de eso”, “me lo prometiste”, etcétera.

E.S.: Qué fácil es todo para usted.

M.L.: En el caso contrario serás una víctima. Ya he dado este ejemplo: salís juntos y tienes muchas ganas de vivir con él, pero él no está preparado. No hay que convencerlo, hay que encontrar a otro. No tiene sentido perder el tiempo. O ya vivís juntos y quieres casarte. Para empezar, no hay que esperar a que él te lo pida. Simplemente puedes decir: “Oye, quiero que tengamos una familia, y quiero casarme”. Se lo has dicho una vez, esperas un tiempo para quedar bien y continúas tu camino. Este tipo de mujeres acostumbran a tener mejores relaciones. ¿Por qué? Porque tienen su propia personalidad. A los hombres, al igual que a los niños, les gusta cuando una mujer tiene carácter. En segundo lugar, comportarse de forma independiente y autosuficiente significa que tu relación no está basada en el miedo.

Seguimos. Por desgracia, la mayoría de mujeres que quieren casarse están tan orientadas hacia la pareja y el matrimonio que eso ocupa todo su tiempo. ¿A qué me estoy refiriendo? Cuando vienes de una realidad familiar estable y feliz tanto el matrimonio como las relaciones de pareja son un aspecto secundario en tu vida. Te sientes realizada, tienes intereses, amigos  y además una relación y una familia. No obstante si ha habido algún desajuste familiar, como por ejemplo que a una mujer en su infancia le faltaron las figuras paternas, de ello resulta lo siguiente: “Sea lo que sea que consiga en esta vida, nada de eso tendrá verdadera importancia, si no tengo una pareja”. O “Mírame, tengo éxito laboral y soy maravillosa, pero si aparece un hombre en mi vida estoy dispuesta a dejarlo todo”. ¿De qué trata en realidad esta historia? De la niña que estaba dispuesta a darlo todo por cinco minutos de atención paterna.

E.S.: ¿Y cómo afecta esto en el futuro?

M.L.:  La obsesión por tener una relación de pareja es una hipertrofia del sentimiento de la soledad, que se manifiesta en la fijación por casarse. Una mujer normal concibe el matrimonio como una parte de su vida. Si una persona constituye para otra todo su mundo, esto significa que no tiene una vida propia. El matrimonio no es una nueva vida, un nuevo planeta, una nueva realidad. El matrimonio es todo lo que ya tenías más otra persona.

Para una relación hay que estar preparado. Hay muchas personas que tienen miedo a las relaciones, o han tenido malas experiencias con sus parejas anteriores y por eso no están listas.  Pero el tiempo pasa. Y para que esas experiencias traumáticas no se repitan hay que hacer lo que ya he comentado: no tragarse nada, manifestar enseguida aquello que no nos gusta y alejarnos tranquilamente si la situación no cambia.

E.S.: Su posición es en verdad inusual y a mucha gente le puede parecer demasiado drástica. Para muchos sus consejos simplemente son imposibles de digerir.

M.L.: La cuestión no está en el estómago ni en el grado de valentía de la persona. Uno siente que las cosas no le salen como querría en la vida, lee libros, va a conferencias, a psicólogos, incluso a videntes. Intenta encontrar respuestas a aquello que le preocupa. En este caso en concreto, lo que deben hacer para conseguir casarse. Y solamente hay que hacer una cosa: ser uno mismo. Con eso es suficiente. Las personas nos quieren básicamente por eso.

E.S.: ¡Pero si no consigues conocer a nadie para enamorarte siquiera!

M.L.: Puedes llegar a conocerlo, pero para eso primero hay que hacer autolimpieza y dejar de tener miedo.

E.S.: ¿Cómo?

M.L.: Vamos a definir qué significa “tener miedo”. Es cuando un chico te gusta pero no eres capaz de acercarte a él porque tienes miedo del rechazo. Es cuando estás enamorada pero no puedes decírselo porque tienes miedo de que te conteste: “Yo no”. Las personas sanas dicen “te quiero” para expresar sus sentimientos. Mientras que los neuróticos utilizar esas palabras como herramienta de manipulación. Se quedan esperando la reacción del otro y dios les libre de que les den la respuesta incorrecta. Entonces habrá llantos, escándalos y demás dramas.

