Guapos-feos
Relaciones

Guapos y feos, ¿o…?

Sergio se acerca a ella, intenta establecer una conversación. Después de diez minutos se da cuenta de que no hay feeling, y se retira. David toma el relevo, avisándola de entrada que él no es el mismo de antes.

Nos gusta mucho hablar de lo superficiales que somos. De lo mucho que nos importa el físico. De lo fácil que es la vida de uno si es guapo y lo frustrante que es ser feo. De que la sociedad hoy en día nos obliga a mejorar constantemente nuestra imagen. De que un guapo tiene derecho de ser gilipollas y un feo debe currárselo el triple para poder conseguir ese derecho.

No conocemos a los miembros de jurado ni cuáles son sus argumentos, pero su veredicto es sagrado: éste es feo y ésta es guapa (está buena, perdón).

Puede que existan unos estándares de belleza y que esos, a su vez, cambien con cada generación. Yo qué sé. Pero yo, como todos, utilizo los mismos adjetivos: guapo, feo, atractivo, simpático, del montón. También describo a alguien como “me lo follaría”. Adjetivos superficiales y absolutos, porque mi verdad es igual de absoluta que la tuya, y viceversa.

Pero hace unas semanas conocí a dos parejas que me han hecho replantearlo todo. Y me dejaron con la duda. Una duda tal, que a día de hoy me siguen picando los ojos y me hace cosquillas al pensarlo. 

La historia es muy sencilla. Sergio y David, dos hermanos gemelos. Completamente idénticos. La misma cara, el mismo peinado, la misma ropa (me cuesta entender como algunos gemelos siguen vistiéndose igual, una vez son ya mayores para elegir. Yo, de niña, soñaba con tener una hermana gemela y que fuese una crack en matemáticas. Para engañar a los profes y esas cosas). Sergio y David. David y Sergio. Dos hombres idénticos en un bar del Raval. Los dos tomándose una cerveza. La misma cerveza, claro. Los dos fijándose en la misma chica, Estefanía.

Estefanía, una rubia bajita y triste, sentada en la barra con un gin tonic con macedonia dentro. Está triste y sola.

Sergio se acerca a ella, intenta establecer una conversación. Después de diez minutos se da cuenta de que no hay feeling, y se retira. David toma el relevo, avisándola de entrada que él no es el mismo de antes. Él- David- es el hermano gemelo del pesado aquel. Estefanía se ríe y se da cuenta de que es cierto. David tiene el sentido de humor que le falta a Sergio (Sergio siempre dice que el Dios sustituyó su simpatía por un pene más grande. Es el único chiste que conoce.) En diez minutos Estefanía está bailando con David. Se ríe sin parar, bebe mucho y se olvida de todas sus desgracias. Dos horas más tarde acaban en casa de él (que, como no, vive con su hermano gemelo. ¡Cómo no!)

Tres años más tarde se casan.

“Sergio nunca me ha parecido atractivo”, asegura Estefanía.

¿Así que el físico es lo esencial a la hora de conocer a alguien? No sé yo.

Pero la cosa no acaba aquí. Se lo cuento a un amigo mío.

“Oye, Carlos, voy a escribir un post sobre los gemelos”, le digo y le explico la historia. Carlos se ríe. Se ríe mucho. Se ríe más de lo normal. Le pido explicaciones. Se ríe un rato más y me responde:

 - Me hace gracia, oye. Mi madre es gemela. Es idéntica a mi tía. Mira si es idéntica que hasta yo, siendo su hijo, la he confundido con mi tía más de una vez. Mi padre la conoció en una playa. Bueno, las conoció a ambas, y a otras 30 del colegio mayor femenino que allí había. Pero se fijó en mi madre. Siempre dice eso de que ella le pareció especial. Más especial que todas las que estaban en la misma playa. Incluso más que su hermana gemela: por los gestos, por la risa, por su forma de ser. ¿Físico? Ya me dirás tú. ¡Si son iguales! Hasta tienen el mismo lunar encima del labio.

Me dio mucho que pensar. Más, tras leer el último post de Casiopea en el que aseguraba que para acostarse con alguien no es necesario que te guste. Puede que no, pero… si todo se basa en que alguien te atraiga por su físico, ¿por qué dos personas completamente iguales- superficialmente hablando- pueden provocarnos unos sentimientos tan distintos. ¿Por qué dos mujeres que se parecen como dos gotas de agua no nos atraen igual sin siquiera conocerlas?

Puede que el caso de David y Sergio no sea muy válido. Estefanía mantuvo una conversación corta con ambos. ¿Pero qué decimos del padre de Carlos? ¿Por qué le dio por conocer a su madre y no a su tía?

