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Sociedad

La Navidad es una peluca

Mi espíritu navideño se fue por el desagüe cuando en casa empezamos a regalarnos colonia y dinero.

La Navidad es una peluca, sí señor. Una tontería que se ha instalado en la sociedad y que nos hace actuar de manera rara durante una época del año. Un virus llamado ‘espíritu navideño’, que se instala durante unos días y que desaparece por completo sin dejar rastro durante los siguientes meses.

Y ojo, yo he sido el niño que ha gritado al abrir un regalo y comprobar que había una Game Boy dentro. He sido el niño que ha jugado con tortugas ninja y masters del universo en el pesebre que le montaba su padre en el comedor. El mismo niño que, sin los dientes de delante, posaba feliz en una foto entre mil muñecos de Star Wars el día de Reyes.

Pero hablemos de lo importante: mi Navidad a día de hoy.

Para mí la Navidad es como una peluca de Nicolas Cage. Es ese momento glorioso de sus películas que va de los créditos iniciales, hasta que aparece con esa tofa muerta de forma abstracta y construcción capilar diversa. Adoro ese momento. Es felicidad navideña lo que esconde ese maldito momento.

Si lo analizo detenidamente, creo que mi espíritu navideño se fue por el desagüe cuando en casa empezamos a regalarnos colonia y dinero. Eso sí que es cortarle la cabeza a la Navidad de cuajo. El momento en el que se te acerca un familiar y te da un sobre con dinero, es el momento en el que te das cuenta de que tu vida ya nunca más será lo mismo; la magia se ha esfumado más rápido que el plato de las gambas.

Todo ese vinagre cerebral que te provoca ir coleccionando bufandas, gorros, guantes y carteras de piel, acaba por desahuciarte tanto el alma que cuando ves un árbol de Navidad quieres pegarle fuego. Por no hablar de ese primer impulso de empotrarte contra el coche-grúa que va colgando en octubre las putas luces de las calles.

Y después está el tema de la comida. Nunca he entendido esta locura de comer hasta estallar, esta especie de competición familiar para ver quién es capaz de engullir más, este torneo que empieza con picoteo y pasea por primeros platos, segundos platos, postres, pasteles y todo tipo de cosas que lleven varias capas de chocolate. Es de locos. Encima en modo non stop, crees que está acabando la comida y ya está empezando la cena.

A mí estas fechas me agotan porque me obligan a hacer cosas que no me apetece hacer, y por eso me paso todas las fiestas regateando los compromisos con una habilidad propia de un ninja. Es difícil hacerlo sin quedar como un rancio, pero al final uno aprende que el estómago no da para más y que no es plan pasar una semana metido en una bañera de Almax.

¿Y lo de comprar regalos? Menudo infierno. Yo ya no sé qué cara poner cuando abro un regalo y veo algo que ni me gusta ni me hace falta. Y sé que decir esto es de maldito desagradecido pero es la verdad, joder. Es de una pereza extrema. Esa misma pereza que te arrastra a dejar las putas compras siempre para el final, para no perderte las agotadoras colas en las tiendas petadas de gente hasta el techo. El horror.

En fin, como cada año esperaré ansioso a que vuelva enero y su normalidad. A que vuelvan los días en los que quede lejos Santa Claus, los renos y la madre que los parió.

Aún así, me gustaría saber cómo están siendo estas fechas para vosotros, amigos lectores. Contadme vuestras mejores Navidades e igual me vuelvo a ilusionar. O, quizás, explicadme por qué estáis tremendamente cansados de estas fechas, puede que así me sentiré menos raro. Espero ansioso vuestras crónicas en mi correo de Intersexciones: edubatet@intersexciones.com

La más curiosa se publicará en el blog.

¡FELICES FIESTAS A TODOS! ¡ARRIBA ESAS PELUCAS!

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10 comentarios

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10 COMENTARIOS

  1. Avatar de MarleneMarlene

    Para que te sientas menos rara,estoy totalmente de acuerdo contigo,no me gustan nada las Navidades.
    La hipocresía.
    Las comidas con familiriares que no hablas con ellos en todo el año,el consumismo exagerado. Puuuaggg.
    Te felicitan por whats gente que habitualente no te dice ni “muuuu”.En fin,como ya eh he dicho ,mucha hipocresía .
    Que tengas unas felices Navidades …..jajajaja. ;-)

  2. Avatar de EnricEnric

    Lo siento Edu, pero no puedo estar en más desacuerdo contigo, yo vivo lejos de mi familia, el trabajo me ha llevado a cambiar varias is veces de residencia y sin embargo cada vez que llega la Navidad todos hacemos un esfuerzo para encontrarnos y poderdisfrutar de un tiempo juntos.