Tratar la neurosis

E.S.: ¿Entonces qué podemos hacer las neuróticas?

M.L.: Para empezar, aceptar que sí hay hombres. Y para seguir, que vuestro problema tiene que ver sólo y exclusivamente con vuestro “mundo interior”.

E.S.: Así pues, en conclusión, la causa de nuestros problemas a la hora de relacionarnos con hombres es que todas las mujeres somos unas neuróticas… Además, me parece que la excusa de la “neurosis” le va como anillo al dedo para todo. Todas han tenido problemas en la infancia, todas tienes complejos, a todas hay que hacerles un lavado de cerebro, el problema de la soledad y etcétera. Usted es un hombre maduro, ha necesitado años para llegar a estas conclusiones y tiene todo el derecho de pensar y actuar de este modo, pero ¿no considera que estas reglas puedan ser difíciles de aceptar para una joven de veinticinco años?

M.L.: Hay una serie de reglas comunes que no dependen de la actitud, la educación o la situación familiar. Por ejemplo, ¿quieres sexo? Ves a por ello. Las hay más tímidas o más descaradas pero ¿qué importa eso? Y no se trata sólo de sexo, se trata de la vida. Si necesitas algo, lo necesitas. En ese caso ves y cógelo. A todas las mujeres, independientemente de su aspecto físico y carácter, les enseñan a conseguir lo que quieren. Volvamos a la raíz, el problema de estas personas es común en todas ellas: no son capaces de ser felices, por el motivo que sea. El sentido de la vida está en ser felices. Para despertarse cada mañana de buen humor, estar contento con uno mismo, con tu aspecto, con tu carácter, con tu marido, con tus hijos, con tu trabajo, con tu ciudad, con tu país y con el mundo en general.

Sí, eres una persona y puedes sufrir por cualquier cosa que te pase, pero no deberías sufrir porque no te pasa nada. A simple vista todo está bien, no ha muerto nadie, todos están sanos, pero tú te despiertas por la mañana y te sientes mal. Acaba de empezar el día y ya te sientes acomplejada, sientes que nadie te necesita. Eso es la neurosis. A causa de sus complejos, su inseguridad y su baja autoestima esta mujer está soltera no porque no le guste a nadie sino porque no se trata bien a sí misma. El objetivo del psicólogo es liberarla de esa mala costumbre. Por supuesto que no hay que perseguir a nadie por la calle. Eso también queda mal en un hombre. Pero si esta joven sale un día con sus amigos y le gusta alguien, puede decirle “Oye, ¿Por qué no vamos a tomarnos un café en alguna ocasión, o al cine? No veo dónde está la tragedia.

*Este post es fruto de la adaptación de la entrevista a Michael Labkovsky, publicada originalmente en la edición rusa de la revista Elle, recortada y editada por mí para Intersexciones. La versión completa en ruso, de Elena Sotnikova, se puede leer AQUÍ

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Alexandra SenPor
Alexandra Sen

Nací en Kiev y tengo un gato llamado Pushkin. Licenciada en Historia, reparto mi tiempo entre libros, copas de vino y labores editoriales.

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UN COMENTARIO

  1. Avatar de IsabelIsabel

    Me ha ENCANTADO esta entrevista. No sabría con qué frases quedarme.. Me ha parecido muy interesante la reflexión sobre las mujeres que no tienen sexo porque piensan que solo pueden acostarse con alguien de quien estén enamoradas. Pero ¿eso es tener miedo al sexo, o tener miedo a que te consideren una chica fácil? Tal vez sean las dos cosas.

    ¡No tenía ni idea de que las mujeres casadas vivían menos que las solteras! Pensaba que en general, los casados viven más que los solteros. ¡Tiene narices la cosa!

    Gracias por esta entrevista, aparte de ser muy interesante me ha ayudado a reflexionar mucho sobre estos temas.

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