Chicas-microondas
Sexo

La invasión de las chicas-microondas

"Cada vez que me pasa, se agobia. No reacciona bien. Da igual que le explique que es por el estrés, porque me distraigo, porque se me pasan cosas por la cabeza en ese momento y se me va... da igual por lo que sea y que le explique que no es por él" me contaba.

Hace quince días se me rompió el microondas. Lo hizo sin avisar, ni nada. Estaba calentando un plato de pollo agridulce cuando, de pronto, dejó de calentar. Así, sin más. La luz seguía encendida, el plato dando vueltas pero, en lugar de calentar, el microondas me dejó el plato de pollo a temperatura ambiente. O sea, frío, frío, frío. Porque, como todo el mundo sabe, por más calor que haga en verano, no es suficiente para cocinar un plato de pollo con sólo sacarlo de la nevera. Aunque sea precocinado.

Pensé en tirar el microondas al punto limpio que hay cerca de mi casa y mirar otro más o menos barato que me saque del paso a la vuelta pero, antes de condenarlo definitivamente a la chatarra, probé a calentar un café y ¡oh, milagro! Volvía a funcionar. Tras varios intentos más en los que unas veces funcionaba y otras no, ahora resulta que tengo en casa un microondas que calienta de forma aleatoria sin importarle en absoluto que tú te apliques a presionar el botón de encendido y regules la temperatura como es debido.

Se lo explicaba yo a mi amiga Paula el jueves cuando, tras cinco intentos de hacer una receta de “arroz al microondas” que habíamos encontrado por internet y prometía ser la nueva ambrosía de los dioses del Olimpo, nos dimos por vencidas y pedimos una pizza. “No te quejes de microondas” me dijo medio riéndonse, “que peor es lo mío”. La miré con curiosidad pensando que me iba a decir que se le han roto la nevera y la lavadora al mismo tiempo… y va y me suelta LA REVELACIÓN: “En mi casa la que no calienta soy yo. Bueno, la que no se calienta. Vamos, que me pasa como a tu microondas. Unas veces me caliento y otras no, aunque Ernesto (AKA: su novio) haga lo mismo cuando me excito que cuando no. Ya no sé qué hacer”.

Podría decir que no fui capaz de ponerme en el lugar de Paula porque a mí eso no me ha pasado nunca, pero como no tengo necesidad de mentir en el terreno sexual, os contaré que sí, la entendí muy bien. Antes de la depresión (para quienes no lo sepáis, llevo algunos meses en tratamiento por depresión, esas cosas que pasan a veces), mi cuerpo funcionaba sexualmente hablando como un reloj. Es más. Como una jodida máquina de precisión. ¿Sabéis el anuncio de Paladín, el del “calentar y listo”? La chica le pellizcaba la oreja al chico y… ¡voilá! Motores a punto. Yo era así. Como el chico.

Sin embargo, desde que empecé con la depresión y, sobre todo, con el tratamiento, he notado una cosa curiosa: a veces yo también me convierto en una chica-microondas. Es decir, estoy bien con el chico, me excita, me gusta, él lo está haciendo bien pero en un momento y sin más… la excitación se marcha. De repente. ¡Bluf! Y ya no está. No se trata de ausencia de deseo —que es otro de los efectos secundarios de la depresión— no. Se trata de una especie de “gatillazo”, pero femenino. Las primeras veces fue un fastidio porque, en esos momentos, no sabes qué hacer. Si seguir, si parar, si decírselo o esperar a que se dé cuenta…

Por suerte, el chico que estaba conmigo esas veces ni se agobió ni se sintió herido en su orgullo ni nada por el estilo. Al contrario. Cuando se percató de lo que pasaba nos miramos, nos reímos, me dijo bromeando que iba a pulsar mi “botón” otra vez —ya sabéis a qué botón me refiero— y enseguida volvió la excitación. Sin embargo, no todo el mundo se lo toma tan bien y no sólo me refiero a que una misma le dé vueltas a la cabeza sobre lo que le ha podido pasar. Paula me contaba que, algunas veces, ni siquiera le ha dicho a Ernesto (AKA: el agraviado novio) que estaba más fría que un café del tiempo en Valencia.

“Cada vez que me pasa, se agobia. No reacciona bien. Da igual que le explique que es por el estrés, porque me distraigo, porque se me pasan cosas por la cabeza en ese momento y se me va… da igual por lo que sea y que le explique que no es por él” me contaba. “Se raya. Se enfada. Y en lugar de seguir, dejamos de hacerlo y ya con morros hasta el día siguiente”. Parece ser que lo de tener a una chica-microondas en la cama no es gracioso para todos por igual.

