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Sexo

La vida es una tómbola. El mundo es una sábana

Oigan, que un pene es un pene y una vagina es una vagina. Pero la persona sigue siendo la persona: ¿no es lo que cuenta?

“La vida es una tómbola, ton ton tómbola…” El mundo es una sábana, sab sab sábana.

Que no, que no se me está yendo la pinza (aún más), sólo que a veces me encuentro con unos comportamientos tan incomprensibles, que, por mucho que intento pegar a la famosa pinza a la cabeza con un pegamento de los que se llaman “super”, siempre resulta ser el de los chinos y se me cae sola. De veras, hay cosas que me pueden.

Otro día leí la teoría de los seis grados de separación. Con “otro día” me refiero a un día muy lejano, ya que el famoso descubrimiento tiene más años que yo, que intento estar al tanto de todo lo más curioso y cuanto más vintage, mejor ( una que es moderna e invencible por la infoxicación). Un escritor húngaro Frigyes Karinthy en uno de sus cuentos defendió la expresión de “el mundo es un pañuelo” y, años más tarde, el sociólogo Duncan Watts, sabiendo perfectamente que lo nuevo es lo viejo y olvidado, escribió un libro en el que nos asegura que es posible conocer a cualquier persona del planeta en tan sólo seis pasos. Tú conoces a cien personas, estas cien personas a otras cien. Y así. ¡Resulta que Josh Holloway y yo somos un poco amigos y yo sin enterarme! Y, teniendo en cuenta que conozco bastante más que a cien personas, mis probabilidades se aumentan.

Desde entonces no duermo bien. Josh, Joshhhh…

Pero yo, que no tengo suerte en los juegos, me cago en la tómbola de la vida y en la imposibilidad de conocer al hombre “perdido” en mis sueños.

Creo ciegamente en la teoría de los seis grados, pero todavía más si se trata de sexo. Lo de “el mundo es un pañuelo” es algo inexacto. En realidad, el mundo es una sábana. Una sábana en la que todo el mundo folla con todo el mundo. Es así de fácil. Lo más probable es que entre esas cien personas a las que conoces, habrán dos que habían pasado por tu cama (y espero que más), pero ellas, a su vez, han estado entre las sábanas de otras ¿cincuenta? (o más). Y así. ¿Cómo es la posibilidad de conocer a alguien tan especial que fue un poco especial para tu amiga varios meses-años atrás? Pues enorme. Cuanto más sexo en tu vida (o en la suya), más probabilidades de “compartir”. No falla.

¿Cincuenta? Te has quedado con el número, ¿eh? Si es lo único que te ha llamado la atención, vas mal. Yo tengo una teoría muy realista al respecto. La describí otro día en el post que se llamaba “Follar” (original el nombre, lo sé). Consistía (para no hacerte leer más) en un simple cálculo de promedio de coitos de una persona normal y corriente que no tiene suerte de encontrar una pareja estable, pero sí la necesidad de gozar. Veamos: tienes 25 años y estás en “el mercado” desde los 18. Digamos que habías malgastado los dos primeros años en entender qué es el sexo y con qué se come. Y, una vez encontrándole el punto, llevas 5 años practicando. 5 años son 60 meses. Imaginemos que tuviste tan “mala” suerte de tener que cambiar de pareja sexual, porque las cosas no iban más allá y todos los cabrones te dejaban después de un par de polvos (lo típico que pensamos a los 20: la culpa de todo es de acostarse con un hombre demasiado pronto). Calculando que tuviste un coito una vez cada dos meses (y cada vez con uno diferente), a los 25 años ya habías estado con … ¡Bingo! 30 hombres.

Así que no nos escandalicemos.

Pero volvamos a lo que os contaba al principio: entre lo de la pinza y lo de la teoría del húngaro. Voy a entrar en un tema que me resulta incomprensible: “¿Ha estado con una amiga? Pues yo no lo quiero para mí.”

Esto es lo que le ha pasado a Marina, una conocida mía que, además, triplica el cálculo mencionado arriba. No es que ese dato sea de vital importancia, pero es bastante incompatible con la decepción que la había llevado a llamarme a las dos de la madrugada, diciéndome un “Hola” escandalizado y hundido a la vez. Y yo, que acababa de conciliar el sueño, me levanté a por un té. Olía a una charla larga por parte de las dos y bastante borracha por su parte.

-  Miguel es un zorrón.

Miguel, el adorable Miguielito de hace unas dos semanas resulta ser un zorrón, y yo sin enterarme. Miguel y yo nos conocimos hace unos seis años en una fiesta y tuvimos un petite affaire a lo largo de un mes. No se lo había contado a Marina por cinco motivos: no lo vi importante- uno; Marina y yo no eramos muy amigas y no tenía por qué contarle los detalles de mi vida sexual- dos; no era tan sólo asunto mío, sino también el de Miguel- tres (resultó que él no fue tan ético conmigo); Creo en la teoría de que “un polvo no contado a nadie no cuenta como un polvo”- cuatro; me había enterado de su romance con Marina dos semanas antes y desde entonces no había visto a ninguno de los dos- cinco.

Años atrás Miguel y yo tuvimos un par de noches locas. Y ya está. La importancia del asunto es la justa: desde entonces no volvió a pasar nada.

- Es un zorrón. No porque se había acostado contigo, que yo a ti te conozco y sé que no te vas tirando a todo Dios, así que lo dejaremos en una coincidencia.

Pues gracias.

-  Es un zorrón porque resulta que también se había acostado con la zorra de Silvia. Sí, sí, la pelirroja de tetas grandes. Pero oye, eso no es todo. Por si fuera poco, resulta que es ex novio de Annie. No sé, lo de Annie también se lo perdono: fue algo más serio.  Pero lo de Silvia es demasiado.

-  Para, para.  Miguel tiene 38 años, os movéis en el mismo ambiente y si resultara que no se había acostado con nadie a quién conoces, hasta podría llegar a ser sospechoso, teniendo en cuenta que vuestro mundillo de artistas es bastante reducido y las ganas de sexo son suficientemente amplias. Oye, que no te lo tomes a mal. Es normal. Eso fue antes, muchos meses y años antes de estar contigo. ¿Tan importante es?

- Pues sí, porque yo no quiero ser el quinto plato de nadie. No puedo estar con un tío que se había tirado a tres de mis conocidas. ¿Qué soy yo entonces? ¿Otra zorra más?

- Gracias por la parte que me toca, querida.

-  Que no, no te enfades, pero joder. ¿Cómo puedo yo acostarme con un tío que había estado en tres vaginas conocidas?

Es ridículo. Es completamente ridículo. Si empezamos a pensar en cuántas vaginas había estado el pene de nuestro novio, nos volveremos completamente locas. Que está muy bien tener una imaginación desarrollada, pero preferiría que la aplicáramos para otras cosas mucho más útiles. Por ejemplo cómo conseguir vivir mejor con menos sueldo.

Lo curioso del asunto es que no todas las vaginas resultan ser igual de culpables. Si es una vagina accidental, nos hace más daño que una constante. Una ex nos molesta menos que un rollete. Mira por dónde.

Al día siguiente mi amigo Carlos, que conoce a ambos, me dijo que la entendía perfectamente. Le pasó algo similar: se había fijado en Marta, una amiga en común, pero la descartó en cuanto se había enterado de que ésta “mantuvo relaciones sexuales con dos de sus conocidos”. Por separado. Y meses atrás.

-  ¿Sabes qué pasa? Estar en la misma colla con dos de sus ex amantes, imaginando a todos ellos tocándole las tetas y poniéndole a cuatro patas, no me hacía demasiada gracia.

¡Y dale con la imaginación!

¿Cuál es el auténtico problema? ¿Por qué no sabemos manejar la situación?

He llegado a la conclusión: es la inseguridad. El ego. El miedo a que te comparen con los demás. El pánico a no ser tan buenos en la cama como “los otros”.

