Fracasar-no-es-una-opcion
Cosas que pasan

Fracasar no es una opción

Me levanté, como cada mañana, cagándome en todo. Hacía frío, era de noche, estaba cansada y no entendía como yo, tan sobrecualificada, estaba trabajando en ese puesto de mierda.

A todo el mundo nos gustaría vivir trabajando de lo que más nos gusta. De lo que más ilusión nos hace. Y si, encima, pudiéramos profesionalizar algo que es nuestra afición, pasión o llámalo como quieras, más que mejor.

Pero, como decía uno de los personajes de mi odiada “Amélie”: son tiempos difíciles para los soñadores.

No son nada fáciles, no.

Pero tú eres de los que decides apostar por la ilusión. Hay muchos libros y artículos que te motivan a hacerlo. Absorbes casos de éxito de los demás (los hay cientos), consigues animarte para seguir adelante levantando tu sueño (por algo es tuyo), sonríes (hay que ser optimista), te das palmaditas en la espalda a ti mismo (a pesar de que esté en contra de tu fisiología), y sigues. Día tras día. A pesar de que parezca una locura, de que los demás te adviertan que eso es insostenible (¿qué sabrán ellos, los fracasados?), y de que el fin está cerca. Tú sigues, porque si alguien ha podido salir de ésta, tú también puedes.

Pero un día resulta que no. Que no puedes.

Ese día te sientas, móvil en mano, y ojos llenos de lágrimas con sabor a sudor frustrado- y haces un par de cálculos. Por mucho que seas de letras, no tiene demasiada complicación a esas alturas: si tienes 1, ganas 0 y gastas 2, el resultado es obvio. Por muy bonito que sea lo que estés haciendo, tu presente está bastante feo. Lógicamente, tenías que haberlo previsto, pero tú cerraste los ojos ante algo tan evidente. Tú confiabas en tu proyecto (talento, capacidad, disciplina), pero éste no funcionó como te esperabas. Habría sido posible en otras circunstancias, en otro país, en otra época. Qué coño, en otro planeta. Aquí no.

Soñar es tan gratuito que no da ni para una sonrisa a medias.

Ahí es cuando te das cuenta de que tienes que tomar una decisión, tan simple como dura: hacer lo que sea para salir adelante. Basta de ser un emprendedor (como dice un amigo mío: “aprendedor”), lo que necesitas es gastar 1 y ganar 2. Que se llame como tiene que llamarse. “Puedo mantenerme a flote”, te convences, “todo mi tiempo libre lo dedicaré a seguir desarrollando mi proyecto. Y, de mientras, trabajaré de lo que sea. Bueno, no. Y mientras tanto trabajaré de lo que sé y lo que se me da bien. Para algo me empeñé en hacer un buen currículum.”

No te vas a rendir: manos a la obra y a buscar EL Trabajo. Un tiempo después pasas de buscar EL trabajo a conformarte con UN trabajo que no sea tan perfecto. Pero sin embargo, unos meses más tarde, estás dispuesto a coger CUALQUIER trabajo. El que sea. Por favor.

El día que te llaman de una empresa y te ofrecen un puesto, eres la persona más feliz del mundo. Quizás suene patético, pero todo es cuestión de acostumbrarse. Todos los que acabaron comiendo en un McDonald’s, hubieran jurado varios años atrás que lo harían por encima de su cadáver. Y ahí los ves: con la hamburguesa de porexpan en mano, felices y satisfechos. Dentro de la felicidad y la satisfacción que se puede tener en los tiempos que corren.

Hace un tiempo me pasó algo similar. Empecé a trabajar en una empresa fantástica en un puesto de mierda. “No pasa nada”, me decía cada vez que sonaba el despertador a las 5 de la mañana. Debería estar contenta por tener un trabajo y poder salir adelante. “Trabajar dignifica”, me aferraba a mis principios soviéticos y me automotivaba, arrastrándome a la ducha con cara de asco.

