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Cosas que pasan

El veneno llamado “No hay que perder la esperanza”

Me pone enferma la gente que confía en el karma, en la suerte, en las “caídas” por su propio peso. Si el mundo fuese justo, los buenos seguirían con vida y los hijos de puta estarían muertos.

Hoy es sábado. Hace unas semanas que María se despierta de mal humor y odia los fines de semana. Desde que lo suyo con Sergio no va bien, no hay quien los aguanta. Abre los ojos y lo mira: ¿por qué todo va tan mal? ¿Dónde está la alegría de verlo cada mañana?

Se levanta: poco a poco para no despertarle. Cuanto más tiempo esté dormido, mejor. María prepara las tostadas y una taza de café. Negro y amargo. Como su futuro con Sergio.

Las amigas le dicen que su relación está en crisis y que es de lo más normal. “El amor dura tres años, hay un libro y todo”, – la “tranquilizó” su compañera de trabajo, – “Todas hemos pasado por lo mismo. La cuestión es aprender a convivir con ello: es una etapa nueva, ya verás como poco a poco estarás mucho mejor. No te desesperes”.

Pero, a pesar de ser consciente de que estar con Sergio es la mejor opción, no puede más. Cada día se siente más hundida y con menos ganas de aguantar cualquier cosa: los ronquidos de Sergio, su humor llano, su tos crónica, sus amigos igual de tontos que él. No soporta estar más tiempo sin sexo, pero tampoco se imagina acostándose con él.

Sin embargo ayer se enteró de que sus amigos de toda la vida se habían separado, y le entró pánico. ¿Qué va a pasar si Sergio decide ponerle fin a todo esto? ¿Quién la va a querer a sus treinta y cinco años perfectamente definidos en su cansada cara y sus diez kilos de más bastante  visibles en su ancha cadera? ¿Dónde va a encontrar algo mínimamente decente? ¿Qué van a hacer con la hipoteca?

Las cosas no son tan fáciles, eh.  Es más: tiene un novio, que ya es de agradecer. Sus amigas solteras le cuentan unas cosas escalofriantes sobre lo que encuentran por allí.

Así que decide aguantar. Su madre estaría orgullosa de ella. Siempre le decía que a las relaciones modernas les faltaba un poco de disciplina, que eso de poder separarse cuando quieras sólo traía problemas.

Entonces elige seguir como está. Aprender a tolerar la tos crónica y levantarse malhumorada cada sábado, mezclando las saladas lágrimas con su café amargo de siempre. Puede que algún día se sentirá más feliz.

No hay que perder la esperanza. 

Hoy es sábado. Menos mal. Natalia se levanta de buen humor dos veces por semana: los sábados y los domingos. Es consciente de que no es lo normal, pero todo tiene su explicación: odia su trabajo. Su jefe es un cabrón de los que hay pocos. Le hace la vida imposible. No hay nada peor que tener a un superior subnormal y encima tonto, pero parece que es la única que se da cuenta de ello. Cada día la cosa va a peor: Señor Ramírez le chilla, la humilla, le falta el respeto. Y, por si fuera poco, Natalia odia el trabajo que hace, pero forma parte de una empresa reconocida y no debería quejarse.

Se levanta, prepara un café y se permite un desayuno como Dios manda: bollos con chocolate. Con mucho chocolate. Los fines de semana están para disfrutarlos. Luego llegan los lunes y, con ellos, la misma mierda de siempre.

Natalia se siente un poco culpable por estar tan insatisfecha: ella, al menos, tiene trabajo. Y no es poco. El desempleo es el problema más grave de este país: cuatro de sus cinco amigas pagarían por estar en su lugar, así que sería muy poco diplomático por su parte decirles que está amargada.

