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Sexo

Hombres, mujeres y anos

Pero como no es el caso, disfrutamos del sexo, que también está muy bien. El caso es que a él le gustan los juegos y caricias en el Punto A. Y lo reconoce. Y las pide.

En la fantástica comedia española “Promoción Fantasma” (para los escépticos: sí, “fantástica”, “comedia” y “española” conviven perfectamente en la misma frase) el genial actor albaceteño Joaquín Reyes (Muchachada Nui, La hora chanante, Museo Coconut…) interpreta el papel de un psicólogo que está obsesionado con el ano. En realidad, en la trama de la película eso no lo descubre hasta el final y lo que intenta es convencer a su paciente Modesto (Raúl Arévalo) de que quién tiene un problema de falta de aceptación de su ano es él… porque es gay.

Desde que mi vida sexual comenzara a funcionar con cierta solvencia (y menos frecuencia de lo que me gustaría, para qué nos vamos a engañar) hace más o menos una década no he salido con ningún psicólogo ni mucho menos con ningún psicólogo chiflado como el de la película (con algún chiflado a secas sí que he salido, pero eso lo vamos a dejar para otra ocasión), pero sí me he ido a la cama con más de un hombre obsesionado con su ano. Con evitar cualquier tipo de estimulación, roce, lo que sea en esa parte de su anatomía profundamente y firmemente masculina.

Es curioso. Uno de los principales consejos que dan las revistas femeninas en cuestión de sexo a las mujeres que quieren acabar con la rutina en su vida sexual e innovar un poco es que prueben a juguetear con esta zona del cuerpo masculino. Las firmas de juguetes y productos eróticos ponen a disposición de los hombres en el mercado una amplísima gama de dildos, vibradores, lubricantes y demás elementos precisos para una placentera y correcta estimulación del ano y, según los sexólogos, la única manera de llegar al “punto G” masculino (a saber: la próstata) es a través del mencionado “agujerito”. Pero los hombres heterosexuales (o al menos la mayoría de los que nos hemos cruzado entre sábanas mis amigas y yo) parecen no estar interesados en los placeres que los dioses reservan para ellos… a través de la puerta prohibida.

El chico que más se cabreó e incluso me dejó a dos velas un sábado por la noche por llevar mis intenciones demasiado cerca del Punto A se llamaba Dani. Le gustaba probar cosas, posturas, juegos y estaba increíblemente obsesionado con estimularme el Punto A a mí, por más que le dijera que, aunque no está mal, a mí el punto que me gusta que me estimulen empieza por C y termina por “lítoris”. El mencionado sábado de marras, durante los preliminares, se me ocurrió empezar a tantear. Lo de las caricias en el perineo bien, no debió parecerle nada perverso. Pero ay, amigas, cuando traté de subir un poco más me frenó en seco y hasta se cabreó. Llegó a decirme si pensaba que era gay o qué. He de decir que duramos dos semanas más: yo no puedo estar en la cama con una persona que presume de querer experimentarlo todo y se escandaliza a las primeras de cambio.

Lo que me pasó con Roger es más curioso. Nunca hablamos de estimulación anal masculina, ni femenina, ni de nadie. Simplemente el ano no entraba en el menú sexual y ya está, pero con naturalidad. Una noche, sin embargo, se me ocurrió introducirle un dedo mientras me penetraba. Tuvo el orgasmo más intenso de su vida, según me confesó. Pero al llegar a casa debió pensárselo mejor porque, a los dos días, me envió un mail para decirme que aquello le había resultado muy extraño, que no se sentía cómodo y que prefería no volver a verme. Riesgos de exploradora. ¿Por qué muchos hombres tienen esa fijación con que su identidad sexual se encuentra en su ano? ¿No cuenta en absoluto todo lo demás? ¿Es que ahora el ano es el detector de homosexuales?

El único chico con el que me he acostado y que disfruta abiertamente y sin tapujos de los placeres del Punto A es Carlos, un follamigo con el que me veo de vez en cuando, siempre que nuestras agendas y ausencias de ligues más o menos estables nos lo permiten. Seríamos la pareja perfecta… si él quisiera tener pareja, claro. Pero como no es el caso, disfrutamos del sexo, que también está muy bien. El caso es que a él le gustan los juegos y caricias en el Punto A. Y lo reconoce. Y las pide. Un día, después de follar, me decía entre risas que debe ser “una maricona” porque le gusta que le toquen ahí. Nos echamos a reír. Me encantan las personas que consideran que la cama es libre y saben disfrutar de su sexualidad de verdad. Sin tapujos y sin etiquetas.