Este párrafo que viene ahora es para consolaros, chicos del mundo blogger heridos en vuestro orgullo sexual. Pero también es cierto. Según los expertos, desde que empezó la crisis son mucho más comunes las chicas-microondas. La sobrecarga de trabajo, el estrés, las preocupaciones económicas… son cosas que deberíamos dejar fuera de la cama, aunque no siempre lo conseguimos. Si a ello sumamos un aumento de los casos de depresión (con su tratamiento correspondiente), voilá: lo que tenemos es casi casi una invasión de chicas-microondas. Así que tranquilos. Que, de verdad: casi nunca es por culpa vuestra. Casi ¿eh? (sonrisilla).

Lo bueno de esto es que entre la aceptación y normalización total de mi partenaire y la obcecación más enfado del novio de Paula hay toda una gama de reacciones digna de estudiar entre el género masculino. Empecé a “investigar” para este post después de que Espoir me sugiriera la réplica femenina al de los “Trucos para levantar un suflé”, de hace unos meses. Para saber qué pensáis los hombres cuando a vuestra chica se le enfrían las resistencias, pregunté a cerca de una veintena de amigos y conocidos.

Y he aquí los resultados. El 39% aseguraron que no les afectaba, que lo entendían y que le puede pasar a cualquiera. El 17% confesaron que se rayaban un montón y que preferían que a su chica no le pasara nunca algo parecido mientras estuviera con ellos, que se preocupaban aún más que si era a ellos a quienes les sucedía. El 23% me dijo que no le había pasado nunca, de modo que no podían opinar, y el resto explicaron que su reacción variaba dependiendo del día, que unas veces se preocupaban, otras no… un poco a gusto del consumidor. Alguno me comentó que si la chica era su novia les fastidiaba bastante pero que si era un ligue de una noche a quien no iban a ver más, les daba un poco igual.

En lo que sí coincidía la mayoría (un 78%) era en que, aunque se lo tomaran bien, que su chica se enfriara sin ton ni son les quitaba las ganas de sexo por esa noche. Y todos sin excepción me dijeron que les gustaría saber cómo actuar o, en el caso de los que pensaban que actúan bien, descubrir si están en lo cierto y si su chica piensa que se lo han tomado con naturalidad, que es lo que pretenden. A todos, sin excepción, les respondí que para eso está la boquita y que en la cama, cuando es necesario, se puede usar para decir algo que no sean guarradas.

Pero como en lo del noble arte de preguntarle a su chica/affaire las cosas no los vi muy convencidos, aquí les dejo unos consejillos prácticos y fáciles de seguir en la cama, por si alguna vez se encuentran a una chica-microondas entre sus sábanas.

Yo sé que todos vosotros no los necesitáis, pero de todos modos os los dejo. Por si os apetece echarles un vistazo. De nada.

1. Tu chica se ha enfriado. Vale. ¿Y qué? No es el fin del mundo. No la mires como si se fuera a morir, ni como si tuvieras encima (o debajo) a un perrete pachón. Ella (y tu vida sexual) te lo agradecerá.

2. Sonríe o ríete un poco. Haz alguna broma del tipo “uy que le he dado al off sin querer, espera que te busco el on” o algo. Sí, es cutre. Pero hace gracia. Y ayuda a recuperar la complicidad y el deseo.

3. No te comas la cabeza. Lo más probable es que el enfriamiento NO tenga nada que ver contigo. Así que no te hagas el mártir y aplícate a que la cosa vuelva a hervir. Si cuando a ti te pasa (bueno, ya sabemos que a ti nunca te pasa, pero ponte en la hipótesis) quieres que ella no se preocupe y que actúe con normalidad, procura hacer tú lo mismo.

4. ¿Sabes lo que le gusta? Dáselo. A lo bestia. Hazle esas caricias con la palma de la mano que la vuelven loca o susúrrale al oído todas las cochinadas que se te ocurran, si es lo que le pone. El calor volverá en un pispás.

5. Y si no funciona y no vuelve… abrazaos, besaos, cread intimidad. Y si ella quiere hacerte cositas a ti, no te niegues (si te apetece) sólo porque la chica se haya enfriado. Muchas veces, excitaros a vosotros ayuda a recuperar nuestra libido.

Palabrita de chica-microondas.

Y vosotras… ¿conocéis a alguna chica-microondas? ¿Os ha pasado alguna vez? ¿Cómo habéis reaccionado? ¿Y vuestra pareja? Y vosotros, chicos… ¿Cómo os lo tomáis? Que tengáis una tórrida semana.

 

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25 COMENTARIOS

  1. Mª José Bernal

    A mí me ha pasado alguna vez (afortunadamente sólo una),pero no fue una situación dramática en absoluto porque el que era mi chico se lo tomó muy bien y como no volví a ponerme en funcionamiento él terminó y me abrazó de tal manera que sentí que no tenía por qué preocuparme.Jamás me ha vuelto a pasar =)

  2. Pablo

    me paso una vez, con una novia que venía cayendo en una depresión también y la disfunción sexual era una posible efecto adverso en la medicación. Eramos bastante abiertos así que lo hablamos, la situación igual se dio un par de veces y al menos a mi, me quito todas las ganas, sobretodo porque no era un tema físico (que se arregla con pulsar un botón) sino que era algo mental, un poco mas complejo de manejar. La opción 5 era la posibilidad que mas se asemeja a lo que quería, pero es algo que tenia que venir de ella y no de mi. Seguramente la mayoría de los hombres sepa que el problema no es de el, pero alguna vez les paso de que en el medio del frenesí, el chico con el que están de repente se pierde, se enfría y les dice que no esta excitado, que ya no quiere hacerlo? Es difícil no tomárselo personalmente.

    1. INTERSEXCIONES

      Aquí vengo yo y en plan buenrollero y tal te hago la pregunta: me llama mucho la atención que digas “que para los hombres es difícil no tomárselo personalmente” , pero cuando los hombres tenéis el famoso gatillazo, también se os hace difícil de no tomároslo personalmente.

      Y digo yo: ¿por qué os sentís siempre culpables de cualquier pequeño desastre en la cama?

    2. Pablo

      sería motivo de otro largo post supongo. Yo aclare que era difícil cuando era un tema mental, si un chico en el medio o antes de te dice: “perdón pero no estoy de humor” y ves que mentalmente no esta en el acto… no puedo explicarlo y ademas me quede con la otra parte de tu respuesta que es mas interesante.

      Y es una actitud machista supongo, de la misma manera que sabes que tenes que abrirle la puerta y dejar pasar a la chica primero, esta impregnado en el cerebro que la masculinidad es directamente proporcional a lo provee el hombre a la relación? (o algo asi) y el placer esta dentro de esas cosas. el NO poder muchas veces se da por inexperiencia, sensibilidad, no embocar, stress, en fin… seguro se me escapa alguna mas, pero pocas veces es por falta de libido. EL hecho de que este el deseo en uno, de que la persona que esta abajo, enfrente, o arriba este sudando deseo por los poros y que uno no responda es medio molesto y no hay nadie mas con quien agarrarselas que con uno mismo, incapaz de proporcionar placer en ese momento, incluso a uno mismo.

      De cualquier manera, en todos los casos siempre es mejor hablarlo y si es con humor en el medio mejor.

      Mi otra opción es también culpar a sex and the city, 4 mujeres contándose cada detalle de su vida sexual, hace que el mundo piense que las mujeres hablan permanentemente del tema, así que es mejor mantener una buena reputación, o ser popular? jaja son momentos supongo. van a haber momentos en los que no te afectara tanto fallar en la cama y otras situaciones en las que vas a exigirte al máximo porque por alguna razón se volvió importante para ti hacerlo. Sin dudas el autoestima de cada uno esta en el medio.

      me olvide de decir en el comentario anterior que no es malo cocinar en el microondas, pero sin dudas no debe ser muy buena la comida precocinada. Creo que García Marquez dijo que limpiar, lavar los platos, cocinar y otros quehaceres cotidianos nos ayudaban a perderle el miedo y ademas nos trae devuelta a la realidad

  3. Cinti Ferrera

    Uffff a mi también me pasó. Al principio de enfermar estaba siempre con sueño, pero no el sueño habitual, no, me moria literalmente de sueño. No era capaz de aguantar apenas despierta en el trabajo, estuve meses que solo trabajaba y dormia, con prubeas, en fin… y una libido a 3MST (.-P) en fin. El estrés, la ansiedad, depresion, también nos hace ser una chica-microondas. A mi el tratamiento no solo me ha devuelto a la vida, sinó que ha sido también un soplo para la relación. Porque digan lo que digan, el sexo, con todas sus formas, sí importa.

