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Sociedad

“El puto dinero” o “Memorias de una niña soviética”

Las cosas que venían de fuera eran muy caras, pero no imposibles de conseguir. Por ejemplo, unas botas costaban 70-100 rublos (o sea, el sueldo mensual de un médico), mientras que un abrigo de pelo natural llegaba a unos precios increíbles: 800- 2000 rublos.

El puto dinero.

Os voy a explicar una cosa y espero que os sirva de algo. Y no será del rollo: “No te compres un bolso de Vuitton porque hay niños en África que se están muriendo de hambre.” Aunque sea cierto, no va por ahí. No voy a hablar de pobreza, porque jamás he sido pobre, pero sí he crecido en un país que despierta mucha curiosidad: URSS (CCCP).

Yo soy como vosotros. Bueno, soy un poco como vosotros. Pero con una pequeña diferencia: he crecido en un país cerrado al resto del mundo. No me siento ni más afortunada, ni menos. Pero lo que había vivido me ha hecho reflexionar. Mucho. Tarde, pero mucho.

¿En qué me parezco yo a todos vosotros? Ahora ya también tengo la mentalidad europea. Pero no siempre fue así.

Me gustaría empezar este post compartiendo con vosotros una parte de mi vida. Puede que os interese, puede que no. Pero éstos son los recuerdos de infancia y algunas conclusiones que había sacado a lo largo de mi adolescencia, escuchando la versión adulta (la de mis padres, de los vecinos) de cómo era aquel gran país que ocupaba medio mapa. Lo acompaño con las fotos de mi infancia. Creo que podría resultar hasta ameno.

 

Todas las fotos que salen en este post son propiedad mía

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Nací en la República Soviética Socialista de Bielorrusia. Quiero aclarar que en aquel entonces, igual que en el resto de mi vida, no era una necesitada. De hecho en la Unión Soviética nadie lo éramos. Todos estábamos en lo mismo. Un médico ganaba más o menos lo mismo que uno que limpiaba las calles. ¿Cuánto exactamente? El salario mínimo era de 100 rublos (unos 170 dólares americanos aproximadamente), y ese fue el sueldo de un trabajador sin estudios como, por ejemplo, de un basurero. Un médico ganaba 120 rublos. En cambio los trabajadores de las fábricas estaban mejor pagados, igual que militares o policías, aunque tampoco se trataba de una gran diferencia.

Os puede parecer injusto, pero no lo es. La gente no estudiaba para poder ganar más dinero, lo hacía para adquirir conocimientos. No tener estudios era hasta vergonzoso. Sí, se trataba de clasismo, en cierta medida: la gente se dividía en los que tenían estudios y en los que no. Lógicamente, los ministros y la gente cercana a la política tenían más ventajas, aunque curiosamente tampoco ganaban mucho más. Sí, les tocaban los mejores pisos, les regalaban coches y tenían varias ventajas de las que no disponíamos los demás “mortales”.

También es verdad que trabajar era una obligación. Pero el mismo país te ayudaba encontrar un empleo acorde con tus conocimientos. No trabajar estaba “prohibido”. En los años 70, por ejemplo, si llevabas más de seis meses sin trabajo (por falta de ganas), podrías acabar en la prisión. Tenían que trabajar todos: hombres y mujeres. Salvo los estudiantes. Pero, a su vez, si no aprobabas los exámenes para entrar a la Universidad (gratuita, por cierto), estabas obligado a ponerte a trabajar de lo que sea hasta la prueba del año siguiente. De lo contrario no te dejaban intentarlo.

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El recuerdo que me llevo de aquella época es el de querernos mucho entre todos. No había tanta diferencia entre unos y otros, lo único que importaba era la persona en sí. La gente, en su gran mayoría, se casaba por amor y los amigos importaban de verdad, sin tener ningún tipo de interés en especial.

Está bien y está mal. Bien porque no teníamos tantas aspiraciones ni ambiciones económicas. Mal porque… no teníamos tantas aspiraciones ni ambiciones económicas. Lo que sabíamos era: estudiar está bien. Lenin decía: “Estudia, estudia y una vez más: estudia”. Y estudiábamos. Pero teníamos una vida asegurada: sabíamos que, tras acabar los estudios, tendríamos trabajo, que tras estar varios años de espera, finalmente el gobierno nos daría un piso y que jamás nos moriríamos de hambre.

Otra de las cosas que me llama la atención era la imposibilidad de conseguir según qué cosas dependiendo de la zona geográfica. Por ejemplo, mi madre vivió toda la infancia en Siberia, y la oferta de productos de allí no tenía nada que ver con la variedad de Moscú o Leningrado (San Petersburgo). Me recuerda un poco la distribución de Inditex según las regiones.

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Mi familia era una familia como cualquiera: mi padre era militar, mi madre, diseñadora de calzado. La única diferencia que teníamos de los demás ciudadanos era que los militares podían viajar ( por trabajo). Los demás difícilmente podían hacerlo salvo que fueran miembros de algún partido comunista. Viajar fuera significaba poder tener cosas que jamás llegaban a la URSS.

En su momento, me acuerdo, os contaba que todos nos vestíamos igual, pero no era del todo cierto. No nos vestíamos de las mismas tiendas, es más, muchísima gente encargaba trajes y vestidos a las modistas (una pena haber perdido esa costumbre), pero la moda era increíblemente estricta. Si se llevaba un tipo de falda, como por ejemplo por encima de la rodilla, absolutamente todos tenían que llevarla igual. Era la moda. Si tu falda cubría las rodillas, eras ridícula. El culto a la moda fue tan bestial que, verdaderamente, todo el mundo parecía clonado, a pesar de comprar en tiendas distintas y hacerse ropa por encargo.

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Las cosas que venían de fuera eran muy caras, pero no imposibles de conseguir. Por ejemplo, unas botas costaban 70-100 rublos (o sea, el sueldo mensual de un médico), mientras que un abrigo de pelo natural llegaba a unos precios increíbles: 800-  2000 rublos. Los precios eran desorbitados, pero tener algo de fuera era prestigioso. ¿Por qué? Era diferente. Teníamos tiendas repletas de ropa preciosa, pero completamente distinta que la de “allí fuera”.

El culto de los rusos al buen aspecto no es tan superficial como parece. Desde hace muchos siglos el hecho de estar mal vestido o tener una mala cara se consideraba una falta de respeto hacia las demás personas que tenían que aguantar tu desagradable aspecto. Era como parte de la higiene. Nos educaban así: tienes que tener una presencia adecuada.

Pero volvamos a la historia.

Para bien o para mal nos destinaron a Libia. Yo no me acuerdo qué estaba pasando allí exactamente: tenía 8 años de edad,  subía y bajaba las palmeras, estudiaba en un colegio soviético y todo me parecía fantástico… En Libia conocí lo que era el primer reproductor de vídeo. Me quedé estupefacta. Me parecía un auténtico milagro. Comía una variedad de quesos impresionante, había juguetes por todos lados… Os parecerá ridículo, pero siendo una niña, esos fueron los detalles que me dejaron muy marcada: la accesibilidad a todo tipo de cosas. Podías tener lo que querías, tan sólo necesitabas dinero para comprarlo.

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El puto dinero.

Me gustaría destacar que en la URSS no nos faltaba de nada: teníamos una buena comida y muchos juguetes. Pero eran (de nuevo) muy diferentes. Los juguetes de Libia eran más bonitos y los quesos más sabrosos, aunque en realidad, simplemente había más variedad y podías comprarlos en cualquier esquina y eran atípicos. Nada más.

Durante toda una década (o más) el sistema de mi país se estaba perdiendo su fuerza: las cosas funcionaban cada día peor, hasta que la URSS dejó de existir. No sé por qué, pero yo me lo recuerdo como un día en concreto, aunque no fue así. Mis recuerdos se basan en mi propia vida, y para mí, una niña de 9 años, todo se desmoronó con el Golpe de Agosto: aquel día estaba viendo la tele: caos, tanques y armas en la Plaza Roja de Moscú…

En el 1992 nos evacuaron de Libia. No me acuerdo muy bien qué paso exactamente. Mis padres no me explicaban absolutamente nada. Sólo sabía que teníamos que hacer cajas con todo lo que teníamos en nuestro piso e irnos en un avión: volvíamos a casa. Un avión cargado de ya ex soviéticos con maletas llenas de cosas. Estábamos volviendo a un país que ya no existía, no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar.

Llegamos a … ¿la URSS? No. Llegamos a un país que no era nada. Teníamos más dinero que cualquier otro ex ciudadano. Pero no nos servía de nada. Las tiendas estaban vacías. Los mercados estaban vacíos. Las fábricas estaban paradas. Y no había nada. Teníamos dinero, dólares americanos, pero no nos servía de nada. Este dinero no se podía intercambiar a nada. Porque no había moneda. No existía el país. No existía nada.

Poco a poco las cosas se “estabilizaron”: Bielorrusia se convirtió en un país independiente manteniendo los acuerdos con Rusia y Ucrania.

Al volver de Libia, mis compañeros de clase dejaron de hablarme: me odiaban. Iba vestida muy diferente (ni mejor, ni peor- diferente), tenía una mochila de Disney y les traía Snickers y chicles desde casa para que también pudiesen probarlos. Pero los niños me odiaban. Sufrí un boicot durante 2 años.

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A los 14 años vi el primer reproductor de Cds. Lo recuerdo muy bien. Fui a casa de una amiga y me puso un CD (¿CD?) de Mariah Carey, la canción “Without you”. Yo era incapaz de entender por qué el sonido que salía de los altavoces era tan limpio. “Es un compact disc”, me dijo, y me sonó a chino. Le pedí a mi padre que me comprara el compact éste, y saqué las mejores notas de mi clase para que lo hiciese. Y lo hizo.

A los 17 me marché a la capital. Quería estudiar traducción e interpretación de castellano e inglés. Lo hice. Pero, a los dos cursos, por motivos varios me he plantado en España.

Y sucedió el desmadre. Probablemente el mismo desmadre que sentí en Libia. Seguramente igual de tonto como el de los rusos que encontráis por ahí.

Mi desmadre personal empezó con un Gel de Ducha. Me acuerdo perfectamente de aquel año 2001. Fui al Carrefour y vi el gel de ducha Dove. No me lo podía creer. Os recuerdo que mi familia vivía muy bien: yo tenía la ropa que quería (que no significa que era la misma que teníais vosotros, aunque me la traían de Europa), tenía un “busca” a mis 19 años, un piso de alquiler monísimo y una casa en el lago. Yo tenía de todo. De todo lo que podía tener. Que no era tanto. Pero, por otro lado,  era demasiado.

Volviendo al gel de ducha. Era EL gel de ducha. El de los anuncios. Y yo podía comprármelo porque estaba en la estantería de un supermercado. Me parecía increíble. Me parecía de cuento. Porque yo ganaba para muchos jabones y podía ducharme con ellos. Aquello me pareció divertidísimo. También me compré mi primer móvil (con el dinero de mis padres, eso sí) y todo me parecía diferente. Había muchas tiendas, tiendas de todo tipo. Tiendas que eran más comunes (a nivel precios), y otras no tanto.

Yo no entendía como una chaqueta de Versace costaba una pasta cuando yo tenía una igual, pero rusa, y valía 150 veces menos. Y parecía igual. Mira por dónde. Unos meses más tardes me enteré de lo de los clones. Me costó entenderlo. De hecho, jamás compro falsificaciones.

Y ahí empezó todo. Dulces, ropa, zapatos, móviles, un piso de alquiler de un precio desorbitado, coche, más ropa. La ropa tenía que poner muy bien de qué marca era, porque de lo contrario era muy difícil de entender para qué gastar tantísimo dinero en algo que los demás desconocen. Lo esencial fue vivir para afuera. Porque esto sí era vida.

Me duró poco. Básicamente porque de la misma manera que no entendía la necesidad de gastar en algo caro sin que se vea que era caro, tampoco comprendía por qué este “caro” no me hacía sentir mejor. Creo que la capacidad de saber vivir según tus posibilidades y la de definir las auténticas prioridades en la vida depende mucho de nivel intelectual de una persona. No obstante, un desmadre es completamente inevitable y hasta me atrevo a decir que es sano: te ofrece la oportunidad de reflexionar. Cualquier persona (todavía más si es joven) que, de repente, empieza a tener acceso a las cosas que tanto deseaba antes, suele pasar una temporada de descontrol. Si va a seguir siendo o no su prioridad, depende de su intelecto.

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Las rusas que se visten como árboles de navidad (es una conducta completamente normal, teniendo en cuenta el tiempo gris y frío de Rusia y ganas de ponerle brillo a su vida), las que se preocupan excesivamente por su imagen (por la educación que se recibe desde que somos unas niñas. Tampoco le veo el gran mal, es una cultura distinta), las que tienen una obsesión por la ropa cara y por los hombres con dinero- no son más que personas tontas que siempre lo han sido y que optaron por una vía fácil.

Todos los que vinimos de allí, hemos pasado por nuestra época de “querer tenerlo todo y en cantidades”, pero- insisto- no todos nos hemos quedado en ella.

Esta es la razón por la que me sorprende la gente de aquí. Me fascinan algunas personas que viven en el mundo de la moda y están dispuestas a no comer para poder tener un bolso de marca. Me extrañan mucho aquellas niñas que hacen lo que fuese por un zapato de mil euros. Me asombran las eternas ganas de vivir de puertas para afuera como un estilo de vida. Me da asco ver a toda esta gentuza que se vende y compra a los demás. Y me da una auténtica vergüenza de formar parte de una sociedad completamente consumista y poco reflexiva sobre del precio que cuesta mantener este algo, que no tiene ningún tipo de importancia.

Cada día me encuentro con más personas que juzgan a los rusos por su superficialidad y su mal gusto. Pero, en realidad, hay gente en España que les da mil vueltas, con la pequeña diferencia: lo tienen todo a su alcance.

Yo no volvería a la Unión Soviética. Jamás. Pero lo que sí echo tremendamente de menos son los  valores. Esa capacidad de enamorarse de personas (y no de un conjunto de cara-personalidad-sus bienes), esa ambición por ser un ser humano culto y disciplinado, esas prioridades que desaparecieron por completo con la llegada de la importancia del dinero.

El puto dinero.

 

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Capitalismo  Comunismo  Consumismo  Infancia  Rusia  Rusos  Soviético  URSS  

79 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Me da una auténtica vergüenza formar parte de una sociedad tan poco reflexiva.”

79 COMENTARIOS

  1. Sara

    Cuanta razón tienes. El puto dinero en esta sociedad lo es todo, se han perdido los valores que creo hace años también había en este país. Esa capacidad de enamorarse de las personas como bien dices, la fidelidad a la amitad, la pareja, la responsabilidad, etc. Habría tanto que decir y que debatir.
    Me ha encantado tu post nocturno de hoy y me ha encantado ver fotos de tu infancia.

    Feliz semana!

  2. Amalie

    Alena, me ha encantando conocer un poco más de un país que tanta curiosidad me causa y me ha causado durante tanto tiempo.

    Muchas gracias por contarnos tu punto de vista y sobre todo por contarnos un trocito de tu historia.

    Un abrazo

  3. carmesina

    Que razón tienes, hemos entrado en una competición absoluta en la que no gana nadie porque siempre se quiere más, más, más…pero más de qué? de lo que sea. Esta sociedad ha olvidado la importancia de las pequeñas cosas como los amigos, la familia, el respeto, la educación, la curiosidad….

    Puede que aún estemos a tiempo de reflexionar y sacar a esta humanidad de la sinrazón, con un empujoncito de cada uno de nosotros es posible conseguir…LO IMPOSIBLE.

    Por cierto, me encantan tus blogs y tus instagrams.

    Besazo y buena suerte!!!!

    1. Anonymous

      Mmmm… tal vez algo así como una mezcla entre la “rectitud” europea “típica” y la forma de ser más latina (americana) como Cuba. Podría ser una república socialista muy muy interesante…

  4. Anonymous

    Si aun así, tras todo lo expuesto, dices que no querrías volver a la URSS jamás, una de dos: o no has madurado y analizado todo lo bien que debieras tu época allá y las diferencias que guarda con este “otro mundo”, o aquí tampoco sufres muchas dificultades para sobrevivir; aunque viendo cómo está la cosa para una gran parte de la sociedad… es incluso un poco necio.

  5. Anonymous

    Totalmente de acuerdo. Suelo leer blogs de moda, porque me apetece un poco de frivolidad de vez en cuando, pero me pone los pelos de punta la vida taaaan superficial que llevan algunas personas. Por otra parte, me encanta que hayas compartido esa parte de tu vida con los que te leemos. Si estuviera en Barcelona de buena gana iría el miércoles para conocerte en persona, a ti y a todos los que fueran, por supuesto..que envidia! Un beso! Patricia

  6. anita

    Joder, qué vida tan interesante. Me apasiona la historia de la URSS y cómo en un pasado tan reciente como 1990 se pudiese vivir aquí al lado de una forma tan distinta a la que he vivido yo. Recuerdo cuando estuve en Rusia, hace dos años, que había muchas cosas, todo en realidad, que muestra esa historia. Me llamaron mucho la atención los edificios, totalmente soviéticos con esa imagen que tenía de las pelis, centros comerciales sin escaparates, sin apenas ventanas. Tiendas con puertas tan pequeñas en las que te da reparo entrar. A la vez que aquí sales a la calle y sólo ves escaparates que invitan a comprarse todo y tiendas con puertas de esas que se abren solas cuando te ven cerca. Es normal que seamos diferentes.

    Y por cierto. Otro día podrías hablarnos de cómo son los rusos. A mí me resultaba imposible que me trataran medianamente bien, sobre todo en Moscú donde nadie hablaba inglés ni sonreía ni colaboraba con nada. Yo preguntaba, en una estación de tren y señalando en el billete que llevaba en la mano, “platform dba, gde?” y la señorita me miraba fijamente y sin cambiar de expresión no me decía ni media. Fue muy duro y muy raro, yendo yo con mi mejor actitud. También pidiendo una cerveza en un bar, eso lo conté aquí.
    En definitiva, que después he reflexionado mucho sobre el tema y no, que yo no acabo esta vida sin comprender a los rusos, tengo que volver.

    Vaya parrafada. Pero es que me ha encantao'. :)

  7. Ruth

    A veces, no nos damos cuenta de lo que valen las cosas porque creemos que por tenerlo al alcance, es fácil. Recordar el valor de las cosas viene bien de vez en cuando, y sobre todo cuando vemos otras realidades o cuando nos las muestran. Es una buena manera de bajarnos de los pedestales de la irrealidad. Sabes que te quiero rusi!

  8. Valeria

    A mi me asombra la gente que le da valor a las personas en función de la marca de la ropa,al teléfono/gadget de moda que se tenga, que se siente infeliz si no puede comprarse tal o cual bien material y deja de apreciar lo que tiene. Todos queremos muchas de esas cosas que vemos, el dinero es importante sin duda, pero no lo único. La vida y la felicidad no se determinan por la cantidad de objetos que acumulamos.

  9. Pablo

    Muy ameno tu relato. muy ameno de leer. Interesante. Que vida! pagamos muy caro el precio de tener tantas opciones disponibles al alcance de nuestra mano (o de nuestro dinero mejor dicho).

    Sobre el “puto dinero”, no tengo comentarios. Es la puta gente, la que no entiende el dinero. O la que decide rendirse a sus pies. De cualquier manera, es cierto que el precio de tanta “libertad” (o posibilidades mejor dicho) genera cierta perversión, a la cual, gradualmente, nos hemos ido adaptando y aceptando como normal.

    Aveces veo como los médicos creen que deben ganar mas que el resto por tener nuestras manos en sus vidas, ignorando la tarea de los maestros que los formaron, de los policías que le dan seguridad y del extranjero que limpia su casa. Y como un community manager gana el doble o mas que un maestro. Ese tipo de depravaciones que se van volviendo normales conforme pasa el tiempo.

    Pero es lindo leer que todos los trabajos deberían ser igualmente remunerados y que en algún momento (y pese a que cada sistema tiene sus manchas) la gente haya trabajado por un sueldo simbólico, porque de verdad amaba su trabajo, que hayan estudiado por el placer de conocer los que les gusta, pensar que haya sido posible una sociedad que funcionó así, por convicción, es lindo. (y lo digo considerándome dentro de todo, como un burgués capitalista)

    Al final de cuentas y pese a la nota de enojo o frustración que evidencia el post, no pude evitar sonreír mientras lo leía.

    two thumbs up y una golden star.

    1. Silvia

      Joder!
      Muy de acuerdo con todo lo que dices!

      La historia, tal y como nos las cuentan, la conocemos todos, pero jamás había tenido la oportunidad de conocer (sin tapujos) el relato de alguien que vivió en primera persona aquella época. Supongo que el testimonio de una niña se abstrae ligeramente de la realidad, pero cuentas cosas realmente interesantes y clarificadoras. Me ha encantado leerte!

      ¿No volverías a la URSS o al comunismo?

  10. Claudia G-M Cienfuegos

    Hola Alena!!

    Me ha encantado tu historia, es que me ha resultado fascinante.
    Yo que vengo de una pequeña ciudad de provincia te entiendo a la perfección…mi ciudad, un sitio chiquitito en el norte de España, donde las señoras llevan sus visones para que se vean bien aunque en casa no pasen de comer tortilla de patatas (y eso que está bien buena).
    Señoras que se pasean con sus maridos muy cogiditas y muy emperifolladas para ir a la cafetería lujosa y rancia de toda la vida, para pasear y ver y sobre todo…ser vistas.

    Yo siempre odié eso, nunca me gustaron las marcas ostentosas, tenía cosas de muy buena calidad pero en mi familia siempre preferimos aparte de tener una casa bonita, viajar, viajar mucho y conocer muchas culturas.
    Pero eso en mi ciudad no se entendía…me decían: ¿Pero para qué quieres conocer otro país? Si como en España…..en ningún sitio!!

    Gente cateta, muy cateta.

    Así que en cierta manera te entiendo :)

    Un besazo enorme!

    Hoy en CLU'S CORNER: ¿Conoces LELO?
    http://www.cluscorner.com

  11. Cristina

    Alena ¿sabes la reflexión que me ha producido tu post?
    Que por distinta educación ,y forma de vida que tengan las personas se pueden sentir muy cerca
    He entendido las conclusiones a las que ha llegado esa niña con experiencias tan distintas a la mía ,que son las mías también .
    A mi me gusta vivir bien como a todo el mundo , pero odio la ostentación y el lujo entendido como poseer cosas exclusivas y caras .
    El lujo para mi es disfrutar de la naturaleza , de la cultura, poder viajar , tener tiempo para hacer todo lo que me gusta y todos los placeres pequeños de cada día .

    Cosas para las que no hacen falta grandes cantidades de puto dinero .

    Me ha encantado saber cosas que ignoraba sobre tu País y ver tus fotos

    Suertuda ,no has sido fea nunca .

  12. Aura Zombie

    Resulta gracioso leer ahora este artículo sobre el consumismo, el capitalismo y las atribuciones que le otorgamos al dinero, precisamente estoy escribiendo en mi blog sobre el tema porque sin duda ha condicionado mi socializacióny mi filosofía de vida me atrevería a decir: mi entorno familiar era pudiente, pero nada ostentoso, todo lo contrario, de un racionamiento de postguerra, mientras que por vecinos y compañeros de colegio conviví con gente obsesionada con el culto al poder adquisitivo y el status quo, siendo una marginada entre burgueses rancios, nuevos ricos, hippiepijos y poligoneros/canis/cholos/quillos, en fin, que mi comentario da para una entrada. Siento curiosidad por la Alena resultante de ese exótico cóctel, tan pragmática y tan trendy al mismo tiempo.

  13. Anonymous

    Yo me compré un móvil libre y baratito hace unos tres años, hartica ya del compromiso de permanencia y otras mandangas de las operadoras. Pues no hay vez que me junte con una amiga y no me pregunte ¿¿¿¿¿pero no tienes whatsapp???? pues no hija, tengo un móvil pequeñico y feo, que sirve para llamar y mandar sms, y es MIO y hasta que no se muera o me lo roben no lo pienso cambiar, y el que no se quiera gastar dinero en llamarme que me mande un e-mail que para algo está internet. Ea.

  14. Miss Chloe

    Dios mío Alena, qué post tan PERFECTO.

    Aparte de exponernos tu vida y tus conclusiones, interesantísimas, nos hablas sobre el valor del dinero. Nunca había visto el comunismo desde su perspectiva más “benevolente” y he de decir que me ha gustado: todos con el mismo dinero, pero la cultura (y la clase) sólo accesible con el esfuerzo. Y productos nacionales, nada de importaciones. Lo único que sería odioso es lo de no poder viajar…

    En fin, creo que es uno de los post más memorables y que más me ha impactado de todos cuantos he leído por aquí; están bien elegidas incluso tus fotos de pequeña.

    Me voy a poner a trabajar que “no trabajar debería estar prohibido”, tengo que cumplir mi labor con orgullo de ser una trabajadora más :D ¡Ya tengo motivación para el resto del día!

    Saludos.

  15. Sashimi Blues

    Alena, has corroborado mis teorías sobre la URSS. Spasiva.
    De pequeña estaba obsesionada con el comunismo. Creo que todo empezó con las olimpiadas de Moscú y el osito Misha (oír su canción y llorar es lo mismo). Soñaba con ese país tan grande donde los niños no pasaban hambre y todos eran iguales. Me leí todas las leyendas de Babayaga y ví todos los dibujitos comunistas (Pumuki!!). Una cultura ajena al consumismo, feliz con lo que tenía, libre de las dictaduras del mercado.
    Durante mi vida me he cruzado con muchas personas que vivieron en un país comunista. Desinflaron la imagen idílica que me había hecho. Tanto pelo cardado fue demasiado para mí. Y llegué a la teoría que eran como niños en una tienda de caramelos: lo querían todo y sin mesura. De ahí esos estilismos, esa afán consumista. Tenía que recuperar el tiempo perdido. El ejemplo del gel es perfecto.
    Cuando en clase tengo que explicar qué fue el comunismo, me cuesta mantenerme imparcial. Sigo pensando que era un sistema ideal que no funcionó. Porque el hombre es un lobo para el hombre. Me quedo con su espíritu de igualdad, su proteccionismo.

  16. monsieur le six

    Muy interesante, como era de esperar :) Y las fotos muy chulas, gracias por compartirlas.

    Por suerte, mi experiencia personal es muy diferente. Yo no he conocido nada de lo que comentas acerca de algunas personas que viven en el mundo de la moda y están dispuestas de no comer para poder tener un bolsazo. Me extrañan mucho aquellas niñas que matan por un zapato de mil euros. Conozco mucha gente que se preocupa mucho por aparentar, pero salvo muy raros casos, no son muy obsesivas.

    Pero al margen de bolsos, zapatos y el gel de ducha Dove, de lo que sí me han entrado ganas de conocer a tu padre para que me contase cómo eran las cosas en su unidad y qué hacían en Libia :D

  17. Anonymous

    Hola Alena, muy interesante lo que cuentas. Es normal, somos animalillos siempre dispuestos a correr detrás de una zanahoría. Al final la libertad está por encima de todo y la libertad no la venden en las tiendas. En las tiendas venden sucedáneos para consumidores que han renunciado a ser ciudadanos. Qué tremenda palabra; CONSUMIDOR… Imagínate en el 2040 con un mundo dividido entre consumidores y ciudadanos, por ahí creo qué van los tiros…

  18. Fashion

    Alena, me ha encantado leer el post para conocer un poquito más de la ex URSS. Siempre he tenido curiosidad y qué mejor que me lo cuente una auténtica rusa. Valoro muy positivamente que os inculcaran el tema de la educación y los estudios!! Estás guapísima en todas las fotos!! Besos

  19. infinimar

    para mí el mejor post de este blog, felicidades Alena. Dos reflexiones: a) el capitalismo es un asco pero al menos te da libertad individual para escoger; b)hablar de tu pasado ayuda a que los demás te comprendan en el presente, esto en cualquier clase de relación es sanísimo.

    preciosa en las fotos, now and then.

    1. infinimar

      sí claro, primera norma del cruel capitalismo, tienes que tener $$ para poder jugar. Me refiero a qué tienes millones de opciones a la hora de usar tu dinero: casa de compra o de alquiler, bolso Hermés o bolso del chino, comer de restaurante vs. ofertas mercadona…ostras no me digas que en la URSS las cosas iban así, que no me lo creo.

      De todos modos aquí se comparan sistemas pero también épocas, cuando Alena era pequeña en la URSS, en España tampoco había tanto despiporre, los Reyes te traían tres regalos, ni 2 ni 4, tres…reciclábamos los libros de texto de nuestros hermanos y tomabámos coca-cola los domingos, no ??

    2. anita

      Hombre, sí, pero creo que Alena tiene más o menos mi edad, 32 tengo yo, y su historia me ha sonado a peli. Mi infancia no tuvo nada que ver con eso, y creo que en comparación mi familia era más humilde que la suya en la URSS, pero estamos hablando de que a ella ya crecidita ver un champú Dove en el súper le parecía lo más. Es verdad que cuando a los catorce años me fui un verano a Inglaterra las patatas salt and vinegar me parecían de otro mundo jajaja, pero creo que no es nada comparable.
      Lo que pasa es que el presente que tenemos también es de película… :S

  20. Anonymous

    Así que te enseñan a comprarte roopita por respeto, para no molestar a los demás por tu aspecto, pero no te incucan respetar las costumbres de allí donde fueres. A ti te da lo mismo que los catalanes se sientan catalanes no? Tú estás por encima de ellos en su propia casa y aseveras que esto es España. Muy bien. Muy coherente. Así como soltar una murga soporífera sobre tu vida entera para acabar quejándote de que occidente está hueco. Yo diría, así a ojo, que ya no tienes dinero para gastar y te jode que los demás sí lo gasten. Aunque occidente sea la decadencia del espíritu en toda su profundidad. Estoy seguro de que volverías a formar parte de eso encantada.

    1. INTERSEXCIONES

      Más allá de que no suelo responder a los anónimos por el simple hecho de no respaldar sus palabras con un nombre (cosa que también nos enseñaban mucho en la URSS), te voy a responder a una de tus frases.

      No te voy a habar de mi vida de ahora ni si tengo dinero para mantenerla, porque ni me apetece contártela ni a ti te debe apetecer escucharla (sería lo suyo, vamos).

      Lo único que voy a mencionar de tu comentario es la parte: “Tú estás por encima de ellos en su propia casa y aseveras que esto es España.”
      Dice mucho de ti. Por un lado, ésta también ya es mi casa, te joda o no. Pero lo que tienes que entender es que cualquier persona que viene de fuera, no viene a Cataluña, viene a España. Y esto es así.

      Qué ideas y convicciones tendrá luego, ya depende de cada uno. Pero sea cual sea tu opinión al respecto, te acabo de explicar en toooodo este post qué pasa cuando un gran pais se rompe a trozos. Y tú, siendo catalan(a), algo podrías aprender de ello.

      Aunque claro, aquí hay dos tipos de lectores: los que reflexionan y debaten y los que se desahogan e insultan.

      Salut.

      P.S: Con este comentario cierro el tema Cataluña- España. Cualquier comentario posterior sobre el tema, estará borrado.

      Siento las molestias.

    2. Anonymous

      Creo que te has quedado con lo más superficial de su escrito. No me parece que intente ofender a nadie diciendo que a ella le daba igual que fuera Cataluña.
      Ponte en perspectiva, un extranjero no entiende ni conoce nuestra situación. Ahora ella vive aquí y ya lo sabe, pero no cuando vino y eso es lo que está explicando.
      Y sí, aunque no te lo parezca, arreglarse es una manera de mostrar respeto a los demás. ¿Por qué la gente se arregla en bodas o eventos importantes? Ya, tú dirás que es una excusa para ponerse el vestido que no podemos ponernos normalmente. Y también, pero no empieza ahí la costumbre.
      Hace 30-40 años, la gente se ponía “el traje de los domingos” para ir a misa, porque era su manera de mostrar respeto a su Dios.

    3. Anonymous

      Yo no lo entiendo.. De vez en cuando algún anónimo mete caña, pero curiosamente, casi todas las veces no es opinando sobre el post de Alena, si no, metiéndose con ella aprovechando lo escrito.
      Yo no soy su prima, ni amiga, ni nada de nada de esta chica pero vamos, se os ve el plumero a leguas. Quizá la conozcais en persona, tengáis algún tipo de envidia, que sé yo.. al menos en mi caso lo único que conozco es lo que escribe, y como me gusta, lo leo. Problemas personales en otro lado, aquí se viene a disfrutar y luego, debatir u opinar.

      Pesados,

      De anónimo a anónimo;)

    4. X

      Si quieres lo borras, Alena, pero lo que voy a decir no es opinión, es oficial: no es solo que uno que viene de fuera, cuando llega a Catalunya, venga a España. Es que desde dentro también lo es. Catalunya es España, se sientan ellos (aclaro: algunos de ellos) españoles o no. No hay debate posible sobre eso. Catalunya es España Y PUNTO.

    5. Anonymous

      A palabras necias, oídos sordos. El que no entienda que Cataluña es parte de España, al menos por el momento, o bien es un niño de 4 años o es una persona muy cerrada de mente. Luego están las reivindicaciones y los sentimientos de cada uno, pero no hay que confundir el ser con el deber ser, la realidad con lo que uno desea.

      Alena, tu post es muy interesante y es una pena que la gente sólo intente tocar la moral.

  21. Anonymous

    Me ha encantado tu post Alena, como todos, pero éste especialmente. Yo nací en España y aquí he vivido toda mi vida. Sin embargo, en una época de mi vida al cambiar de compañía me ocurrió lo que a ti al llegar aquí, quería tenerlo todo, todo lo caro y que se viera que era caro.
    Afortunadamente, me duró sólo un par de años, y ahora soy feliz con lo que me puedo permitir y punto. Porque veía que ese afán de tener cosas que no estaban a mi alcance me estaban haciendo una infeliz y una insatisfecha. Lo primero que hice fue dejar de comprar revistas de moda, porque me incitaban a comprarme ese Luis Vuitton o esos Manolos que ni con la extra me podría haber permitido…
    Gracias por tu post y por tu perspectiva, super interesante.

  22. Irene García

    Me ha encantado la reflexión y en especial lo que cuentas de tu vida. Yo tampoco entiendo a las personas que pueden dejar de comer para comprarse un bolso. A mí me encantaría hacerlo, pero teniendo el suficiente dinero como para no perder el alquiler del mes en ello. Si no es así, me resulta tonto y desubicado de nuestra parte.
    Siento que la gente no pueda leer lo que en verdad vale la pena del post en vez de ponerse con chorradas como el “Anónimo” anterior…
    Firmoooooo
    Irene

  23. Ronronia Adramelek

    Me fascina lo que cuentas. Con un post no es suficiente, quiero saber más.

    La historia no es mi área del conocimiento favorita, entendida como la macrohistoria de cifras, fechas, gobiernos y batallas, pero las microhistoria personal de quienes han vivido situaciones diferentes de la mía me apasiona. Entiéndase la tuya como microhistoria sólo en comparación con la otra, la de los consejeros de Catalina la Grande y el tamaño de las tropas de Napoleón, no en cuanto al interés de una vida particular, que para mí es mejor que cualquier relato épico o político tradicional. Así que yo querría saberlo todo sobre tu vida en la CCCP y todos los detalles del paso de tu familia por Libia. Especialmente querría saber sobre la época convulsa de transición y sobre cómo vivieron eso un militar y su familia. Además, me resulta interesante ver mi país con tus ojos de recién llegada y también con los de ahora, creo que me aportan una mirada distinta y eso siempre es un lujo.

    Creo que me gusta especialmente el post porque eres ecuánime y capaz de analizar con cariño lo bueno y lo malo de la Unión Soviética de entonces. Visto el desenlace, lo sencillo ahora sería ignorar lo bueno que tuviera y centrarse sólo en lo negativo pero, quizás porque fuiste una niña feliz en aquel momento, eres capaz de mantenerte justa y eso, en sí mismo, tiene mérito.

    Has hecho el recorrido por tu historia usando la moda como hilo conductor y, a través de ella, hablando de la importancia del dinero en cada tiempo y lugar. A pesar de lo poco que ya sabes que me interesa la moda -no me enorgullezco sino que más bien me siento algo analfabeta y descuidada cuando pienso en esta carencia mía-, es un enfoque original y más gráfico y clarificador de lo que podría parecer a primera vista.

    Quiero más. Quiero un libro :)

  24. Anna

    Me ha encantado el post, por un lado por poder conocer un poco más de ti, y de la interesante vida que has tenido, creo que todas esas experiencias te han hecho ser quien eres hoy en día y tener una personalidad tan firme. Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo contigo, vivimos en una sociedad consumista, todo está basado en el aparentar, me da una rabia tremenda. Creemos que son unos pocos los que viven de esta manera, pero no, la mayoría de la gente gasta más en cosas que le dan mayor estatus social, no porque lo necesite. Yo desde luego disfruto mil veces mas comprando barato, ahorrando dinero y buscando la oferta, que llevando un logotipo en mi bolso o solapa… Las cosas, son eso…cosas, lo importante es lo no material.
    Las fotos geniales por cierto!

    1. Silvia

      ¿Comprar mucho y barato made in china es bien,
      comprar calidad imperecedera (sin ostentación, ni logos de grandes firmas, que no es necesario parece que no os enteráis!) es mal?

      ¿qué me he perdido?

    2. Mar

      La cuestión es que muchas, muchísimas veces lo caro también es made in China o de mala calidad. Estoy harta de ver camisetas que se deshacen, jerseis carísimos llenos de bolas, etc.

      Hace un par de años acompañé a mi madre a Lacoste a comprar un jersey para mi tío.
      Había jerseis bonitos, pero carísimos (Hablamos de unos 180 euros), y me planteé comprarme alguno para mi en las rebajas, pensando “si así consigo que no se llene de bolas, lo mismo me compensa al final”. Pues la dependienta me dijo que no garantizaban que no salieran bolas… Así que no tengo ningún jersey lacoste ;)
      Lo curioso es que hace unos años lo normal es que a un jersey de lana más o menos bueno nunca le salieran bolas (menos a los de angora, recuerdo que a esos sí les salían. Tengo un jersey de Benetton (entonces era de precio medio, tampoco carísimo) de hace unos 20 años que sigue impecable. Sin embargo he dejado de comprarlos, ahora SIEMPRE se llenan de bolas.

    3. Silvia

      1) He hablado de calidades, no de firmas. De hecho, he criticado la asociación firmas-calidad, porque como bien dices, no siempre una cosa implica la otra. Muchas veces actuamos como si no hubiera término medio entre unas botas de Zara de 50€, plagiadas de la colección de Isabel Marant, y las auténticas de 700€. Hay mercado más allá de Inditex y otras grandes compañías.

      2) Generalmente (salvo casos de extrema necesidad), compramos barato para comprar más. Compramos tendencias que sabemos, pronto pasarán de moda y de las que renegaremos la próxima temporada condenándolas al fondo del armario. Compramos calzado por 19,95€ con el espeluznante razonamiento de que “aunque se rompan tras un par de puestas, están ya más que amortizados”. Y suma y sigue. Esto sólo en lo referente a MODA.

      Somos víctimas y verdugos de esta sociedad dominada por el consumismo.

    1. INTERSEXCIONES

      Leído, Nacho.

      Agradezco tu opinión, pero, salvo que hayas vivido en la URSS, sigue siendo una opinión ( que es igual de respetable que la de los que vivíamos allí). Que yo también opino de la educación de los hijos y no tengo hijos, oye.

      Muchas de las cosas que vivíamos en la URSS eran magníficas. Estoy de acuerdo contigo: era uno de los países más influyentes del mundo. Y, por otro lado, muy corrupto a la vez entre los peces gordos. Pero bueno, aquí lo tenéis de sobra también.

      Una de las cosas que no echaría jamás de menos es la imposibilidad de ir a vivir fuera. O, incluso, de vacaciones. La gente sólo viajaba por trabajo. No veía absolutamente nada más y la información que recibía acerca de lo que pasaba “ahí fuera”, estaba igual de manipulada.

      Me dirás: ¿y por qué ibas a querer irte fuera si tu país era la polla?
      Si me lo preguntaras, te diría que tu estrechez de mente puede ser más grande todavía que la mía.

      Yo, como mucha gente, quería viajar. Quería vivir en más lugares. Tener derecho a comparar y elegir.

      También quería poder dedicarme a algo creativo. Mi madre, como bien lo mencioné, era diseñadora de calzado (diseñaba lo que le permitían que diseñe, claro).

      En su momento, de adolescente, no quería ser parte de un partido (por descrepancias personales) y se salvó por casualidad (llámalo amigos y buena gente) de que la exluyan de Komsomol. ¿Sabes qué significaba esto? No estar aceptada en ningún trabajo ni Univerdidad dignos. Ser un enemigo público.

      Con eso quiero decirte que sí, que el sistema funcionaba de puta madre, pero si eras algo más curioso y tenías ganas de salir “fuera”, estabas encarcelado.

      Todo tiene sus partes buenas y sus partes malas.

    2. Nacho

      Como antes, no me cabe xD (me sorprende hasta que leas los tochos que pongo, fíjate): http://pastebin.com/8mwR7JtH

      Por cierto, perdona si me mostré algo mal educado en el primer comment (veo que igual ha sido así por tu respuesta :P )
      Son opiniones, como tu bien dices, pero este tema me molesta mucho porque he leído mucho estudio sobre la URSS y datos objetivos y la realidad es tan alterada de manera consciente (me refiero a la opinión general, no a tí) que me cabrea.

    1. Ella

      Los errores sobre todo en cómo conjugas los verbos… la verdad es que los tiempos verbales son algo difíciles y hay que llegar a sentir cuándo utilizarlos correctamente. También hay mucha redundancia, pero es tu estilo y te queda bien!!

  25. Polloky

    Gracias por compartir ese trocito de tí.Con este tema no sé qué pensar…realmente el dinero no es el problema.El problema está en la cabeza de la gente y de sentirse menos que la persona que tiene al lado.Las empresas se han aprovechado de nuestros complejos para sacar beneficio.Y así nos va…
    Un saludo

  26. Anonymous

    Es un post estupendo, Alena. Estoy muy de acuerdo con tus reflexiones y me parece que has tenido una vida muy interesante de la que has sabido sacar provecho en ese sentido. Además, nos lo has contado de forma muy amena, efectivamente.
    Por post así me lancé a intentar ser colaboradora, que lo sepas;)

    Miss Jules

  27. Anonymous

    WOW! Me encanto el post y más aún lo que genero, el debate, la reflexión, el sentido de lujo y la utilización del dinero, muy buenos comentarios! El tocho de Nacho comparando a su criterio las políticas de la URSS y occidente, otros viendo otra arista del escrito desde la superficialidas y la moda y también los que se enternecieron al ver tus fotografias e imaginarte de niña.
    Cuando un texto puede ser leído desde distintas perspectivas y cada uno puede tomar lo que más le ha llamado la atención, para comentar al respecto, es que ha sido un MUY buen texto. Felicitaciones Alena!
    Como alguien dice en su comentario, ojalá te animaras a escribir un libro al respecto.
    Pd: Es cierto que en este texto por más de que el contenido es muy bueno, tuviste algunos errores de redacción, debe ser por la velocidad en que lo escribiste o porque cuando lo escribias estabas mentalmente en la URSS, nada muy grave si lo lees detenidamente tu misma te darás cuenta.
    Solange

  28. Almoraima

    No hace falta nacer en la URSS para tener una infancia parecida.
    Como dice Cristina, al margen de las distintas vivencias y por encima de las distancias geográficas y los condicionantes socioculturales, nos podemos sentir muy identificad@s quienes vivimos parte de nuestra infancia en una dictadura.
    El mundo ha cambiado mucho. España también ha cambiado mucho.
    Para mí, el dinero es una barrera y es “el puto dinero” sólo cuando la salud y la educación dependen de él.
    En cualquier caso, te has abierto en canal y eso merece respeto.
    ¡Valiente!

  29. Espoir

    Supongo que la diferencia fundamental entre la URSS y Occidente es que a este lado del telón de acero habrías podido escribir este texto, y en una dictadura soviética no. Ciertos aspectos de los estados comunistas –la meritocracia en el acceso a la educación, por ejemplo: simplemente no pueda ser que tengamos facultades públicas colapsadas de alumnos en primero de derecho porque la nota de acceso es un cinco– los aplicaría hoy mismo a nuestra sociedad espanyola/catalana (no quiero pullas por diferenciar ambos territorios, que lo digo porque tenemos transferidas las competencias en educación). Pero me aterra la idea de no poder decir lo que pienso de la manera que lo pienso. O escribirlo. O gritarlo en la calle si me da la gana sabiendo que, aunque con sus distonías, hay un Estado de Derecho que me ampara. Ese privilegio bien me merece la sumisión a un estilo de vida que es perverso… en la medida que dejamos que lo sea. Uno siempre se puede resistir a ciertas cosas. Simplemente necesitas cierto sentido común y algo de mala leche.

  30. fairandfoul

    He descubierto por casualidad este post y tu blog. Gracias por este relato de vida que cuenta tanto más y mejor sobre la URSS que una gran parte de los libros de “historia” (léase intoxicación mental) que uno puede leer por estos lares.

    Te has ganado un lector.

    PS. Estoy de acuerdo contigo en que la falta de movilidad de los ciudadanos soviéticos es probablemente una de las cosas más ridículas y destructivas del socialismo soviético (el absurdo kafkiano del “no hay propiska sin contrato de trabajo y no hay contrato de trabajo sin propiska”). Por otra parte, y por contextualizar un poco, los planes quinquenales salen mejor cuando hay microprocesadores y tablas de Excel; una intranet como Dios manda hace los desplazamientos de población “óptimos” más sencillos.

  31. Anonymous

    me hiciste recordar a cuba. alli somos como los rusos, a lo mejor fue el socialismo jajaja. pero si, concuerdo contigo en q los españoles no se enamoran d la gente, van calculando el conjunto de todo, y a partir de ahi, deciden. es muy triste.

  32. Gladys

    Hola…

    Me he leído tu post con mucha atención y tranquilidad y comprendo que para las personas inquietas, curiosas y con ambiciones les resultara casi una prisión vivir ahí.
    Es verdad que en España tenemos al alcance todo y más importante aún libertad para conseguirlo. Por lo que se ha convertido en el “sueño americano” de miles de inmigrantes que han venido a buscar una “vida mejor”. Es legítimo y respetable.
    Lo que siempre me ha chocado es ver muchos extranjeros que en teoría en su país se estaban muriendo de hambre y lo primero que han hecho al llegar a España es comprarse un móvil de última generación. ¿De quién es la culpa? ¿del que lo compra? o de la facilidad que hay para que lo pueda comprar? Creo que no hay culpables.
    Me parece muy acertado que digas que al principio es lógico que haya un descontrol frente a la accesibilidad de comprar mil cosas, pero que la sensatez o insensatez de esta persona la llevará a continuar o volver a sus principios.
    El dinero por si sólo no hace daño, somos nosotros los que decidimos qué hacer con él. Sin embargo hay una frase que dice: “el dinero no lo es todo, pero que poco le falta”.

    Saludos.

  33. Lynn / Melancora

    Me ha encantado el post. Para mi Rusia y el resto de repúblicas que conformaban la antigua URSS es una gran desconocida y más la época del comunismo donde todas las noticias que nos llegaban estoy segura estaban muy sesgadas y politizadas. Siempre es bueno conocer el punto de vista de quien lo ha vivido allí. Y si algo bueno tiene esta crisis es que acabaremos dando al dinero solo su justa importancia y nos centraremos más en otros valores mucho menos materiales.

  34. Mme. Noémie

    Alena, me ha encantado el post. Todos esos detalles que nos has dado a cerca de tu vida y de la visión como niña que tenías nos ha hecho entender muchas cosas a cerca de la URSS que no conocíamos. Yo tengo una cuñada que es rusa y muchas veces no sabía por donde entrarle, no la entendía… a partir de ahora creo que ya puedo imaginar algo más por dónde va su pensamiento. Es que somos tan diferentes (o así lo veo yo)…

    De verdad, me ha encantado, pero como dijo Ronronia necesitamos más de un post ;)

    Un besazo enorme!

  35. Anonymous

    Bonito post, escribes muy bien, te felicito.

    Algún día espero, eso sí, que te des cuenta de que aquella Unión Soviética a la que no volverías jamás es lo mejor que le ha pasado al mundo. Y que fuera de ella no sólo hay consumismo sino la otra cara de la moneda: Miseria.

    Para que unos puedan consumir mucho y todo lo que quieran otros tienen que reventarse a trabajar y no tener prácticamente nada.

    Así funciona esta mierda de sistema, que es el de mi país y que por desgracia se impuso al de aquella CCCP.

    Te envío un abrazo y te doy las gracias por compartir tus recuerdos y tu tiempo (el que gastas en escribir) con nosotros a cambio de nada. Es generoso y es reconfortante.

    1. Espoir

      Apreciado anónimo,

      tienes razón que a veces la libertad del capitalismo se resume en la libertad de morirse de hambre o de miseria o de asco o de las tres cosas a la vez, pero qué me dices de la libertad moral? Dirás que estamos mediatizados, controlados y moldeados para ser primero consumidores y luego seres pensantes, pero es que en un régimen totalitario, comunista o no, la segunda opción no existe. Y recuerda que el comunismo dio lugar al capitalismo de Estado, exactamente lo que tú dices: unos podían consumir mucho y otros se reventaban a trabajar sin tener nada. A la China actual me remito.

      Éste no es lugar para debates ideológicos, pero no he podido evitar dejar mi opinión. Si me tengo que morir de asco, quiero como mínimo poder pensar, hablar y escribir y gritar libremente sobre ello.

  36. Pingback: “El puto dinero” o “Memorias de una niña soviética”

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