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Relaciones

El fantasma del B27

Por eso me pillaste desprevenido cuando aquel 25 de marzo te subiste al B27 para que me enamorara.

Ahora mismo no recuerdo ni dónde ni cuándo lo leí, tampoco el nombre de quién lo suscribía, pero decía algo así como que si nos tomábamos el tiempo necesario para redactar en papel todos los romances fracasados que habían pasado por nuestra vida, al final de cada uno de ellos descubriríamos sin mucho esfuerzo la firma de nuestro primer amor. Yo así lo hice. Y cuando puse el último punto y final a ese ejercicio de autotortura, me acerqué el folio a los ojos y pude distinguir no sólo una rubrica, sino también una dedicatoria: “Nunca me olvides. El fantasma del B27”. Entonces entendí mi suerte.

El B27 era el nombre del bus que me llevaba desde casa de mis padres hasta el instituto. En aquella época, mi día a día era una obra de teatro amateur que parecía prorrogarse hasta el infinito, con un adolescente acomplejado como único protagonista. Se trataba de una composición en 3 actos, pero daba igual el momento que escogieras para entrar a ver la función, porque la mía era una trama plana, en la que podías variar el orden de los elementos sin alterar el efecto narcótico del producto.

Yo quería ser escritor, director, estrella del pop…pero varios encontronazos con la realidad ambiental me habían hecho desistir de mis sueños. Sin darme cuenta me había resignado a la monotonía como quien guarda reposo por una gripe, y estaba convencido de que lo más extraordinario que podía sucederme era encontrar una figura de Pablo Picapiedra desnudo dentro de un Kinder Sorpresa. Por eso me pillaste desprevenido cuando aquel 25 de marzo te subiste al B27 para que me enamorara de ti y en consecuencia, para joderme la vida.

Estaba yo ensimismado en el segundo acto, intentando sacar provecho nuevamente de mi privilegiado intelecto y acabar los deberes en diez minutos, cuando mi bolígrafo salió disparado hacia ti como una bala, seguramente queriendo protegerme de mi destino, pero en lugar de eso provocó que alzara la vista en su búsqueda, y aunque mi intención era la de registrar todo el bus si hacía falta hasta encontrar mi boli favorito, la traidora de mi mirada ya estaba encarcelada en los escasos 2 metros cuadrados que ocupabas frente a mí.

Romeo. Tristán. Orfeo. Y todos los idiotas atormentados de los que había escuchado hablar en clase y a los que había menospreciado, parecían estar sentados junto a mí en el B27, mirándome, señalándome, y diciéndome por lo bajini: “ya te lo advertí”. De repente, el libreto de mi día a día se había hecho trizas y yo, abandonado por el apuntador y sin ningún tipo de entrenamiento en los juegos de la seducción, adopté la actitud del pintor renacentista que pretende arrancarle al tiempo un instante que le perturba.

Lo más curioso es que a pesar mis esfuerzos, si hoy me preguntaran, no podría describir ni cómo era tu nariz, ni tendría un referente claro para poder escribir un poema adolescente sobre el color de tus ojos. Apenas recuerdo que a través de tus auriculares escuchabas a todos volumen Wannabe de la Spice Girls. Ni siquiera un balada decente me dejaste para que te recordara. Podrías haberme dado al menos algo más de tiempo, y no bajarte del bus antes de que empezara la siguiente canción. Da igual. Si Orfeo bajó hasta el infierno en busca de su amada, lo menos que puedo hacer es esperarte en este mismo bus mañana.

No hace falta decir que nunca te volví a ver, a pesar de que había convertido al B27 en mi segundo hogar. Del viaje de ida y vuelta pasé a hacer dos de ida y dos de vuelta, después fueron tres, con lo que llegue a seis oportunidades de encontrarme contigo, después fueron ocho, diez, doce, catorce…hasta el día en que por fin decidí que ya había malgastado suficiente tiempo y dinero como pasajero de aquel bus del que era prisionero. Comprendí que estaba persiguiendo a un fantasma.

Ahora mi vida es otra. No he conseguido enamorarme de nadie como lo hice de ti, es verdad, pero tampoco ha sido culpa mía. Para mi desgracia, todos a los que intenté amar también me correspondieron, se percataron de mi existencia desde el principio, me desearon desde el primer momento, o incluso dieron el primer paso dirigiéndose a mí. Pero yo, desde que el día en que NO te conocí, entiendo el amor como algo silencioso y solitario, un acto íntimo de contemplación en el que sólo hay sitio para mí.

Ahora mi vida es otra. Ahora yo soy el conductor del B27 y, aunque tengo una contractura crónica en el cuello de tanto buscarte entre los pasajeros, el intenso dolor se anestesia mientras esté ensimismado en la planificación del posible momento en el que te vuelvas a subir al B27 y podamos retomarlo donde lo dejamos. Qué podría esperar de un fantasma más que una maldición.

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Infancia  Primer amor  Sentimientos  

11 comentarios

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Nadarama

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11 COMENTARIOS

  1. Espoir

    Qué bonito.

    Mi primer amor iba en monopatín. Será por eso que todos los hombres han pasado por mi vida a toda velocidad, haciendo un montón de ruído de ruedas duras sobre el asfalto, y he tenido la impresión de que si estaban a mi lado era tan solo porque se habían caído exactamente ahí, por casualidades de la vida. Se quedaban el tiempo necesario para levantarse y se iban otra vez con sus melenas al viento y el ruído de sus ruedas. La mayoría de las veces no me importaba mucho.

    Las cosas del querer son bastante secundarias para mí en este momento de mi vida, pero me gusta tu texto. Es ácido y melancólico. En realidad el amor casi siempre es así. Como un café fuerte e intenso. Nunca me han gustado los pasteles.

    Felicidades por tus posts, Nadarama.

  2. SitaB

    Mi primer amor era amigo de un primo mio. Y los demas siempre eran amigos de familiares… y todo acababa como el rosario de la aurora. asi que aprendi a llevarme bien con los ex xa evitar problemas futuros.

    Ahora estoy feliz con alguien q conoci fuera del ambito de amigos de familiares o familiares de amigos. :)

  3. SitaB

    Mi primer amor era amigo de un primo mio. Y los demas siempre eran amigos de familiares… y todo acababa como el rosario de la aurora. asi que aprendi a llevarme bien con los ex xa evitar problemas futuros.

    Ahora estoy feliz con alguien q conoci fuera del ambito de amigos de familiares o familiares de amigos. :)

  4. Cristina

    Me ha encantado .
    Es precioso.
    No hay como no volver a ver a alguien de quien te has enamorado de un flechazo , para que se convierta en un amor eterno .
    Yo TAMBIEN lo tengo .
    Era un chico francés en una playa volando una cometa ….
    El no haber hecho nunca la compra en Mercadona con él ,lo convierte en lo más .

    1. Idoia Iribertegui

      Mi primer amor era un chico de mi pueblo de pocas palabras y aspecto misterioso. Tuvimos una especie de romance algo platónico (porque no llegamos ni a besarnos) durante cuatro o cinco meses. Nos paseabamos, nos enviabamos notitas a través de amigos, nos grabábamos cintas y pediamos deseos a las estrellas fugaces. Un buen día me dejó sin una explicación convincente. Lo he tenido idealizado desde entonces como la relación más pura y verdadera del mundo mundial. Por cosas del destino, 25 años despues, somos vecinos. La magia se ha ido a la porra:(

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