la enogamia
Relaciones

La endogamia, el pozo profundo

Con la globalización y el Tinder transnacional, sabemos que cada vez habrá que viajar más lejos para encontrar nuevas parejas con las que "empezar de cero".

Algunos amigos míos no entienden por qué siempre, o casi siempre, acabo liándome con chicas hetero o bisexuales. Me dicen cosas como “Es que claro, si te enrrollaras con bolleras todo sería más fácil” o “Te complicas la vida con esto de ser heteroconverter”. A lo que yo respondo:

- No sabéis lo que decís, liarse con lesbianas puede ser mucho más complicado, créeme.

- No te entiendo. Entre heteros, lo más fácil es ligar entre heteros, ¿por qué iba a ser diferente entre chicas?

- ¿Viste La vida de Adèle? Esa peli lo explica muy bien.

- No la he visto, no.

- Vale, pues te explico con un ejemplo.

Entonces le expliqué la historia de la cita que tuve hace poco con Julia, una chica que resultó ser lesbiana “old school”, es decir, de éstas que lleva tiempo dentro del gremio o cofradía, esto es, el circuito lésbico español.

Conocí a Julia a través de Instagram, el nuevo Tinder. Ella me hizo follow y dio like a 15 fotos mías en menos de un minuto. Esto solo puede significar dos cosas: que a la persona le gusta cómo aplicas los filtros de Instagram, o que quiere algo contigo; también pueden ser las dos opciones. Mi respuesta no tardó en llegar, entré en su perfil, me gustaron sus fotos de gatitos y palmeras, y le hice follow back. A lo que siguió un mensaje suyo en mi buzón de entrada, una foto de la ventana de su habitación con un texto adjunto: “Me alegra que me sigas, tu galería me flipa, quizás podemos tomar un café y así nos conocemos en persona, ¿vives en Barcelona?”

Quedamos para tomar una caña por el centro, al cabo de dos o tres semanas, después de que me agregara a Facebook, me siguiera en Twitter, likes en Instagram y conversaciones sobre grupos y festivales de música.

Cuando nos vimos en ese bar de hipsters llamado “Bigote”, con muebles de segunda mano, palmeritas y cuadros de pájaros exóticos, en un primer momento no sentí nada especial al verla, tenía pinta de feminista radical posmoderna o de diseñadora gráfica, pero al hablar con ella me cayó bien en seguida. Julia es una chica simpática, con buen gusto por la música, el cine, amante del arte contemporáneo y diseñadora gráfica, vamos, el mismo perfil que la mitad de mis amigos de Barcelona. Nos llevamos bien. No noté ninguna tensión, nada sexual, ni segundas intenciones, hablando con ella sobre tonterías y preguntándonos qué fue de Jamiroquai.

Hasta el momento en que ella sacó un tema más personal que el resto.

- ¿Entonces tú tienes pareja o estás soltera?
- Estoy soltera, desde hace unos meses, que lo dejé con mi pareja.
- ¿Llevabáis mucho tiempo juntos?
- Juntas. Sí, casi cinco años, es mucho tiempo.
- Ah, era una chica. Ya decía yo que teníamos muchos amigos en común (risas).

Pensé “puedes clasificar a una persona por sus amigos en común contigo en Facebook, ¿eso es bueno o malo?”

- Sí, puede ser (risas).
- Seguro que conozco a tu ex, o tenemos amigos en común.
- No sé, ella antes era hetero, pero sí, seguro que tenemos amigos en común, pero prefiero no decirte su nombre (escalofríos).
- No, no, claro, mejor no, puede ser desagradable.

Seguimos hablando un rato más sobre este tema. En quince minutos descubrimos que entre los amigos en común, teníamos más de diez amigas, dos ex y más de tres compañeras de trabajo con las que hubo URST (unresolved sexual tension), todas lesbis. Quince minutos. Más de quince personas en común, quince corazones rotos, historias dolorosas de por medio.

- Qué fuerte, entonces eres muy amiga de Ann. Yo estuve con ella hace un año. Pero te va a hablar fatal de mí. Seguro que si hablas con ella, me dejas de hablar.

Esa era Julia, se estaba poniendo muy tensa.

- No mujer, qué dices. Por qué iba a condicionarme su opinión sobre ti.
- Bueno, esque no acabamos muy bien…

Días después descubrí a través de Ann que Julia, esa chica tan maja que había conocido, se estuvo enrrollando con la novia de Ann a sus espaldas durante más de dos meses. A esto le sumas un par de anécdotas más que me contaron las ex y cuatro historias de amigas.

