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Relaciones

La extraña pareja

Treinta y pico años, con pelo en sitios que harían vomitar a Rambo y aún así, viven en una nube, flotan entre purpurina y beben Jäger.

Cuando pienso en el amor como gran concepto de esta nuestra vida tridimensional me vienen dos únicas cosas a la cabeza: treintañeros y Jäger. Estáis en todo vuestro derecho de fruncir el entrecejo o de levantar la ceja por asombro o incredulidad, no seré yo quien os juzgue por ello. O sí, ya veré como voy de ganas y de tiempo.

Si os lo explico veréis que todo tiene sentido. Aunque podría no hacerlo y dejaros con las ganas. Cosa que se me da francamente bien, la verdad. Genial. Brutal. Maravillosamente bien. Maravillosamente bien de brutal genialidad. O lo que sea, pero mucho.

Veréis, es muy sencillo: si yo pienso en el amor, la cabeza se me va a los treintañeros (disculpadme los de 40 y los de 20, siempre tendréis un hueco en mi cama corazón). Treintañeros. Adultescentes eternamente cansinos. Ya sabéis, esos con zapatillas gastadísimas, camisas de cuadros sobre camisetas absurdamente adorables, sudaderas con capucha de ¡ay, que me lo como! y gorras. Sí, gorras. Con treintalargos y sin que haga sol. Adultos de cuerpo, adolescentes de alma. En definitiva, material irremediablemente follable. Me cago en ellos. Treinta y pico años, con pelo en sitios que harían vomitar a Rambo y aún así, viven en una nube, flotan entre purpurina y beben Jäger. De hecho, flotarían en purpurina de Jäger si estuviese inventada. Beben mucho Jäger. Todo el rato. Todo-el-puto-rato.

¿Por qué el amor también me hace pensar en el Jäger? Fácil. Porque este elixir de juventud pastoso es como el amor: puta mierda. Droga. Material inflamable adictivo. Basura. ¡Sí, basura! ¡Eso es lo que es! (escupo) Y aquí podría terminar dignamente mi tesis de por qué al pensar en amor lo asocio espontáneamente un macho cautivador con cornamenta en la cabeza y a un macho cautivador treintañero con cornamenta y/o GORRA. Los malditos y atractivos barbudos treintañeros que inundan mi calle, mi barrio, mi ciudad y el mundo. Malditos ellos y maldito el Jäger que les confunde y les anestesia la cabeza, la polla y el corazón.

El Jäger y el amor tienen a mis queridos los treintañeros como punto de inflexión. Los unos huyen del amor y el Jäger huye de los unos. En serio, parad. Salid los jueves, viernes y sábados con dignidad. Dejad de ahogar vuestras penas en probetas de mentira. Olvidaos de lo mal que está la vida y el mercado. Mirad nítidamente a los ojos de las chicas sin borrosidad alguna. Manteneos estables sobre cualquier superficie plana sin demasiado esfuerzo. Retomad la coherencia y dejaos la lengua de trapo reseca en casa. Comportaos como si no tuvieseis la necesidad de bucear en las lagunas que os esperan al día siguiente.

Creo que no conozco a ningún treintañero soltero que no beba Jäger. ¿He dicho soltero? Quería decir sin una persona al lado que le aporte amor y estabilidad emocional. Porque pareja tienen. ¡Vaya que si tienen! El Jäger es su pareja, su extraña pareja. Ellos, embriagados de amor, desean muy fuerte que llegue el fin de semana para reencontrase con su líquido amado, para sentir cómo se fusionan sus cuerpos, para volverse locos, eufóricos, para quitarse la coraza y bailar sin preocupaciones o dejarse caer en la barra inspirando un falso saber estar. El Jäger les hace temblar, sudar, estremecerse, les hace poner los ojos en blanco y respirar muy hondo pero sobre todo, les hace sentir jóvenes. Saltimbanquis adolescentes con un pedo que ni en primero de carrera tuvieron.

Yo bebo poco Jäger pero cada vez que lo tomo, me enamoro de algún treintañero que está bebiendo Jäger. Quizás esto es lo que verdaderamente me irrita y no las bragas de Primark. Ni los guaperas borrachos del maldito licor.

Por eso, el Jäger y el amor, con moderación. Por favor. O terminarás vomitando.

Feliz Navidad y esas movidas. Y ya sabéis, cuando vuestra familia en mitad del polvorón os pregunte por qué seguís solteras, echadle sin miedo la culpa al Jäger. No eres tú, ni el resto. Es el Jäger. Siempre. No lo olvides.

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Solteros  Treintañeros  

3 comentarios

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PaulaPor
Paula

Publicista. Parezco normal, pero no.

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3 COMENTARIOS

  1. Avatar de CaroCaro

    Pues como te vengas a Londres vas a hacer estragos, con el jager bomb y con los trientañeros hipsters….XD

    Pero preparate que esta gente a las seis de la tarde ya no se tiene en pie…y no, no vomitan amor precisamente.

    Chuuuu!!

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