Pasaban meses y, a pesar de que en mi cuenta bancaria salían los primeros dientes de leche, yo – emocionalmente hablando- seguía teniendo las encías desnudas y doloridas.

Ese tiempo libre, en el que iba a hacer tantas cosas, resultó ser el mismo en el que podía dormir. Lo diviría en tres partes de 4 horas de duración cada una: proyectos fuera de trabajo, amistades y vida social, y sueño. La última me acabó arrastrando.

Hasta que un día las cosas cambiaron junto con mi forma de pensar.

Me levanté, como cada mañana, cagándome en todo. Hacía frío, era de noche, estaba cansada y no entendía como yo, tan sobrecualificada, estaba trabajando en ese puesto de mierda. Llegué al trabajo, me puse el uniforme y fui al fumadero. El humo amargo me hacía cosquillas en la garganta. Un hombre se sentó enfrente y me preguntó: “¿Qué tal?”. Decidí hablarle, aunque no me apetecía.

- Bien. (¿qué le iba a decir?)

- ¿Eres nueva?

- No exactamente. Llevo 5 meses trabajando aquí.

- Pues nunca habíamos coincidido.

Probablemente no era cierto, pero yo siempre me apartaba de las charlas del personal. Total, tarde o temprano, me saldría algo mejor y me iría de allí.

 - Y tú, ¿hace cuánto estás en esta empresa? , le pregunté sabiendo que, seguramente, era el trabajo de su vida. Suertudo.

- Dos años. Cogí el trabajo, porque no me quedaba otra. Pero soy bailarín, – me dijo sonriendo de lado.

Manuel trabajó en Broadway, participó en miles de musicales y tenía un futuro prometedor. Hasta que las cosas se pusieron muy feas. Ahora estaba allí, sentado en un viejo banco del fumadero, a las 6 de la mañana, sonriéndome y dándome ánimos. Sentí vergüenza. Por ser tan egoísta. Por creer de que yo era la única desafortunada del mundo entero. So panoli.

Manuel y yo hablábamos todos los días. Conocerle me dio un empujón a seguir.

Poco a poco fui hablando con más y más gente. Conocí a Mónica, ex trabajadora del MOMA, a Sergio, ex músico con una gran carrera detrás, a Valentín, ex abogado y padre de tres hijos, a María, ex publicista y autora de tantas campañas sonadas, a Silvia, ex propietaria de un restaurante. Todos- absolutamente todos ellos- han invertido la mitad de su vida en construir algo que terminó en supuesto fracaso. Merecían seguir con sus sueños. Lo merecían de verdad. Lo merecían, quizás, mucho más que yo.

Pero sonreían sin perder la fe en que algún día podrían volver a levantar su carrera. Sonreían y me animaban.

Yo también les sonreía y me sentía avergonzada por haberme encerrado tanto en mi propia desgracia.

A partir de entonces ir a trabajar allí era como ir al gimnasio: me costaba llegar, pero una vez estaba allí y los veía, me ponía las pilas y acababa sintiéndome tremendamente orgullosa de hacer lo que fuese para alcanzar mi meta: volver a dedicarme a algo que me hacía feliz. Tenía mi “hamburguesa” en mano y la compartía con los demás. Con una sonrisa y una esperanza de que algún día comeríamos un buen “bistec”. Todos juntos. O por separado. Pero es un “todos juntos” igual. Me entiendes, ¿verdad?

“Fracasar no es una opción”, decía Manuel y me guiñaba un ojo.

Ahora, pasado un tiempo, puedo decir con toda la certeza que haberlos conocido hizo que aquella época fue una de las mejores de mi vida. Me di cuenta de que la vida no es mejor o peor en función de lo que haces, sino gracias a lo que aprendes y a quién tienes a tu alrededor.

