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Eso del Twitter

¿Qué le puede interesar a una persona desconocida lo que escribe alguien anónimo como yo? ¿Y ahora resulta que tengo que pensar que cada chorrada que pongo un día que tengo “chistosón” la lee alguien desconocido?

Hace aproximadamente un año que abrí una cuenta en Twitter. No tenía ni idea de qué iba la cosa pero como me gusta estar al día con las nuevas tecnologías y me despiertan una curiosidad enorme las redes sociales decidí entrar a ver cómo era eso.

En principio todo muy sencillo, te registras, pones un correo, un nombre, un avatar… Nada que no haya hecho varias veces en otras páginas. Pero una vez ahí ¿Qué hago? ¿Invito amigos? Mi experiencia anterior era con el Facebook y, como tantos cometí el error de pensar que era algo parecido así que intenté hacer un paralelismo…

“Retwittear” viene a ser como decir que algo me gusta.

“Twittear” es como escribir en el muro de alguien.

“Mencionar” es… ¿¿?? Bueno, puedo pasar de mencionar.

¿ Y a quién sigo?

Hablo con un amigo que tiene Twitter desde hace un tiempo y me dice: “es sencillo, piensa personajes que te interesen o te gusten, pon su nombre en el buscador y luego mira a quien siguen ellos, como muchos son amigos entre sí vas tirando del hilo y poco a poco vas haciéndote con un grupo. También puedes seguir a medios de prensa o blogs…”

Bien, no parece complicado.

Dos actores, dos humoristas, un escritor que me cae mal pero me gusta como escribe, un futbolista para reírme de lo que pone (lo sé, no es para estar orgullosa, pero…) un par de cantante y… ¡mi Twitter parecía una revista del corazón! Decidí darle un poco de “profundidad”: dos periodistas “de los serios” y un periódico crítico y comprometido. Después me acordé de los blogs. Así que añadí alguno (uno personal y otro de tecnología para no perderme nada de lo que me interesa). Una publicación de cine, un fotógrafo (me encanta la fotografía) y ya: mi Twitter a mi medida.

Empiezo a seguirlo con gran interés y comienzan las sorpresas: algunos de los personajes a los que sigo me sorprenden publicando comentarios y fotos personales cada dos por tres. Ahora entiendo por qué a la gente le gusta tanto. Es como tenerlos de amiguetes. Ves cada día lo que hacen, a donde van y con quien. ¡Qué bien!

Y llega el momento del primer tweet: una de las personas a las que sigo pone algo que me hace gracia y decido responderle. Pero antes…¿cómo hago para que sólo vea lo que pongo la persona que yo quiero? Ah, ya veo: por aquí hay un botoncito que pone “mensaje privado”. Perfecto. Le mando un mensaje. Oh, oh… ¡que me dice que no puedo mandarle un mensaje a mi famoso favorito si él no me sigue!

Pues nada, le pongo un tweet. Me da un poco de reparo, eso de pensar que todo el mundo va a leerlo impone un pelín. Reviso una vez más si se entiende, tanta concreción no es lo mío. Finalmente ahí va.

Y espero, muy orgullosa de mi misma, la respuesta.

Y espero.

Y espero.

Y me digo: “Bueno, a lo mejor ahora no está leyendo (os estáis riendo ahora de mí, lo sé). Pero no, ahí lo veo publicar tweets sin parar, pero de lo mío nada.

Vale niña, acéptalo, no te va a contestar. No te conoce de nada. Pero… ¿No se basa en eso? ¿Acaso no somos la mayoría  de los que escribimos desconocidos?

Se me ocurre trastear un poco con los botoncitos y veo que si pinchas en el nombre, se abre la conversación: la abro y veo el tweet que había escrito yo y, junto a mi respuesta, media docena más. ¡Qué vago! No le costaría tanto responder a nosotras cuatro (cuatro, seis… ¿qué más dará? Yo soy de letras).

Y así pasé varios días. Ni una sola respuesta. Hasta que un día vi la luz. Estaba siguiendo la conversación de uno de mis personajes favoritos con varios fans furiosos y críticos con su último programa, cuando leo algo como “@citanito, no puedo contestarte porque en estos cinco minutos he recibido más de 400 tweets” ¿Cómo? ¿Más de 400? ¿Pero de qué? ¡Anda este “sagerao”!  ¡Si yo estoy siguiendo la conversación y ahí le escribieron como mucho unos nueve o diez!

Pero de pronto me asaltó la duda… ¿Y si yo no leo todos los comentarios que reciben ellos, sino sólo una ínfima parte? Va a ser eso: no es que pasen olímpicamente de mí, es que somos tantos, pero tantos, que no dan abasto a respondernos a todos. Ya está, mi alma se quedó en paz. A partir de ese momento yo seguí a mis “followings” tan contenta, sin esperar una respuesta ni preocuparme más por el tema.

Pero de pronto se abrió otro frente en mi plácida existencia con el Twitter: Un día leo una notificación: @citanito te sigue.

¿Qué me siguen a mí?? ¿Y no es ni amigo, ni colega, ni conocido de nada? Estaba pasmada. ¿Por qué un perfecto desconocido me iba a seguir a mí? Si yo no decía nunca nada interesante para nadie en general, me limitaba a responder los tweets de quien me apetecía.

Vale, llevo un año y me siguen unos 8, de esos 8 dos son de esas cuentas de instituciones o grupos que quieren darse publicidad y otros dos son amigos. Así que mucho tirón no es que tenga. Pero aún así no entiendo. ¿Qué le puede interesar a una persona desconocida lo que escribe alguien anónimo como yo? ¿Y ahora resulta que tengo que pensar que cada chorrada que pongo un día que tengo “chistosón” la lee alguien desconocido? Y si a mí me agobia pensar en eso, ¿qué sentirán aquellos a los que siguen 30.000 personas?

Vale, es el precio de la fama. Supongo que viene de serie, que si eres famoso, conocido o tienes un trabajo público, estás acostumbrado a bregar con estas cosas y sabes relativizar las opiniones de los demás, dejarlas a parte, pasar de las críticas gratuitas y los insultos. No me puedo imaginar cómo hacen para llevarlo bien. La presión de que ahí está toda esa gente esperando a ver lo que pones, tener que ser siempre ingenioso, original, ocurrente e incisivo y además en 140 caracteres. Yo soy incapaz.

Pero ahí reside la magia de este invento y cada día me gusta más.¿Quién sabe? Quizás algún día hasta consiga que alguno me conteste.

_________________________________________

Enviado por: @Chis_Garabis

Os recordamos que este texto pertenece a la sección “DÍA 1″: puedes enviar tu relato al mail dia1@intersexciones.com y podrá salir publicado.

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19 comentarios

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19 COMENTARIOS

  1. CristinaCristina

    Jajaaaaaa
    Esa experiencia la hemos tenido todos , yo creí que me iba a hacer amiga de todas las escritoras que me gustan de este Pais , hasta le mandé un twitt a EwanMcGregor para invitarle a cenar a casa cuando vino a Madrid ( Valeeeeeee…. eso lo hice para hacerme la graciosa pero secretamente ….en la última célula de la última neurona de mi cuerpo ….pensé ¿y si tuviera TANTO sentido del humor como para decirme que a qué hora ? Incluso ¿y si no le apetecieran nada los huevos rotos de
    Lucio con la gente de la productora? )
    Como soy lista he aprendido pronto .
    Tu cuenta es una prolongación de como eres tu .
    Yo voy a mi bola .
    Pero me encanta esta red
    Creo que ha cambiado la forma de enfrentarte a muchas cosas , por ejemplo una mierda de peli en la tele y no me quita tiempo porque mi manera de utilizarla es irregular y nada adictiva …..
    Y ¡sobre todo!
    Me encanta la posibilidad de decir lo mismo economizando palabras , es como un juego de habilidad .
    Eso.

  2. Avatar de Infinito Siempre

    El twitter para mi es una mezcla de liberación, cotilleo y “ser amiga de gente que no sabe que existo”. Y lo bien que te quedas al saber que puedes aplicar la maravillosa frase “concreto y conciso”!!
    Digan lo que digan… el twitter te permite dar tu opinión a gente que de ninguna otra manera podrías dársela! Yo si creo que nos leen, porque les llegan! Que nos contesten es otro cantar… pero el día que lo hacen #subidón

    Aún recuerdo con cariño los FAVs y las respuestas de @Intersexciones ojalá algún día me llegue un RT

    Mientras tanto sigue siendo como eres… ganaremos en autenticidad en eso del twitter

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Creo que todos hemos tenido una sensación parecida cuando hemos empezado con Twitter. Yo al principio sólo lo usaba para conocer la evolución de ciertos acontecimientos en quasi-tiempo-real; por ejemplo, la guerra de Libia, o las manifestaciones del 15M.

    Luego empecé a seguir a unas pocas personas, básicamente los autores de los blogs que más leo (este, el de Daniel Marín y el de Ronronia) y poco más. No sow muy twittero, y apenas escribo nada. Además, como no navego en el móvil (ni ganas), no le saco el provecho para el que estaba pensada.

    El mundo en que vivimos cambia rápidamente y surgen nuevas situaciones que antes no se conocían; por eso a veces uno cree que algo es inútil o malo. Nos damos de alta en facebook, en twitter, o en la red que sea sin entenderlas muy bien, y por eso algunos se acaban borrando, porque creen que son inútiles, sólo porque ellos no les encuentran la utilidad.

    En el fondo, no todos tenemos por qué estar en todas partes. Yo no tengo cuenta en Instagram; no me interesa. Otra gente sí. Yo tengo cuenta en facebook, otra gente no. Etcétera. No es que las herramientas sean buenas o malas, cada cual usa lo que le sirve.

    1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

      Con la última frase le has dado de pleno. En el trabajo oigo a mis compañeros y jefes decir cosas como que “eso del Twitter es una pérdida de tiempo que la gente usa solo para contar lo que está haciendo”. Ven usarlo a sus hijos adolescentes y piensan que todo el mundo lo usa como los tuiteros adolescentes, pero no ven más allá porque no entienden lo que acabas de decir sobre las herramientas y porque prefieren agarrarse a sus prejuicios a pedir opinión a otras personas.

      También tienes mucha razón en que no es necesario estar en todas partes, que es algo que a veces no entienden y agobia mucho a empresas pequeñas que se hacen su propia gestión de redes sociales, que como el tiempo es un bien limitado y escaso es necesario elegir una o dos, las que mejor se te adapten y llevarlas con mimo.

      (Me siento halagada, añado, por la mención. Mucho)

  4. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Me gusta Twitter porque me ofrece casi la misma información que un agregador RSS pero salpicada de juegos de palabras, chascarrillos e información personal. Aún así mantengo el Google Reader con cuentas distintas y leo también selecciones de Flipboard, Zite y StumbleUpon porque soy una viciosa de los titulares.

    Pero mi favorita es Twitter y quién iba a decir al principio que la limitación de 140 caracteres terminaría siendo uno de sus grandes atractivos porque evita que la gente se enrolle y escriba unos evangelios de cuidado (como yo mismamente en los comentarios de este blog).

    Me abrí cuenta en Facebook pero me la quité. Creo que me gustaría menos precisamente porque no tiene limitación en el tamaño de los textos pero reconozco que si no me gustó cuando la usé fue porque cometí un gran error: mezclar a la ronronia con mis amigos más cercanos, que ya conocen sobradamente mis “neuras” pero no necesariamente las comparten y cuyas intimidades -y las de sus conocidos- no me interesa ver a tiempo real. Algunas veces pienso en volver a entrar en Fb con dos cuentas distintas pero ya tengo la agenda social media saturada y no quiero meterle más tiempo al asunto.

    1. monsieur le sixmonsieur le six

      Eso que comentas de los 140 caracteres de twitter me hace recordar algo que siempre he defendido sobre estas herramientas: que una de las virtudes más importantes es delimitar la acción del usuario. Por ejemplo, seguro que centenares de usuarios de twitter se han quejado amargamente de esa limitación de caracteres. Sin embargo, la experiencia demuestra que es positiva, porque así se ven obligados a resumir, con lo que la red se hace más usable. Con más texto sería inviable, y además perdería su sentido: si quieres escribir contenido largo, escribe en un blog.

      Lo mismo ocurre con facebook. Mucha gente se ha quejado de que no se puede modificar su aspecto blanco y azul, ni el tipo de letra, etc. Sin embargo, esa es una de las cosas que en su momento me hizo pensar que era una buena red. ¿Os acordáis de Myspace, donde cada cual podía “customizar” su página? Era un puto caos. facebook es mil veces más legible, gracias a su limitación.

      Alguna vez he conocido algún foro donde existía una limitación inversa a la de twitter: no se permitían mensajes demasiado cortos. Esto filtraba en cierta manera a los usuarios insustanciales y obligaba a la gente a currárselo un poco, cosa que se notaba muchísimo en el contenido.

      Moraleja: en las redes sociales, a veces la libertad total es contraproducente.

  5. 4Colors4Colors

    Para mi, el secreto de Twitter está en que no porque te conozca me veo en la obligación de soportar tus cosas. Siempre digo lo mismo: puedes ser mi amigo en la vida real y tener unas ideas y creencias opuestas a las mías pero no hagas que encima me las trague cada 5 minutos mediante una red social. Acabaría apaleándote… en la vida real.

    Ojalá todos se dieran cuenta de que “mencionando” no tienes por qué esperar respuesta. Te he leído, eso ha de bastarte. Y si no te respondo es porque a lo mejor no necesita respuesta. Puede parecer de capullo pero para mi, esa es también la grandeza de Twitter: cada uno lo utiliza como le da la gana.

  6. CristinaCristina

    Voy a contar un secreto :
    Yo leía mucho un blog del que era fan y secretamente me sentía cerca de su dueña .
    Un día la descubrí en Twitter y le contesté a un Twitt bastante impertinentemente , con la sorna y el sarcasmo que utilizo para dirigirme a mis amigos que ya saben como soy .
    Se molestó .
    La verdad es que me lo merecía .
    Le dije : “es bromita :)
    Y me pidió disculpas .
    Yo se las pedí a ella .
    Pero me quedé mucho tiempo hecha polvo .
    La tía me caía muy bien y no me había entendido .
    Cuento esto por sí os ha pasado alguna vez .
    No sufráis .
    El blog era Intersexciones
    Y ella , Alena .
    :)

  7. CristinaCristina

    Jajaaaajaaaajjjaaaa
    Alena , tranqui , fuiste muy educada y yo no conocía bien como funcionaba el tema …
    Dije que con muchísimo dinero seríamos súper horteras ( yo pienso que un exceso de pasta es peligrosísimo para el buen gusto , pero una cantidad indecente) pero lo dije descojonandome de nosotras ( las mujeres) no puse “jajajaaaa”y personalicé .
    Un desastre .
    Pero de las meteduras de pata se aprende muchísimo .
    Fuiste elegante que lo sepas , incluso molesta .
    Y esa es mi meta ,cabrearme con muchísima clase
    A partir de ahora .
    Voy mal ¿eh?

    1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

      El otro día oía por la radio a Manuel Vicent y hablaba de lo difícil que resulta el sarcasmo por escrito porque ese decir lo contrario de lo que piensas o exagerarlo mucho, ese tipo de saltos al vacío del lenguaje que oralmente y acompañados de gestos y miradas se hacen obvios, en el lenguaje escrito pueden no ser tan evidentes y provocar malentendidos. Por eso son un invento los “jajajaja..” y los emoticonos, porque nos permiten a los que no somos tan buenos escritores hacer el gesto que aclare nuestra intención verdadera.

      Aunque, por otra parte -y esto ya nada tiene que ver con lo que vosotras estais contando- hay gente demasiado aficionada a insultar y decir cosas muy fuertes e hirientes y terminar el parrafito de marras con un moñaco sonriente o uno que saca la lengua. Son un poco como esas parejas que se están tirando pullas pero en cada frase cuelan un “cariño” con la intención de amerarlas y en cambio lo que consiguen es convertir cada “cariño” en una bofetada.

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