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Relaciones

Las amistades también caducan

No hay que tener miedo. Hay que saber despedirse, dicen. Hay que deshacerse de las cosas para sentirse más ligero.

Dicen que madurar es aprender a despedirse. Será que nunca maduraré, por eso que las despedidas se me dan muy mal.

Llevo mal esto de despedirme, salvo si se trata de dinero. Puedo compartir los últimos 50 euros que me quedan del mes con una facilidad asombrosa. Dicen que esto es por ser generosa. Yo creo que es por ser inconsciente. En fin, es lo de menos.

No sé despedirme de la gente. Me cuesta dejar de tener a alguien en mi vida, pero poco a poco empiezo a entender por qué hay que hacerlo. La vida son etapas. Las etapas tienen sus normas. Si las respetas, avanzas. Si te las saltas, acabas estancado. Ley de vida. Nos guste o no.

En esta vida todo- absolutamente todo- tiene su fecha de caducidad: yogures, bonos de regalo, amores, ofertas y…amistades. Y, como todo lo caducado, puedes consumirlo unos días más (hay quien dice que la carne que huele un poco “raro” es la que mejor sabe), pero días después acaba pudriéndose del todo. Y no hay vuelta atrás. Puedes congelarla pero, tarde o temprano, tendrás que hacer algo. Lo mires como lo mires, seguirá siendo carne congelada con un olorcito raro.

A las amistades les pasa exactamente lo mismo. Y no es culpa de nadie. Es lo que hay.

Es triste, incomprensible, doloroso, pero en algún momento acaba pasando. Me dirás: hay amistades que se conservan el resto de la vida. Puede. Puede que suceda. Puede que las tengas bien conservadas en una bolsa destinada para ello y nunca más las vuelvas a sacar del congelador. Pero no es una solución. Salvo que aprendas a parar el tiempo o te pongas una venda en los ojos y sigas caminando dándote hostias.

Hace poco me despedí de otra amiga. No, no fue nada dramático en plan: que te vaya bien, maldita traidora, ha sido bonito mientras duró. No. Era una amistad que estaba llegando a su fin desde hace tiempo. Y pasó. Nos dejamos de llamar por una supuesta chorrada. No intenté arreglarlo, no era una solución. Caducó, sin más.

Las personas avanzamos (todas, aunque muchos prefieren no verlo). Poca gente tiene las mismas aspiraciones que antes. Pocas personas conservan los valores de cuando tenían catorce años (y menos mal). Los mejores amigos del colegio tienen nuevos proyectos (y tú no formas parte de ellos), los de la universidad ahora tienen familias (y tú no eres parte de ella), las amistades que nacieron en un momento puntual de la vida cambiaron de vida y tú también cambiaste la tuya (espero). Y lo más lógico es que estas amistades también cambien.

¿A quién no le habrá pasado? Un día conoces a una persona que comparte tus gustos, tu visión de la vida y tus sueños, y de golpe se convierte en alguien mucho más importante que el resto. No es raro. Es normal.

No hay nada peor que seguir con las amistades de antes por agradecimiento y por los recuerdos de pasado. Los recuerdos son bonitos mientras se queden en aquel espacio del tiempo. Mientras no se transformen en un “Tenemos que vernos sí o sí” y “Quizás la otra semana, porque voy de bólido”. Las amistades de verdad son prioritarias. El resto son para rellenar.

Y es que las amistades, al fin y al cabo, son relaciones. Son lo mismo que tener pareja, pero sin sexo. Las parejas nunca funcionan con la misma intensidad, se trasforman en algo diferente. ¿Por qué no iban a hacerlo los amigos?

No hay que tener miedo. Hay que saber despedirse, dicen. Hay que deshacerse de las cosas para sentirse más ligero. Hay que saber descongelar y tirar. Suena horripilante, pero hay que hacerlo.

De la misma manera que seguir en pareja por inercia es inútil, de la misma forma que comer carne pasada puede ser tóxico, las amistades también lo pueden ser. Cuando la otra persona ya no te entiende, cuando empieza a juzgarte, cuando, en vez de caminar por otra calzada, sigue a tu lado pero ya no tiene la misma ilusión, las alegrías ya no son alegrías, y las tristezas nunca tienen fin.

¿Lo mejor? Dejarle ir sin sentirse culpable. Dejarle marchar antes de que los recuerdos se llenen de reproches. Dejarle ser feliz, porque tú ya no puedes ayudarle a serlo.

Madurar es aprender a despedirse, dicen. No. Se equivocan. Madurar es despedirse con sonrisa y un álbum lleno de “ ¿te acuerdas de aquel día que..?”

 

Despedirse duele. Encontrar un tesoro nuevo hará que vuelvas a sonreír.

 

¿Qué valor tendría un tesoro si jamás has tenido que pasar hambre?

 

Amigos… Siempre habrá alguno envasado al vacío. Si lo tienes, cuídalo mucho.

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Amistades  Evolución  Tristeza  

11 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“¿Qué valor tendría un tesoro si jamás has tenido que pasar hambre?”

11 COMENTARIOS

  1. Avatar de jazzjazz

    esto me ha pasado con varias perosnas en los últimos dos años quizá, es duro por que es gente con la que pensé contar siempre y en efecto, las cosas cambian y lo mejor es dejar continuar sus y mi vida por donde deba ir, lo que me da mas penita es pasar por ese camino a solas, antes cambiabas de escuela y volvías a hacer amigos pero ahora, vaya que cuesta. me identifiqué, gracias ;)

  2. Avatar de beatrizbeatriz

    Hola, no estoy de acuerdo, en realidad, creo q solo hablas de las amistades q no se deberían llamar amistad, gente q. Como dices, responden a un periodo de tu vida. Sin mas pretensiones
    Pero, existen los verdaderos amigos, esos q se dice q te sobran dedos en una mano para contarlos, y esos, si son para toda la vida.
    Compartes mas q proyectos, o cosas determinadas q se dan en épocas de tu vida. Conectas, te comprenden y les comprendes, están por encima del momento q vivas. Y por supuesto no tienes q mantener esa amistad, se mantiene sola.
    Creo q estos amigos o mejor AMIGOS son difíciles de encontrar y solo se tienen con mucha generosidad. No basta compartir solo determinada parte de nuestra vida.
    He vivido en lugares distintos, y creo q lo de la amistad para toda la vida es en cierto modo cultural. Puesto q he visto q en muchas partes esa generosidad q digo no existe relacionada con la amistad.
    Yo afortunadamente, tengo 3 amigos de esos y son por supuesto uno de los tesoros q tengo en mi vida. (Tb hijos y pareja).
    De todas formas gracias, aunq no comparta tu visión de la amistad me has hecho pensar en ello.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      No, Beatriz, yo hablo de los amigos. Porque en aquel momento de tu vida los consideras amigos, y lo son.

      Y no descarto las amistades para toda la vida. Fíjate que digo que si tienes un tesoro de estos, cuídalo.

      Pero discrepo en que las amistades se mantienen solas. NO. No se mantienen solas. Nada se mantiene solo y creo que es erróneo pensarlo…
      Lo que sí comparto contigo es lo del momento cultural. Tengo a varios conocidos que viven en EEUU y lo comentan mucho: allí no encuentran amistades. Dicen que todo el mundo es muy amable con todo el mundo, pero luego… todos a su bola.

  3. Avatar de AnaAna

    Totalmente de acuerdo contigo Alena, las amistades pueden durar para toda la vida o no, lo mismo que una pareja, porque las relaciones evolucionan igual que las personas y a veces se evoluciona en el mismo sentido y a veces no.
    Yo tengo “una amiga” de las de toda la vida, desde los 6 años vaya, y la verdad es que seguimos relacionándonos porque tenemos vínculos familiares, aunque cada vez menos ¿culpa de ella o mia? para nada, simplemente el paso de los años nos ha llevado por caminos tan diferentes que no tenemos nada en común, ni intereses ni puntos de vista. Eso no quiere decir que la aprecie muchísimo, (creo que Beatriz no ha entendido el sentido de tu texto), ni que si en algún momento necesita mi apoyo por supuesto que estaré ahí, pero es que quedar con ella cada vez me supone más esfuerzo, puesto que ella no aspira a otra cosa que ir de tiendas y seguir las andanzas de los personajillos del Sálvame, y yo ni veo la tele y el poco tiempo que tengo libre me satura pasármelo metida ahí cuando ni siquiera vamos a comprar, y en forma de pensar tampoco tenemos nada en común ya. La quiero, pero prefiero pasar mi tiempo libre, que con los años no es como cuando eres adolescente, en actividades que me seduzcan y me hagan sentir bien, no pasar el rato sin más, porque aunque lo más importante siempre sea la compañía, el lugar tb lo es

  4. Avatar de Lorena CrespoLorena Crespo

    Creo que es lo que mas me ha costado quizás estos dos últimos años de mi vida,despedirme , mucho dolor pero como dices es Ley de vida. La vida es una constante evoluciona y hay que aprender a soltar lo que ya no es para nosotros sea una amistad , amor, etc. Bien doloroso pero supongo que es madurar. Buenísimo post.

  5. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Estoy muy de acuerdo. Es más fácil pensar que solo acaban cayéndose aquellas personas que no valían la pena de verdad, o las que nos dejaron colgados en un momento dado, pero no es así. Todos evolucionamos y ese cambio, a veces, nos hace diverger hasta que llega un punto en el que le tienes cariño a esa persona pero en realidad a quién le tienes cariño es a alguien que ya no existe, a cómo era hace años unido a cómo eras tú en otra época. Y entonces empiezas a espaciar el quedar hasta que ya no quedas nunca.

    Son esos casos que no se explican con “me cabreó” o “se echó novia y ella no quería que me viera” o “se fue a otra ciudad y perdimos el contacto”. Me lo han hecho y lo he hecho. Hacérmelo es fácil porque soy muy despegada, no soy de esas personas que necesitan ver a menudo a los amigos ni que estén ahí cuando los necesito, entiendo que cada uno tiene su vida y veo normal que alguien no me vea durante meses, y simplemente espero a que vuelva a tener ganas y tiempo. Quizás porque soy tan fácil de “aparcar”, me pasa menos que a otras personas más exigentes en ese sentido. Hacerlo yo ha sido más duro porque cómo le explicas a alguien que no te ha causado ningún mal ni te ha hecho ningún feo que te has dado cuenta de que siempre que te propone veros encuentras algo que te apetece más, aunque ese algo sea quedarse en casa.

    La edad, el tiempo, lo que experimentamos… todo eso nos cambia y en ocasiones nos convierte en incompatibles o, simplemente, en menos compatibles que con otras personas a las que tenemos más ganas de ver.

  6. Avatar de CaroCaro

    Tengo la suerte de tener unas cuantas amistades envasadas al vacío, de estas que pueden pasar meses sin saber de ellas y cuando os volvéis a ver solo preguntan -¿Por dónde nos quedamos la última vez?- pero sí, no es la tónica general y menos en Londres. Aquí la fecha de caducidad es mucho más corta, el solo hecho de mudarse a otra zona en la misma ciudad hace que no vuelvas a ver a una persona…Snifff.

    El desapego es la gran asignatura pendiente, tanto en la pareja como en las amistades, por lo menos así lo veo yo…

    Te dejo que algo me huele raro por casa y a lo mejor es momento de hacer “limpieza” XD

    Chuuuu!!!

  7. Avatar de MartiferMartifer

    Buf qué complicado… o no! a mí también me cuesta muchísimo despedirme de la gente, y aunque algunos te lo ponen cada vez más a huevo sigo y sigo dándoles “oportunidades”. Y como eso, lo contrario, me empeño en llamar a gente (eso sí que mucho menos) que probablemente quiera darme esquinazo ya… Que no es que ellos hagan mal y yo bien, es simplemente lo que dices tú, caminos distintos que antes eran el mismo o parecido al menos…

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