A veces pienso que nos guiamos por los tópicos establecidos por pura pereza. Que es más fácil aceptar que somos superficiales sin entrar en más detalles. Así podemos decir que “Me lo follé porque estaba bueno” o “Es normal que esté donde está teniendo esas tetas”, y tan panchos. Pero ¿hasta qué punto es cierto?

Seguimos sospechando que si una mujer guapa está con un hombre supuestamente feo es por su dinero. Que cuanto mejor te conservas, más posibilidades tienes de ligar a los 40. Que una cara bonita compensa todo lo demás. De ahí las tonterías del tipo “No estás tan buena para ser tan gilipollas” o el refrán de “La suerte de la fea la guapa la desea”.

¿Qué me decís de los dos casos? ¿Qué conclusiones sacáis de éstos?

Guapos y feos, hablad. Que tengo mis dudas.

¿TE GUSTA?  

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Físico  Ligar  Superficialidad  

21 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Mi verdad es igual de absoluta que la tuya, y viceversa.”

21 COMENTARIOS

  1. Avatar de CastarpasCastarpas

    Para mi todo esto tiene mucho que ver entre otras cosas, con la personalidad. Con tener una marcada forma de ser y que no te importe el qué dirán, o mejor aún, el reconocimiento de los demás y la admiración.
    Igual que hay gente que compra diamantes, un prosche o algo similar solo por ostentar, también quieren tener una mujer preciosa al lado por lo mismo. Son gente sin personalidad.
    Dicho esto, el tema de que te guste una persona guapa o fea está resuelto. Si tienes personalidad muy probablemente te sentirás atraído por alguien que a tu forma de ver sea especial. Tenga chispa. Y el mundo está lleno de gente con chispa, sin tener que reparar en si son guapos o feos. De hecho si te gusta alguien menos agraciado, lo primero en lo que piensas es… espero que mis amigos no me digan que es fea.. Por lo de siempre, por la aceptación.
    El asunto de salir con alguien guapo o feo me parece de quinceañero, precisamente porque a los 15 años se carece de personalidad.
    Vamos, que mi argumento gira en torno a eso Alena :)

  2. fvendrellfvendrell

    Buenos días gentes del mundo intersexciones. Como no conozco la respuesta os daré tres posibles explicaciones.

    (1) Parece que hoy hay un poco de ciencia. Al fin y al cabo usar gemelos es una herramienta muy válida para conocer si las capacidades son genéticas o se adquieren. Esa sería una primera explicación a tu paradoja. Uno de los gemelos ha aprendidos a bromear y el otro no. Una de las gemelas ha aprendido a sonreír y la otra no.

    (2) La gente miente. Los amantes visten sus sentimientos. Vaya que Estefania y el padre de Carlos pueden estar mintiendo como bellacos. Veamos, conozco un grupo de 30 chicas en la playa y una me sonríe. No necesariamente tiene que ser la que más me gusta pero me sonríe. Después de estar con ella hablando me pregunta porque no me fijé en su hermana que es idéntica. Pues me tendré que inventar que vi algo diferente en ella. ¿No?
    De igual modo puede ser que cuando Sergio se acerca a Estefania ella se siente triste y no le presta atención. Y cuando este se va se queda pensando que le tendría que haber dado una oportunidad. Cuando llega David ella esta más predispuesta. Así que va al ataque. Pero después para dar un sentido más racional a su decisión tiene que construir una historia diferente. David es más simpático que Sergio y los veo diferentes.

    (3) La conexión. Sería un tipo de atracción natural sin más, sin saber exactamente el porque. Quizás una broma, una mirada, una sonrisa, una caricia. Lo que sea. Y a partir de allí salta la chispa sin tener que estar relacionado con el físico.

    Mi opinión personal. Hace un par de meses hubiera dicho la tercera sin dudarlo. Ahora me decantaría por la segunda. Y el resto de gentes del blog ¿por cual os decantaríais? ¿Creéis que hay más posibles explicaciones?

    Saludos a todos!!
    Ferran

    1. EspoirEspoir

      Genial respuesta. Cuando decimos “me atrajo su personalidad” hablamos exactamente de lo que tú describes: un mucho de química, un algo de hacer de la necesidad virtud -cierto: por qué le escogimos? Pues porque antes él/ella nos escogió a nosotros!,- y un enorme sesgo de acomodación: “tiene todo lo que siempre que querido en un hombre/una mujer” (como lo pueden tener otros dos millones más, o el otro gemelo mismamente), a saber: si el tío/a es seco como el balacao, diremos que apreciamos su gravedad y concentración. Si es graciosillo hasta la vergüenza ajena, nos declararemos enamorados de su frescura y descaro.

