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Relaciones

El primer año de convivencia son los lunes

Desgraciadamente los problemas llegarán. Llegarán sin avisar y te pedirán que los recibas con la ropa de cama a estrenar...

No entiendo por qué odiáis tanto los lunes. De veras, no lo entiendo. Yo odio los martes. Los odio con todo mi hígado. Los lunes son inocentes. De acuerdo, da un poco de pereza ir a trabajar, da rabia tener que madrugar, pero los lunes todavía estamos descansados del fin de semana. Los miércoles son el ecuador de la semana, los jueves están a punto de convertirse en los viernes (“juernes” los llamáis, ya os vale, por el amor de Dios) y los viernes… ay, mis viernes amados y maravillosos…

¿Pero los martes? ¿Qué tienen los martes? Son un puto agobio. No sé vosotros, pero yo los martes ya estoy agotada y todavía me queda casi toda la semana por delante. ¿Qué bueno hay los martes? ¿Eh? ¿EH?

Esto, más o menos, es lo que pasa cuando os vais a vivir juntos. El primer año de convivencia son los lunes. Vale, hay que solucionar muchas cosas, hay que aprender a entenderse, hay que lijar muchas diferencias, pero qué narices: estáis “descansados”, con pilas recargadas por la soledad y el 100% de batería de la paciencia. El primer año nadie discute. Nadie discute de verdad.

La gente tiene pánico a la convivencia. ¿Y si la rutina mata la relación? ¿Y si pierdo esa sensación de echar de menos a mi pareja? ¿ Y si..? ¿Y si..? Ay, madre, qué pesadilla.

La gente tiene pánico al primer año de la convivencia, porque lo relacionan con discusiones del tipo «el mando tiene que ir aquí» o «esta noche cocinas tú- no, cocinas tú». Pero esto no tiene nada que ver con el amor a largo plazo, tampoco con las discusiones de verdad. Todo aquello son tonterías. Estáis ilusionados: os vais a vivir juntos (porque si no lo estáis, más vale que firméis una baja voluntaria, así os lo digo). La ilusión, la reserva de la paciencia, el amor joven (o rejuvenecido) y las ganas de verse todas las tardes lo solucionan todo.

Los problemas llegan los martes. Os lo digo de verdad. Los verdaderos problemas llegan al segundo año de la convivencia. Y si no me creéis, preguntádselo a todas mis amigas. Por ejemplo, a Ana.

Ana se fue a vivir con su novio a los dos años de la relación. Muy emocionada y muy acojonada, como todos. Tenía miedo de perder la chispa, de echarle de menos, de que la bruja de la Rutina les quitase las ganas de seguir estando juntos. Recuerdo que me decía:

- Me preocupa todo: desde cómo será encontrar sus calzoncillos en el suelo hasta que me oiga tirarme un pedo. Yo no me tiro pedos, ya sabes, pero… ¿y si pasa?

Tan fina ella.

- Todo me preocupa- continuaba.- Desde cuál sería el lugar perfecto para guardar mis tampones hasta cómo va a reaccionar porque me gaste tanto dinero en ropa.

Lo del dinero era comprensible. Pero eso va como va: hay temas que se tienen que hablar antes de irse a vivir juntos. Sí o sí. Es como la importancia de sentarte los lunes a primera hora y hacer la lista de cosas a solucionar. Si el lunes, nada más empiezas a trabajar, no dedicas un tiempo a organizarte, a partir del martes las cosas empeorarán bastante. Y si lo haces el jueves, una de dos: o no servirá de nada, o tendrás ganas de arreglarlo y te tocará currar todo el fin de semana. Suena “genial”, ¿eh?

El segundo año de la convivencia, ya de por sí, es complicado. Porque ya no importan las tonterías (se supone que están arregladas), sino todo lo demás: descubres cómo reacciona tu pareja en situaciones complicadas (enfermedades leves, múltiples cenas familiares, discusiones por el trabajo o por las horas que no estáis pasando juntos). Los problemas de los martes son más difíciles, y sobre todo, más profundos. Pero si a eso les sumas no haber hecho la lista, la has cagado.

Veamos cuáles son los temas a tener en cuenta el primer año de vuestra convivencia:

- Los gastos en común: cuáles son y cuánto tiene que aportar cada uno para no tener problemas para llegar a final de mes. ¿Cómo se pagan las comidas/cenas en los restaurantes? ¿Vais a hacer vacaciones este año o no? Si es que sí, ¿dónde vais a ir? ¿Cuánto habría que ahorrar para poder hacerlo?

- Las tareas de casa: ¿qué es lo que vais a hacer y cuándo lo vais a hacer? ¿Juntos o por separado? Yo soy partidaria de repartirlas en función de lo que os gusta (o no os molesta) a cada uno. Por ejemplo, si a mí no me disgusta hacer las lavadoras y planchar la ropa. Si a mi pareja le encanta limpiar el baño, pues que lo limpie él, y yo me ocuparé del armario. Y así. Hasta la última tarea. Si no os gusta limpiar y tenéis un sueldo suficiente como para permitirse pagar a alguien para que lo haga, yo lo aconsejo. De acuerdo, muchos decís que es una falta de disciplina, y todo el rollo. Yo prefiero darle trabajo a alguien quien lo necesita y aprovechar a visitar una galería de arte los sábados en vez de pasar la fregona toda la puñetera mañana. Pero todo depende de vuestros valores, gustos y la economía.

- La anticoncepción y qué pasará si esta falla (porque falla, ¿eh?) Que sí, es un tema que debería haberse hablado antes, pero conozco a más de una pareja que, tras ir a vivir juntos, se olvidan de la existencia de los condones. Y, cuando surge “el problema”, todo se va a tomar por culo, porque jamás habían hablado del tema.

- La familia. Hay que conocer la importancia que tiene la familia para cada uno. Y si tú no soportas a su madre y tu pareja quiere que vayas a cenar cada día a casa de la suegra, tenéis un problema.

Eso es todo. Lo demás ya llegará poco a poco.

Cosas por las que no hay que preocuparse en absoluto:

- Dónde guardar la caja de tampones
- Qué pasará si te tiras un pedo
- Si el vestido es blanco y dorado o negro y azul

Si no haces la lista el lunes, el martes, que ya es difícil en sí, será prácticamente insuperable.

Desgraciadamente los problemas llegarán. Llegarán sin avisar y te pedirán que los recibas con la ropa de cama a estrenar y un juego de toallas limpias y suaves. Algunos, incluso, os pedirán la copia de llaves. Pero llegarán, de eso no hay duda. Os aseguro que lo harán: en forma de un malentendido, una diferencia de opiniones, unos celos, un despido o una enfermedad. Llegarán las noches sin dormir y de cagarse en todo lo que se menea. Es inevitable.

El primer año de la convivencia lo que hay que hacer es disfrutar mucho y conocerse aún mejor, coñe. Y eso no sucede si sólo folláis 16 horas al día o si salís de marcha dos de cada siete. No. Eso llega con las charlas con una copa de vino (o sin, una que es alcohólica), con las confidencias, con los viajes, las situaciones imprevistas y pequeñas discusiones sin importancia.

¿Y sabéis qué? Lo que os dije de los martes, probablemente, es una gilipollez. Yo me he levantado hoy y me he autoconvencido de que era miércoles. Y he tenido un día maravilloso.

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7 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“El primer año de convivencia son los lunes. No, en realidad son los martes.”

7 COMENTARIOS

  1. Avatar de Maria Gonzalez Gonzalezanonymous

    Y qué pasa si se empieza a convivir al poco tiempo de conocerse y empezar a salir? (pocos meses, y hablo de treinteañeros), porque si se están conociendo, la convivencia tiene que ser más bonita, no? Agradecería vuestras opiniones.

  2. Avatar de EnricEnric

    La convivencia, al inicio, como dice Alena, está llena de paciencia y de mucha energía. Obviamente es algo ilusionante que afrontamos con muchas ganas, pero no creo que el hecho de que empiece la convivencia al inicio de la relación o más adelante no creo que marque esencialmente la diferencia. La convivencia es bonita, siempre que tengamos claro que no estará exenta de problemas.

  3. Avatar de LaurinLaurin

    Ay Alena… Es que llevo 3 mesecitos taaan bonitos que no tengo tiempo de pensar en los martes, ni en el segundo año, no. Ahora más bien pienso en cómo estirar los minutos que nos quedan libres para llenarlos de cosas bonitas. Mejor te cuento dentro de un año a ver cómo va. Pero es eso que dices al final, te inventas que el martes se torna miércoles. O que el martes será el día de la peli, o que será el día de ir a correr juntos, o de tomar una copita de vino. En fin, pensar en los martes ahora es un sinsentido, ya llegará ;) Feliz convivencia.

  4. Avatar de PrimaveraPrimavera

    Genial post, Alena! Mira, justamente este fin de semana hace 1 año que mi novio y yo compartimos el mismo techo (después de un par de años de relación). La verdad es que ha sido un año precioso, nos hemos reído un montón y nos hemos conocido mucho más. Antes de ir a vivir juntos hablamos de muchas de las cuestiones que tu planteas en este post, así que teníamos las ideas bastante claras y “en línea”. Vamos, todo fenomenal. Ahora empezamos el segundo, ¡a ver qué nos depara! Creo que una de las cosas más importantes es romper la rutina haciendo cosas juntos que sean planificar la compra, hacer las tareas de casa, etc. Así como mantener un espacio individual cada uno: gimnasio, amigos, conciertos, etc.

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