Claro, después de todas estas conexiones, era muy difícil volver a quedar con Julia y verla con los mismos ojos, aunque en el fondo sabía que prejuzgar no es bueno… Pero empezar una relación con alguien con tantas historias, vaginas y dramones de por medio, tampoco lo es, ¿no?

Así que decidí para un poco la historia con Julia, y acabamos siendo amigas de peras a uvas, nos veíamos cada vez menos, los likes iban decayendo y al final ni siquiera me hacía retweets. La historia murió, y con ella se confirmó lo que te decía, que las historias entre lesbianas no son agua clara, con tantas exnovias de por medio, dolor acumulado, rencor, culebrones. La endogamia es el pozo profundo del lesbianismo.

- Pero en el mundo hetero es igual, oye. En el fondo, dentro de cada círculo de amigos, casi siempre hay historias así, novios en común, cuernos y otras salvajadas.

- Sí, pero en la cofradía no es casi siempre, es siempre, esa es la diferencia, amigo. El día que encuentre una chica que no me hable de su ex en la primera cita, me enamoraré de ella al momento. He dicho.

- No creo que eso llegue a ocurrirte, cari.

Vaya aguafiestas. Al cabo de un rato acabé explicándole el concepto “exilio”. Es el caso de lesbianas amigas mías que emigran a París, Berlín o Londres en busca de new faces del circuito gay, ya que al ser circuitos lejanos todavía no tienen (apenas) exnovias en común. A esa práctica, le llamamos el exilio lésbico. Es una buena estrategia, pero como todo hoy en día, con la globalización y el Tinder transnacional, sabemos que cada vez habrá que viajar más lejos para encontrar nuevas parejas de lesbianas con las que “empezar de cero”.

- Entonces esos viajes son como cuando yo me voy de turismo sexual a los festivales lejanos de Noruega o Turquía, ¿no?
- Sí, es exactamente lo mismo, aviones, dj’s, alcohol y mucha música. Todo para encontrar una nueva historia de amor, lejos de tu rutina.
- Pero como dijo Kavafis, “tu ciudad siempre va contigo”.
- Y así nos va, hijo, así nos va…

¿TE GUSTA?  

+9 -0

6 comentarios

COMPARTIR


MartínovaPor
Martínova

ÚLTIMOS POSTS

6 COMENTARIOS

  1. monsieur le sixmonsieur le six

    Es el clásico síndrome del pueblo pequeño. Es como en una pequeña población de 40 habitantes, que al final como hayas tenido algún problema con alguien, mejor que te vayas de allí, porque todos lo van a saber, todos van a opinar sobre el tema, y todo lo que hagas va a estar condicionado por ello.
    No pasa sólo con las poblaciones, sino también con los grupos sociales, ya sean deportivos, musicales o del tipo que sean. Si te metes en un “mundillo”, al cabo de un tiempo te das cuenta de que ese mundillo es un pañuelo y que, por mucha gente que parecía que hubiera o muy geográficamente disperso que creyeses que era, al final hay unas pocas docenas de personas que son las realmente activas en él, y te las vas a ir encontrando a la que des cuatro pasos. Hoy en día con Internet, incluso los límites geográficos no son tan importantes, a menos que te vayas muy lejos.

    Entiendo que en los círculos sexuales, como puede ser la movida gay, la movida lésbica, las parejas que hacen intercambios, etc., acabará pasando lo mismo. A los dos años te dará la impresión de estar en un pueblucho, y desearás estar un tiempo out of the game, como dicen los americanos. Con un poco de suerte, antes de eso habrás encontrado lo que buscabas, y ya no te importará demasiado.

    1. Avatar de Kruzio BaalKruzio Baal

      Eso significa que es bueno, es no tan bueno…
      Creo que tal vez lo bueno sería que nos acostáramos literalmente, porque que sea por composición transitoria deja muchas experiencias de oídas y no tangibles… que entonces es cuando nos podemos hacer una idea más “adecuada”.

      Sea síndrome de pueblo o no, En Bilbao está muy jodido (al menos para mi) jajajaja.

  2. Avatar de JesúsJesús

    Es interesante lo que comenta esta chica. A parte, no sé que dirán otros como yo, pero aquí en Canarias en el mercado gay la cosa está muy “jodida y mal pagada” como diría mi abuelo. Lo que hay no me gusta nada, pues hay mucho chico amanerado que a mí pues no me atrae, y luego los que me pueden gustar son “raaaaro raaaaro raaaaro”, con lo cual que hago, fijarme en chicos heteros, nunca conseguiré nada pero al menos me alegro la vista…señor qué mal :(

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >