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Sociedad

Hagas lo que hagas, lo haces que te cagas

Esto va como va. La mayor parte de la población no se entera de gran cosa. Sin embargo son ellos los que consumen.

Se ha puesto muy de moda verificar quién es el mejor en cada uno de los campos. Es una continua competición: que si los que hacen fotos con el móvil no se llaman “fotógrafos”, que si que los que escriben en el blog, no se llaman “escritores”. Esa manía interminable de colgarse etiquetas para ser superior a alguien no sólo da pena, sino que demuestra una inseguridad que va más allá de mi comprensión. Si eres escritor y aseguras que yo no soy nadie, a pesar de que escriba, demuestra una sola cosa: soy tu rival. Si alguien te ve como un rival, ya has ganado. Por lo tanto, si ves a alguien como un rival, ya has perdido.

Ese fue el tema de la conversación con mis amigos hace una semana. Hacía un día estupendo y estábamos tomándonos un vino en una terraza soleada. Paz, tranquilidad, charlas domingueras… Hasta que uno de ellos, ilustrador, vio a un graffitero y nos dijo con cara de asco: “Mira, otro artista callejero. Últimamente parecen moscas: molestos, demasiados y pesados”.

Antes de que me diese tiempo decir algo al respecto, soltó el fotógrafo:

- Ya te digo, Nacho. ¿Y los instagramers estos qué? Esos se creen fotógrafos por tener un móvil.

La cuarta amiga que acaba de editar un libro, añadió:

-  Bueno, bueno. ¿Y qué me decís de la moda ésta de que todo el mundo ahora escribe un libro? Me parto.

Yo no daba crédito. Un ilustrador criticaba a los demás “artistas” (y lo pongo entre comillas porque ya no sé si llamar a alguien “artista” es un insulto o un halago), la que acababa publicar un libro creía que los demás no tenían derecho de hacer lo mismo, y la fotógrafa se sentía amenazada por medio planeta que tenía un iPhone. ¿Hola? ¿Estáis hablando en serio?

Entonces es cuando me he preguntado: ¿por qué no hay esa competitividad absurda entre las profesiones no creativas?  Es decir, todos compiten, hasta los fontaneros lo hacen, pero… en un trabajo determinado que no requiere creatividad, las normas están muy claras. Sin embargo, en los campos como la fotografía, ilustración, literatura, moda, todo es tan relativo y tan opinable que el odio y la inseguridad son la base.

-  Escucha, Conchita de mi corazón, ¿por qué te preocupa que tanta gente escribe un libro?

-  Coño, pues porque no todos son válidos para hacerlo.

-  De acuerdo, ¿pero quién te crees tú para sentenciar que alguien es válido o no? O sea, tú tienes derecho a opinar y tu opinión es tu verdad. Pero por desgracia, no todo el planeta es igual de entendido que tú en ese campo. Mira el éxito de “50 sombras de Grey”. Tú y yo pensamos que es una mierda y yo defenderé a muerte que este libro es impresentable, pero oye, hay mucha gente “rara” a la que le gusta. Y a ti, Jorge, ¿por qué te jode tanto el hecho de que casi todo Dios puede tener una Reflex y disparar en automático? Si eres bueno, eres bueno. Tiene más mérito ser bueno teniendo más competencia, ¿no crees? En lo artístico no existen los intrusismos. En lo artístico cuenta más el talento que los estudios.

Esto va como va. La mayor parte de la población no se entera de gran cosa. Sin embargo son ellos los que consumen. Esto es así. Y siempre lo va a ser. Si yo no tengo ni idea de vinos, lo que me diga un experto me servirá relativamente. Por ejemplo: él me aconseja un vino que, supuestamente, me va a encantar. Si yo lo pruebo y pienso: ”pues vaya mierda me ha vendido”, no lo volveré a comprar. Porque mi conocimiento es este campo se limita a “me gusta” o “no me gusta”. Valga lo que valga, digan lo que me digan. Si no tengo ni idea, compraré el más caro, pero eso no significa que me parezca mejor que el de 5€. ¿Entonces?

Si el fabricante de vinos sólo se orientase a la opinión de los supuestos expertos, dejaría de producir el vino de cinco euros que tanto me gusta y, por lo consiguiente, perdería a los clientes como yo que, quizás, somos la mayoría. La mayoría que no se entera, pero compra. Y el “muy buen vino” que me aconsejó el experto seguirá siéndolo entre los más enterados que me criticarán a mí, a la muy idiota, en una reunión de los enterados.

Oye, pues genial. Para todas las cosas hay su público.

Cualquier sector creativo siempre se divide en los enterados y el resto. No es cuestión del siglo XXI. En todas las épocas han habido los “cool” y los “mainstream”. Los “mainstream” consumían, y los “cool” entendían del tema. Así fue, así es y así será.

Es más: cada uno es cool en algo y completamente mainstream en todo lo demás.

Los conceptos de “bueno” y “malo” siempre han sido muy relativos y tratados diferente en función de las personas que decidían opinar sobre ello. Los únicos términos que jamás van a cambiar son los de “ganadores” y los “perdedores”. Si no crees en lo que haces, si te hunde la opinión de alguien, eres un perdedor. Los que están “ahí arriba” no necesariamente son mejores que tú ( o sí) pero desde luego, son los que jamás han dejado de creer en lo que hacen, aunque recibieran comentarios negativos.

La verdad no existe. Cualquier opinión es una verdad. Sin excepciones. Incluso el famoso periódico soviético “Pravda” estaba basado en las opiniones (manipuladas) de quiénes lo escribían. (Por cierto “Pravda” se traduce como “verdad”. Los rusos no nos rompíamos demasiado la cabeza en este sentido: “Sputnik” significa “Satélite” y “Mir” es “Mundo”. ¿Para qué complicarse la vida?)

Puede que me digáis: si lo que dices es cierto ¿entonces qué?

Pero el hecho de que la verdad no exista no es tan malo como parece. Todo lo contrario. Si toda la opinión es una verdad, hagas lo que hagas, lo haces que te cagas. Si quieres verlo como tal. Lógicamente.

Ser el mejor en un campo donde no hay nadie más, es fácil. En Rusia decimos: “En un mar sin peces, la gamba cuenta como un pez”. Ser mejor dentro de un mar lleno de peces de diferentes tamaños y tipos, es sospechoso. Nadie es el mejor desde el punto de vista de todo el mundo. Puede ser más comercial desde la perspectiva de la mayoría. Pero ni el menos comercial es el peor, ni el que menos vende es el fracasado. El único perdedor es el que se frustra por no agradarle a la gran mayoría, olvidándose de que la mayoría es inexperta.

Estoy harta de los quejicas. De los que lloran por el mundo injusto en vez de vivir en él. De los que se cuelgan etiquetas y se consideran justicieros del Universo. Suelen ser personas que nunca han conseguido nada y jamás lo van a hacer.

Tú eres lo que quieres ser. Si todos os coches van de frente, puede que te hayas equivocado de carril. Pero también es posible que, si sabes hacerlo, mañana cambien los carriles. Y tú serás el que lo ha conseguido.

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15 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“En un mar sin peces, la gamba cuenta como un pez.”

15 COMENTARIOS

  1. XX

    Veremos lo que opinan los gafapastas de este post. Estoy bastante de acuerdo contigo aunque en este tema soy aún más radical. De hecho, creo que es el único tema en el que soy 100% radical (si es que esto no fuera redundante). Solo un apunte, cerca del final dices que “ni el menos comercial es el peor, ni el que menos vende es el fracasado”, pero en realidad los entendidos o enterados suelen vendernos justo lo opuesto: que lo más comercial es lo peor, y aquello que vende menos suele ser mejor (claro, vende menos porque solo unos pocos elegidos son capaces de apreciar lo que es bueno de verdad).

    Me despido con un tuit de esta misma tarde de La Oreja de Van Gogh, ese grupo de mierda ultra-mainstream que ninguna persona de bien puede reconocer escuchar (ni digamos disfrutar): “Preguntarle a un “entendido” si una canción es buena es como preguntarle a un urólogo si te estás meando”.

    1. CasiopeaCasiopea

      Jajajajaja ¿y eso de verdad lo pusieron en Twitter? Pues qué grande. A mí me gustan algunas canciones de LODVG, ¿y qué? (le pregunto al mundo). También escucho a Héores, a Iron Maiden y a Camarón. Y ahora que venga alguien y me etiquete.

      A mí siempre me ha parecido una idiotez lo de “si vendes mucho eres malo” y a la inversa. De todo hay en todos lados. Y las etiquetas, del tipo que sean, no me gustan. Alguien, no recuerdo quién (creo que García Márquez pero como no me acuerdo, no lo afirmo) dijo una vez sobre los escritores: “Si te levantas cada mañana con ganas de escribir, eres escritor”. Yo me considero escritora desde que tenía cinco años y aprendí a juntar letras para escribir mis propias historias. Y una de las cosas que más me gustan en la vida, además de descubrir libros, es descubrir escritores que tienen un blog y comparten maravillas. A través de blogs he encontrado a ilustradores/as, dibujantes/as, músicos, diseñadores… que empezaron enseñando sus cosas al mundo desde su ventana chiquitina y ahora, muchos de ellos, o son conocidos o tienen proyectos entre manos que me encantan. Gracias a IG estoy descubriendo a gente con un talento innato para la fotografía.

      Francamente pienso sobre la conversación, Alena, que lo hay entre esos amigos creativos de los que hablas (y en una parte del sector creativo de este país) es mucha tontería. El talento no entiende ni de carreras, ni de estudios, ni de nada. El talento es talento. Y luego se puede refinar y mejorar. Pero si lo tienes, siempre serás mejor (aunque no tengas el título de lo que sea: fotógrafo, periodista, bellas artes) que quien no lo tenga, por mucho que esa persona trabaje. Porque a ti te saldrá solo. Y la otra persona lo tendrá que aprender.

      Lo bueno de esto es que todos tenemos talento para algo y eso es así. Lo malo, querer destacar en algo para lo que no tienes talento y lo sabes (o no lo sabes pero lo sospechas). Es ahí cuando vienen las rabietas y los “no todo el mundo vale para…”.

      Besos!

  2. inmahlinmahl

    Alena, estoy muy de acuerdo en general con la mayoría de las cosas de las que dices. Sin embargo, creo que eres demasiado radical. Es cierto que el talento no se estudia, y que si una persona lo tiene para hacer una cosa de forma innata eso es algo que a los “superpreparados” les va a molestar.
    Hablaré de la fotografía porque es a lo que me dedico, y es cierto que hoy en día con la democratización de la tecnología se valora muy poco al profesional. La fotografía es una profesión, igual que el fontanero y el profesor. Como tal requiere ciertos conocimientos, y cualquiera no puede serlo si no los tiene. Para mí una persona que se compra una Réflex y tira fotos en automático no es un fotógrafo, un fotógrafo es quien sabe cómo funciona una cámara y cómo componer una fotografía. Lo siento pero es así. El problema es que ahora hay muchos listillos y también muchos con un ego infinito y una pedantería insoportables.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      No lo dudo. Pero, siendo prácticos y por mucho que nos joda, si a la gente le gustan más las fotos que hace el de Réflex en automático y no las de un profesional, ¿qué vas a hacer al respecto?

      ¿Injusto? Puede. Igual que me puede parecer injusto a mí que “50 sombras…” sea el libro más vendido. Pero ahí tienes dos opciones: o buscar una salida y destacar en en sector a través de algo diferente, o seguir quejándote de la incompetencia y la estrechez de mente del consumidor.

      Es lo que hay. Esta es la diferencia entre un ganador y un perdedor.

        1. Alena KHAlena KH Autor

          Que por cierto, se me olvidaba: de la misma forma que los fotógrafos de hoy no consideran fotografía la “fotografía móvil”, los fotógrafos de antes, lo que revelaban en papel, probablemente no toman demasiado en serio a los que tenéis una Réflex:)

          Los tiempos cambian.

      1. La GraduadaLa Graduada

        Cuánta razón! A ver, a mí también me fastidia que a veces la gente tenga tan poco criterio literario, o de lo que sea (un punto aparte sería el de “por qué me fastidia”…. y esto puede conducir a una reflexión muy profunda). Lo de 50 sombras puede ser un poco escalofriante, pero es bien cierto que el libro ha tenido un éxito SIN PRECEDENTES entre las mujeres: madres, amas de casa, estudiantes, ejecutivas, dependientas, jóvenes, mediana edad, etc. etc. Yo en serio he flipado que gente que jamás se ha leído un libro se haya leído la trilogía.

        Particularmente me digo que, en vez de quejarme o de “flipar”, debería diseccionar el libro y ver qué ingredientes tiene que funciona, que engancha, que son sinónimos de éxito. Es decir, ¡¡algo habrá que aprender de este fenómeno (el estilo literario no, por dios), por muy “mainstream” que nos parezca!! Al menos yo si fuera escritora (y me gustaría serlo, en un futuro) así lo haría.

        1. EspoirEspoir

          Ya te digo yo que la clave del éxito de 50 sombras es que es novela rosa de toda la vida que apela a los tópicos más incrustados en el neocórtex femenino, esos que las feministas combatimos conscientemente pero que te pueden dejar en evidencia si te pillan con las bragas bajas (la de mujeres válidas y listas a las que he oído suspirar, para sorpresa o más bien estupor mío, por el ya legendario beso de Iker a Sara, por poner un ejemplo)

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Los aficionados al heavy metal llevamos décadas agotando el debate entre lo cool y lo mainstream (que en nuestro entorno se denominan respectivamente trues y posers). Un debate que ya desde muy joven nunca entendí, y que me cansaba enormemente, ya que a mí me daba igual: si una banda me gustaba, pues me gustaba, y si no, pues no. Nunca me ha preocupado a qué lado de la raya hay que ponerla.

    Con los escritores de blogs, los fotógrafos de Instagram o los filósofos de twitter, me pasa lo mismo. Si me gusta como escribe Alena, por ejemplo, para mí ya es una escritora; si veo una foto que me impacta, el fotógrafo ya ha conseguido su objetivo, tanto si ha ido a una academia como si no; si alguien dice algo inteligente por twitter, su pensamiento tiene en el fondo el mismo valor que si lo hubiera dicho Nietzsche o Schopenhauer. Porque lo que importa es la obra, no la persona.

    Ahora bien: una cosa es eso, y otra cosa sería irse al otro extremo y negar que existe mucho individuo con falta de autoestima y de reconocimiento social al que le gusta ir de artista y adopta pose de intelectual, ya sea en la literatura, en la fotografía o en cualquier otro arte. Es una realidad palpable, que se ha multiplicado con Internet, y que introduce mucho “ruido” en el mundo artístico, al inundarlo todo con creaciones mediocres, que hacen mucho más costoso buscar y encontrar las que merecen la pena. Creo que esto es innegable.

    Si el debate está en si esto es bueno o malo, yo me decantaría más por pensar que es bueno, porque aunque pueda parecernos algo lamentable que personas sin la capacidad suficiente adopten esa pose de genios, en el fondo creo que es positivo que la gente se exprese artísticamente. No importa mucho que sean unos diletantes: en el fondo es algo que les enriquecerá como personas y, quién sabe, quizás en algún momento creen alguna obra que merezca la pena. Quizás incluso algunos sean realmente unos genios que no han conseguido el apoyo de los canales por los que tradicionalmente se lanzan a los artistas al éxito. Por tanto, eso está muy bien. De hecho, deberíamos sentirnos afortunados de vivir en esta época de explosión artística.

    Pensar en el arte como algo de “especialistas” siempre me ha parecido mal. El arte debe estar en el pueblo, en la gente. Por supuesto que sólo unos pocos publicarán lo que hacen y de éstos sólo unos cuantos destacarán, pero la educación artística debe estar en todos nosotros; porque si no luego pasan estas cosas, que libros como 50 Sombras tienen éxito, y los mismos que van de elitistas y se quejan de la intromisión de los aficionados, claman entonces contra la ignorancia del gran público. Pero ¿qué capacidad de comprensión esperamos de la gente si al mismo tiempo negamos que tengan autoridad para ejercitarse ellos mismos en ese arte, si nos indignamos cuando comparten sus primeras creaciones y las comentan? ¿Acaso nos quejamos cuando a los niños se les mandan en las escuelas ejercicios de redacción o de pintura?

    Ya para resumir, diría que, más allá de la pose de algún individuo en particular (que sí nos puede parecer criticable si va de genio sin serlo), la tendencia general de que todo el mundo practique el arte no sólo no es lamentable, sino que es de lo mejor que nos ha pasado en este siglo.

  4. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    En todas las profesiones hay unos cuantos que se creen más profesionales que los demás pero no contentos con eso quieren decidir quién puede ejercer una profesión y quién no. No hay más que ver los colegios profesionales, que no dejan de ser un arcaísmo mangoneador heredero de los gremios medievales.

    Aún hay más problema en profesiones emergentes o en las que no se necesita un título oficial. Los Community Managers, por ejemplo. Hay diversas organizaciones y cada cierto tiempo una de ellas se arroga el título de “oficial” y pretende que nadie se pueda denominar CM si no tiene un curso suyo homologado, todo ello independientemente de que haya gente por ahí que tiene el culo pelado de hacer el trabajo y de hacerlo bien, pero que se han formado de manera completamente autodidacta porque son de mucho antes de que se inventara el palabro (palabro que, por cierto, si miras de dónde son las páginas que lo usan, descubres que prácticamente el 100% son españolas porque es un término que los anglosajones simplemente no usan).

    Otro ejemplo son los ingenieros informáticos recién salidos que dicen que un físico, matemático o ingeniero de otra rama que lleva trabajando en eso desde que había cajas de fichas que se enviaban a compilar a Madrid y ha montado sistemas informáticos enteros desde cero está haciendo “intrusismo profesional” y te dan ganas de decirles que ese “intruso” ya peina canas donde a ellos aún no les ha empezado a salir el pelo.

    Y si ya nos vamos al mundo del arte, ni te digo. Kafka debía de ser un intruso gordísimo porque trabajaba en un banco y luego se dedicó a hacer seguros industriales, de hecho se forró con eso. Chema Madoz, que me parece un fotografo buenísimo, también trabajó en un banco. Hasta Almodóvar trabajó en un banco.

    Pero si tú tienes tu título o tu currículum o tu portfolio o tus escritos, si tu obra te avala y eres bueno en lo que haces ¿qué tienes que temer de nadie? Hay que ser muy mediocre para temer la comparación con alguien cuyas habilidades o preparación desprecias.

  5. CristinaCristina

    Pues si.
    Yo estoy de acuerdo contigo .
    Después de haber asumido alucinada que “50 Sombras …..” sea el libro más vendido y que Proust no chifle a todo el mundo , está claro que hay que aceptar la diversidad de talento y la diversidad de criterio .
    Yo al primer síntoma de creerme que hago los mejores jabones del mundo ( me pasa , me pasa , soy humana jjjjjjjjj) me meto en Etsy a ver los jabones que hace la gente por el planeta tierra
    Luego me tomo un antidepresivo y doy gracias al Universo porque haya gente a la que le guste lo que hago yo .

  6. Avatar de Anita Patata Frita

    Donde trabajo soy el último mojón, haga lo que haga siempre pasa antes por otras dos manos para retocarse, rara vez sale mi “pieza” tal como yo la diseño al cliente, es frustrante, mucho, porque yo considero que mi trabajo es bueno, buenísimo a veces, y sin embargo siempre siempre siempre me lo retocan, aunque lo defienda con uñas y dientes… He dejado de hacer cosas buenas, hago lo rápido y lo fácil, y a tomar por culo, si total luego se cambia, por lo tanto mi verdadero trabajo lo hago a nivel personal, a mis amigos y a mi blog, y dirás…. ¡Sal de ahí ya! Vale tiempo al tiempo, lo importante es que ya he tomado conciencia de lo que quiero: hacer mis cosas a mi manera y si me juzgan que al menos sea por lo que yo hago, no por lo que me dejan hacer, y se lo que no quiero: jefes… El único problema que se interpone entre lo que quiero y lo que no es que soy pobre como una rata, pero estoy a la búsqueda de un cupón premiado o de un meces, dame tiempo…

    En resumen, a mi ya me la pela lo que digan de mi trabajo sesgado, pero eso sí cuando nadie me juzga me considero cojonuda, si mi ego ha podido con esta situación puedo con todo.

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