  4. Ronronia Adramelek

    Creo que es normal que en la libido se note todo. A casi todo el mundo le pasa que si está enfadado, triste o nervioso se le quitan un poco las ganas. A veces la pareja, hombre o mujer, con una actitud algo egocéntrica, no comprende que eso no tiene nada que ver con ella y hace recriminaciones injustas o se duele sin motivo. Supongo que nadie somos perfectos.

    Quizás cuando eres muy joven nada puede con tus hormonas pero a partir de una edad el deseo puede ser algo más frágil, si preguntas a tu alrededor a cualquier persona mayor de 30 creo que te encontrarás con que la mayoría necesitan tener la cabeza fresca para disfrutar del sexo al cien por cien.

    De igual forma, una vez te ha pasado a ti, eres más comprensivo cuando le ocurre al “contrario” y, si le quieres, ya no te miras al ombligo ni te sientes herido sin necesidad, sino que te vuelcas en hacer que esa persona se sienta bien.

    En cuanto a tu depresión, muchos ánimos y un abrazo. Se pasará, claro, pero supongo que a veces en el peor momento es difícil creérselo.

  5. Beita

    Vaya! que sorpresa leer este post. A mi me pasa desde una depresión y pensé que no era habitual por.lo que no lo he hablado con nadie. Mi chico es muy comprensivo, la que en ocasiones no lo ha sido soy yo y esto me llevó a obligarme a mi misma de forma que dejaba de ser placentero y se volvía doloroso tanto a mi orgullo como para mi cuerpo.

    Llegó incluso un momento que me apagaba nada más empezar los preliminares con lo que, para evitarlo ya ni intentaba crear intimidad y oye, me puedo llamar a mi misma “malfollá” porque estaba siempre enfadada.

    Ahora voy mucho mejor y he salido gracias a la paciencia de mi chico y a aprender a desconectar un poco de las preocupaciones.

    Gracias por el post chicas.

  6. Marta

    Muy buen post! Con la depresión, la perdida de líbido es bastante normal. Y pasa como con todo, lo puedes vivir como un drama o con una fase mas. La última vez que estuve en tratamiento pasé por 4 diferentes tipos de pastillas en menos de 4 meses y mi cuerpo era como una cocktelera. Lo mismo me encendía sola que no tenía ganas de nada me hiciera lo que me hiciera.

    Para mi lo único importante entonces y ahora es estar bien, así que aquello para ami era un segundo plano, y para mi chico también. Cuando estaba enferma era un 5 porque a él le daba mal rollo seguir, pero no por él, sino porque yo puediera estar mal. Sin duda lo que mas me funciona a mi es seguir centrándome en él, no puedo evitarlo, y el me lo compensa con creces.

  7. azuldeultramar

    A mi me pasó una vez con la que entonces era mi novia, era una mañana de fin de semana que estábamos en la cama, pero ya en los preliminares se notaba que aquello no estaba funcionando y al preguntarle “que te pasa” ella me lo confirmó; como ella nunca había sido muy de mañanas, yo tampoco le di importancia y en vez de parar y ya está, seguí un rato dándole besitos y caricias de buen rollo, y luego ya me fui a la ducha. Pero cual fue mi sorpresa que mientras me duchaba entra ella en la ducha directamente al trapo, con lo que yo extrañado digo “y eso?” y me dice “es que con tanto cariñito al final me he puesto cachonda”.

  8. Dianespotting

    Ánimo Alena. Si te estás tomando pastillas, es un efecto bastante usual, eso y que te “secas” muy fácilmente. Paciencia. A mi en los dos años que estuve tomándolas tuve varias parejas y la verdad es que todo se solucionaba siendo sincera (como se solucionan la mayoría de las cosas): “mira, es que estoy tomando unas pastillas que son anti-sexo, así que nos tenemos que aplicar el doble”. Diría que esa actitud daba la vuelta a la tortilla y hacía que el sexo tuviera mucha mejor cara

  9. Espoir

    Bien, aquí estoy, por alusiones y por puro vicio de contestar :)

    Casiopea, casi todo lo que decimos es por algo. Cuando dejé aquel comentario yo estaba sumida en una relación de alta exigencia sexual que me tenía primero entusiasmada, pero acongojada y bastante harta e incluso algo secuestrada unos meses después. Cabrona yo por dejar de querer algo que en principio me gustaba? Puede ser. A veces pasa.