Natalia sabe que jamás va a encontrar un trabajo mejor, las circunstancias no invitan a ello. Irse de la empresa significaría aceptar cualquier otro trabajo, probablemente peor del que ya tiene. Mientras su boca se llena de chocolate, Natalia siente pánico: ¿Qué va a hacer si la despiden?  Sr. Ramírez no la puede ni ver. ¿Y dónde va a ir? ¿Al paro? Madre de Dios, ¡no hay cosa más humillante!

Así que decide aguantar. Su madre ya le dice que es imbécil. Que hay que saber “torear” a Sr. Ramírez: hacerle la pelota y ya está. Que tal y cómo está la cosa, debería besarle los pies por seguir trabajando allí. Que no es consciente de la suerte que tiene.

Entonces elige seguir como está. Empezar a llevarse mejor con su jefe y esperar que lleguen los fines de semana para poder comer chocolate. A ella le gustaría ser actriz, pero “son tiempos difíciles para los soñadores”, como dice Amelie. Tiene razón: no estamos para ilusionarnos con cosas ridículas. Ya se acostumbrará y algún día se sentirá más feliz.

No hay que perder la esperanza. 

Hoy en día la gente se ha dividido en dos grupos: los que se quejan y los que no. Pero, sorprendentemente, los que deciden no quejarse, optan por el conformismo basado en lo mismo que los que siguen quejándose: “el mundo se va a la mierda”. Ahora, cuando hay crisis, la hay en todos los aspectos. Da la sensación que por fin nos hemos visto con derecho de expresar toda la negatividad acumulada. Creemos que todos estamos igual de jodidos: sea en un trabajo, sea en una relación, sea por falta de trabajo o por la imposibilidad de encontrar pareja. Nos hemos soltado y los “negativos” de antes, que ahora son la gran mayoría, se han convertido en lo más normal del mundo. Cada día nos dedicamos a hundirnos más y, de paso, a los que nos rodean, así no estaremos solos.

“No hay que perder la esperanza” – repetimos, agarrándonos a la sagrada frase utilizándola de excusa para no mover demasiado el culo. Estamos llegando a unos niveles peligrosos de la obesidad conformista.

La única manera de no perder la esperanza es no tenerla. “Esperar” no lleva a ninguna parte. Entregar tu vida en las manos del “destino” es cobarde, triste y poco útil. Aferrarse a la idea de que nos ha tocado sobrevivir ( y no vivir) en la época de crisis es una simple pereza camuflada de impotencia. Esperar que las cosas cambien- es vivir en un mundo lleno de mentiras. Afirmar que “algún día seré más feliz” sin siquiera mover un dedo para conseguirlo – es ser muy poco realista. Orientarse a los que están peor que nosotros- es desarrollar aún más el complejo de inferioridad y darle oxígeno a nuestra inseguridad.

Estoy rodeada de Marías y de Natalias. Dicen que se sienten afortunadas por lo poco que tienen, y, si fuera cierto, las dejaría en paz. Pero no. Están amargadas y no paran de suspirar.

Aseguran que todo el mundo está igual. Pero yo, que vivo en la misma sociedad que ellas, sigo viendo gente que ahora consiguen lo que se habían propuesto años atrás. Gente que se arriesga,  a pesar de que los tiempos supuestamente no invitan a ello. Gente que se enamora de nuevo. Gente que cambia de trabajo. Esa gente no contempla la posibilidad de confiar en el destino y no ve motivos para relajarse.

Son personas que no se conforman con cualquier cosa y no necesitan justificarse. Son personas que no utilizan el famoso “la vida pone a cada uno en su sitio” para sentirse más aliviadas por un éxito ajeno, suponiendo de entrada que “su sitio” es el de la buena vida, pero que el destino se había equivocado con ellos.

Me pone enferma la gente que confía en el karma, en la suerte, en las “caídas” por su propio peso. Si el mundo fuese justo, los buenos seguirían con vida y los hijos de puta estarían  muertos.

El mundo no entiende de justicia pero sí de personalidad y de empeño. 

