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Relaciones

Es mejor cortar por lo sano que cortar por lo enfermo

Siempre existe alguien que sabe demostrártelo como a ti te gusta. Y esa persona, aunque sea menos perfecta desde tu escala de la perfección, es bastante más perfecta desde el "feliciómetro".

Esto es como dejar de fumar, ¿sabes? Hay gente que dice que no puede. Que lo intentarían e, incluso, lo han intentado varias veces, pero que les resulta imposible. Pero tú y yo sabemos que lo único que les pasa es que no les da la gana hacerlo. Por mucho que sepan que fumar mata, que el tabaco es veneno, que les acorta la vida y les alarga las patas de gallo, nada sirve. Porque, en realidad, les gusta fumar. Y ya está. No pasa nada. Puede que lo dejen un día que estén enfermos. Puede que, a pesar de estarlo, sigan fumando. Te hablarán de aquellos que jamás fumaron y se murieron de cáncer de pulmón, y se enfadarán contigo. Te dirán que, por ser ex fumadora, eres todavía más nazi o, como nunca has fumado, jamás lo entenderás. Puede que se justifiquen con un “Para ti fue fácil, eras fumadora social”, obviando que fumabas un paquete cada día.

Toda mi vida he creído que dejar de fumar sólo significaría una cosa: seguir viviendo preocupándome por no fumar. Que toda mi vida estaría basada en cruzarme con la gente que fuma y obligarme a decir “No, gracias” cada vez que me ofrecerían un ”apetitoso” cigarrillo. Que detestaría ver “Mad Men” por las ganas que me entrarían de bajar al estanco. Pero no fue así.

Quizás es por eso por lo que yo no creo a las personas que aseguran estar atrapadas en una relación tóxica. No es que no les crea del todo. Sé lo que es estar enamorada y creer no poder dejar de estarlo por nada en el mundo, pero también sé que es posible dejar de amar a alguien si éste alguien te hace daño. No necesariamente adrede. No hace falta ir muy lejos: he aprendido a desenamorarme de las personas que no me hacen feliz. Cortar por lo sano antes de tener que cortar por lo enfermo.

“¿Cómo se sabe que ya es hora de dejarlo?”

La pregunta es  tan estúpida como inteligente. Tania es muy estúpida y muy inteligente a la vez. Me recuerda a mí misma hace unos diez años, atrapada en una relación sin sentido, pero tan cercana y tan supuestamente especial. Mi mentalidad en aquel entonces estaba basada en las tonterías. Creía que no podía abandonar a una relación única e incomparable que me estaba haciendo daño. Me parecía “única” porque no tenía valentía de dejarla e intentarlo con otras personas.

Tania, con una década mayor que yo en aquel entonces, estaba en la misma situación. Nos gusta decir que las personas maduramos a un ritmo distinto. Nos encanta presumir de adelantar a los demás. Pero las cosas suceden cuando quieren suceder. No maduramos porque seamos más listos. Adquirimos la famosa inteligencia emocional según nos suceden cosas. Es cierto que no todo el mundo madura con las mismas situaciones. Pero absolutamente todos avanzan gracias a las superaciones.

Tania está enamorada. También ha dejado de fumar hace unos meses. Fue rotunda en lo de tabaco y está completamente floja en lo de su romance con David, su novio. Llevan juntos un año y medio, pero nunca han estado del todo bien. “Bofetada y polvo salvaje”- decía Tania, describiendo su relación.

- Pero lo quiero. Sabes, no me imagino despertarme y que no esté. Hemos hablado muchas veces sobre ello: no puedes obligar a nadie quererte como tú quieres que te quieran. Quizás esa es la razón por la que sigo con él. Él me lo demuestra a su manera. Sé que me quiere. De una manera u otra, lo hace.

- ¿Pero te hace feliz su forma de quererte?

- ¿Qué importancia tiene ? Me quiere.

Mucha, amiga, mucha. Porque por muy comprensiva que seas, por muy mucho que te quiera alguien, si no entiendes su forma de amarte, es más: a pesar de que la entiendas, si su amor no te parece el suficiente, si tienes la sensación de que tú haces mucho más, que haces lo que te gustaría que te hicieran, pero no recibes lo mismo a cambio, entonces no es TU persona. Recuerda que siempre existe alguien que sabe demostrártelo como a ti te gusta. Y esa persona, aunque sea menos perfecta desde tu escala de la perfección, es bastante más perfecta desde el “feliciómetro”.

Pero tú sigues empeñada en que él no tiene culpa por no amarte como tú te lo esperas. No, no la tiene. Existen separaciones sin que nadie tenga que tener la culpa. Pero separarse no siempre es un drama. Algunas veces es una liberación. No hay que avergonzarse por haberte equivocado, sino alegrarte por haberlo descubierto a tiempo.