Curiosamente, a Carlos no le interesa demasiado el sexo anal con una chica, más allá de alguna estimulación en los preliminares. A mí ya me va bien porque, por mis experiencias, de momento no ha resultado una práctica agradable (más allá de las incursiones manuales de Carlos). Sin embargo, todos los chicos “anti-ano” masculino con los que me he acostado tenían un pequeño problema de obsesión por practicar anal conmigo (o con cualquier chica a tiro en cincuenta kilómetros a la redonda). Por eso, tengo una máxima: si por tu Punto A no pasa “ni el susurro del viento”, como me dijo uno… por el mío, tampoco. Y mucho menos si tienes la idea de que vamos a hacer una escena digna de una película porno. Si no sabes cómo se estimula el tuyo ni que puede doler si no tienes mucho, mucho cuidado (al menos las primeras veces)… difícilmente vas a hacerlo bien con una chica. Así que, para todos esos que quieren experimentar en anos ajenos, mensaje: aprended primero en vosotros mismos. Y luego, si eso, nos contamos.

Y vosotros, queridos… ¿qué tal os lleváis con vuestro Punto A? ¿Entra en el menú bajo las sábanas o preferís condenarlo al ostracismo? ¿Sois de los que pensáis que sólo el hecho de desear que os lo toquen os convierte en gays o simplemente lo habéis probado y no os convence? Y del sexo anal con una chica… ¿qué opináis? Y vosotras, queridas… ¿qué experiencias habéis vivido al respecto? 

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Anal  Homosexualidad  Placer  Punto G  Sexo  Sociedad  Tabúes  

24 comentarios

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CasiopeaPor
Casiopea

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24 COMENTARIOS

  1. mocosito/cantazote

    Buenísimo, cualquiera diria que te dedicas al periodismo de investigación.
    Lo veo súper identificado con las expresiones y explicaciones que me dan la mayoría de los hombres,
    Incluso con algunos gais con los que he probado y con eso de que dicen ser activos totales ni el “susurro del viento”.
    En cambio una vez alguien me dijo que una de las mayores fantasías de los hombres eran ser sodomizados por sus mujeres, parejas, amantes.
    Y ahora respondo a tus preguntas.
    Si en mi menú entra siempre que la chica en cuestión quiera.
    Lo he probado, recibido y dado, me encanta
    si me dan a elegir entre A o C….ullo me quedo con A.
    Siempre e posteado con el nombre alberto a partir de ahora posteare con mocosito o cantazote

  2. X

    Me ha encantado eso de que “todos los chicos “anti-ano” masculino con los que me he acostado tenían un pequeño problema de obsesión por practicar anal conmigo (o con cualquier chica a tiro en cincuenta kilómetros a la redonda)”, me parece totalmente cierto. El egoísmo que la mayoría de hombres practica a este respecto es increíble. Su culo es sagrado, pero el de sus féminas amantes es el santo grial. Típico egoísmo de amante de tercera.

    Tu máxima me gusta, pero también es completamente reversible. Si quieres meterme el dedito, ponte primero con el culo en pompa. Porque también hay mucha moderna con ganas de experimentar con el ano de su macho pero su culo no lo toques que eso es de putas y “es que todos los tíos sois iguales”. Y digo muchas, no todas. En todo caso, como dije en el post de Nadarama sobre besos negros, “habría que ver también cuántas mujeres están dispuestas a meter la lengua en el ano de sus hombres”. Porque si vas a estimular MI ano, yo elijo cómo. Y si prefiero lengua a dedo, ¿vais a estar dispuestas? Je, igual ya no os suena tan divertido…

    Por último, me autocitaré de nuevo al respecto de tu pregunta acerca de si el ano es el nuevo detector de homosexuales. No siempre es ese el motivo por el que negarse: “que nadie se invente los motivos del por qué un hombre se niega a una práctica sexual concreta. Simplemente, puede no interesarle y ya está. Lo fácil es decir que se niegan por temor o por ser “cosa de maricones”, pero es exactamente lo mismo que suponer que las mujeres se niegan al sexo anal o a tragarse el semen porque es “cosa de putas”. Cierto que hay mucho prejuicio en ambos sexos, pero a veces, simplemente, la gente (hombres y mujeres) no quiere probar algo”.