La única manera de no estar en crisis es ser sinceros con nosotros mismos. Saber valorar objetivamente la situación y buscar opciones, imaginándonos el ‘worst case’ (el peor de los casos). ¿Qué pasará si lo intento y no me sale? Pues, probablemente, nada demasiado grave. ¿Estás amargado en tu trabajo? Busca otro. ¿No lo encuentras? Dedícate a formarte en algo que te apasiona, lucha por tener la posibilidad de hacer cosas que te gustan y, de mientras, apáñatelo con lo mínimo. ¿Ya no quieres a tu pareja? Deja de gilipolleces y sepárate de ella.  La vida consiste en tomar decisiones. Y, una vez tomadas, en defenderlas.

Si eres perezoso para controlar tu propia vida, sé perezoso para quejarte.

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Crisis  Felicidad  Negatividad  Optimismo  Sociedad  

36 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“El mundo no entiende de justicia pero sí de personalidad y de empeño.”

36 COMENTARIOS

  1. Justme

    Una reflexión genial, no puedo estar más de acuerdo. Yo siempre pienso eso con mis tíos, no paran de quejarse del poco trabajo que hay, de que trabajan un dia y luego el resto en el paro..pero en todo ese tiempo que están en el paro no hacen ni un curso ni medio, apenas echan currículums en sitios diferentes, no se plantean otras alternativas… también pienso eso con un amigo mio pero esta vez es el primer ejemplo, el de las parejas; el otro día hizo tres años con su novia pero la tiene “por tener algo” porque no paran de discutir, apenas lo intentan arreglar..bueno él si, se va con otras (y aún así se sigue quejando) no se, podría escribir tantos ejemplos que no cabrían en el comentario.

    Hay una frase que resume muy bien tu entrada: Si quieres resultados diferentes haz cosas diferentes.

    Un beso :D

    hoysonrioalespejo.blogspot.com

  2. azuldeultramar

    Vaya, no se que ha pasado aquí, llevo un tiempo siguiendo este blog y han habido textos buenos y otros no tanto, pero este… la intención parece buena, pero tal cual está escrito, te acaba dejando la sensación contraria, supuestamente las últimas líneas son un canto al optimismo y la valentía, pero lo cierto es que la sensación después de leer el texto es de desencanto y apatía, si este texto pretendía transmitir algo de optimismo, en mi caso no lo ha conseguido en absoluto y que conste que yo soy de los que luchan por seguir con mis sueños día a día y aunque intento que mis fotos sean siempre optimistas e inpiradoras, a veces también me pasa como en este texto y no terminan de serlo, pero supongo que lo importante es no rendirse y seguir luchando… hmmmm, bueno, quizás el texto sí ha tenido un efecto positivo :)

  3. Ronronia Adramelek

    Es curioso, para mí “no hay que perder la esperanza” significa todo lo contrario, significa que no hay que conformarse, que no hay que perder la esperanza de que se puede encontrar el amor perfecto, amigos que te apoyen y quieran tal y como eres o un trabajo mejor. Los ejemplos que describes, para mí, son justo de haber perdido esa esperanza , de haberse rendido. Ser realista no implica tener que acobardarse ni tener que conformarse. Ser realista es en ocasiones darse cuenta de que las decisiones que tomamos no suelen traer consecuencias trágicas y que, por eso mismo, no es tanta locura arriesgarse un poco.

    1. INTERSEXCIONES

      Sabes, Ronro, para mí también lo fue, pero me he dado cuenta que justamente ahora, cuando las cosas no van bien, esta frase ha dejado de significar lo que significaba antes, conviertiéndose en un comodín digno de disparo.

      La gente en vez de darse cuenta que crisis es una oportunidad para el cambio, lo utiliza para apalancarse más.

      A mí tanta negatividad y “el mundo está fatal” me puede. Sinceramente.

    2. Ronronia Adramelek

      Entiendo lo que dices, sí. Es ese darse por vencido antes de empezar a luchar. El quién me va a querer a mí si dejo a este cafre; quién me va a contratar con esta edad si dejo este trabajo. Lo llamamos ser “realista”, tener los pies en el suelo, pero es rendirse antes de tiempo.