Aquel golpe de realidad, aquel puñetazo de supuesta injusticia, aquel jarro de humildad y aquellas sonrisas, auténticas y tan lejanas de la amargura, en realidad fueron un empujón. Una buena patada a mi culo, fofo de tantas lamentaciones innecesarias.

Hoy en día alterno los “bistecs” con las “hamburguesas de McDonald’s”. Aprendí que el mundo es tremendamente injusto, pero que las injusticias, cuando más amargas son, más ayudan a disfrutar de un pequeño postre. Nada es para siempre y, justamente por eso, todo vuelve a la normalidad. Un día u otro, pero sí. El secreto está en mirar más a tu alrededor. Mirar con atención y aprender a saborear esos pequeños tesoros que se encuentran en tu camino. En el mío lo fueron ellos: Manueles y Marías.

Ah, ahora voy mucho al gimnasio. Y no me está costando tanto.

¿Y tú? ¿Tienes miedo al “fracaso”?

¿TE GUSTA?  

+24 -0

Crisis  Sueños  Trabajo  

14 comentarios

COMPARTIR


Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

ÚLTIMOS POSTS

“Soñar es tan gratuito que no da ni para una sonrisa a medias.”

14 COMENTARIOS

  1. Jen GomezJen Gomez

    Me siento muy identificada con este artículo. Yo empecé a trabajar en algo que no me gustaba para sacar dinero para ir a clases de baile y algun dia irme a Los Angeles, solo por 6 meses me dije, y acabé trabajando en eso 5 años. Me quitaba tiempo para dedicarme al baile, mi pasión, y el poco que me sobraba era para dormir y el poco dinero que ganaba iba todo en sobrevivir (alquileres, clases, transporte) Tras 5 años lo mandé todo a la mierda, la única solución que vi fué dejarlo todo y volver a casa de mi familia, ahorrar en otro curro y al fin, pude cumplir mi sueño de irme y bailar en Los Angeles. Ahora estoy parada, y mucho me temo que acabaré igual para poder volver a irme pero bueno, supongo que no es imposible.

  2. CristinaCristina

    Alena , el post no tiene desperdicio .
    Es un auténtico aterrizaje en la vida real .
    ¡Claro que la vida no es mejor ni peor en función de lo que haces ! Soy una convencida de que da igual lo que pase de piel para fuera , lo que eres , lo que está dentro de ti , tu propio mundo y la manera que tienes de sobrellevar esta injusta vida es lo que hace que pases por ella sintiéndote bien o no .
    Asumir las derrotas , los desamores , las malas rachas, con sentido del humor y una distancia inteligente hacen que nada sea muy trágico , y que se disfrute enormemente de los trocitos chulos y de la suerte del amor , la amistad ….
    ¿Un trabajo de mierda? Vale
    Es lo que toca ahora ¿y?
    Estas viva ¿no?
    Pues cómprate un helado rico , que ya vendrán tiempos mejores ..
    TODO nunca se tiene

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Muy buen artículo, y muy necesario en estos tiempos en los que nos inundan los artículos y libros de “autoayuda” que nos hablan de los fantástico que es emprender y lo pringao que eres si trabajas de 9 a 6 por un sueldecillo. En realidad, cada cosa tiene sus ventajas y su momento. Puede haber épocas en la vida en las que lo más inteligente sea servir cañas en un bar; eso no impide que unos años más tarde hagas algo muy motivador e interesante por tu cuenta. Ante todo, hay que saber adaptarse.

    Por cierto, apunte: hacia el final pones: “Hoy en día altero…” Supongo que querías decir “alterno”.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Exacto, Monsieur, “alterno”. Lo he vuelto a leer con “altero” y me he imaginado las hamburguesas alteradas y voladoras :P

      Mira, yo creo que hay miles de formas de motivar a la gente. Quizás, describiendo tu mega éxito no es una de ellas. No sé por qué la gente hace charlas sobre su éxito, pero jamás sobre su fracaso. Parece que hablar de lo mal que lo han pasado es vergonzoso.