Y es que nos machacan diariamente con varias cosas completamente contradictorias. Por un lado nos motivan a dejar una relación si ésta ya no es lo que era meses atrás. Por otro lado nos juzgan por abandonarla tan fácilmente: “todas las relaciones avanzan, cambian de etapa, evolucionan y se transforman en algo completamente diferente, pero no por ello menos importante”. Nos regañan por querer estar siempre enamorados mientras que, según dicen, es prácticamente imposible y totalmente inmaduro.

Todos hemos pasado por ello alguna vez. No creo que exista alguien que no lo ha sentido. Esa debilidad por alguien, por alguien que no te hace feliz. Esas ganas locas de que te quiera como tú a él. Ese dolor en el pecho y  esas ganas de llorar de tanto sentimiento, de querer gritar de dolor y de placer a la vez. Ese gran amor, ese gran y jodido amor por una persona que, mires como lo mires, no debería estar a tu lado. Ese enorme e infinito amor. Pero el amor no es un bocadillo: no se puede partir en dos y ofrecérselo al otro para que los dos estéis igual de saciados. Porque TU amor no vale para dos. No es suficiente. Para cada uno su propio bocadillo. Con dos bocados no basta. Seguirás teniendo hambre.

Todos tenemos un día en el que, a pesar de que todas las amigas nos o estaban diciendo hace meses, nos damos cuenta de que la relación que tenemos no nos conviene. Lo de “no me conviene” es una frase muy jodida, porque significa que, por mucho que nos gustaría, no tiene futuro. Y en eso somos como niños: cuanto más nos lo prohíben, más ganas tenemos de hacer travesuras. Entonces actuamos como con el tabaco, cuando sabemos que tenemos que dejar de fumar pero que, en realidad, no nos apetece dejar el hábito. “He dejado de fumar”, anunciamos en el trabajo. Así nos “obligamos” a no fumar. De la misma forma gritamos a cuatro vientos lo “hija de puta” que es nuestra pareja. Obviamente, nadie vuelve después de mandar a alguien a la mierda públicamente.

Pero un fumador no convencido, aún anunciándolo, sigue fumando. Por las noches. En un garaje. Y se siente tremendamente culpable.

Sin embargo hay una manera de dejar de fumar y dejar de estar enamorado: decidir que a pesar de recibir placer, te perjudica. Querer abandonar el vicio. Y una vez decidido, dejarlo. Sí, es posible.

Como cualquier otra adicción, un amor abandonado te hará pasar por varios baches: el “mono”, el espejismo de “mira ésta, fuma y está espléndida”, momento de debilidad justificado con “es que si no fumo, engordo” e, incluso, el momento decisivo de “¿quieres un piti?” (o la equivalente llamada de “¿Nos vemos esta noche?”). Pero tienes que tenerlo claro: la vida sin tabaco, a largo plazo, es mucho más agradecida. La vida sin un amor que te consume, te llevará a otro amor que te querrá como tú lo haces, como tú lo entiendes, como tú lo sientes. Y cuanto más tiempo pase, más claro lo vas a ver. No hay resultado sin sacrificio. Nunca.

El que tiene pereza de abandonar lo malo, no merece lo bueno.

Acuérdate de aquella persona sin la que pensabas que no te imaginarías tu vida años atrás. Mírate al espejo: no ha pasado nada. No has muerto. Y la vida sigue: completamente igual que antes.

Cuanto antes lo cortes, antes dejará de dolerte.

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17 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“El que tiene pereza de abandonar lo malo, no merece lo bueno.”

17 COMENTARIOS

  1. SmeraldaSmeralda

    Genial, ¡me encanta!
    Cuantas veces e intentado aconsejar algo así a gente que tiene relaciones sin futuro y que viven amargadas, pero no lo hacen. Tal vez no lo entiendo porque, afortunadamente nunca he estado ahí; pero, ¿se puede aguantar tantos años sin ser feliz?
    Ya que estamos en esta vida un rato, al menos que llévala con una gran sonrisa y no con una cruz en la espalda….

  2. FranciscoFrancisco

    Buen post, lo comparto. He salido de una relación de 3 años en la que mi ex-pareja parece claro que me ha dejado por un hombre opuesto completamente a mí. Durante los 2 meses después de dejarlo me ha llamado, me dijo que me mintió al decirme ciertas cosas porque lo que quería es más espacio, incluso llegó a decirme que el “tiempo diría”.

    Lo he pasado mal, sin poder pasar página, he pensado en que había sido un error por su parte, en que su juventud (22) le pudo haber jugado una mala pasa. Sus amigos de universidad le dan de lado por cómo está actuando, ha dejado de hablarse con los los amigos de la pandilla de amigos que le di cuando empezamos a salir juntos, inclusos sus padres (para los que yo era un hijo) han llorado cuando les dije (ella no se lo dijo puesto que decía que no lo habíamos dejado “del todo”) que lo habíamos dejado.

    Sin embargo un día te levantas por la mañana y pasa exáctamente lo del último párrafo:

    “Acuérdate de aquella persona sin la que pensabas que no te imaginarías tu vida años atrás. Mírate al espejo: no ha pasado nada. No has muerto. Y la vida sigue: completamente igual que antes.”

    Y dices: coño, vamos a vivir este día.

  3. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Todos sabemos qué es lo lógico: lo lógico es no perder tiempo con una persona que no te hace feliz porque el tiempo es escaso y el mundo está lleno de hombres y mujeres y seguro que unos cuantos de ellos te darían más alegría, más amor y más placer que el actual.

    A pesar de eso toda la gente que conozco que ha roto relaciones largas reconoce haber estado aguantando al menos varios meses más de lo que debería, si no son años.

    Dos conceptos: el primero es lo que el filósofo José Antonio Marina llama la “tozudez del inversor”. Lo sufrimos todos no sólo en el amor: si has invertido mucho en algo y entras en pérdidas, cuesta asumir esa pérdida y tendemos a mantener la inversión o incluso a aumentarla un poquito más en vez de liquidarla, todo con tal de no perder tiempo, dinero, esfuerzo,…

    El segundo dato lo ofrecen los análisis de hormonas que muestran un resultado sorprendente: cuando rompemos con alguien nuestra cantidad de oxitocina y otras hormonas “del enamoramiento” suben al mismo nivel al que estaban en las primeras fases de enamoramiento “bestia”. Ojo a la putada, rompes con alguien y tu cuerpo te traiciona de semejante manera que seguramente tendrá alguna utilidad evolutiva relacionada con la reproducción tipo “ahora que te vas a quedar sin pareja te voy a meter ganas de fundir a polvos a este desgraciao a ver si os preñamos”. Con desgraciada también sirve pero parece ser que las mujeres somos un poco más propensas a los caprichosos subidones de oxitocina.

    Así que entre nuestras exhuberantes hormonas y nuestro a veces poco práctico cerebro nos tienden una emboscada pero, aún así y por eso es tan genial el símil con el tabaco, seguimos pudiendo decidir porque, como pasa con cualquier otro sentimiento, no podemos evitar lo que sentimos, sobre eso no tenemos control, pero lo que siempre podemos hacer es decidir cómo actuar y si hacemos caso de ese sentimiento o lo aceptamos pero decidimos pasar de él.

    1. La GraduadaLa Graduada

      Buenísimo lo de la “tozudez del inversor”. Se puede aplicar a todo en la vida. Eso es como cuando empiezas una carrera, y no te gusta nada, pero claro, ya que has empezado… hay que amortizarla… O cuando tienes un look que no te favorece demasiado, antes que hacer un cambio radical tiendes a pensar cómo mejorar un poquito por allí… o por allá… para no enfrentarte al dolor de que has estado “tirando esfuerzo, tiempo y dinero” durante muchos años.

      Nunca más tozudez del inversor. Nunca.

  4. Avatar de Sashimi Blues

    El mayor problema de una relación tóxica es que no eres consciente de que estás dentro de ella hasta que no estás fuera. Si has sido lo suficientemente valiente para, una vez caído del guindo, salir corriendo, sabrás que el camino está plagado de espinas, pero que lleva a la paz y a la vida.
    Es más fácil quejarse, abandonarse, recurrir a drogas, fármacos… esta sociedad es de ibuprofeno y autoayuda decía la rusi… Algunos sabemos por experiencia que el esfuerzo merece la pena.
    Y que les den café a los tóxicos esos!!

  5. CristinaCristina

    Fantástico post , Alena ..
    Parece difícil eso que dices de desenamorarte de las personas que no te hacen feliz ….
    Pero un día descubres a alguien que vacía dos bocadillos para darte a ti todo lo de dentro …
    Y entonces entiendes de repente que es sencillīsimo
    A partir de ahí …
    Eso o nada .

  6. Pintalo de RojoPintalo de Rojo

    No sabes cuantas veces me he leído el post ya. La comparación amor – droga adictiva es genial. Es algo difícil cortar un sentimiento tan profundo que te hiere día si y noche también. Pero se puede, estoy convencida. La otra es que queramos, porque a veces ya nos va bien este sufrimiento inventado, para hacernos las víctimas y autocompadecernos de nuestras penas. En fin, que estoy dejando de fumar, no me conviene. ;)

  7. Avatar de Elisabeth G. IborraElisabeth G. Iborra

    Estoy de acuerdo en todo salvo en que si lo dejas, encontrarás a otra persona que te dará lo que tú quieres y te mereces. Esa persona puede llegar algún día, después de muchos intentos frustrados con otros que tampoco te convengan, o podría también no llegar nunca.

    A lo mejor porque buscando que nos quieran de una determinada manera no reparamos en que el otro nos está queriendo a la suya, que tal vez nos podría hacer más felices… si fuéramos más libres y no esperáramos que los demás vengan a llenarnos ni a devolvernos lo que les damos. Es complicado, lo sé.

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