cameron-diaz
Cosas que pasan

El peligro de ser uno mismo

Y sí, puede que siempre sea yo el que se tira el pedo y mira mal al otro.

Ayer me ocurrió algo de cuyo impacto aún estoy intentando recuperarme, casi 24 horas después. Fue un sentimiento que se apoderó de mí y me paralizó del pánico, tanto que me ha inspirado a hacer lo que llevo dos meses intentando conseguir sin éxito alguno: escribir. Hoy escribo, eso sí, desde la más tenebrosa oscuridad, ambas metafórica y literal. Pero oye, al menos estoy escribiendo. Es un avance.

Ayer, señoras y señores, me di realmente cuenta de que soy ególatra. Y envidioso. Terriblemente envidioso.

No me malinterpretéis, llevo conviviendo conmigo mismo y viéndome al espejo todos los días desde hace 23 años. No, tampoco me pilló taaan de sorpresa: sé cómo soy y cuáles son mis defectos. Pero fue la primera vez en mucho, mucho tiempo que ese aspecto de mi personalidad- del que no me siento particularmente orgulloso- se adueñaba de mí de semejante manera. Y lo peor de todo es que iba proyectado a gente que me importa, a la que le tengo mucho aprecio y que no se merece algo así. Lo cual, obviamente, no hizo más que multiplicar mis remordimientos por estarme sintiendo de esa forma y preguntarme, una y otra vez, ¿pero qué coño te pasa, Dave?

Parte del motivo por el cual he estado alejado del blog estos meses ha sido porque he estado -y estoy, a día presente- canalizando mis inquietudes artísticas en el teatro, que es algo que llevaba tiempo queriendo hacer. Me está sirviendo de mucho a nivel personal y, además, ha sido la oportunidad perfecta para conocer a un grupo de gente maravillosa, de la que estoy aprendiendo un montón y con la que estoy viviendo cosas muy únicas.

Dicho esto, ayer fui a clase y teníamos que haber llevado un ejercicio que nadie se había preparado porque habíamos estado de viaje el fin de semana anterior- juntos. JUNTOS. Mis compañeros son tan majos que nos cogimos una casa rural entre todos y nos fuimos a pasar dos días. O, sea, os podéis hacer una idea; se caga la perra- y habíamos pasado del tema. Cuál es nuestra sorpresa cuando la profesora nos dice que tenemos que prepararnos algo sí o sí porque en una hora vienen los de las otras clases a vernos actuar. Pánico generalizado seguido del “vale, pues algo habrá que hacer. Vamos a ello y from lost to the river“: nos pusimos por parejas y cada uno empezó a maquinar lo que buenamente pudo. Mi compañera y yo tuvimos una idea que, francamente, podría haber estado muy graciosa de haberse llegado a realizar, pero nunca lo sabremos porque cuando empezó a llegar la gente vimos que no sólo eran compañeros de otras clases los que venían, ¡sino que traían familiares y amigos! Ahí fue donde Dave dijo: oiga, pare el tren que yo me bajo ahora mismo.

Me negué a actuar por miedo a vete tú saber qué- yo nunca he tenido sentido del ridículo-, jodiendo a mi compañera y sentándome entre el público a ver qué hacían los demás. Unos lo hicieron mejor, otros lo hicieron peor. Pero todos salieron. Todos, menos yo.

Mirad, ya que estoy cubriéndome de gloria con este artículo, voy a intentar decir algo a mi favor: yo puedo ser narcisista y envidioso- que lo soy-, pero si hay algo que no soy ni he sido nunca es cobarde. Y ayer, como añadido a la mochilita de mierda que cargo a mis espaldas habitualmente, también fui un cobarde. Ahí es nada. Como diría mi amiga la Lomana “a la parrilla, cómo me gusta”.

Hubo un par de compañeros, dos de mis favoritos, que lo hicieron especialmente bien, y eso que improvisaron desde el primer momento que se subieron al escenario. Me reí como hacía tiempo que no lo hacía y, conmigo, el resto de la sala. Su número gustó tanto que al final del acto les dieron como una especie de distinción, y mientras la gente los bañaba en aplausos ahí estaba yo, retorciéndome de la envidia y deseando estar en su lugar. Sabía que mis sentimientos estaban mal, eran inmerecidos y estaban completamente injustificados, pero no podía evitarlo. Creo que nunca me he sentido tan mal por sentirme de alguna manera, no sé si me explico.

Al día siguiente, hoy, con el mal trago habiendo quedado atrás y analizando las cosas desde una perspectiva más fría, no he podido evitar preguntarme: ¿me gustaría que esto se supiese, o no? Porque a nadie se le llena la boca más que a mí diciendo que hay que ser uno mismo y mostrarse tal cual somos, pero imagináos que mis compañeros se enterasen de esto. ¿Créeis que iban a decir “joder, qué hijo de puta es Dave pero qué cojones de decirlo a la cara”? Pues no. Pensarían “vamos a alejarnos de éste, que en cuanto pueda te la clava doblada“. Y no es así en absoluto, pero desafortunadamente la vida y las relaciones no son una película de Cameron Díaz en la que todo es plano, superfluo o predecible; en la que da igual lo mucho que metas la pata, porque al final todo se soluciona. La vida es un puto cubo de Rubik, en la que como gires de más una sola vez, estás jodido. Pero muy jodido. Y buena suerte intentando enmendar tu error.

Sea como fuere, no nos desviemos de lo realmente importante: ¡he conseguido acabar un artículo completo! Y oye, me he quedado más a gusto que un arbusto. Porque sí, soy un ególatra. Sí, soy envidioso. Y sí, puede que siempre sea yo el que se tira el pedo y mira mal al otro. Pero si hay algo que no soy, señoras y señores, es un cobarde. Soy una persona real, con luces y sombras. Y depende de por dónde me dé el foco, a veces predomina más la una y a veces, la otra. Pero siempre soy yo. Y aunque me arrepienta, no voy a disculparme por ser humano y sentir como uno. Con esto, compenso lo de ayer.

Dave – 1. Demonios interiores – 0.

Dedicado a todas aquellas personas que tienen un lado muy turbio, pero luchan contra él y contra sí mismos cada día.

¿TE GUSTA?  

+8 -0

0 comentarios

COMPARTIR


Dave SantlemanPor
Dave Santleman

Diseñador de moda y estilista. Andaluz, pero trotamundos. Habré tocado techo cuando me propongan rodar el anuncio de Navidad de Canal Sur.

ÚLTIMOS POSTS

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >