el no tan extraordinario caso del hombre liana
Sexo

El (no tan) extraordinario caso del hombre-liana

Ver cómo los demás se convierten en monos en cuestión de relaciones de pareja es sencillo y hasta gracioso, pero darse cuenta de que una misma se ha convertido en un primate cualquiera presto a saltar de liana en liana sin tomar demasiados riesgos es más complicado.

El 2 de junio de 1904, en la lejana y rumana Timisoara, venía al mundo un hombre que sería recordado a lo largo de generaciones. Peter Johan Weissmüller (más conocido entre amigos, aficionados al deporte y cinéfilos como Johnny Weissmüller) fue un nadador portentoso y un actor algo menos brillante que, sin embargo, pasó a la historia por ser el Tarzán más famoso del celuloide. En mis veranos de la infancia en mi casa natal, recuerdo que veíamos sus películas por las mañanas porque a mi madre le hacían recordar sus años mozos y también porque TVE era la única cadena que por aquella época se veía con cierta solvencia en mi pueblo de la Cuenca profunda.

Con Johnny Weissmüller nació la verdadera leyenda de Tarzán, porque los espectadores por fin pudieron ponerle cara al hombre criado por los monos, pero no sólo eso. También nació (en mi cabeza, claro) la “Teoría de la liana”, también conocida como “Teoría del mono”. Una curiosa teoría, sin embargo cierta, que muestra que los primates que saltan de árbol en árbol nunca sueltan la liana a la que se encuentran asidos antes de tener segura la siguiente. En el caso de Weissmüller, la teoría de desplazamiento arborícora iba mucho más allá, para situarse de lleno en el plano de las relaciones sentimentales. Y es que, si consideramos al portentoso nadador como un mono y a las mujeres como lianas, a lo largo de su agitada vida personal el rumano nunca soltó una mujer antes de tener segura la siguiente. Y los saltos de liana en liana fueron en su vida sentimental tan numerosos como en sus películas.

Si las fuentes de información consultadas no se equivocan, el bueno de Weissmüller tuvo un total de cinco esposas: La cantante Bobby Arnst (casado en 1931, divorciado en 1933), la actriz Lupe Vélez (casado en 1933, divorciado en 1939), Beryel Scott Ginter (casado en 1939, divorciado en 1948), Allenne Gates (casado en 1948, divorciado en 1962) y Maria Brock Mandel (casado en 1963, hasta su muerte en 1984). Salvo en el último caso, en que la siguiente boda no se produjo el mismo año del divorcio (aunque sí la relación con su postrera esposa), Weissmüller hizo buena la “Teoría de la Liana” soltando la primera sólo cuando la segunda estaba segura y bien segura.

Nunca me había planteado la Teoría de la Liana… hasta que conocí a Esther. Esther era hasta hace unos meses la típica chica que siempre tiene novio.

Una no sabe exactamente cómo lo hace, pero lo cierto es que menos de una semana después de haberlo dejado con el chico con el que estuviera en ese momento, Esther ya ha encontrado a otro con el que hacer cosas de pareja como si llevaran saliendo toda la vida. Cierto es que, por lo que he podido ver en este tiempo, casi todos son el mismo estilo de chico y que tampoco es que Esther se pare a pensar demasiado si el muchacho en cuestión le gusta tanto como para salir en serio con él. Ella salta de liana en liana. Simplemente.

A Ana le pasa más o menos lo mismo. Sólo que con una variante. Entre chico nuevo y chico nuevo, Ana salta de vez en cuando a la liana de su ex. Es como si, en cuestión de relaciones de pareja, se dedicase a jugar a un complicado juego de la oca sentimental en el que, tras una tirada en la que avanza veinte casillas de golpe decidiera caer en el pozo, en la prisión o en el puente (que siempre te termina llevando hacia atrás, hagas lo que hagas) y volver a la “liana de salida”. Algo que Esther y Ana tienen en común es que no saben vivir sin saltar de liana en liana… y sin estar agarradas constantemente a una liana desde la que saltar a la siguiente.

En contra de lo que pudiera parecer, el salto de liana no es sólo cosa de mujeres pero he empezado por nosotras porque siempre os quejáis los lectores masculinos de que me meto con vosotros primero y más. Pero el caso es que mi teoría (la científica que se ha perdido el CSIC) también es aplicable a los hombres. Me atrevería incluso a decir que sois fundamentalmente vosotros quienes ponéis en práctica la teoría de la liana. Y es que, entre los casos que conozco y las opiniones al respecto que tienen mis amigos… cada vez tengo más claro que un hombre no suele dejar a una mujer a no ser que tenga ya en el punto de mira y más o menos segura a la siguiente. ¿Triste? Puede. ?Práctico? Un rato. ¿Cierto? Apuesto a que sí.

Fijaos si no en mi amigo David. Siempre tiene novia. Literalmente siempre. No suele durar con ella mucho más de dos años y la historia siempre se termina por un problema de cuernos… provocados y puestos por él, para ser más exactos. Pero a lo que voy en este momento no es a los cuernos, si no a las lianas. Y es que, hasta que no tiene clarísimo que la nueva chica está dispuesta a salir con él, David no deja a sus novias. Y cuando tiene segura a la siguiente… adiós muy buenas. Él mantiene la teoría de que simplemente no se enamora nunca de ninguna chica y pasado un tiempo se cansa. Mis amigas y yo pensamos que lo que le pasa es que está encerrado en un bucle de dependencia de sensaciones nuevas y chicas liana en el que se ha acomodado y del que, probablemente, no salga nunca.

Caso diferente es el de otro amigo mío, Raúl. Él, que lleva tres años con su novia, Mónica, que estaba enamoradísimo de ella y que apenas veía a nadie más que no fueran ella o sus amigos desde que empezaron a salir, me llamó desesperado una tarde del mes pasado. Hacía tanto tiempo que no quedábamos, que hasta se me hizo rara la propuesta de un café en el Hispano, como cuando éramos íntimos. “Me he acostado con otra” soltó Raúl a bocajarro, antes de darme tiempo siquiera a sentarme y quitarme el abrigo. No me lo podía creer. Él bebía los vientos por Mónica. ¡Eran mi referente! Tras la larga conversación, me dí cuenta de que Raúl no quería a su novia tanto como aparentaba… y también me percaté de que no estaba dispuesto a dejarla hasta que la nueva presa, la nueva liana, estuviera lo suficientemente firme en su mano como para que le mereciera la pena arriesgarse.

Ver cómo los demás se convierten en monos en cuestión de relaciones de pareja es sencillo y hasta gracioso, pero darse cuenta de que una misma se ha convertido en un primate cualquiera presto a saltar de liana en liana sin tomar demasiados riesgos es más complicado. Hasta el año pasado, yo nunca me había planteado la posibilidad de ser una mona agarrada desesperadamente a una liana. Sin embargo, tras una conversación con mi ex (por aquel entonces aún en periodo de pruebas) en la que hablamos de relaciones, de monos y de lianas, empecé a pensar si lo mío con él no será más que miedo a soltar la liana que tengo. Y, sobre todo, caí en la cuenta de que yo podía perfectamente ser una chica-liana para él y que, si no me soltaba, puede que fuera simplemente porque no había nueva liana segura a la vista… y no por estar dispuesto a replantearse las cosas conmigo. En la jungla de las relaciones de pareja ¿estamos las personas condenadas a vivir enredadas entre lianas?

Desde luego, la idea no me gusta un pelo. Si me atrae poco el pensamiento de ser una simple liana pasajera para alguien que me interesa, mucho menos me atrae verme a mí misma como un mono desesperado que se aferra con uñas y dientes a la liana que tiene por terror a saltar definitivamente a la siguiente. Hay personas que, puesto que no se deciden a soltar la liana que asieron primero, pero ya han cogido la siguiente, pasan un tiempo agarradas a las dos, pensando de cuál soltarse. Pero, si algo he aprendido a base de saltos y saltos, es que no se puede avanzar agarrado a dos lianas, porque no te quedan manos libres para coger al vuelo la siguiente.

Y vosotros… ¿cómo lo veis? ¿Cómo lleváis las lianas? ¿Las soltáis sin miedo? ¿Esperáis siempre a que llegue la siguiente? ¿Nos hemos convertido todos en primates ansiosos?

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7 comentarios

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“No se puede avanzar agarrado a dos lianas, porque no te quedan manos libres para coger al vuelo la siguiente.”

7 COMENTARIOS

  1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    A mí el asunto liana siempre se me ha dado fatal, lo mío es más de soltarla en cuanto no me convence y esperar que mientras voy de camino a esmorrarme al suelo aparezca un agarradero mejor. Si tengo pareja y me sorprendo con ganas de ponerme el piloto verde y el cartel de libre, la rompo porque sé que yo no funciono así, que cuando estoy bien con alguien no tengo ojos para nadie más.

    Pero lo que cuentas es tal cual. Con las parejas, mucho, pero con los matrimonios con casa comprada a medias y/o con hijos, ya ni te digo, pocos son los que inician una separación sin haber cuernos por medio y un sustituto en la recámara, o al menos eso me dice una vecina que trabaja en los juzgados de familia.

    Tiene otra vertiente más cabrita, el asunto liana, que es la del que rompe con su pareja y luego quiere volver porque “se ha dado cuenta de su error”, cosa que suelo interpretar por defecto como “no me he comido un rosco bueno en este tiempo (o el que me estaba comiendo ya no me aguanta más) y me temo que no me vaya a querer echar un polvo ya nadie que no seas tú”. Esos serían los que han tratado de saltar de una liana a otra pero se les ha escurrido de los dedos la segunda y ahora tratan de volver a enganchar la que dejaron ¿no?

  2. AnaRaizAnaRaiz

    Nunca había oído hablar de esa teoría pero sí que he notado que muchos hombres no saben estar solos y juegan “sobre seguro” a eso de las parejas. Lo que nunca me había planteado es si me habían utilizado de liana para ir a otro árbol. Creo que sí y me acabo de dar cuenta.

  3. EspoirEspoir

    He conocido hombres y mujeres muy dados a la práctica de la liana, gente que no sabe estar sola y no va a ponerse a aprender a la vejez viruela. Quizá también, por ser un poco benigna, son gente capaz de ver grandes cualidades en casi cualquier persona, y de ahí esa facilidad para ennoviarse en plano secuencia y sin cortes. Para los que creemos que la pareja debe ser algo extraordinario y que aporte fuegos artificiales a tu vida o que si no no vale la pena es una forma bastante lastimosa de vivir las relaciones. Sin embargo, creo que cierta falta de pretensión, de ambición sentimental juega a favor a la larga si lo que buscas es una relación estable y duradera. Las expectativas son mínimas ergo la decepción es difícil, la falta de un criterio (o prejuicios) te convierte en alguien más flexible y dialogante. No sé. Como decía el grupo aquél, maneras de vivir -unas me gustan más que las otras, incluso creo que unas son correctas y las otras no, pero a veces dudo.

  4. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    Pues por si os hacía falta la confirmación, aqui la oveja negra que confirma la teoria. Yo no soy de lianas (mucho lio xD) y al gial que dice mi idolatrada Ronro, cuando estoy con alguien, solo tengo ojos para ella. A las otras puede que las mire, pero siempre tienen algo que las deja en inferioridad con la que de verdad yo quiero. O si no, no la habría elegido!!

    Y no soy el único. Hay mas. Y entre ellas tambien. O eso quiero suponer, aunque no conozca. Me esfuerzo en pensar que si, aunque solo sea por irracional optimismo y por ir en contra del fácil pensamiento derrotista resultante de observar las tendencias poblacionales.

    Y asi me va, supongo…pero es que el tiempo no me sobra para andar equivocandome, y menos para dedicarselo a ninguna que no me guste del todo, con todo, y para todo.

  5. Avatar de PrimaveraPrimavera

    Qué grande esta teoría, me ha encantado! Yo la verdad es que la única vez que solté la liana lo hice a ciegas, sin tener nada más a la vista que nuevas experiencias para crecer como persona… lo demás viene poco a poco, cuando estás dispuesto a vivirlo.

  6. Avatar de SerfelizesposibleSerfelizesposible

    Vaya pues yo no puedo arrojar la piedra, mira tú por donde, porque he sido algo Tarzana..confieso…pero oye, la juventud (y la madurez también) es para probar, meter la pata y aprender….desde luego esta liana que tengo entre manos no la suelto por otra…si la suelto es para estar sola…que cambiar Málaga por Malagón también es mal negocio…
    Pero sí, creo que tiene algo que ver con la inseguridad, la dependencia y la falta de amor propio..creo que mi última metedura de pata me enseñó bastante sobre ello…Pero por otra parte pienso… hay personas que no sólo no quieren darse cuenta de que el problema no está en la pareja si no en ellos mismos, si no que si los llevaran escrito a fluor en su DNI, creerían que es de otro..y bueno mira, pues si es va bien así, pues oye, al menos estarán más tranquilos, en cualquier caso, la oportunidad de aprender, sigue ahí, delante de sus ojos, por si algún día deciden pensar sobre ello con un poco más de profundidad..

    Y no, creo que yo ya no me ajusto a la teoría de las lianas..y menos mal, porque me resultaba agotador..

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