Sociedad

Lanos del Rey made in Mad Men

Un nuevo tipo de hombre ha surgido a través de las series televisivas, la crisis económica y amorosa y la tendencia de adorar lo retro. Un hombre prefabricado, un hombre- personaje. Un hombre con la imagen 2.0 traspasada a la vida real y decorada por el amor hacia el hedonismo. Lujo, glamour, consumismo, unos gustos [...]

Un nuevo tipo de hombre ha surgido a través de las series televisivas, la crisis económica y amorosa y la tendencia de adorar lo retro. Un hombre prefabricado, un hombre- personaje. Un hombre con la imagen 2.0 traspasada a la vida real y decorada por el amor hacia el hedonismo. Lujo, glamour, consumismo, unos gustos exquisitos y exageradamente caros, una educación impecable, un intelecto privilegiado, combinado con el caballerismo digno de una novela. Un hombre galán, un señor como Dios manda, con un armario de infarto, jamás lavado y planchado por él mismo.

Un Gentleman que te conquista con su actitud de “no necesidad”. La mismita que les enseñan a los vendedores de Herbalife: simulando que no tienes ningún tipo de interés en que te compren, conseguirás que te deseen.

Hombres extremadamente machistas. Pero su machismo es un machismo moderno, un machismo “de buen rollito”, un machismo seductor. El mismo que nos pone cachondas. El mismo que nos encanta. El mismo que nos hace justificarlo y actuar según él.

Son unos putos amos. 

Son unos putos amos que habían tenido la misma adolescencia medio kinki que todos los demás hombres no tan caballeros. Son los que apenas guardan las fotos de su vergonzoso pasado, aquel período de tiempo en el que eran un poco“de verdad”. De su oscuro pasado en el que aun no sabían que ser antiguo se pondría de moda un día de estos; así que seguían siendo modernos. Follaban apenas. Primero, porque eran iguales que los demás, pero bastante más feuchos. En la adolescencia estaban rechazados por las buenorras de la clase que no supieron apreciar su encanto intelectual, su mente extraordinaria. Por aquellas buenorras que ahora tendrán unos treinta, están algo menos buenorras que antes y, seguramente, bastante más colgaditas por los nuevos caballeros. Por los ex-normalitos, convertidos en hombres con mucha clase.

Últimamente se reproducen con una velocidad de la luz. Los veteranos son unos auténticos profesionales: han entrado tanto en uno de los papeles de Mad Men, que apenas se acuerdan de cómo son de verdad. Pero lo están haciendo de puta madre. Hasta me despiertan interés. Por su estrategia de marketing, me refiero. Molan.

Las copias son los amiguitos (leer: fans) de los veteranos, que guardan las fotos de los impecables outfits de sus ídolos, utilizan sus frases, te llaman de “usted” (a la antigua), sus ganancias son bastante más menores, y, a pesar de no comer, te deslumbran con el mejor gin tonic ever, porque la cerveza es de pobres.Sus palabras son la verdad absoluta. Su soberbia interpretada como “serenidad” es admirada por las tontitas inestables. Su prepotencia es parte de su “clase” y su papel de un mujeriego es irresistiblemente sexy.

Me dan pereza. Mucha pereza.

Os diré porqué: por su artificialidad. No existe nadie perfecto del todo. Y los que lo intentan me provocan somnolencia. Buscarles una parte real y auténtica es como creer que Lana del Rey es una sex symbol. Los Lanos no son los Reyes. Son una tendencia pasajera que envejecerá junto con ellos.

De momento les va muy bien, porque entre nosotras aun quedan muchas modelos frustradas, muchas mujeres maltratadas e inseguras y muchas zorronas con grandes pretensiones y pocas posibilidades debido a haber nacido en una familia equivocada.

Yo, viendo el panorama de los nuevos chicos sibaritas, me estoy dando cuenta que cada día me atraen más los hombres reales (los “del montón” según los Lanos). No unos incultos y garrulos; no unos rudos y maleducados; no unos ordinarios y descorteses. No. Los hombres reales son los que quizás no entenderán tanto de gin tonics, pero me escucharán y me darán un abrazo sin miedo a arrugarse la camisa. Hombres reales delante de los cuales no me sabrá mal mancharme de salsa; Hombres que me masajearían los pies tras una noche en los tacones de 15 , porque mis pies son normales y no entienden de clase y de momentos en los que les está permitido doler.

Hombres reales que no estarán interpretando el papelón de mojabragas deseando que te desesperes para echarte un polvo ( no necesariamente demasiado bueno). Hombres reales que no necesitan perdonarte la vida por no parecer una chica de bien y decir “coño” cuando te salga del mismo coño.Hombres que sobre todo son humanos: hechos de carne, hueso y sangre, y no de tofu, acero inoxidable y alcohol imperdonablemente caro.

Hombres de bien. O sea, hombres que me proporcionan un bien. Un bienestar emocional y amoroso. Sin gilipolleces de por medio.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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32 COMENTARIOS

  1. Celtania

    Les has retratado muy bien, de hecho ha venido alguno que otro a visitar mi memoria. Cuanta razón hay en lo que has dicho, yo les recuerdo frios, perfectos e inseguros que me hacían insegura. Anda y que les den. Que a mi me encanta que si se me cae el tomate encima el que tengo al lado se ria, como me reiría yo si a él le pasase, y no a una persona que me mirase como avergonzado de que los tomates y yo existamos. Besos y disfruta si puedes del puente…

  2. Ronronia Adramelek

    No creas que conozco tantos así. En mi empresa hay alguno y les ponemos motes como “Don Limpio” y “El repeinao”. También están “El casiguapo” y “El rayadiplo” (raya diplomática, todos los trajes los lleva así).

    En el hotel(azo) en el que estoy pasando esta semana de vacaciones había una reunión de tíos exactamente así, españoles y alemanes. No sé a qué se dedicarían, pero había unos cuantos muy vistosos, altos, guapetones, megahigiénicos ellos, con los trajes estupendamente cortados y ya morenos a estas alturas. Maneras suaves, acento levemente pijo y expresiones anglosajonas. “Preparemos una reunión de kick off,” proponía uno hablando por el móvil. Si no hubiera estado con el montañés es la clásica oportunidad en que trato de entablar conversación con alguna pregunta encantadora tipo “¿Y a qué os dedicáis, que estáis aquí dos docenas de mardanos y no hay ni una sola mujer entre vosotros?”

    Los veo y veo fachada. No me interesa la fachada, lo que me gusta de verdad es la naturalidad. No le doy tanta importancia a que alguien sea así o asá, a que le guste esto o lo otro, pero en cambio sí se la doy a que sea como es pero con naturalidad. Poses afectadas, exagerada autoconsciencia y un puntito clasista son características quizás inofensivas pero que me tiran para atrás en un hombre.

    A mí me gustan como mi montañés, chica, que lo ves y parece que ha nacido con el traje puesto pero en realidad como está a gusto es con el mono azul plantando patatas y ajos, comiendo con las manos echo un guarro después de tres días de travesía por el Pirineo sin lavarnos, aupándome para que llegue a coger la tila de las ramas más altas o tratando de injertar varas de manzano en artos.

  3. Wilh

    No sé / No contesto… Me refiero, no conozco a tipos así.
    Los hombres de mi entorno son personas perfectamente normales. Los hay capullos (perdón…) y los hay adorables, pero todos son humanos.
    Aunque la verdad, por pura curiosidad, me gustaría conocer algún especímen de los que habláis a veces por aquí! Tengo espíritu científico… Jaaajajaja…

  4. FashionFreak

    Jo, pues yo debo vivir en mi mundo porque no me he encontrado a ninguno de estos… ni sabía de esta moda de los Lanos del rey! (me ha encantado el mote jajaja)

    A mí Don Draper me vuelve loca, pero ÉL, el personaje dentro del contexto de la serie… no creo que pudiese estar con uno de los tíos que dices. De todas formas últimamente he llegado a una conclusión: me he vuelto demasiado exigente en mis relaciones, no me interesa la gente “normal”… soy como Steve Buscemi en Ghost World, no puedo relacionarme con el 99% de la humanidad… así me va xDD

  5. Blurp.

    No sé dónde escuché que lo mejor para una es quedarse con alguien con quien una se sienta bien, es decir, alguien que te inspire confianza independientemente de si él es al que idealizas. Menos juegos, menos admirar, menos aparentar… si al final lo que importa es que te tomen enserio como persona y no como juguete.

  6. Fátima

    Me considero un borrego más a la que le atraen completamente ese tipo de hombres, pero por favor… pido que llegue uno de verdad, uno de bein, pero de bienetar, comotú dices, esos son los que merecen la pena.

    Y yo pregunto… ¿cómo se puede estar tan enganchada a la forma de escribir de una blogger? Una vez más: genial.

    porestosojitos.blogspot.com

  7. Mirna

    Por suerte no conozco a ningún hombre así. Partiendo de la base de que aborrezco a los hombres repeinados con medio bote de gomina por parecerme copias a tamaño natural del Ken de la Barbie (lo que me recuerda que tengo que mandarte una foto que saqué el otro día y me recordó a ti :) , no creo que pudiese enamorarme de alguien así. Además, vale que te guste un personaje televisivo, pero de ahí a querer convertirte en uno, en el caso de los hombres, y a buscar a tu “media-naranja” en base a un personaje televisivo, en el caso de las mujeres, me parece algo absurdo y completamente irreal.

  8. Anonymous

    Ja,ja, ja!!! Esto me recuerda a alguien que siempre dice que “las chicas de las películas y las de las revistas no existen” que prefiere las de carne y hueso (más carne que hueso)… pues con los tios igual. Sinceramente, no se puede generalizar, pero ya se sabe “el hábito no hace al monje”. Atractivos, si un montón, pero luego quizás estén vacíos. Muy bueno, como siempre. Gracias por estos buenos momentos leyendo y comentando. Carmen.

  9. Anonymous

    En Galicia hay pijos, garrulos y gafapastas. Todas las demás variedades aquí o no las hay o son tan escasos que es tan difícil conocerlos como encontrarse con un calamar gigante en Benidorm.

    1. monsieur le six

      Ni bien ni mal, simplemente es una impresión. Supongo que a uno siempre se le pega un poco el estilo de las cosas que lee, y en este caso se nota más que en otros. Personalmente me gusta más el estilo de otros artículos de intersexciones, más fresco y espontáneo, menos gafapastil que el de Nada Importa, pero va a gustos.

  10. Espoir

    A mí me gusta mirarlos. Son bastante curiosos y espectaculares. Pero para tocar, me quedo con la gente real.
    Harta estoy de tías que dicen que les encanta Don Draper. Espero que, por su bien, si se encuentran a algún Lano (buenísimo el apodo) lo envíen a la mierda en cinco minutos. Si lo aguantan cual una Betty o una Megan cualquiera (por no hablar de la pobre psiquiatra de la tercera temporada) serán que son definitivamente gilipollas y no se merecen nada más. A mí también me resulta muy atractivo como personaje de ficción, pero encarna un tipo de hombre que yo creía totalmente superado. Será que no.
    Voy a trabajar para poder volver a acurrucarme con mi novio. El otro día se cortó él el pelo y da algo de penica, y de vez en cuando le tengo que enviar a la ducha porque le huelen los pies.
    Y me encanta, oyes.

  11. Mme. Noémie

    Yo no he tenido el placer de conocer a esta especie de hombres pero si son como cuentas no creo que los soportaría al igual que no soporto a las mujeres artificiales… yo soy como soy, así, natural… y no tengo que comportarme de determinada manera para gustar más.

  12. Anonymous

    espoir: cierto que draper no deberia ser el ideal de hombre de ninguna mujer pero betty…el le aguanta mas a ella que ella a el: que tia mas insoportable!!!!! (betty era la ex rubia, no?)

  13. Pipah

    conozco a algunos hombres normales… pero están todos con otras! por desgracia están en peligro de existinción porqué la mayoría solo quieren aparentar, ser cool para ligarse a la monina de turno con esperanzas de que la moina los quiera forever… una pena.

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