      Quizás la culpa es de la maldita parte aspiracional: preferimos tener de ejemplo a los que nunca fracasan, olvidando que sólo sabemos la parte que nos queden mostrar.

      1. Avatar de miguelmiguel

        Hablar sobre nuestro fracaso!
        Gracias por la idea.
        Yo también voy dando forma a un blog (sevolarperonomeacuerdo.com), desde hace poco. Y mi objetivo con él es relatar el proceso mediante el que salgo a flote después de escapar del callejón sin salida del que habla Ángel en “Vivir al máximo”.
        Quería mostrar un ejemplo personal en el que conseguir la vida que quieres es posible, a pesar de que en un principio iniciar el cambio parece una locura.
        Pero por la fase en la que estoy, y puede que más adelante atraviese otras similares, de momento sólo puedo hablar sobre “trabajos-hamburguesa”, una vida sin grandes satisfacciones, pequeñísimos ahorros de dinero y cabezazos contra el idioma que me toca aprender.

        Gracias a tu entrada y a estas experiencias estoy valorando todo esto. No etiquetaría todo esto como fracasos, pero desde luego no me parecen éxitos, ni el sueño al que me quiero dirigir. Y a pesar de todo, veo la gran importancia que tienen en mi camino y todo lo que estoy aprendiendo.

        Ánimo a toda aquella persona que se encuentre en este punto. Creo que merece la pena, a pesar de no haber llegado ni al primer punto de control. Pero sobre todo, lo que sí merece la pena es tratar de buscar en tu vida lo que quieres. No hacerlo, es algo que nadie se puede perdonar al final de su vida.

  4. Avatar de AngelAngel

    ¡Hola Alena!

    Me presento: soy Angel, del blog Vivir al Máximo. Llego a este post recomendado por Monsieur Le Six, que me lo ha pasado porque yo tambien vengo hablando de temas laborales estas últimas semanas :)

    Me ha gustado mucho tu artículo. Esta fenomenalmente escrito y encaja con mi visión del tema, pero sólo hasta cierto punto. Yo no creo que uno deba conformarse con comer hamburguesas toda su vida (son malas para la salud); creo que no pasa nada por comer hambuerguesas para no morirse de hambre mientras te preparas incansablemente para comerte un buen bistec… siempre que estés seguro que te gusta el bistec, claro. Igual te das cuenta de que querías bistec sólo porque está ahora de moda cuando lo que a ti realmente te gusta es la lubina a la plancha o la ensalada :)

    Quizá estoy demasiado influenciado por mi paso por Estados Unidos, pero no estoy nada de acuerdo con esta parte:

    “Tú confiabas en tu proyecto (talento, capacidad, disciplina), pero éste no funcionó como te esperabas. Habría sido posible en otras circunstancias, en otro país, en otra época. Qué coño, en otro planeta. Aquí no.”

    Eso es bajar los brazos y dejarse vencer por las circunstancias, echarle la culpa a los demás. ¡Oye, que igual el problema fue que elegiste un proyecto demasiado ambicioso, que todavía no estabas preparada o simplemente que tuviste mala suerte! En vez de tirar la toalla, vamos a analizar qué fue lo que pasó y, con la experiencia y conocimientos acumulados, meternos en el siguiente proyecto. Y luego en el siguiente, y en el siguiente. Desafío a cualquiera a intentar 10 proyectos y fracasar en todos ellos.

    Sí, hay que comer hamburguesas cuando sea necesario, con la cabeza bien alta y disfrutando de su sabor, pero siempre con ese bistec en mente… porque uno no va a durar mucho comiendo hambuerguesas toda su vida.

    Un abrazo!

    1. Alena KHAlena KH Autor

      ¡Hola, Ángel!

