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Relaciones

El once de marzo lo cambió todo

La goma que estirábamos nos iba a dar en los morros y había que tomar una decisión.

Tras un proceso de selección en el que me asignaron el número cuatro (de ahí el nick, tampoco me he comido mucho la cabeza), en Intersexciones han pensado que puedo dar el perfil de ”hombre heterosexual que quiere tener pareja”. Que quiere tener pero no tiene, se sobrentiende. Sospecho que ser vasco no es el único obstáculo para estar solo.

De un pueblo de Euskadi. Cojonudo. Perfecto para este blog. En qué estarían pensando. Pero vamos al principio. Vamos al final. Al once de marzo de dos mil once, día exacto en que dejé de ser quien era y empecé a ser quien soy.

Todo iba como la seda cuando mi compi de piso (una sevillana igualita a Audrey Hepburn; a partir de ahora “Audrey”) y yo compartíamos un ático enorme en la Barceloneta. Realquilábamos la habitación más pequeña, por donde desfilaron un erasmus noruego, algunos gays, otro estudiante brasileño, un físico nuclear de Huelva que se llamaba Pepe, otra física nuclear que se llamaba María, más gays y un número indeterminado de invitados temporales random. Ojo, que menciono los gays por lo enriquecedor de convivir con gente de diferente orientación sexual, no porque piense que sea raro o meritorio vivir con homosexuales. Que os veo venir a los correctitos.

Ese piso era la hostia y como era de esperar montábamos unas fiestas de tracatrá, porque los vecinos creo que eran sordos. Un día lo mismo cuento la anécdota de cuando le hicimos a Audrey por su cumple el truco de magia de partirla por la mitad con una motosierra. A las cuatro de la mañana. Esa fue la única vez que nos llamó alguien la atención en aquel portal del Carrer Pescadors.

¿Sabes en Bambi que llega la primavera y se va cada uno por su lado? Pues algo así pasó con Audrey cuando se empezó a liar con un tío insultantemente majo y guapo al que hice la cruz el primer día. Casi diez años después siguen juntos, y yo… yo… [Aquí va una imagen rollo flashback en la que entramos al piso juntos por primera vez y borrachos como piojos]. No quiero decir su nombre pero la llamaremos Exther y así preservamos su intimidOHWAIT.

Para variar -y como siempre me pasa- pensé que Exther sería la mujer de mi vida. Mira si era molona que varios de mis amigos se la intentaron trinchar. Los muy cabrones. Aún diré más. Ya en el último año tuvo un incidente en el que Nacho Vidal le tiró la caña y hasta el vaso de tubo en la suite de un hotel (larga historia) y ella contestó que gracias pero no gracias. O eso dice. Una cosa es la fidelidad y otra muy distinta dejar pasar la oportunidad de tirarte a una estrella mundial del porno. Mal hecho, Exther.

Bueno, que me pierdo. En resumen –dos puntos- la tía molaba (y mola) mucho. Era (es) inteligente, entendía (digo yo que seguirá entendiendo) un huevo de arte y lo más raro de todo: le molaba yo. Uno intenta convencerse durante años de que es mutuo, pero hoy comprendo que yo estaba ahí como puesto por el ayuntamiento.

Después la cosa se puso tradicional. Me presentó a sus padres, de los que aún recibo whatsapps por navidad o cuando comen algo que saben que me gusta, como las manitas de cerdo. Me encanta esa mierda enfermiza. Las manitas de cerdo, digo, no recibir whatsapps de ex suegros que conocen tus gustos culinarios. Pero eran buena gente, que es lo más importante en esta vida y ella era (es) también muy buena chica. La pobre se comió cien mil neuras mías.

En un intento de llamar la atención adoptó un gatito que le diera el cariño que no recibía de mí. Cuento esto porque luego pasa una cosa con el gato. Le pusimos Neko, que significa gato en japonés, porque Exther era fan de Murakami. Todo muy indie, ya ves tú.

Pasan un par de años y te conviertes en alguien gris a quien hoy no dedicarías ni medio minuto. Tengo claro que ella merecía más, pero ahí seguíamos estirando la goma como dos gilipollas. Dos gilipollas que se niegan a asimilar que las cenas en el brasileño-japonés de St. Jaume ya no terminan contra la pared, sino en un “creo que he bebido demasiado”. La goma que estirábamos nos iba a dar en los morros y había que tomar una decisión (que casi siempre tomáis vosotras, por cierto). Muy flojos hemos sido siempre los tíos para esas movidas.

Pero entonces un viernes cualquiera se presentó de sopetón el once de marzo de dos mil once. Una pena que por falta de espacio haya que dejar el desenlace para el próximo post.

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7 comentarios

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númerocuatro

Lo único que sabe hacer bien es aguantar sobre la nariz un palo haciendo equilibrio. Lo aguanta mogollón de rato el cabrón. Del resto de cosas no tiene ni idea pero le pone ganas siempre.

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7 COMENTARIOS

  1. Avatar de VirginiaVirginia

    Me encanta tu forma de escribir, númerocuatro, me he sentido bastante identificada, aunque al mío le llamaría HExtor, porque como decía Bender, la “x” da mucha clase. Te parecerá una tontería pero se me hace raro leer a alguien del sexo opuesto con una historia detrás como esa. Creí que los hombres solteros mayores de 30 normales estabais extinguidos.

    1. númerocuatronúmerocuatro Autor

      ¡Graciax* Virginia! Qué bien que el primer comentario que recibo del primer post sea así. Como soy nuevo y me quiero enterar de todo no he podido evitar cotillear y he visto que -oh casualidad- nacimos el mismo día (de distinto año, evidentemente). Otro augurio raro. Te digo así en petit comité que por diversos motivos para mí hoy es un día igual de importante que aquel once de marzo, y el cabrón del Universo no para de mandarme señales. Una de ellas tu comentario. Si también crees en esa chorrada de las señales ni se te ocurra perderte el desenlace de esta historia. Y gracias por lo de “normal”. Creo.

      __________________
      *esa va por Bender

  2. Avatar de Sam KozinerSam Koziner

    Cuando he visto en Instagram que el nuevo fichaje era vasco, como vasca y ex blogger de relaciones tenía que leer tu post. Y no me ha decepcionado nada
    Esperaba una auténtica historia, no tópicos sobre vascos. Para mi grata sorpresa así fue. Espero la continuación de la historia y también futuras y más positivas noticias sobre tu situación sentimental (soy una romántica, que le vamos a hacer. Ninguno entramos en el cliché de vasco que enseñan en la tele parece)
    Un besote

    1. númerocuatronúmerocuatro Autor

      Eskerrikasko! Te diré que mi actitud sentimental actual no tiene nada que ver con el desastre que explico en la próxima entrega. Y cuando digo desastre quiero decir desastre. Y cuando digo actitud lo digo porque lo de la situación ya es otro cantar.

      ¡Hasta el mes que viene!

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