    Siempre he creído que tener deseo es tan normal como no tenerlo, por mucho que Freud dijera que la castidad es la peor de las perversiones. Si el pobre hombre se equivocó en un montón de cosas también puede haberla pifiado en esa. Vivimos bajo una enorme presión para ser sexualmente activos-receptivos 24 horas al día. Las revistas se toman los orgasmos de sus lectoras como algo personal. Los anuncios de batidoras son súper sensuales –bueno, leed “cafeteras” y entenderéis lo que digo. Como pasó hace unos años con el aceite de oliva, ahora resulta que el sexo es la panacea para todos los males de cuerpo y alma. Los medios y el entorno han adaptado el mensaje para todos los públicos, ya que ahora cualquier soltera que se precie no consiente no tener un follamigo, o dos.

    Pues no, oigan. A veces tu pareja ha dejado de gustarte, aunque aún no te lo quieras confesar a ti misma. La actividad diaria afecta también los niveles químicos que generan o favorecen la excitación. Otras veces estás cabreada, dolida u ofendida con el partenaire, cosa que algunos hombres interpretan, con fenomenal descaro y victimización notable, como chantaje sexual. Yo creo que es una reacción simplemente biológica: si no estoy a gusto no lubrico y tensiono los músculos y por tanto me duele.

    También puede ser que deje de interesarte el sexo: por saturación, por aburrimiento de alguien en concreto o por curiosidad intelectual – el experimento de intentar aislarse de la pulsión sexual social antes descrita para intentar saber qué te gusta, qué quieres en realidad, qué esperas de los demás y de ti mismo/a: recomiendo como iniciación a ello “Deseo”, de la escritora francesa Sophie Fontanel. En los casos de depresión, la medicación provoca sí o sí el desplome de la libido. Apunto que es interesante reconocer, químicamente hablando, nuestros estados de ánimo. Levantarte con un mal día y sin ganas de hacer nada significa probablemente falta de cortisol, y la mala alimentación también influye. Moraleja: menos microondas y más estofados y potajes.

    Las chicas microondas -siempre y cuando no coman siempre comida precocinada: en serio, eso tiene que acabar matando- son perfectamente normales. Que tu amado te ponga la mano encima y se te nuble la vista en el 100% de los casos solo pasa en las novelas de Corín Tellado -bueno, ahora hay relevo generacional en E.L. James. Entre los mortales no querer es tan normal como querer, cada uno tiene su ritmo, y además éste es cambiante. Preocuparse por pasar una época sin ganas de follar es tan absurdo como avergonzarse de follar un montón cuando sí tienes ganas de ello.

    No es mi intención quitar el pan de la boca a psicólogos, sexólogos y terapeutas que trabajan la falta de deseo. Es obvio que la gente que nunca tiene o siempre tiene deseo tienen un problema, siempre y cuando esas situaciones repercutan en su vida y su satisfacción ante ella -quiero decir que un problema siempre es relativo: si te sientes pleno sin vida sexual o bien eres Fassbender en Shame pero sin la angustia, pues oye, a vivir que son dos días.

    Por supuesto, mis argumentos son aplicables a ambos sexos.

    Casiopea, mil besos, mejórate… Y come bien, leñe.

    1. Casiopea

      Muuuy buenas! Pedazo de comentario, muchísimas gracias. Me parece muy interesante todo lo que aportas, especialmente bien documentado. Es el complemento serio y perfecto al post :)

      Sólo una cosa: en la piel de una mujer a la que ha dejado de gustarle su pareja sí que no puedo ponerme, porque no me ha pasado nunca. Y hasta que empecé con la depresión, tampoco me podía poner en la piel del “no tengo ganas”. En eso soy, en serio, como un tío. Yo siempre tengo (corrijo, tenía) ganas. SI-EM-PRE (la mayúscula es para enfatizar). Y tan a gusto, oye.

      Aunque hubiéramos tenido la bronca del siglo. En esos casos, el que no tenía ganas (como si fuera una chica) era mi ex. Y yo la que no entendía que no pudiéramos follar por la noche si nos habíamos peleado a mediodía. El mundo al revés.

      Por lo demás, estoy de acuerdo contigo en que preocuparse por tener o no tener ganas es tan tonto como pensar qué frecuencia es normal y todo eso. Al final son convencionalismos.

      Y yo también pienso que tenemos saturación de sexo en nuestra vida. Publicidad, estudios, noticias… todo es sexo. Pero a mí ya me va bien. Que me gano (casi) la vida con eso ;)

      Lo dicho, gracias por leerme, por los ánimos, por los besos y por el megacomentario :) Y trataré de comer mejor eh? ;)

      Muak!

    2. Espoir

      Lo dicho, Casiopea: si eres Fassbender en Shame pero sin llorar por las noches, probablemente eres un envidiable ejemplo de higiene sexual. Concéntrate en superar el bache y seguramente el resto se solventará solo. Muy cierto también lo que dice Ronronia; a partir de cierta edad (no sé cuantos años tienes, en mi caso empiezo a experimentar la teoría de nuestra querida montañesa) el sexo ya no es tan natural como respirar, sino que precisa de cierta predisposición y voluntad.

  10. Dutti

    Me a resultado realmente curioso el nombre que le has dado: chica microondas, porque yo con chica microondas me refiero a cosas bien distintas. Te explico:
    Para mi hay dos tipos de chicas, las microondas y las chicas horno.
    Todo el mundo sabe que un microondas calienta y ya, pero un horno calienta y cocina. Es decir tenemos el tipico caso de chica que calienta a un tio pero que a la hora de la verdad no hace nada de nada y despues tenemos a la chica horno que ademas de saber como calentar, acaba la faena porque sabe cocinar.
    ¿Me sigues?
    Aqui te dejo mi pequeña aportacion, un beso!

    http://partefav.blogspot.com

    1. X

      Yo también he entendido siempre “chica microondas” como sinónimo de calientapollas. Bueno, no es que lo haya entendido, es que se usa con ese significado. Esta chica sería más bien una “chica microondas estropeado”. xD

  11. Almoraima

    Casiopea ¡Es increíble cómo has conseguido tirar de la lengua con el post!
    Las confesiones íntimas de los comentarios me han recordado “a la PRONTO”.
    Con más o con menos nivel…es lo mismo.
    Yo lo veo mucho más simple: Hay veces que no se tienen ganas.

  12. Anonymous

    Jeje, Nosotros el a veces se entera y se agobia, a vces se entera y se lo curra y a veces se entera y hace que le lreocupa pero sigue a lo suyo asi qye las mas de las veces opto por no dejar que se entere que ya volvera a subir y si no pues por lo menos sera mas corto que si al se le baja por agobiarse…

  13. Chicca

    Ya que estamos expondré mi caso:
    A mi ex le dio un par de gatillazos al poco de conocernos. Yo le quité hierro a la asunto, le dije algo así como “hay tiempo…. Si no hoy pues otro día… Sin forzar… bla bla” Nunca más le volvió a pasar. En su caso le pasaba pq le gustaba mucho y se ponía nervioso.
    A los meses de estar juntos era yo la que no me ponía a tono… Muchos curro, poco tiempo, mucho estrés y, para colmo, muchas discusiones absurdas con él. Cuando hablamos del tema, me dijo “Es que claro, yo tengo mis necesidades…” A lo que le siguió unos comentarios sarcásticos míos, discusión, mi agobio sexual aumentó y al final, a los días, lo acabamos dejando. Evidentemente habían otros motivos pero su poco tacto en ese momento y después sobre tema, hicieron que mi libido bajara a nivel antes impensables.
    A mí me encanta hablar de sexo pero cuando hay gatillazos de por medio, SIEMPRE se le ha de quitar hierro al asunto para que la otra persona se sienta muy cómoda, segura y sin ningún tipo de agobio. Todxs hemos estado solteros y hemos pasado temporadas sin sexo, ¿por qué agobiar a tu pareja de esa manera??? Dadle tiempo :)
    Gracias por el post.

  14. Sammy

    Cuando leí este post el otro día me sentí muy identificada y me ayudo mucho ver que era algo mas “común” de lo que pensaba. Después se lo di a leer a mi chico, me pareció la mejor manera de explicarlo. Lo entendió perfectamente, sabe que paso por una época de mucha ansiedad y me entiende, por suerte :)
    Por otro lado comentar que yo también he estado en tu situación Casiopea, he estado tratándome para la depresión, deje el sexo a un lado, me olvidé de el, llegué a pasar meses sin ni siquiera tocarme, cuando yo también quería siempre y ademas repetir.
    Paciencia, relajación, conversación… cada uno tiene su forma de superarlo y volver a estar ON. Yo estoy buscando la mía ;)
    Besotes

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