      Yo apuesto por un asunto puramente de feromonas, que están las pobres muy poco valoradas y son en realidad las que parten la pana en el tema de la atracción.

    2. Avatar de Joseba K BilladabillJoseba K Billadabill

      1 Que sean gemelos no significa que sean iguales, que podamos ver o percibirlo es otra cosa.
      2 Ella ya no era la misma, (acaso creéis que se reseteo?) y la respuesta no vino desde el mismo sitio.
      3 La conexión es distinta con cada persona, lo que remite al punto uno: son distintos.
      ( hay niveles de conexión mecánica que se conocen poco pero están accesibles si se busca)

  3. Armario DesordenadoArmario Desordenado

    La cuestión creo que va más encarada al ‘todo’ de la persona. Es decir, uno puede ver la parte exterior de una persona y sentir una llamada de atención, pero rascando más allá de la superficie, tiene que haber algo. A mi me pasó, sin ir más lejos. Conocí físicamente a una mujer que tenía unos preciosos ojos claros, una imagen de pin-up que tiraba de espaldas, de la que conocía su existencia a través de redes sociales. Estaba verdaderamente emocionado con este encuentro, propiciado por un sarao de esos molones en la ciudad que no se prodigan tanto. Y esta chica fue abrir la boca y ¡zas! la magia desapareció por completo. Y aquellas mujeres, u hombres, conjugando el verbo ‘haber’ con ese ‘haiga’ que duele tanto escucharlo como oirlo, ya pueden ser campaña de lencería. Y bueno, podríamos ir atrás en el tiempo y recordar a Serge Gainsbourg y ese encanto irresistible -a las pruebas me remito-, por lo que guapos y feos saben abrir las puertas. La única diferencia cuanto tardan en abrirlas y cuanto tiempo pueden permanecer en los lugares.

  4. Avatar de PrimaveraPrimavera

    En mi opinión, el hecho de querer acostarte con alguien reside en el ATRACTIVO, y el atractivo no es únicamente físico (o no completamente). La forma de hablar de una persona, su forma de moverse, cómo te mira, su sonrisa, el misterio que lo envuelta, etc. son cosas que nos hacen percebir a alguien como atractivo.

  5. monsieur le sixmonsieur le six

    Sobre este tema, recomiendo la lectura del libro “Del amor” de Stendhal, en el que habla del concepto de “cristalización”. Básicamente viene a decir que nuestra percepción de una persona no sólo depende de lo que nos envían nuestros sentidos, sino que nuestra imaginación, al verse estimulada por el concepto que tenemos de ella (gracias a que sintamos admiración o que nos caiga simpática), hace que esa imagen “cristalice” y la veamos como mucho más hermosa. ¿A quién no le ha parecido más guapa una persona por el hecho de caerle bien?

    Según Stendhal, el amor (o más exactamente el “enamoramiento”) depende en buena medida de esa cristalización. Si los cristales se rompen (por ejemplo porque la persona nos decepciona con su comportamiento), dejamos de encontrarla atractiva, aunque físicamente no haya cambiado. Esta es una de las razones por las que las “ex” no parecen tan interesantes: como en su momento se vivió una situación de desencuentro, esa “cristalización” en nuestra imaginación es ya casi imposible, y el mismo físico que nos pudo cautivar en el pasado, ahora no acaba de interesarnos.

  6. Avatar de sitabsitab

    Mira a los 80 años todos estaremos arrugados como pasas, así que me atrae mucho más y prefiero estar acompañada de alguien que me haga reír en el día a día, que tenga intereses afines conmigo, que tengamos temas de qué hablar… que a un tío perfecto físicamente.
    Además tener al lado a alguien tan excesivamente guapo es un estrés… yo quiero poder estar la mañana en la cama despeinada con revistas y muy tranquila. no tener que salir disparada a la ducha para estar perfecta a su lado. XD

  7. EspoirEspoir

    A veces pienso que la gente que nos gusta nos gusta por 1), pura química orgánica (lo de las feromonas que he citado antes), y 2) por lo que somos cuando interaccionamos con ellos. Se me ocurre que en el proceso de cristalización descrito por Monsieur (gran apunte: quién no ha pensado en una escena de ruptura “Dios mío, si es que hasta me da asco”) lo que importa no es tanto la imagen idealizada del otro sino nuestro reflejo sobre tal cristalización, y es que normalmente nos gustan más aquellos a quienes gustamos, siempre y cuando seamos gente normal con niveles saludables de autoestima. De ahí el típico consejo Cosmopolitan, “Demuéstrale que te interesa”. Cómo no nos va a gustar que alguien nos encuentre encantadores y que sonría ante nuestra presencia? Si a eso sumamos la química, chimpún, aquí tenéis la fórmula de la Coca-Cola.

  8. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Mickey Rooney estuvo casado con Ava Gardner. Cada vez que me he “enfrentado” a un tío objetivamente mucho más guapo que yo, pensando en eso se me han quitado los complejos.

    Seguramente es más fácil ligar siendo guapísimo pero en todo hay excepciones y a mí me van más los contraejemplos. Conozco una chica superfea con un marido guapísimo. Claro está que sé que es superfea porque tengo muy buena memoria y recuerdo perfectamente la primera impresión que me dio pero la verdad es que por su carácter y su forma de ser yo ahora en realidad la veo guapa.

    También hay que tener en cuenta que hay un estándar de belleza en los medios de comunicación que no se corresponde necesariamente con lo que a cada uno en particular le pone, como demuestran las estadísticas de búsquedas de porno en internet dónde las chicas gorditas y la MILF se lo llevan crudo.

    Yo veo a Brad Pitt y me da asquito físicamente, no sé por qué, es algo visceral. Le miro en las fotos y pienso que objetivamente es guapo pero a mí me da yu-yu desde siempre. Marciana que es una. Seguro que los demás también tenéis vuestras marcianadas, en un sentido o en otro. ¿A que sí?

  9. CristinaCristina

    Por supuesto que creo que hay algo que trasciende el físico , algo interior como el funcionamiento de tu cerebro que te sale por el poro o exterior como la mirada , la forma de caminar , la voz …
    Un día en una cola de un cine me puse detrás del hombre más guapo que había visto en mi vida , una especie de chico Martini , pero Martini , Martini .
    Y habló
    Me pregunto algo .
    Pobrecillo.
    P-o-b-r-e-c-i-l-l-o
    Sigo acordándome de el cuando pienso en hombres feos

  10. Avatar de Joseba K BilladabillJoseba K Billadabill

    No hay algo que trasciende el físico hay una limitación nuestra de poder ser conscientes de TODO el físico.
    El oxigeno que me rodea es físico, es físico el universo, físico el neutrino, físico mi pensamiento, físico mi cuerpo y químico mi reacción ante ese otro físico.

    Cuanta es mi comprensión? ¿cuales las químicas que acontecen? ¿cuales las químicas que imperan?

  11. Avatar de IrcaIrca

    La gente tiende a relativizar el tema de la apariencia diciendo que es un factor únicamente subjetivo y que carece de importancia. Para empezar, las preferencias subjetivas que tienen las personas por el aspecto físico se mueven dentro de unos márgenes de armonía mas o menos objetivos. Cuando nos salimos de esos márgenes por factores como asimetrías o malformaciones congénitas, entonces ya existe un fealdad objetivamente visible. Segundo, la fealdad si importa. La fealdad es adversa, improspera y desventajosa. La fealdad te hace ser excluido, repudiado, te condena a la soledad, a no poder conseguir pareja, a ser tratado con displicencia, a ser vejado, a la impotencia, a la frustración. Te inunda de congoja, te sume en la desesperación. La fealdad se antoja una situación ardua, un ostracismo y un rumiar incesantes que acaban destruyéndote. Quien diga que la fealdad no importa es un ignorante víctima del sonambulismo mental de una moral idealista. La fealdad resultado de asimetrías congénitas objetivas no es un complejo o espejismo mental, es una fuerte desventaja social (aspectismo) y un insufrible tormento psicológico.

    Los guapos encuentran compañeros sexuales más fácilmente y tienen más probabilidades de suscitar la clemencia de los tribunales y obtener ayuda de los desconocidos, por poner sólo algunos ejemplos. La belleza conlleva ventajas sociales y económicas reales y, algo que es tanto o más importante: la fealdad desemboca en grandes desventajas sociales y en discriminación. Diversos estudios demuestran que el castigo por la fealdad puede ser mucho mayor que el premio por la belleza.

    ¿Cómo es posible que unas sociedades supuesta y pretendidamente democráticas permitan que se discrimine a las personas por algo tan relativo, aleatorio y antidemocrático en su génesis como la apariencia física? Algunas de las teorías más recientes indican que la importancia que otorgamos a la belleza humana –y, por supuesto, a su ausencia– tiene razones profundas que anidan en su utilidad como mecanismo de adaptación biológica. La belleza constituye una parte universal de la experiencia humana y produce placer, llama la atención y propicia actos que contribuyen a asegurar la supervivencia de nuestros genes. Nos encanta ver una piel suave, una mata de pelo brillante, una cintura curvada y un cuerpo simétrico porque en el transcurso de la evolución las personas que notaban estas señales y deseaban a quienes las poseían tenían más éxito en la reproducción. Nosotros somos sus descendientes.

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