Queridos, tan sólo se trata de sexo. Una vagina de una conocida no es peor que diez desconocidas. El pasado se llama “pasado” justamente por eso: porque ya HABÍA PASADO. Y no hay más.

Este mundo no dejará de ser un pañuelo, una sábana, o una batamanta en la que nos calentamos todos.

Queda moderno decir que estamos luchando por la libertad sexual. Queda tremendamente sexy. Pero jamás conseguiremos nada, mientras seguimos teniendo unas mentes retorcidas y recatadas que nos fastidian toda la existencia. Oigan, que un pene es un pene y una vagina es una vagina. Pero la persona sigue siendo la persona: ¿no es lo que cuenta?

No sé vosotros, pero yo prefiero vivir en una sábana. Si eso me acerca a mi Josh, soy más feliz todavía.

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14 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Una vagina de una conocida no es peor que diez desconocidas.”

14 COMENTARIOS

  1. XX

    Bueno, no creo que sea tan sencillo como un tema de inseguridad (de creerlo, acabaría pensando que la inseguridad es la responsable de todos los problemas masculinos y bastantes femeninos xD), pero sí es verdad que es algo que sucede a muchas personas y que a algo se debe. Entiendo su punto de vista, de hecho conozco grupos de amigos que cuchichean (a espaldas de M, claro) que D está con él porque antes estuvo con J1 y J2 y ambos la dejaron. En ese sentido, M podría sentirse como tercer plato, y más si se enterase de que sus amigos lo ven así. Pero a mí me gusta verlo de la otra manera. Una vez conocí a un ex de mi ex (cuando no era mi ex xD). Su apretón de manos me decía “yo me la follé primero”. El mío “perdiste, yo me la estoy follando ahora”. Pero claro, no éramos del mismo grupo de amigos. Y con esto acabo de decidir que la culpa es de ellos y sus comentarios imbéciles. xD

  2. LeFloweranonymous

    Acabas de resumir mi gran.. ¿situación? ¿miedo? no, seguramente lo que es, es inseguridad como has dicho tu. Vine a Barcelona pensando que todo seria diferente que en mi pueblo, podría estar con quien quisiera sin que nadie me conociera, pero 3 años después que ha pasado?
    Me he follé a Berto, pasaron más chicos y en los últimos meses a Marc. A la vez me he liado con algún que otro conocido de ambos. Berto se ha tirado a Cris, quién también ha pasado por las sabanas de Marc. Encima conozco otra conocida también a compartido cama con Marc. Y ya para acabar Marc tuvo citas con Andrea, una de mis mejores amigas con la que yo misma me he liado.
    La expresión vaya follón, creo que también lo resume todo. Que hago con Marc? Me gusta pero me da tremenda inseguridad que sea tan golfo… aunque bueno, yo no peco de santa.
    En fin, muy muy muy gran post :D

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Juro que he tenido que releer el comentario tres veces. Tienes razón, es un follon:) jajaja

      Oye, yo tengo un amigo que prueba las tartas de queso en muchos de los restaurantes que le gustan. Y sigue en búsqueda de la perfecta. Y no por ello está gordo:)

      ¿me explico?

  3. CristinaCristina

    Siempre me ha parecido una frase absurda la de “ser el ultimo plato…”
    no se ….¿no es mejor ser el postre que la sopa?
    Opino en este post por opinar ….llevo con el mismo señor siendo razonablemente feliz desde el Pleistoceno asi que para mi ….en ese sentido la vida es una tirita
    Pero de marca .

  4. Avatar de Mr.DMr.D

    Jajaja el otro día hablaba de este mismo tema: “estadísticas sexuales”. Por suerte o por desgracia, solo estoy al tanto de haber estado con una chica que previamente fue rollete de un colega, aunque no le di mucha importancia que digamos: ¡¡Estuve tres años con ella!! :P

    Hay una frase mítica de la peli A Good woman (aunque por el título parezca ciencia ficción, es comedia romántica, lo juro! :D ) “No necesito ser el primero, sólo el último”

  5. RigarRigar

    Aunque no es que me extrañe, al final vamos a parar a comer al mismo sitio de siempre; inseguridad.
    Llegados a esa situación, y no digo que sea fácil de discernir, hay que evaluar dos opciones, la primera es si esa inseguridad procede de mí mismo, es decir, si mi imaginación vuela por sí sola sin ayuda de nadie o bien que no percibo estabilidad emocional o sexual de alguna forma por parte de mi pareja. En ambos casos desde mi experiencia lo mejor es hablar el asunto con quien toca y si eso no cambia nada en mi forma de percibir o entender la situación, lo más saludable es pasar a otra cosa antes de que la relación se envenene.

    Muy buen post, a mí me pasó algo similar hace años y ojalá lo hubiera tenido tan claro como ahora o haber podido leer este post en su defecto.

  6. Avatar de Anita Patata Frita

    Pues yo no le doy importancia, las comparaciones nos aterran, pero a mi me dan igual se perfectamete que yo siempre he sido la mejor que han tenido (con dos cojones y un ego bien grande) o te dices eso o siempre te considerarás un “plato” y yo de plato poco.

    En mi grupo de amigas a nosotras nos da lo mismo si conocemos a sus ex’s (somos de pueblo aquí nos conocemos todos) eso si entre nosotras (amigas-amigas) se suelen respetar esas cosas, al menos durante unos años se deja en barbecho el susodicho, pero ellos sí que no pueden con esas cosas, si uno de ellos la ha tenido ese grupo de amigos le echa la cruz y la luz a la chica, seguramente piensan que nosotras somos unas golfas por ello pero lo que no se dan cuenta es que se pierden media vida por el “que dirán”

  7. monsieur le sixmonsieur le six

    Nunca he entendido lo de “no quiero ser segundo plato”. Como se dice en el artículo, el mundo es una sábana, así que no es improbable. Puedo llegar a entender (aunque no compartir) que no se quiera ser “segundo plato” en el momento presente; pero tener reticencias respecto a cosas que sucedieron hace años… venga, hombre, cuánta tontería tiene la gente.

  8. irazzirazz

    Con lo fácil y bonito que seria limitarse a disfrutar del sexo con esa persona y no machacarse con cosas que no van a parte alguna…

    Creo que es un poco inevitable que nos comparemos con lo anterior… Y si, la inseguridad es la gran culpable. El pensar que esa persona ha estado con otras, pensar que esas personas son mas guapas que tu, mas monas, mas increiiibles y están mas buenas…. pero que quieres que te diga… cada persona somos un mundo… Quizás tu con esa persona tienes un sexo genial, mientras que te estas comparando con fulanita, pensando que seguramente follarian como locos y en realidad tuvieran quimica cero y este disfrutando mil veces mas contigo…

    La mente… que nos retuerce la vida… Asi, que yo almenos, me propongo esto: Simplemente disfrutar.

  9. JulsJuls

    A eso de jugar a las relaciones entre relaciones que había entre nuestro grupo de amigos erasmus, jugamos un día de borrachera mis amigos y yo, tomándotelo a broma no tiene gran importancia, empezamos a pensar con quien has compartido babas, incluso llegamos a crear una red social en la que 5 contactos te unen a 100 personas, el babaslink, la tontería nos duró todo el fin de semana y nos reimos mucho, si alguna vez surgiese algo serio en este círculo no creo que fuese un drama lo que has hecho o has dejado de hacer, si esa persona te importa adelante.

  10. AritzAritz

    Hay un refrán bueno que dice aquello de que el que ríe último ríe mejor. Yo soy muy cuidadoso en hacer cosas con ex-líos/novias de amigos por eso de que no quiero hacerles rabiar. Pero si no les importan ya esas chicas no veo ningún problema, de hecho puede ser hasta enriquecedor compartir experiencias con la misma mujer entre los amigos.

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