    Este año mis circunstancias personales han cambiado y de pronto mi familia decidió pasar la nochebuena y la navidad en mi casa, conmigo, para arroparme, no es ese el sentido de la Navidad? Para mi sí

    Hay consumismo? Sí, hay hipocresía? También, pero durante el año no la hay? Claro que sí,entonces por qué sólo la criticamos cuando llega diciembre? A mi, personalmente me gusta casi más regalar que recibir regalos, por lo que la mañana de navidad es siempre una experiencia fabulosa.

    Quizá hay veces que la sociedad se pasa en estas fechas, pero al menos durante un mes al año, la sociedad se preocupa un poco más de los demás, ojalá fuese así todo el año, pero al menos es un mes al año.

    1. Edu BatetEdu Batet Autor

      Enric, en tu caso la tradición cumple el objetivo y, en serio, me parece genial. En parte mi crítica es a mi mismo, porque llevo un tiempo que siento la necesidad de renovar mi concepto de fiestas navideñas y siempre acabo cayendo en los mismos errores año tras año. De ahí que diga lo de que la Navidad me parece una peluca que encima me queda fatal.

      Por otro lado, me alegro de que exista gente que viva la Navidad con ilusión; me ayuda a no perder la fe.

      Feliz año!

  3. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Tengo una relación de amor-odio con la Navidad, que ha mejorado mucho desde que me he sacudido el 90% de las obligaciones que me fastidiaban. Comprar regalos a fecha fija, por ejemplo. Mira que me gusta comprar regalos y de verdad que cuando veo algo que le puede gustar a alguien se lo compro enseguida, pero tener que comprar algo porque sí, me sabía a rayos. Un año lo hablamos en casa y decidimos que no había regalos de Navidad, ni de cumpleaños, ni de ninguna otra fecha señalada, y que ya iríamos regalando durante el resto del año. Lo hacemos así y más contentos que unas castañuelas desde entonces. Otra, celebrar estas fiestas con algunos familiares a los que el resto del año no quiero ver ni en pintura: también nos la hemos cargado, ya está bien de pasar la Nochebuena explicando a gente a la que no te apetece ver por qué quedas con ellos durante el resto del año.

    Sacudirse obligaciones con las que has cumplido años y años, cuesta mucho y provoca no pocos cabreos las primeras veces, pero a la larga sabe a gloria.

    Pero, por ejemplo, sigo sin poder evitar que, cene donde cene, si no quedamos en mi casa al final me ceben y acabe mala de la tripita, pero con el anfitrión convencido de que no he comido nada. Nadie entiende que me cabe poco de vez, soy más de comer poquitos muchas veces, y que no tengo costumbre de cenar. Al final en Nochebuena-Navidad me cojo un torzón que me pone la tripa mal durante el resto de fiestas y acabo con un quilo de menos. Algo es algo, pero las comilonas las llevo realmente mal. Hay otras cosas así, que me fastidian, pero en realidad las aguanto porque quiero, las que de verdad me molestaban las he ido quitando de en medio.

    En cambio adoro las nuevas “tradiciones” que hemos instaurado en casa, cosas que el montañés y yo nos hemos ido inventando porque se nos han ocurrido y nos han hecho gracia, que a veces pegan con la Navidad y a veces no, pero que hacemos porque nos divierten y nos alegran. Empezar el año los dos juntos y solos, por ejemplo, a pesar de las presiones de amigos y familias, que alucinan de que lo queramos hacer así.

    1. Edu BatetEdu Batet Autor

      El futuro pasa por reinventar las cosas y creo que la Navidad debería ser una de ellas. Todo lo que dices me parece de una sensatez aplastante, tanto lo de los regalos como lo de cambiar el sentido de las tradiciones. Al final la clave de todo supongo que acaba reducida a que uno tiene que hacer lo que le hace feliz, y para mi la Navidad no es sinónimo de felicidad.

      Aún así, Feliz Año Nuevo!

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