      Hay que ser realista, sí, y solidario, también. Si hay un 25% de parados hay que saberlo, hay que querer hacer algo, hay que darse cuenta de que hay tragedias cociéndose. Pero eso no nos puede justificar para que cavemos un agujero en el suelo, nos tumbemos ahí con los brazos cruzados y nos dejemos morir porque “total, ¿para qué?”

      Que al final es el sentido último del post ¿no?, que las circunstancias son las que son. Te puedes dar por vencido porque las estadísticas no son halagüeñas y quedarte con que todo está muy crudo y para qué molestarse o puedes mirarte en los -quizás pocos, no importa- que consiguen cosas y siguen peleando y decirte “yo como ése… o mejor”.

  4. Anonymous

    Nos cuesta salir de las malas relaciones porque una vez fueron buenas y nos hicieron felices y de alguna manera pensamos que aguantando una mala racha volverán a ser como al principio. Cuando reuniendo valor y con mucho sufrimiento conseguimos salir de ellas, es cuando nos damos cuenta de todo lo que hemos aguantado y que no merecía la pena. A mi me paso con mi matrimonio, aguanté varios años pensando que eran etapas duras que pasarían. Ahora que estoy divorciada, veo más difícil que me vuelva a pasar. Con la experiencia aprendemos.

    1. Cristina

      Es verdad lo que dices .
      Hace falta valor y es triste reconocer que algo que estamos viviendo no funciona
      Lo que no estoy tan de acuerdo es con lo de la experiencía .
      Creo que volveremos a equivocarnos muchas mas veces en la vida .
      Pero …..¿Y?
      A volver a empezar

    2. Ronronia Adramelek

      De acuerdo con Alena. No sabes cuánto de bueno puedes esperar de la vida hasta que no pruebas una cucharada. Por eso de lo bueno se aprende mejor, porque te enseña a qué puedes aspirar y a no perder el tiempo conformándote con menos, mientras que de lo malo muchas veces sólo te llevas eso del gato escaldado que huye del agua fría.

  5. monsieur le six

    Buena, y bonita reflexión, aunque yo estoy con Ronronia: para mí la gente que no pierde la esperanza es la que se atreve a cambiar.

    Aún así, hay que ser también comprensivo con quien no cambia: puede ser miedo o pereza, pero también puede ser prudencia. Eso de ¿Qué pasará si lo intento y no me sale? Pues, probablemente, nada demasiado grave, no siempre es cierto. El cambio está bien cuando uno siente que lo necesita, pero a veces hay que saber esperar el momento oportuno, teniendo mientras tanto la paciencia de aguantar un poco más. Eso sí, sin dejar nunca de trabajar en buscar una salida, para escapar por ella cuando llegue el momento.

  6. Anonymous

    Después de una relación de 10 años mi ex empezó a tener dudas. Le di 15 días pero no terminaba de decidirse y lo hice yo. Es la mejor decisión de mi vida y la más dura. Después he cambiado mi vida y a mi, he cogido las riendas. Mi trabajo no me gusta así q voy a hacer in máster y ahora escribo desde Dublin porque estoy “gastando” mis vacaciones en mejorar mi inglés. Se q no será un cambiaba corto plazo pero voy paso ó a paso. Eso en mi vida laboral porque en mi vida personal estoy muy satisfecha. He perdido mucho tiempo pero ahora sé qué quiero y aprovechó cada día, se acabó esperar.
    Alena, no sabes cuanto me han ayudado tus post para reflexionar y cambiar. Penas q se convierten en alegrías. Y no era culpa de mi ex, era mía, me conforme.
    Sigue así, no siempre estoy de acuerdo pero me haces pensar.

  7. Pablo

    El mundo no entiende de justicia pero sí de personalidad y de empeño.

    esa frase merece una ovación de pie -dicho esto: clap clap!-

    Es difícil darse cuenta que uno tiene la posibilidad (mediante una simple decisión) de promover o conspirar contra su felicidad. Es curioso el engaño de pensar que “el destino” se va a resolver solo y usarlo como excusa para no ser responsables de una decisión que en realidad, es necesaria. Todos tenemos nuestro momento igual. En alguna ocasión, la pasividad nos invade y nos dejamos estar, hasta que se hace insoportable. EL conformismo es pasividad, la pasividad nos lleva a no vivir, sino mas bien a existir, como una cosa más. aburrida.

  8. Cristina

    ¿Que Maria no aguanta su humor llano, su tos crónica ?¿Que no se imagina YA haciendo el amor con él?
    Pero …..¿Como se puede aguantar con alguien cuando sientes eso ?
    Yo parezco de la liga pro- divorcios pero no concibo vivir con alguien de quien no estas enamorada .
    Ya……”define enamorada” cuando ocurre , lo sabes .
    Llevo 30 años con el Sr.que está viendo ahora mismo un documental súper- peñazo de las migraciones de los búfalos .
    Y cuando “eso” existe lo vives tan pancha .
    Las migraciones y las toses .
    Fan total de romper con lo que no te gusta de tu vida y no aguantar nada
    Con dos cojones .

  9. Cantabruca_27

    ¡¡Maravilloso este texto!!
    Hace cinco años yo vivía bajo el yugo de esa frase: “no hay que perder la esperanza”, en una relación sin pies ni cabeza con un chico que pasaba de mí aun compartiendo piso y gastos… dormíamos juntos pero había un muro entre nosotros. Yo no era capaz de dejarle porque “tenía la esperanza” de que un día cambiara y cada pequeña cosa que hacía lo sobrevaloraba. Tuvimos que dejar de convivir porque él era un vago que encima de no trabajar más que dos meses como mucho, lo gastaba en tragaperras. Después de tenerme que volver a casa de mis padres, arruinada por su culpa, todavía creía que podríamos ser felices y que aquello era solo una mala racha… creía que él dejaría las tragaperras cuando se diera cuenta de que me iba a perder… llegó un momento en el que me ponía excusas para quedar y fue entonces cuando me refugié en foros de internet, donde expuse mi caso y hubo un chico que me ofreció su amistad y presentarme gente en la capital. Me costó mucho lanzarme a conocerle y abrirme a nuevas amistades, aun teniendo en cuenta que apenas me quedaba ninguna por aquella relación tan destructiva… y a día de hoy, gracias a que perdí la esperanza, he salido de aquel hoyo en el que estaba metida y he cambiado muchísimo, soy feliz de haber perdido aquella esperanza.
    Y es que tenerla a veces nos hace seguir adelante, y otras quedarnos estancados.
    Gracias por este post, me encanta este blog, gracias por… EXISTIR! ;-)

  10. Aura Zombie

    No se trata conservar la esperanza como autoengaño acomodaticio, o de perder la esperanza para inmunizarse al miedo y a la decepción, sino de dedicarla en una causa que te motive, y eso sólo lo sientes, llámalo intuición, inteligencia emocional, dictado del corazón, o instinto de supervivencia.
    Tanta instrucción, tanta racionalización, tanto logicismo, nos lleva a ignorar lo que nuestras vísceras saben antes que el cerebro.

  11. Irene

    Tienes toda la razón del mundo. Un buen post para este lunes. A ver si nos dejamos de tonterías, dejamos de decirnos “debería dejar de quejarme, hay gente que está peor” y luchar. Es puro conformismo. Te tomo la palabra… A recuperar el cv, joder!

  12. Anonymous

    No has podido definir mejor todo lo que se me pasa por la cabeza al final del día, después de ver y escuchar tanta agonía que anda suelta. Aquellos que se conforman con esa falsa felicidad, se duermen en la costumbre. Aunque a veces pienso que la equivocada soy yo, (y eso que soy consciente de que a mis veinte añitos todavía queda que me den mucha cera), pero veo que no soy la única que piensa así, y eso me tranquiliza. Todavía quedamos algunos. Gracias!

  13. Miss Top Ten Image

    ¡Cuanta razón tienes Alena! Ojalá el mundo en general fuera más valiente y arriesgase por conseguir sus sueños. ¿Miedo al fracaso? El fracaso forma parte del aprendizaje señores. El que no se equivoca no aprende. Y aferrarse al hecho de que “estamos en crisis” es la peor excusa que nos podemos dar a nosotros mismos.
    La vida son tres días… y estamos en el segundo…
    xoxo
    Patricia

  14. Secret Closet

    coincido contigo,pero es difícil.
    muy difícil.Ahora mismo me podría considerar una Natalia en potencia.No me gusta mi trabajo,nada de nada,ni el horario,ni lo que hago..ni lo que me aporta,pero ME QUEJO.
    se que hay muchas personas que les podría sentar mal,porque como tu dices,mucha gente a mi alrededor está en el paro,etc..pero que pasa?¿ a caso por tener trabajo y otros no,no tengo derecho a quejarme?
    me quejo si,pero lo difícil en este caso es lanzarse:dejar un trabajo fijo que te aporta una estabilidad económico e intentar buscar el trabajo de mi vida.
    Dejar tu trabajo y gastar todos tus ahorros en un máster que quizás te sirva de mucho o te sirva de nada.
    Para mi es muy difícil,por eso sigo quejándome,pataleando,pero no me lanzo…
    así que mi propósito este año es realmente buscar un trabajo digno y que me guste,que igual no existe,pero yo lo voy a buscar oiga ;)
    buen post

  15. Anonymous

    La línea entre la aceptación de lo que nos trae la vida (aceptación en el buen sentido, dando gracias por tener salud, un techo donde vivir, quizás trabajo, quizás relaciones placenteras) y el conformismo a veces es muy sutil… ¿Qué es mejor, amargarte porque no te gusta tu trabajo o estar agradecido porque te permite ser independiente económicamente? ¿Qué es mejor, esperar a tu media naranja o saber ver las cualidades de la persona que tienes a tu lado?

    Creo que la decisión radical de “esto tiene que cambiar” no está en cómo es la situación (lo que para unos puede ser una relación tormentosa, para otros puede ser super excitante), sino en CÓMO NOS AFECTA. Levantarse con amargura y con “lágrimas saladas” en el café, es un claro síntoma de que hay que cambiar sí o sí. Mientras sea divertido, estará bien (lo digo yo que he tenido trabajos poco considerados socialmente pero donde lo he pasado de PM); cuando deje de serlo y nos haga llorar, ¡¡a cambiar!!

    Señorita Q.

  16. luis

    cada día me gusta más el blog, es uno permanente en mi top 3 y por como pintan las cosas estoy seguro que lo será por mucho tiempo. me ha encantado la frase de '' si la vida fuera justa los buenos seguirían con vida, y los hijos de puta estarían muertos''.
    Sin duda el post incita a reflexionar si somos realmente felices con lo que hacemos o tan solo intentamos ''no perder la esperanza'' aferrándonos a cualquier cosa que ya tenemos segura.

    Gracias por estos post.

    1. Wilh

      O buscarse otra pareja que te haga arder en el fuego eterno…
      Porque yo sí creo en el fuego eterno y en el no darse por satisfecho con unas míseras brasas.

      Como otros han dicho, el “no perder la esperanza” para mí significa eso: no conformarse. Seguir luchando y buscando lo que quieres.

  17. Ishtar

    Cuando una relación está acabada, se cae por su propio peso; o la acabas o acaba contigo: llámalo depresión, llámalo tristeza o insatisfacción. Mantener algo que no funciona es un esfuerzo titánico y una sensación grandísima de perder el tiempo. Una condena a cadena perpetua.