      Uy, no sé yo si estás muy influenciado por EEUU (ex-soviética ha hablado:). Básicamente porque según tengo yo entendido, los americanos jamás se permitirían decir eso de “igual el problema fue que elegiste un proyecto demasiado ambicioso”. Para ellos no hay nada demasiado ambicioso y todo es posible :) “Yes we can!”, dicen.

      ¡Pero ojo! Igual mi visión está basada en la tele. Quién sabe.

      Estamos de acuerdo en una cosa: nadie puede comer hamburguesas toda la vida, está claro. Pero para una temporada no es mortal.

  5. La GraduadaLa Graduada

    “Me di cuenta de que la vida no es mejor o peor en función de lo que haces, sino gracias a lo que aprendes y a quién tienes a tu alrededor.”

    TE ESTOY APLAUDIENDO.

    Pues sí, a veces nos dejamos seducir demasiado por el “persigue tu sueño, no te conformes, lucha, llega a lo más alto” pero no valoramos lo que en ese momento ya tenemos. Tenemos compañeros, con los que podemos compartir risas y estos sueños. Quizás tenemos buena salud, una casa pequeña pero acogedora, amigos, buenas lecturas o un bar al que nos encanta ir porque el dueño nos pone unos churritos gratis.

    Yo estuve durante dos años en un trabajo “infracualificado”, y lo pasé genial. Aprendí muchísimo. Me relacioné aún más. Aprendí a hacer frente a los comentarios despectivos que me decían “busca otra cosa, eso no es para ti”. Hoy por hoy, tengo un trabajo mejor, más cualificado, pero a veces pienso en esa época y me pregunto ¿me lo paso tan bien, la vida es tan excitante como entonces?

    Animo a toda esa gente que sirve hamburguesas o tiene un trabajo que es simplemente para salir del paso que, sin perder de vista su futuro luminoso, DISFRUTEN de lo que ya tienen, que lo vean como una experiencia, ¡¡que vivir es eso!! Que no nos ponen nota y nos llevamos lo que aprendemos, simplemente.

    Un abrazo.

    1. Avatar de SerfelizesposibleSerfelizesposible

      Has dado en el clavo…tener éxito, es llegar a lo más alto?? o tener éxito es poder llevar una vida en la que eres coherente contigo misma?? Para ser feliz no necesito ser millonaria, así que no se si necesito llegar a lo más alto o solamente pagar mis facturas…en realidad a lo que aspiro es a vivir de algo que me guste hacer, sin tener que sufrir cada mañana al levantarme…y para mí eso es llegar a lo más alto¡
      Para saber qué te hace feliz, compárate contigo misma, con otras etapas de tu vida, otras actividades y lo que sentiste haciéndolo en su momento..y busca hacer cosas que te produzcan esa misma sensación placentera…porque compararte con otros es ignorar demasiada información, las apariencias engañan y éxito y fortuna puede equivaler a una vida muy desgraciada..Yo me quedo con la mía…donde con o sin dinero…soy feliz.

  6. Avatar de Amaiaanonymous

    Hola,me ha encantado el articulo.Me he sentido muy identificada.Tras haber vivido mi corta vida jeeje(tengo 34)actuando en un pequeño grupo de teatro y como profesora de teatro y movimiento me vi mudandome a Londres,por intentar tener un futuro cuando las cosas en nuestros pais ya empezaban a cambiar.Pase alli 4 años,cuidando niños!por eso de que no hablas bien el idioma,te crees que es solo al principio y pero asi pasaron 4 años.Hasta que no podia ni pensar y me senti tan desconectada de mi misma que tuve que irme de alli.Ahora estoy en Melbourne,Australia,empezando otra vez…y si te soy sincera sigo cuidando bebes un par de dias por semana,porque tambien esta jodido encontrar un trabajo cuando eres extranjero…
    Eso si,sigo currando,formandome y luchando por poder volver a mi ser y al trabajo que tanto me gusta…si un dia dejo de luchar por ello,la vida no entonces no tendra sentido.
    Pero como dicen en la cancion: the show must go on!

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >