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La vida rara

Todo empezó cuando a mi consorte se le infló el vientre por primera vez.

Hola. Encantado. Mucho gusto. Me presento. Soy Valdearena, guionista de cómics y escritor. Tengo, también, la inmensa fortuna de ser argentino, de ahí el acento que están empezando a escucharme ahora mismo (soy incapaz de escribir “estáis” sin sentir que escupo sobre la camiseta con que Maradona le hizo dos goles a los ingleses). Y sí, me gusta el fútbol y la carne en dosis letales.

¿Cómo llegué a Intersexciones? Respondiendo a un anuncio que decía:

SE BUSCA GARRULO TÍPICO PARA DAR
CONTRAPUNTO EN BLOG MODERNO.

Es broma. Alena me trajo para que cuente la parte rara de mi vida. Todo empezó cuando a mi consorte se le infló el vientre por primera vez. Nueve meses de inflamación más tarde, en el hospital de Sant Pau, una señora metió una mano dentro de mi consorte y extrajo a una criatura morada, viscosa y chillona. “Com es diu?”, nos preguntó un auxiliar, sosteniendo una tabla de datos en una mano y una lapicera en la otra. Y como la criatura morada, viscosa y chillona era hembra, le pusimos Hijita.

A partir de aquel día mi consorte dejó de llamarse Anna y yo dejé de llamarme Valdearena; pasamos a ser Mamá y Papá. Al principio nos resultó raro el cambio de apelativos, pero un año más tarde, cuando el vientre de mi consorte volvió a hincharse, ya estábamos acostumbrados. A los nueves meses, fuimos de nuevo a Sant Pau, y como era agosto, esta vez fue una estudiante en prácticas la que extrajo a la criatura. Era un macho, marrón y peludo. Inspirado por estas dos últimas características, propuse que lo llamáramos Coquito, pero mi consorte se negó. Le pusimos Hijito, para no hacer diferencias.

Enseguida entendimos (mi consorte y yo somos muy perspicaces) que la sociedad consideraba que Hijita e Hijito eran nuestra responsabilidad. Así que durante los últimos cinco años nos hemos dedicado en cuerpo y alma a mantenerlos con vida, alimentarlos, educarlos y entretenerlos. No es fácil. Tengan en cuenta que son criaturas que están en perpetuo movimiento, desconocen los peligros más evidentes (como el que acecha en un tomacorriente, por decir algo) y piensan siempre fuera de la caja (digo más: no tienen idea de que la caja existe).

Estoy acá para hablar de esa vida rara, la que compartimos Hijita, Hijito, Mamá y Papá, en la que, por ejemplo, se escuchan cosas como la que viene a continuación.

–¿Cómo es? Explicame –dice Hijito.

–Bueno. ¿Viste cuando mamá dice que hizo milanesas de cerdo? En realidad eso es un cerdo que lo mataron, le sacaron la piel y la carne, lo destrozaron todo chiquito y se lo dieron al supermercado. Entonces van las personas y lo compran para hacer la comida –dice Hijita.

–¿Por qué matan al cerdo? –se intriga Hijito.

–Bueno. Porque hay animales que ya no nos interesan mucho y entonces podemos cazarlos y sacarles la carne, la piel y los huesos y todo –expone Hijita.

–¡Yo quiero cazar un cerdo! –se emociona Hijito.

–Si querés, cuando seamos grandes, casarnos no, porque los besos en la boca no me gustan, pero podemos ser novios y salir a cazar cerdos juntos –concede Hijita.

Nos leemos.

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Hijos  

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ValdearenaPor
Valdearena

Es argentino, guionista de cómic y escritor, en ese orden. Vive con su familia en una masía del Maresme catalán. Huraño y desaliñado, desea secretamente que el mundo lo ame para darse el gusto de recharzarlo. En Intersexciones habla de la vida con sus hijos.

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7 COMENTARIOS

  1. Avatar de Marcel AlbornozMarcel Albornoz

    Arriesgándome a parecer el tonto que mira al dedo cuando el sabio señala la luna, a quedarme en lo superficial, en lo accesorio, en lo anecdótico, no puedo evitar señalar que la última vez que quise honrar a un porteño (proyecto truncado de fubolista en CABJ reconvertido a restaurador en la periferia de Barcelona) usando el término “lapicera” para referirme al ibérico “boli” que usé para firmar el recibo de la tarjeta, aquél estuvo a punto de derrumbarse de la emoción.

    Dicho esto, cuán prometedor inicio para una nueva faceta en el blog en la que yo debuté, personal, privada y discretamente, hace casi 6 meses. No acostumbro a leer blogs y similares sobre m/paternidad, pero este caso se me antoja radicalmente distinto y cuando menos interesante para orientarme y recrearme en la aventura.

    Por cierto, espero que los capítulos acontecidos en Sant Pau fueran en las instalaciones nuevas y no en las tétricas y paupérrimas antiguas.

    Sobre el tiempo trasncurrido entre un nacimiento y el siguiente embarazo, sólo cabe admirarse.

  2. Alicia

    Me ha hecho mucha gracia lo de Hijita con el cerdo, bendita inocencia.
    Eso sí, al menos yo no entiendo algunas expresiones que usas como lo de “la caja”, no sé si te refieres a la casa, la cuna, o qué.
    Disculpa mi ignorancia hacia esas expresiones pero lo cierto es que he conocido a pocos/as argentinos/as con lo cual no estoy familiarizada, has dicho que a ti te pasa lo mismo si usas el verbo correctamente aunque se entiende perfectamente.
    ¿Traductor? Jejejeje. Es que si no, no me quedo bien con el asunto y además, me gusta aprender :D

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