    Me dicen que fui valiente cuando lo dejé con mi ex y solo puedo pensar que la alternativa era ahogarme junto a quien ya no amaba, lo único que pude hacer fue huir. Valiente o cobarde hoy soy libre y consecuente con mi día a día.

    Estupendo post.

  18. ysugamo

    No me ha podido gustar más tu reflexión Alena, soy de la misma opinión.

    Ante un problema prefiero no escuchar la opinión de los demás, pienso que sólo yo conozco “todos los ángulos” y sé qué he de hacer. YO DECIDO.

    Elegir “seguir como estás” definitivamente no es la opción, las cosas se cambian con esfuerzo. YO DECIDO.

    Un beso,
    Nerea

  19. ARi

    En noviembre pasado toqué fondo y en enero renací: dejé mi trabajo y a mi pareja, todo a la vez… sigo en paro y sin novio y estoy viviendo los mejores meses de mi vida. Estoy en paro, no parada. Sé que estoy trabajando duro y eso dará sus frutos. Confío en mi valía y yo manejo mis problemas, no ellos a mí. No volveré a vivir en un zulo oscuro por miedo a lo que pueda pasar porque nada será peor que ese zulo de angustia. Para salir de donde estuve, alguien que sabe mucho de esto me explicó algo, que Natalia y María tienen en común. Me explicaron que todos tenemos una parte de niño y una parte de adulto en nosotros, pero que el adulto es quien debe tomar las decisiones… “¿Cómo distingo una de otra?” Pregunté. La respuesta: El adulto es el que tiene las respuestas (sabemos que no estamos bien con nuestra pareja, sabemos que ese trabajo nos está hundiendo…). El niño, el que las cuestiona. Apaga al niño (o niña) que llevas dentro. :o ) Sigo siendo alocada, aniñada, espontánea… pero las decisiones las toma mi adulta, no mi niña.

  20. ROPARANOIAS

    APLAUSOS.

    Al final ves las noticias o hablas con 3 personas y te vuelves un negativo más. Te convencen poco a poco para que te pases al bando de los de “confórmate” con lo que tienes. Y qué pasa? que soy una loca por querer evolucionar? ahora lo ideal es estancarte y decir “ah, muy bien, soy una afortunada,.. tengo un trabajo”

    No, no…
    El que no arriesga no gana, y eso es en crisis y en NO CRISIS.

    Estamos fabricando una sociedad de cobardes.

  21. Anonymous

    Yo estoy en la segunda historia, en la de NATALIA, tengo trabajo, un trabajo que muchos matarían por el, acomodado, dentro de lo posible, pues es un trabajo creativo y cuando llevas 8 años empieza a dejar de serlo y se convierte en monotono. Este año…un mal año..por una pareja, que no era mi pareja y que me utilizÓ hasta la risa…, pues su novia era otra..decici darle un aire nuevo a mi vida..y que tenia que cambiar, buscar motivaciones en mis capacidades, y hacer lo que siempre quise..estudiar diseño de moda.., me matriculé…empeze a mirar opciones para compaginarlo, hable con mis jefes.., intente trabajar de freelance en vez de contratada.., y aun consintiendo ser despedida y sin indemnizacion, solo me dijeron que me darian trabajo..”cuando tuvieran..”, es decir..que me iba a quitar del medio yo solita…pasaban de que fuera su diseñadora freelance desde casa, con lo cual..se acabo por el momento, y este año…mi sueño de cambiar…, ojala fuera todo tan fácil..pero vivo sola, de alquiler, han eliminado todo tipo de ayudas y mi sueldo lo dedico integro a pagar, alquiler, luz, gas , telefono..ese es lo único que conservo..mi independencia..a los 33 años…despues de 8 independizada volver a casa de mis padres…se me hace inviable…, LOS SUEÑOS TAMBIEN ESTAN MUY CAROS……y no se si iMPOSIBLE.

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