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Relaciones

Historia de una pereza

Los pilló desprevenidos, frágiles e indefensos. Hablaron de todo. Incluso, lloraron.

No tenían nada en común.
Hasta que lo tuvieron.

Se conocieron en un lugar típico en unas circunstancias típicas. En un mundo de apariencias e historias inventadas para contar historias originales, eso se consideraba un mal inicio.

Luego congeniaron. Una noche. Los congenió una botella de vino y la música de Leonard Cohen, pero les gustó pensar que se llevaron bien porque estaban predestinados. De hecho, mientras se miraban con deseo y optaban por no darle salida, pensaban que su encuentro típico en unas circunstancias típicas es el nuevo extraordinario.

Eso les aceleró el pulso. Y lo hicieron allí mismo, en la mesa.

Luego hablaron un poco y se despidieron. Ella se fue deprisa. Más por la incomodidad que por otra cosa. ¿Qué hay más allá que un polvo encima de la mesa? Cualquier cosa se quedaba corta, pensaron. Uy, qué mal chiste.

Ella estuvo una hora esperando que él le escribiese. En realidad no sabía qué quería leer. Deseaba que le pusiera algo sobre lo maravilloso que había sido el sexo con ella y se desvivía por oír un “es la primera vez que siento algo así”. Pero a la vez no quería una grosería de ese tipo y una declaración tan fortuita. Quería romance sin que pareciese un romance y una historia asombrosa sin que pareciera forzada.

Él se quedó desnudo en casa. Se sirvió una cerveza y luego se percató de que el vino le quedaba mejor a esa historia sorprendente y ordinaria. Vació el vaso y se llenó una copa. Luego intentó recordar los momentos bonitos. Y se durmió enseguida.

Ella se desnudó poco a poco, apagó el móvil para que el mensaje no le llegase hasta después, se dio un baño, luego escuchó a Cohen, sonrió, encendió el móvil de nuevo y no vio nada. Se durmió, disgustada. Pero a la mañana siguiente le escribió. Le puso “Hola” sin emoticono. Él respondió con una sonrisa. Ella suspiró aliviada y decidieron quedar de nuevo.

Esta vez se fueron a cenar. Hablaron de pocas cosas: el tiempo, la comida y un poco sobre el trabajo. “Me resulta imposible amarlo”, pensó tras pasar una noche escuchando en sus adentros y no notar la explosión de la que todos escriben.

Él la observó de mal talante. Minutos más tarde decidió que ella era pedante.

Su historia terminó al final del capitulo piloto. Pero, por alguna extraña razón, alguien decidió que las audiencias no son lo esencial, que lo que importa es el arte y la constancia.

Y los cruzó de nuevo. Por sorpresa. En un hospital.

Les pilló desprevenidos, frágiles e indefensos. Hablaron de todo. Incluso lloraron. “Es la primera vez que siento algo así”, dijo él.

Se descuidaron… y se enamoraron. Fue un descuido muy patético, como cuando te pones una camiseta al revés y te das cuenta una hora después, en la oficina. O como cuando le echas sal al café.

Dice Nothomb que “cada historia de amor es un malentendido”.

Cada historia de indiferencia es pura vagancia, añadiría yo.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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UN COMENTARIO

  1. Avatar de psychopsycho

    Esta entrada habla de una segunda oportunidad no planeada¿no?
    De cuando no se controla el escenario y las personas se muestran naturales…

    Me hace pensar en mi historia reciente: una persona que “no estaba preparada” para dar más de sí. Y todo terminó.
    Pero de nuevo, volvimos a coincidir en un entorno más natural. Volvi a abrirme, pero él no quiso poner más de su parte o se mostró perezoso, o puso de excusa una mínima distancia geográfica que nos separa. Él no proponía vernos, tampoco dejaba claro lo que éramos, pero me llenaba de palabras bonitas no unidas a hechos.
    Y tuve que insinuarle que “se lo currara o nada”.
    Y empezó a currárselo. Pero no fue lo mismo y ahora ya no me vale. Me desinflé y me desilusioné. Ipso facto.

    Supongo que si no sale natural, como en la historia que relatas, no cuenta. Si uno de los dos, tan al principio de una “relación” o “principio de algo que no se sabe lo que es” tiene que tirar más del carro, es señal de cortar.

    Saludos.

    PD Me encanta como escribes. Acabo de descubrirte por casualidad.

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