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Relaciones

Las hembras que luchaban por el mismo macho

Es mucho más simple creer que el amor lo es todo, pero nos olvidamos de que la amistad también es parte de amor.

Yo no sé por qué dicen que los hombres son conquistadores y luchadores por naturaleza. Puede que en algunas situaciones lo sean, pero, desde luego, “la lucha” no resulta ser el gran objetivo de su vida. Los hombres no son luchadores, son jugadores. Y la mayoría prefieren un juego limpio entre ellos, mientras que las mujeres estamos educadas para ser unas tramposas, además de confundir las prioridades.

Me explico: cuando algo parece ser de primera importancia y no poseemos de ello, uno pierde todo el sentido común y, para completar, el respeto. Las mujeres nacimos con un cerebro sano y lo averiamos con el paso de los años. Con la gran ayuda de nuestras madres y de la sociedad en general. ¿Cuál es el objetivo principal de una mujer? Sí señoras: cazar a un tío. Cazarlo y mantenerlo sobre todo. Es LA meta.

A las mujeres se nos pasa el arroz mucho más antes que a los hombres, las mujeres necesitamos cariño, hay más mujeres que hombres en el mundo… Son miles las “injusticias” que nos hacen creer tener derecho de un trocito de amor a cualquier precio. ¿Qué pasa cuando una mujer encuentra a un hombre perfecto y resulta que éste tiene novia? Adopta la actitud de “la novia no es una pared, se puede mover” y ¡a por él! ¿Qué pasa cuando a las dos amigas les gusta el mismo hombre? Pues exactamente lo mismo. Teniendo en cuenta que el amor es lo esencial en la vida de una mujer, perdemos cualquier tipo de respeto hacia las demás féminas y, de paso, sacrificamos a las amigas. No tenemos ningún tipo de código (a diferencia de los hombres) y, por norma general, nos justificamos con “yo también tengo derecho a ser feliz”. Ésta es la principal razón por la que hay tantas amantes-mujeres y tan pocos amantes-hombres.

A mí no me gusta la gran mayoría de los tópicos, pero soy consciente de que todos ellos tienen su fundamento: que sí, las mujeres podemos ser amigas; que sí, nos queremos entre nosotras; que sí, no somos tan competitivas con las demás mujeres… mientras que no haya un hombre de por medio. Ahí las cosas se deforman, se deterioran, se rompen. Y nos convertimos en unas auténticas zorras. Cosa que, me imagino, le divierte mucho al género masculino.

Pero oye, tiene su explicación: somos víctimas de una educación machista. Y si a eso le añadimos la inseguridad y el “arroz” que cada día está más pasado, recibimos un cóctel peligroso.

Yo conozco a seis mujeres que acabaron mal con sus amigas “por culpa” de un hombre. En cambio no conozco a ningún hombre que había tenido problemas con los suyos.

Mónica y Lucía eran mis compañeras de trabajo. Zipi y Zape, uña y carne, culo y mierda, pizza y queso, rusos y vodka. Todo todito lo hacían juntas: trabajaban, iban de compras, al gimnasio, de viaje, y si una lloraba, la otra lo hacía por compasión y la solidaridad. Ambas desaparecieron con la triunfal entrada de Alex, el nuevo morenazo de la oficina. Nunca llegamos a saber si Alex estaba interesado en alguna de las dos, pero de que ellas dos se morían por él, no teníamos ni una mínima duda. Mónica que dijo a Lucía que parece estar enamorada de Alex, Lucía confesó que siente algo por el estilo. Y empezó la guerra.

La oficina se convirtió en la semana  el mes de moda de Milán: modelito por allí, taconazo por allá. Cambios de look, maquillaje de revista, caras seductoras… Cada día se odiaban más entre ellas  y lo adoraban más a él. Fue el espectáculo un tanto ridículo y algo más que penoso. Todavía más gracioso fue el momento en el que Alex empezó a salir con Olga, la jefa del departamento.

Desde entonces Mónica y Lucía iban de compras por separado y solas. Mis compañeras y yo no quisimos acompañar a ninguna de las dos: ¿para qué necesitamos a una amiga que vende al prójimo y, de paso, a su dignidad?

Todavía más patético fue lo de Marina y Ana. Esas dos, inseparables desde la infancia (como no), salieron de marcha una noche. Las dos le echaron un ojo al mismo rubio de estatura envidiable. Marina se marchó de la fiesta con Adonis bajo el brazo, dejándola a Ana sola y enfadada. No es solamente cuestión de código (palabra inexistente en el vocabulario de gran parte de mujeres), sino de respeto. Dejar tirada a una amiga en medio de una fiesta es feo. Dejarla tirada por un hombre- doble de feo. Por un hombre que también le gusta a ella- infinitamente feo. 

Pero la historia de Carmen y Ruth se lleva la palma. Se ve que Ruth se enamoró del novio de Carmen y decidió que tirárselo sería la mejor opción para satisfacer sus necesidades. Que el novio es un cabrón está más que claro. Pero hacérselo a tu amiga- es lo más bajo. Para el colmo, Carmen los pilló “en acción”. Pobre muchacha.

Me sorprende nuestra capacidad de convertirnos en unas zorras sin escrúpulos cuando se trata de un hombre del que estamos supuestamente enamoradas. Y digo “supuestamente”, porque cualquier enamoramiento se dirige desde el cerebro y es manipulable. Por mucho que dijérais que “no se puede controlar”, por mucho que incluso os diese la razón para no discutir más sobre el tema (aunque sigo pensando que el corazón es un órgano que no tiene neuronas y no sabe de sentimientos), la amistad está por encima de todo esto. Es una de las cosas que los hombres saben llevar muy bien: ¿nos gusta la misma mujer? Ale, ya habrán otras.

En cambio nosotras, las incansables sufridoras y luchadoras por el amor verdadero, lo pasamos por el forro. El hombre lo es todo. El hombre es el centro de nuestra vida. El hombre es un Dios. El hombre es la clave de nuestra felicidad. Y mientras que un hombre sigue siendo la razón de nuestra existencia, el zorrismo seguirá siendo nuestra principal actitud. Nos educaron así. Nos lavan el cerebro, nos agobian con que “ya es hora de que tengas un novio”, morimos por ser la novia perfecta y cuando nuestros novios cometen un error, suspiramos: “Ay, hombres”. Pero en cierto modo se nos hace más cómodo seguir siendo víctimas: es mucho más fácil respaldarse con el machismo, que hacer algo al respecto. Y, al fin y al cabo, la actitud de cada una (y el cambio de ésta) tan sólo depende de nosotras mismas.

Es mucho más simple creer que el amor lo es todo, pero nos olvidamos de que la amistad también es parte de amor. Que el principal problema de las mujeres somos las mujeres. Y que una mujer machista es el ser humano más machista del Universo. Nos hemos acostumbrado a ser víctimas de la sociedad, pero muy en el fondo, nos encanta serlo. Ser víctima es fácil. Ser víctima es justificable. Ser víctima nos permite manipular las situaciones a nuestro antojo. Y así en todo, queridas.

Luchar por alguien es algo tan humillante como inútil. Porque éste alguien también tiene cerebro y opinión. Y, probablemente, jamás sabrá apreciar aquel enorme esfuerzo que te ha costado “conseguirlo”, ya una relación es decisión de los dos, y no una batalla de uno. Las cosas que aparecen por sí solas, sin necesidad del esfuerzo inicial, son las que valen la pena.

Así que propongo replantear las prioridades, y luchar por lo que realmente vale la pena luchar: una sociedad más sana.Y ésta está formada por todos nosotros. Sin excepciones.

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Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Luchar por alguien es algo tan humillante como inútil.”

36 COMENTARIOS

  1. Anonymous

    Siempre nos quejamos de los hombres, pero es que no se complican.. ojalá tomaramos más ejemplo de ellos! No conozco a ningún chico que haya puesto en riesgo su amistad con otro por una chica. En cambio, chicas, muchas.. Supongo que habrá de todo, pero por regla general, sueles respetar su 'código de colegas'.

    Por cierto, no había caído en eso de los pocos amantes-hombres que hay hasta que lo mencionaste en otro post.. toda la razón!

  2. Valeria

    No creo que las mujeres en general seamos así, ni si quiera que sea cuestión de género, sino de escrúpulos, valores y ética. Creo que quien demuestra no tenerlos en otras áreas de su vida también demostrará no tenerlos en cuanto a relaciones se refiere, quizás lo que pasa es que aquí es donde es posible observarlo con mayor facilidad porque dejan de lado las sutilezas.

  3. blancadel

    Un post que lanza un mensaje muy acertado: ¿para qué luchar contra alguien y por alguien? Personalmente, sólo me intereso de verdad por los hombres a los que veo claramente loquitos por mis huesos, y no por los de ninguna otra. No serán muchos, pero llámalo sentido práctico… a mí la humillación y la frustración me hacen más daño que la soltería.

    Por otra parte, hay algo en lo que no coincido: conozco multitud de chicos que le “robaron” su chica a otro. No eran amigos, en la mayoría de casos ni siquiera conocían al novio arrebatado, pero lucharon por la chica que les gustaba y, en algunos casos, la forzaron a dejar a su pareja con excelentes resultados. ¿El problema? Que aunque no lo aparenten abiertamente, los hombres pueden llegar a ser muy inseguros. Y los chicos que robaron la chica a otro tío, tienen un miedo abierto y descontrolado a que llegue uno tan listo como ellos, y repita la estrategia. Un “donde las dan, las toman”, vamos. (Por cierto, buena frase para un #elconcepto)

    Creo que me he desviado un poco del tema, pero es algo que me llama la atención, y lo he visto repetido últimamente con varias amigas.

    Besos y a seguir deleitando a los domingueros nocturnos ;)

  4. La Rizos

    Me ha encantado este post, porque se acerca mucho a una de mis premisas: jamás me pelearé por nadie. Ya no sólo por un hombre, sino por nadie. Quien me quiera y me valore que se quede conmigo, y quien no, que se vaya. Todos somos libres y ya mayorcitos como para estar sacando las uñas de esa forma tan sin sentido. Tratar a un hombre como si fuese el premio gordo de la tómbola de nuestra vida, por el cual tenemos que gastar todas nuestras monedas y sufrir lo insufrible, pues no va conmigo en absoluto.

    Y si encima es un hombre que disfruta viendo cómo dos mujeres sudan la gota gorda por ganarse su amor… está claro que no es para mí.

  5. Shopping Advisor

    Totalmente de acuerdo con ” El hombre lo es todo. El hombre es el centro de nuestra vida. El hombre es un Dios. El hombre es la clave de nuestra felicidad.” Por lo menos para mi. Sé que está mal, sí, pero es así que le vamos a hacer.

    Y también con “jamás sabrá apreciar aquel enorme esfuerzo que te ha costado “conseguirlo”, ya una relación es decisión de los dos, y no una batalla de uno. Las cosas que aparecen por sí solas, sin necesidad del esfuerzo inicial, son las que valen la pena.”

    Pero yo no soy una zorra o casi no… Mi máxima es: no hagas el prójimo lo que no quieres que te hagan a ti y reconozco haberla abandonado una vez, sólo una vez. Y he aguantado un mes, sólo un mes.

    Yo sabía que no era la única que competía por el trofeo. Conocía a mis adversarias (que no ellas a mi) lo cual me permitía hasta llevar cierta ventaja sobre ellas. Podría haber tenido paciencia, haber esperado. Trabajármelo, soy muy buena consiguiendo lo que quiero. Podría haberme llevado el trofeo. Sin duda.

    Pero al final decidí que no, que no le iba a dar el gusto de ver como nos “pegamos” por él. Lo siento pero yo no iba a formar parte de ese espectáculo degradante para la mujer. Decidí que no merecía perder mi dignidad y mi amor propio por un tío que juega con varias barajas al mismo tiempo. Que ese tipo de tío no es el que quiero para mi. Yo quiero uno que juegue al solitario. Para el que yo sea la ÚNICA, la PRIMERA.

    Y además a mi lo de saber que había otra pobre (en este caso pobres porque la historia es complicada) enganchándose a las puertas por mi culpa ha sido superior a mis fuerzas.

    He cortado toda comunicación con la parte masculina y he hecho saber de mi existencia a parte de la parte femenina. Ahora si quiere seguir con él que lo haga pero por lo menos se protegerá la cabeza. Porque el que hace una hace ciento si le dan labor y tiempo y si le ha sido infiel una vez (bueno varias, la verdad) se lo volverá a ser. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver.

    Así que una vez puesta a prueba mi capacidad zorril he de decir que de momento es prácticamente inexistente . Ya veremos a ver que pasa cuando la vuelvan a poner a prueba…

  6. Cristina

    No me identifico en absoluto con este post, Alena .
    Bueno si ,Con la ultima frase que es preciosa .
    He tenido la enorme suerte de tener unas amigas guapísimas que se han enamorado siempre de hombres que no me gustaban nada y seguramente no me gustaban por eso , porque eran los hombres que habían elegido “ellas”,mis amigas .
    Aunque son tíos geniales y algunos muy atractivos se convirtieron automáticamente en amigos y no los puedo ver de otra manera .
    Asi soy de legal con las tías .
    Soy zorruna para otras cosas .
    ¿Que ellos no me hubieran hecho ni caso? Seguramente ….jjjjaaa , eso ayude .
    En serio .
    Cuando era adolescente tenía la costumbre de preguntar ¿A vosotras quien os gusta ?
    Valeeeeeeeeeeeee
    Me quedo con el de las gafas .
    Jamas he luchado por nadie que no se hubiera cruzado el Atlántico por mi nada mas conocerme .
    Hasta que ocurrió.

    Pero diréis ¿Y si un tío se cruza el Atlántico por tí pero le gusta a tu amiga ?
    Maja , el que se cruza el Atlántico es ÉL , él decide …
    Tampoco soy idiota .

    1. Patri

      Yo estoy con Cristina. No, no y no. Cuando un hombre se convierte en “algo” de una amiga, deja de ser un posible candidato a gustar. Desaparece como concepto “hombre”.
      Yo también preguntaba de adolescente “A ti quien te gusta?” y una vez me dijeron el mismo que me gustaba a mí, le dije una mentira por “no pelar” y me olvidé de inmediato. Vale que es una historia de adolescente tontuna, pero creo que es algo que va en la personalidad.

  7. No sin MyMakeUp

    Pues pese a que me cueste admitirlo, estoy totalmente de acuerdo con todas y cada una de las palabras de esta entrada.
    Será mi experiencia, pero lo he vivido así en mis carnes: supuestas amistades femeninas que cuando se cruza un tio por delante y habla mas contigo que con ellas, se ponen a 100 por hora , aunque tengan a su novio al lado, etc.

    Es cierto que por lo general, los hombres entre ellos son más “camaradas” y no andan con estos líos entre ellos, es como situvieran una especie de “código de honor”, cosa que en nosotras es bastante impensable.

    Y sí creo que todo esto viene de una educación sexista que a día de hoy se sigue fomentando, nos quieran vender o no lo contrario.

  8. Anonymous

    Buenas noches a navegantes, vengo a intentar redimirme de ese pecado que cometí hace años, aprovechando el post. Yo no llegué a competir con una amiga por un chico, pero estaba pasando una mala racha con mi pareja de entonces, y por casa siempre solia venir un amigo suyo que lo estaba pasando mal por su novia que le acababa de dejar.
    Una noche dió la casualidad de que coincidió con una amiga mia (que estaba enrollada con un chico que tenía novia, y encima decía que “ella no se sentía mal” y resulta que el amigo de mi novio se quedó prendado con ella, fascinado por su supuesto aire de inocentona del que ha hecho uso toda la vida, mostrando siempre actitud de niña frágil que nunca ha roto un plato pero con mil trozos debajo de su cama.
    El amigo estuvo toda la noche cortejándola y yo preguntándola qué coño estaba haciendo, que ya tenía bastante con cepillarse al novio de otra como para encima andar a dos y ni tan siquiera decir que tenía compromiso (porque ella con el chico ennoviado tenia una relación de pareja, iban a cenar, paseaban por ahi, en fin, una vergüenza…)
    Y a todo esto yo me pregunto por qué me empieza a consumir una rabia impresionante hacia ella, y a intentar evitar por todos los medios que se enrollen, él decía que quería tener algo serio con ella y yo le recomendaba que no, que todavía estaba mal x su ruptura y que ella no le iba a convenir, llegué a criticarla duramente y a contarle que ella se acostaba con el novio de otra, haciendo hincapié en el “te será infiel a ti lo mismo que no le importa colaborar en la infidelidad de otro”.
    Estuve un mes encabronada sabiendo que quedaban y pensando mil y una formas de separarlos, y fui a por ella, la más debil.
    Para entonces ya me habia dado cuenta que pese a tener a mi novio, me sentía irremediablemente atraída por su amigo, un chico existoso, guapo, con dinero, y encantador que hasta antes de aparecer mi amiga me echaba los trastos descaradamente, era como un juego, un juego que yo no pensaba culminar, era fantasía.
    Le dije a ella que él estaba con su ex novia y que la estaba engañando, “lo mismo que hace el otro al que te tiras”, y ella toda disgustada pues le dejó.
    Él siempre supo que yo tuve algo que ver, me salí con la mía, acabé dejando al novio de entonces (que no me hacía nada feliz y eso su amigo lo sabia de sobra) y acostándome con ese chico durante mucho tiempo, en secreto.
    Me costó un año contárselo a mi amiga (que se lo conté) pero tenía que hacerlo para que se diera cuenta de que no siempre ella se lleva el gato al agua, siempre me sentí a la sombra de ella con su carita de niña buena y fue mi pequeña venganza. Seguimos siendo buenas amigas pero no hacemos todo juntas, ahora lo veo todo absurdo pero yo pasaba un mal momento y estaba francamente harta de que todos la mirasen a ella, y de sus juegos con unos y con otros.
    Tal vez fui mala… o tal vez hice lo correcto. Ahora ya da igual, después de seis años…

    1. Anonymous

      No te pusiste a la altura de tu amiga, te pusiste todavía peor. Has mostrado celos, envidia, maldad y que eres una acomplejada. Y para colmo no sólo has hecho lo que has hecho, sino que habiéndote comportado como lo has hecho, en un ataque de hipocresía aguda te permitiste autoinvestirte como jueza de lo moral y declarar a tu amiga como merecedora de un castigo. Vaya tela.

      Francamente, espero no encontrarme jamás con una amiga como tú… si es que se te puede llamar “amiga”.

    2. Anonymous

      Sosiega, cari, sosiega. ¿Qué mostró su amiga acostándose con un tipo que tenía novia y no dudando en ir a por un segundo que estaba “vulnerable”? ¿Celos, envidia, maldad, complejos tal vez? Yo no creo que se pusiera más baja que la amiga, se puso a la misma altura pero eso sí, teniendo el atenuante de que la otra lo hizo primero. Ya sabes lo que dicen, “ladrón que roba a otro ladrón…”. Seguramente tú seas como su amiga, que no te importa ir jodiendo la vida a las demás cogiéndote a hombres casados, pero eso sí, que nadie te juzgue. Pues la amiga se lo merecía, no hay más historia. Que pruebe un poco de su propia medicina a ver cómo le sienta.

      Lu M

    3. Alexia

      No voy a entrar en lo de si está bien o no tú actuación ni la de tu amiga, lo que me parece más gracioso de todo esto es que nadie habla del ligue de tu amiga, el que tenía novia. Tu amiga se enrolló con un tío con novia, y estaba dispuesta a ir tras otro pero su ligue que??? ¿Nadie considera q estaba haciendo las cosas mal al tener novia y estar con otra al mismo tiempo? A lo que voy con todo esto es que, independientemente de la posición de novio, amante o ultrajado en este tipo de situaciones siempre se termina culpando a la mujer. El comentario generalizado siempre es esa es la “zorra que me robó el novio” y sí, de acuerdo que ella hizo mal en liarse con tu pareja, pero tu novio lo hizo todavía peor. No pretendo defender a la persona que se lanza a por un emparejado (si respetásemos eso mejor nos iría) pero el que realmente lo hace mal es la pareja infiel, ese sí tiene delito

  9. tamara

    No existe tanta diferencia entre géneros, sino entre humanos.
    Conozco por igual casos de hombres y mujeres en los que dejan de lado la amistad por un polvo. Siempre coincide en aquellas personas de baja autoestima y un gran egoísmo. Esa gente que necesita ser el centro de atención siempre, que están acostumbrados a gustar siempre, y no soportan el rechazo.
    El histrionismo, un mal en nuestra sociedad.
    Enhorabuena por el post, ahora dejo los post domingueros los lunes, me motivan a madrugar!!!!

  10. Alexia

    No creo que sea tanto una cuestión de género, más bien de actitud. He visto luchas y competiciones en ambos sexos y, aunque las he visto con mayor frecuencia entre mujeres, las producidas entre hombres eran más despiadadas y rastreras.
    En las competiciones entre mujeres siempre llegaba un punto que se producía una ruptura entre ellas, ambas querían lo mismo, ambas dispuestas a todo por conseguirlo con lo que la amistad desaparecía y la guerra era oficial. Entre hombres no, se mantenían más las formas, al menos en apariencia, pero la lucha en sí era más a lo bestia. Ellos intentaban mantener la amistad que realmente ya había dejado de existir y se dedicaban a atacarse por la espalda, a conspirar y a poner a todo el mundo en contra de el supuesto rival mientras con este supuesto rival se comportaban como si nada a pesar de que la tensión era más que palapable. Lo más llamativo de todo es que cada vez que sucedió algo así entre hombre siempre acababa como culpable la mujer, quizá por el machismo o por ese afán masculino de mantener las apariencias lo que he visto es que el resultado final era ya no somos amigos pero la culpa es de esa zorra que se entrometió.
    Puede que todo sea un problema de educación sentimental, puede que, aunque lo neguemos, todos tengamos muy arraigada esa idea de la media naranja, de que solo hay una persona ideal para ti y debes luchar por conseguirla. O puede que esa sea la escusa para callar nuestra conciencia por comportarnos como auténticos críos.
    Nunca me he visto en la situación ni de competir ni de ser objeto de competición y sinceramente espero no verme nunca. Ser parte de la competición no me compensa, hay muchos hombres y detrás de uno que parece ideal probablemente aparezcan 3 más que lo son todavía más… Ser el objeto de competición tampoco es lo mío, si una persona trata así a sus amigos carece de ciertos valores que considero indispensables en una pareja.
    Conclusión: no merece la pena, a veces es necesario tener en cuenta todo lo que puedes perder antes de ganar, y en estos casos, la victoria puede que no sea definitiva

  11. rocio

    Pues sí q estoy de acuerdo con este tópico… normalmente las mujeres “pelean” (o adios amistad), cuando hay un hombre de por medio. Y no necesariamente pq a las dos le guste el mismo. Yo acabo de experimentar en mis propias carnes un “fin de amistad” simplemente pq he empezado una relación y a mi “amiga” parece ser q no le ha parecido bien. no me preguntéis por qué pq ni p… idea, sólo sé q desde q salgo con él me ha dejado de hablar y de interesarse por mi. Y no, a ella no le interesa él lo más mínimo, eso está claro.. de hecho ella propició nuestro encuentro y siempre me animó a q intentara algo con él, pero cuando se consolida la relación… bye bye amistad!!!

    SAludos, genial post

    1. Anonymous

      Y no has probado a preguntarle que le pasa? A veces cuando una amiga empieza una relación y le dedica menos tiempo a la amistad provoca en la soltera un sentimiento de abandono y de soledad (inevitablemente la soltera está más sola) Puede que tú lo veas como envidia o celos (de la relación, no de ti) y ella simplemente se sienta sola y no se atreva a decírtelo (lo que no es justifica que te deje de hablar)por no obligarte a pasar más tiempo con ella y menos con tu novio…A mi me ha pasado algo así y no es agradable, yo feliz por mi nueva relación y culpable al mismo tiempo por lo mal q se siente mi amiga

    2. X

      De acuerdo con el/la Anónimo de arriba, en estos casos suele darse abandono de la amistad por parte de la nueva emparejada. No digo que sea tu caso pero estaría bien que lo hablarais, porque una cosa es cómo lo veas tú, y otra cómo lo vea ella.

  12. A

    No, no estoy de acuerdo. Es cierto que las mujeres pierden los papeles y el sentido común a veces y se pelean por un tío que normalmente ni si quiera lo merece. Pero eso es inherente a nuestra especie no a nuestro genero, los tíos lo hacen, la fantasía de las amigas de tu novia esta mas que extendida y yo la he vivido en mis propias carnes.
    Nuestra guerra puede ser mas “espectáculo” puede que se vea mas a una zorra y que el zorro consiga ser mas sigiloso pero las putadas y las zancadillas son iguales en los dos casos, los tíos tampoco piensan en las consecuencias cuando se encaprichan de alguien.
    Ahora bien, reconozco que hay una diferencia entre géneros, no se si para bien o para mal un tío es capaz de perdonar al colega que le levanto la novia y una tía jamas volverá a hablar a la hija de la grandisima puta que le guiño el ojo a su novio/rollo/fiche de la ofi.

    Alena, siempre he alabado tu dominio de nuestra lengua y por eso me siento en el deber de pedirte que no te confíes ni te dejes, porque este post merecía una corrección mas cuidadosa.

    1. X

      Pues yo no estoy de acuerdo contigo. xD Está claro que cada persona tiene su propia opinión, pero yo creo que 9 de cada 10 te dirán que esto que hacéis las tías, los tíos NO lo hacen. Por supuesto hay excepciones, tías que no lo hacen y tíos que sí, y si conoces un caso no tenemos por qué no creérnoslo, pero tampoco lo extrapoles a todo el género masculino. Es un tópico, pero las novias de los amigos son sagradas. Muchas veces, hasta las ex.

    2. Noe

      No estoy de acuerdo contigo, sobre todo en lo de las exnovias. Mi experiencia es que sí, que los tíos sois super respetuosos con las novias de vuestros amigos (salvo excepciones, que las conozco) pero cuando pasa a ser la ex la cosa cambia y se abre la veda. La mayoría de las relaciones fallidas que conozco fueron seguidas por intento y muchas veces consecución de rollo-ligue-novia de la nueva soltera por parte de un amigo, normalmente cercano.
      A mi personalmente me supone un conflicto incluso el sentirme atraída por un tío que le gustó a una amiga pero con el que no tuvo nada, no quiero imaginarme con un novio o un ex. Me ha pasado y me he apartado, tíos hay muchos y como dice Alena es controlable, d no ser así no superarímos las rupturas y seguiríamos eternamente enamorados

    3. X

      Entonces no es que no estés de acuerdo conmigo, sobre todo en lo de las exnovias, sino que sí estás de acuerdo conmigo, pero no en lo de las exnovias. xD En fin, ya digo que excepciones siempre las hay, pero creo que se dan pocos casos. Quizá es cosa de mi grupo de amigos o es cosa del tuyo, pero solamente conozco un caso de un tío que esté o estuvo con la ex de otro (y cuando digo conozco no digo que sea de mi círculo, sino de todos los círculos que conozco xD).

  13. X

    Estoy al 95% de acuerdo con el post. Únicamente diré que no todos los tíos disfrutamos de ser objeto de una disputa entre mujeres, más que nada porque por encima del doble halago, que existe, me parece una actitud patética que desapruebo por completo. Lo digo también porque he visto varios comments a este respecto. :-)

  14. Ronronia Adramelek

    El amor es lo único que importa. Ya lo decía Vonnegut, que si algún sentido tenía la existencia era el de amar a cualquiera que estuviera ahí para ser amado. Lo que pasa es que ese amor incluye a los amigos, a la familia, a los compañeros de trabajo, a los vecinos y conocidos y al resto de los seres humanos. Cada amor en su forma y su medida es importante y cada uno de ellos nos hace las personas que somos.

    Pero dejando filosofías pantufleras aparte, creo que las mujeres, por la educación que recibimos, seguramente mezclada con el hormonerío que nos prepara para sacar adelante una camada aunque sea a costa de pegarle patadas a quien se ponga por delante, somos muy malas amigas cuando somos jóvenes aunque, en mi experiencia, eso mejora mucho con la edad.

    Cosas que me han pasado de más joven y en las que creo que os veréis reflejadas:

    Dejar a unos amigos con los que me lo estaba pasando pipa para no llegar tarde a la cita con una amiga y que ésta no tenga que esperar sola en una plaza del Casco en plenas fiestas del Pilar. Esperarla SOLA en dicha plaza durante más de una hora porque llega tarde. Que a la media hora de estar juntas pille cacho y me deje plantada con el amigo del cacho que me mira “con expectativas.”

    Que me cancelen citas con minutos de antelación, o incluso cuando llevo rato esperando, porque las ha llamado a última hora el maromo que las trae a maltraer.

    Dos ejemplos. Me han hecho cosas bastante peores que no voy a contar porque en ellas cualquier conocido identificaría a las susodichas y algunas son casi de juzgado de guardia. Lo curioso es que las mismas paisanicas que eran capaces de hacer eso podían montar un choto tremendo si pensaban que llevabas demasiado tiempo sin llamarlas o que no les habías confiado un secreto que les habías contado a otros.

    El problema es que a las mujeres se nos enseña a valorar la familia más que la sociedad, el amor de pareja muy por encima de la amistad y el amor a los hijos todavía por encima de todo eso. Sé que todo el mundo dice que educa a sus hijas igual que a sus hijos, exactamente igual, pero visto desde fuera, yo compruebo lo contrario en mil detalles sutiles en los que incluso los más feministas caen (y ni os digo la tele, la literatura, la publicidad y la carga histórica acarreada). Y lo peor es que es posible que esas enseñanzas vengan a reforzar una tendencia genética a centrarnos en “los nuestros” que sería probablemente mejor cambiar un poco porque son el equivalente a enseñarle a un niño pasivo y sedentario a estarse quieto y callado.

    1. Alexia

      Estoy de acuerdo contigo y también tengo ejemplos varios de malos comportamientos cuando hay hombres de por medio, creo q muy pocas mujeres son ajenas a esta clase de cosas.
      A todo lo que dices añadiría que la sociedad, el machismo, hace que siempre esperemos más de las mujeres y que sena más culpables ante situaciones igual de reprobables. En un triangulo amoroso de 2 mujeres 1 hombre siempre se hablará y se pondrá en pero lugar a la zorra que se metió en la relación que al marido infiel, la mujer que disfruta de su soltería no establece compromisos y se enrolla cuando le da la gana y con quien le da la gana es una fresca mientras que el hombre no. Parece que a la mujer no se le permite fallar y siempre tiene que ganarse las segundas oportunidades mientras que con el hombre se asume que por ser hombre va a cometer errores y aquí si se admite que errar es humano

  15. Aura Zombie

    Nunca he competido con nadie por la atención o el interés de otra persona, sólo recuerdo un fugaz comentario de una excompañera de instituto en una discoteca, retándome a que “la mejor” consiguiera liarse con un tipo bastante atractivo, y mi inmediata rendición: tal vez sea una egocéntrica que no contemple el rivalizar con nadie por ser respetada, apreciada, deseada y querida, tal vez una vida influida por la soledad y el chantaje emocional me haya hecho comprender que el único esfuerzo útil resulte ser tú mismo. No, nunca he tenido enemigas. Y creo que tampoco tengo amigas al uso. La intimidad con otras mujeres se me antoja tan intensa como inestable

  16. Míriam Fuentes

    A mi siempre me han perseguido los justicieros de la moral y por eso este post no acaba de gustarme ya que creo que a un amigo de verdad nadie le haría eso pero a un coleguilla tal vez si… Creo que el problema muchas veces esta en la bara de medir la amistad, todos són amigos?

  17. Pipah

    Considero que hay que luchar por lo que realmente merece la pena. En cuestión de hombres, las mujeres podemos ser muy putas, claramente. Los hombres en eso son más leales. Puede que se den de hostias pero luego no pasa nada. Nosotras, en cambio, nos tiramos de los pelos, nos sacamos los ojos y si te he visto no me acuerdo; tu mejor amiga pasa de ser la hostia a lo más venigno que se te ha cruzado en la vida. Pero eso nunca se sabe…

  18. Espoir

    En mi vida he luchado, competido o trabajado por un tío. Las cosas del querer o son fáciles o no son. Una relación no es una profesión ni una carrera de obstáculos o la conquista de América. Las peleas de gatas siempre me han dado mucha vergüenza, y como a Ronronia he sufrido a muchas supuestas amigas con prioridades muy diferentes. Tampoco me gusta ligar de noche pero sî me he quedado mil veces tirada. En resumen, creo que en realidad soy un tío.

  19. Mr Oslé

    Considero que el amor es un estado de alienación fisico-química y por ende psicológica, es decir un estado de ceguera que nos impide llevar con comodidad y cosnciencia nuestra vida diaria, si no es correspondido. Eso nos lleva a que en algunos casos de este tipo si analizamos con frialdad y racionalidad las situaciones deberiamos perdonar con el tiempo cuestiones asi, puesto que estas personas actuan fuera de sí, por alienación y sin voluntad propia de querer ahcer daño.

    Cual es el problema??? Que efectivamente hay quien no está enamorado o encoñado… Y simplemente lo hace no por alienación sino porque es plenamente consciente de que quiere joder.

    En mi caso tuve algo parecido con una chica y un colega, el y yo seguimos siendo amigos. Pero ambos en su dia tuvimos algo con la misma chica. Pero lo hablamos y ni nos peleamos. Creo que ninguno de los dos estabamos enamorados por lo que no hubo excesivos daños colaterales. Fue simplemente una “guerra fría”, como la URS y EEUU en sus días. ;)

    Saludos.

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