    Me callo ya. ¡Y viva el sexo anal!

  3. pekeleyre

    Amen con “todos los chicos “anti-ano” masculino con los que me he acostado tenían un pequeño problema de obsesión por practicar anal conmigo,Por eso, tengo una máxima: si por tu Punto A no pasa “ni el susurro del viento”, como me dijo uno… por el mío, tampoco”

  4. INTERSEXCIONES

    Yo creo que aquí tiene mucho que ver también otro tema: que las mismas mujeres no se atreven a “meter dedo en el culo”. Y no es que no se atrevan, es que les da asco (acordémonos del post de Nadarama sobre el beso negro y sus comentarios):

    “TAMBIÉN ES COSA DE HOMBRES. DE HOMBRES HETERO”

    Así que, como todo, cosa de dos.

    Pero sí que estoy de acuerdo que el sexo anal con una mujer es una obsesión de un hombre que jamás se deja.

  5. Alfredo Ponce

    Qué tema interesante, la verdad.

    Ya que a mí me han pasado situaciones similares con mujeres, no concretamente con el «punto A», pero si con una actividad sexual —ya— más mundana como puede ser el sexo oral. Me pedían —exigían— que yo se los practique a ella, pero ella no lo hacía porque les da asco o me hacía un «favor»
    Lo más gracioso, de que no fue una, sino unas cuantas. Lo más gracioso de todo esto, es que a mí no me tenían que exigir nada porque me encanta dar placer a mis parejas… Pero hay ciertas actitudes que en la alcoba sobran.

    Concretamente del punto A, yo no tengo ningún problema que mi pareja lo practique, aunque tengo que reconocer que no es algo que pida porque no me llama la atención (al igual que no le pido sexo anal a mis parejas, al menos que ellas me lo pidan).

    Creo que, como todo, es una elección personal que hay que respetara y comentarla.

    Lo que sí no me sorprende es que haya hipócritas sexuales en ambos lados.

  6. Mª José Bernal

    No entiendo ni entenderé nunca esa doble “moral” que tienen los hombres por el ano,porque como bien dices la mayoría no se dejan hacer nada,pero les encanta que una mujer les deje practicar y experimentar.A mí las pocas veces que he dejado que lo intentaran no ha salido bien,así que voy a hacer mía tu máxima de:”si por tu Punto A no pasa “ni el susurro del viento”… por el mío, tampoco” =)

  7. Espoir

    Mi relación con los puntos A respectivos viene de mis primeras experiencias, y fue tan natural como descubrir todo lo demás. Igual es por ser de costa (tengo una teoría respecto a la diferente iniciación de la gente de costa y de interior que ya expondré algún dia, cuando menos lo esperéis). Lo considero una práctica más del repertorio y recurro habitualmente a ella, y respecto a mí, si me voy a la cama con alguien es porque estoy dispuesta a poner todo mi cuerpo al servicio del mentester. Es cierto que me he topado con tíos que casi se disculpan por disfrutar con ello –«no es que sea homosexual ni nada»–, cosa que hace bastante gracia, pero nunca nadie se me ha ofendido, solo faltaría. Con un no es suficiente, no a todos nos tiene que gustar todo.

  8. Espoir

    Y bueno, el tema “si tú quieres darme yo también quiero darte” es un poco infantil, no? Si a mí algo no me gusta lo digo y espero que mi pareja lo acepte, punto; y viceversa. La pareja es cuestión de muchas cosas, pero la exacta simetría no me parece una condición sinequanone.

    1. Casiopea

      Quizá me he explicado mal. Lo que quiero decir con mi máxima es que si a él no le gusta y lo respeto, qué menos que él respete que no me guste (o apetezca a mí). No es el dar por dar (que sí sería infantil), sino el respeto mútuo pero expresado de una manera graciosa. Aunque es posible que me haya explicado mal y se entienda de la otra manera :)

  9. Libertad

    Te entiendo mucho… Yo he tenido varias parejas, todas obsesionadas con proporcionarme un súmun de placer anal a mí. El caso es que a mí no me gusta, ni me interesa mucho, la verdad. Entonces les decía si querían que los estimulase yo, y se volvían locos también. '¿Me tomas por un marica?', me decían molestos.
    Es gracioso, porque todos ellos presumían de lo asumida que tenían su sexualidad. Y para ellos, la mayor afirmación de lo hetero que son es, precisamente, ésa: darme por culo a mí. Y oiga usted, yo no es que estuviera muy dispuesta a ello. 'Estrecha', 'rancia', 'aburrida'… son algunos de los apelativos que utilizaban conmigo. Yo sencillamente les decía que si tanto querían probar un culo, experimentaran con otras personas. Una vez, incluso, llegué a presentar a dos de ellos: Paco, mira éste es Iván, que también está obsesionado con los culos. Ala, que os vaya bien. Y adiós.

    En fin que a ellos éso de dar por culo parece que les obsesiona, pero luego no les des ni un pellizquito en su traserito, que son muy machos! Dónde quedó el concepto 'open mind' y el respeto? Ay…

  10. Anonymous

    Pues yo por lo unico que les he sacado el tema del sexo anal ha sido por lo pesaditos que se ponen algunos con querer introducir su miembro en todos los agujeros de la anatomía femenina.
    Pregunto: ¿si me dejas meterte a ti un dedo primero? (para que te hagas a la idea de lo molesto que es)
    Yo lo he probado y nunca me ha gustado, entre otras cosas porque las mujeres dudo que tengamos ahi ningun punto G, A ni ninguno, porque a mi cuando lo probé me dió más dolor que otra cosa y eso que fue despacito y con mucho mimo.
    A ellos les gusta tanto porque ese agujero les queda más prieto.
    Y si no quieren recibir lo mismo es porque creen q x eso son maricas cuando no tiene nada q ver… entonces a nosotras tampoco nos tendria q gustar el sexo oral recibido x parte de ellos, porque eso es “de lesbianas”, luego tambien sueñan con un trio de dos chicas que se hagan y le hagan de todo pero es raro que quieran que el trio consista en dos chicos contigo. Hay mucho egoísmo aqui, de nosotras depende no dejarles pasar de la raya, y si no les gusta, que se larguen. Hay que hacer lo que a uno le guste y no ceder solo por complacer a la pareja acosta de pasar un mal rato.

    1. Anonymous

      Según leí una vez (no me preguntéis donde porque no me acuerdo) mediante la estimulación anal de la mujer se llega a estimular partes internas del clítoris.

      Lo cierto es que yo si siento placer cuando me estimulan analmente. No siempre, porque hay que estar muy relajada. Cuando mi pareja me ha estimulado analmente, siento que el clítoris está aún más erecto y más sensible, y mi orgasmo es mucho más intenso.

      Caótica

  11. Viu Campos

    Soy chico y disfruto muchisimo al ser penetrado, me costo mucho que mi chica quisiera, pensaba que era cosa de gays, que si me gustaba me iria con un chico, por fin lo consegui, utilizamos un arnes, yo disfruto y ella cada dia mas.
    Todavia no he encontrado ningun chico hetero que disfrute como yo disfruto ellos se lo pierden.

  12. monsieur le six

    A mí lo de los puntos A, G o W siempre me ha parecido un poco pedante, sin ánimo de ofender a nadie. En lugar de hablar de puntos, vamos a dejarlo en si a los hombres nos gusta que nos “estimulen” el culo, y en caso de que sí, de qué manera.

    Pero antes de responder, ampliemos un poco nuestra visión, y miremos el tema de un modo más general Yo me preguntaría, ¿a los hombres nos gusta que las mujeres nos estimulen alguna parte del cuerpo? Bien, la respuesta evidente es que seguramente sí, pero lo cierto es que aparte de la clásica mamada (que parece algo obligado) y algún masaje en la espalda, no hay mucha tradición en ese sentido. Suele ser el cuerpo de la mujer el que centra casi todas las caricias y masajes. El hombre está casi siempre para actuar, no para recibir. No sé si esto es bueno o malo, pero creo que es lo clásico.

    Personalmente, por supuesto no me molesta que la mujer se centre en alguna parte de mi cuerpo para estimularla, pero no es de lo que más me gusta. Ni siquiera las mamadas me resultan muy interesantes (en ese aspecto soy algo atípico), así que menos aún un masaje anal o, qué se yo, en los pies; pero tampoco me molesta que practique alguna de estas cosas si le hace ilusión. Prefiero ser el elemento activo. Otros, que hagan otra cosa si les gusta más.

    En cuanto a la penetración, no sé por qué, pero tampoco me resulta muy interesante que las mujeres penetren nada (ni siquiera a otra mujer). Si algún día quisiera ponerme en esa situación, casi preferiría que quien me lo hiciera fuera un hombre. Ya que nos ponemos, nos ponemos. Aunque de momento no me llama.

    Todo esto es mi caso personal, repito que cada cual haga lo que quiera. Si es que con estas cosas siempre se llega a la misma conclusión: mientras se hable y se haga a gusto y con respeto, cualquier cosa vale.

  13. Anonymous

    Soy mujer y en mi caso particular es algo distinto. A mí me gusta el sexo anal (hacia mí), no digo que no sea dificultoso y que haya que hacerlo con cuidadito, porque lo es, al igual que no es para hacerlo todos los días porque requiere cierta “preparación” pero cuando todo sale bien… me encanta, vaya. Y a mi marido también.

    Sin embargo… a él no le hace gracia, como comentáis que yo ni siquiera le acaricie en su zona A. Y si os digo la verdad… yo AGRADEZCO que sea así, porque reconozco que no me gusta hacérselo a él (una vez inserté parte de un dedito y no me gustó). Me pareció desagradable, ¿soy escrupulosa? Pues sí. ¿Mi marido es escrupuloso? Pues no, porque se lo he preguntado varias veces y me ha dicho que le encanta hacérmelo a mí. Así que imaginaos los problemas que nos habría dado el hecho de que él fuese un enamorado como yo de su punto A. O bien yo tendría que haber hecho cosas que no acababan de gustarme (pobrecito, ¿cómo privarlo de su placer?), o bien él habría dejado de hacérmelo a mí porque yo tampoco satisfacía su deseo.

    Las simetrías no son siempre bienvenidas… Besos!

    M.

  14. Aura Zombie

    A mí me han roto el orto varias veces, cosas de ser una amante complaciente, o mejor dicho, subnormal. El mismo día que me harté de fingir orgasmos decidí que nunca más probaría el sexo anal a ver si me acostumbraba, y cada vez que justifico mi negativa con nada más y nada menos que mi experiencia, alguno insiste: “Es que no te lo han hecho bien, porque yo lo he hecho con todas y les encantaba” Pues vale.

    Lo curioso es que independientemente de que el ano tenga una sensibilidad, las mujeres no tenemos próstata que estimular, así que en nuestro caso la negativa al sexo anal es mucho más fundamentada y razonable, considerando además que disponemos del orificio vaginal para la penetración, sin preámbulos complejos de dilataciones, enemas, lubricantes, y el preservativo de rigor, que hay mucho idiota que dice: por el culo no te preño, pero del culo puedes contraer infecciones bacterianas, apollardado.

    Y en cambio ellos, con esas terminaciones residuales del glande y el perineo, tan reacios y susceptibles a experimentar, creo que tiene que ver con el ser activo o pasivo, para algunos heterosexuales varones ser penetrado es una sumisión, una cesión de poder que les resta masculinidad. Hace nada un mameluco con el que estuve casi se descompone de placer por haberle acariciado el ano por fuera mientras tenía su orgasmo, y cuando se lo comenté, lo negaba. Después se enfadó y me preguntó que por qué no le había pedido permiso (¿Perdón? ¡si tampoco me dijo que parara!) y después me dijo sentirse…humillado. Ahí se quedó, el majadero.

  15. Jess

    A mi me encanta que mi novia juegue conmigo de esa forma. Estoy seguro de mi sexualidad, heterosexual, pero el placer es placer, y si es bueno no hay forma de decir no. :P Ella sin embargo no disfruta recibiendo sexo anal, así que esa parte la pongo yo. Desfrutamos muchísimo, y como a ti @Casiopea, a ella le encanta que me encante su punto C clítoris

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