el amor es un souffle
Relaciones

El amor es un soufflé

A las mujeres independientes nos pasa muy a menudo: estamos tan acostumbradas a vivir a nuestro aire que, una vez encontramos a la persona supuestamente ideal, nos da la sensación que tenemos que ceder, abandonar algunos de nuestros hábitos y centrarnos más en la vida conjunta. Pero es un error.

La mayoría de las mujeres de mi entorno poseen una gran personalidad. La tienen hasta que se enamoran. Eso no quiere decir que dejen de tenerla, pero se olvidan de ella. Las demás lo vemos claro. Pero ellas se ciegan en un nuevo sentimiento, como si este fuese la única cosa que llega a importarles.

Hace un mes tuve una conversación muy interesante con uno de mis mejores amigos. Sergio se enamoró perdidamente de Gema, una mujer fascinante: independiente, guapa y con un carácter muy peculiar. Nos decía: “He conocido a una mujer fantástica. Es todo lo contrario a lo que estoy acostumbrado. Tiene unas ideas muy claras, es segura de sí misma, alegre y atenta. No puedo dejar de pensar en ella.”

Nos presentó a Gema una semana después. Nos hicimos amigas en muy poco tiempo. Desde entonces salíamos de marcha los tres, a veces con ella a solas. Gema me contagiaba con su vitalidad y todos, absolutamente todos los amigos, llegamos a la conclusión de que era la mujer perfecta para Sergio.

Sin embargo, tres semanas después, Sergio nos dejó de hablar de ella. Sabíamos que seguían juntos, pero algo cambió.

Gema me llamó un día para tomar algo. Quedamos en un bar del centro. Al entrar, no la reconocí: hombros caidos, cara apagada, mirada triste.

- Algo había cambiado- me dijo tras pedir un café- No sé qué está pasando. Sergio ya no me besa en público, no me manda mensajes todos los días. Esa pasión que sentimos uno por el otro se esfumó en un tiempo record, y yo soy completamente incapaz de descifrar la verdadera razón de lo ocurrido. No puedo pasar un minuto sin preguntarmeen qué estoy haciendo mal. He llegado a la conclusión que, quizás, simplemente se acabó. Así, sin más. Que hemos agotado lo poco que teníamos. Y no sé qué hacer. Si sabes algo que yo no sé, dímelo.

Pero yo no sabía nada. Yo tampoco lo entendía. Así que decidí hablar con Sergio.

Le invité a cenar. Entre una copa de vino y la otra empecé a tantear el terreno con las típicas preguntas de “¿Qué tal con Gema?” o “¿Cómo estás? Hace mucho que no me hablas de Gema”. Tanto repetir su nombre, me dijo:

- ¿Qué quieres saber?

- Si seguís juntos.

- Claro que seguimos juntos.

- ¿La quieres?

- Claro que la quiero.

- Es que… os veo algo distanciados.

Cuando acabamos con la primera botella de vino y, tras cambiar el rumbo de la conversación, Sergio habló del tema:

- Hay dos tipos de mujeres. Las que tienen personalidad y las que no. Te hablo desde el punto de vista de un hombre, quizás la clasificación es válida para ambos sexos. No sabría decírtelo…

- Habla, habla…

- A lo que iba: los hombres válidos, los que no necesitamos a una mujer débil para sentirnos fuertes a su lado, no queremos estar con las mujeres que pretenden ser nuestro reflejo, por eso elegimos a las auténticas, como Gema. Pero el problema, en algunos casos, es que las mujeres que parecen poseer esa gran personalidad no es que no la tengan en realidad, sino que, una vez se enamoran de verdad, la abandonan. Entonces, un tiempo después, se vuelcan tanto en la relación, como si no existiese nada más en sus vidas.

Hizo una pausa para beber un largo trago de vino antes de continuar:

- Cambian. Cambian e intentan cambiarnos a nosotros -continuó diciendo- Se convierten en una especie de teletubbies que no saben vivir una hora sin nosotros. Esto es lo que me ha pasado con Gema. Todo aquello por lo que me sentía atraído, ha desaparecido. Temporalmente, espero. Los hombres en estos casos nos sentimos engañados. Como si nos hubiesen vendido la moto. Es como si tú te comprases una camisa blanca y, una vez la llevas puesta una semana, se vuelve roja. Pero tú no quieres una camisa roja, porque tienes el armario lleno de camisas rojas. ¿Me explico?

Sí, Sergio se había explicado a la perfección. Desde su punto de vista, Gema ha dejado de ser lo que era y, por si fuera poco, en un plazo muy corto. Gema se anuló. No sé muy bien por qué razón sucedió, pero desde el punto de vista de mi amigo, ella ya no es lo que era antes. Y cuando digo “antes”, digo “un mes atrás”. Tiene guasa el asunto.

Mientras Sergio abría la segunda botella, me dijo:

- Me preguntas si la sigo queriendo. Claro que sí. Porque, al fin y al cabo, la esencia es la misma. Simplemente me siento un poco descolocado. Y agobiado. Lo he intentado hablar con ella, pero ella está empeñada en que ya no siento lo mismo que antes. Pero no es así. Lo que tengo muy claro es que nadie puede estar locamente enamorado (con pasiones incontrolables) durante un tiempo prolongado. Yo, al menos, cuando llevo cuatro semanas de sufrimiento amoroso, necesito un tiempo de tranquilidad, de menos pasión. Porque quieres o no, estar muy muy enamorado es sufrir constantemente. Sufrir positivamente, pero no deja de ser un estrés. Ahora quiero estar más tranquilo – se había puesto tan nervioso que no me atrevía a interrumpirle – Pero eso no quiere decir que no siente pasión por ella. A pesar de que Gema esté algo cambiada. Sólo que el amor es como un soufflé: primero sube muchísimo, luego baja de golpe y luego vuelve a subir hasta llegar a su estado natural.

Me quedé pensando unos cuantos días en lo que me dijo Sergio. Y, antes de sacar algún tipo de conclusión al respecto, volví a quedar con Gema.

- Gema, ¿no crees que te estás cargando demasiado la cabeza con lo que te está pasando con Sergio?

- Puede. Pero cuando hay algo que no entiendo, no puedo evitar de darle vueltas al tema.

- Te voy a hacer un par de preguntas.

- Adelante.

- ¿Puede ser que te hayas volcado demasiado en vuestra relación?

- Hmmm, puede. Y mira que no me suele pasar.

- ¿Puede que en vez de vivir las cosas tal y como son, estés analizando cada cosa que hace él?

- Sí, pero si las cosas fuesen como antes, no me pasaría.

- ¿Puede que haya cambiado de tu forma de ser en las últimas cuatro semanas? Como por ejemplo, que hayas abandonado tu rutina habitual, tus metas y o que tus prioridades hayan dado un giro de 180 grados? No te enfades, sólo pretendo entender lo que está pasando. Es decir, compara lo que eras el día que os conocisteis y lo que eres ahora. ¿Has sacrificado las cosas por él?

- Sí, lo he hecho. Y encima no lo valora…

- Pero, ¿no te has parado a pensar que él no te lo ha pedido?

- No es cuestión de pedirlo o no. Lo he hecho sin pensar. Pero sí, tienes razón. No sólo me siento agobiada porque no me quiere como antes, sino porque también no me siento bien en mi nuevo papel. Verás, me he dado cuenta de que estoy demasiado acostumbrada a estar “a mi bola”, a vivir mi propia vida sin compartirla con nadie, a ser yo y luego ya están los demás. A solucionar mis propios problemas, a llevar todo el peso del día a día en mis propios hombros, a ser fuerte y a superar cosas graves por mí misma. Al conocerlo pensé que debía empezar a ceder, a ser menos egoísta, compartir, cuidar de alguien y abandonar algunos de mis hábitos por esta persona. Porque resulta que ahora no soy sólo yo, sino que somos nosotros. ¿Me entiendes?

- Sí, pero piensa que Sergio se ha enamorado de ti así, con tu egoísmo (que quizás no lo ve como tal), con tu independencia y tu personalidad. Se ha enamorado de tu capacidad de solucionar tus propios problemas por ti misma (que no excluye que quiera ayudarte). Y no, no sois “vosotros”. Eres tú, tu vida y tus cosas en las que, poco a poco, Sergio va a empezar a participar.

A las mujeres independientes nos pasa muy a menudo: estamos tan acostumbradas a vivir a nuestro aire que, una vez encontramos a la persona supuestamente ideal, nos da la sensación que tenemos que ceder, abandonar algunos de nuestros hábitos y centrarnos más en la vida conjunta. Pero es un error. Nos olvidamos de que ellos, antes de conocernos, ya tenían su vida montada (igual que nosotras la nuestra) y lo que menos quieren es que vengamos a echarles una mano. Han sabido sobrevivir sin nadie y no necesitan a alguien que les ayude. Tampoco quieren ser el apoyo de nadie- de entrada- pero que esto no significa que no lo harán cuando más lo necesitemos. No es egoísmo (o sí, es lo de menos). Simplemente, a nadie nos atraen los problemas de los demás cuando todavía no conocemos todo lo bueno que hay detrás de ellos.

Las personas, en general, tenemos tendencia a regalarnos. A regalarnos a nosotras mismos y a toda nuestra vida. Tenemos la costumbre de dar sin que nos lo pidan y se nos olvida que cuando alguien necesite ayuda, sabrá vocalizarlo. Ayudamos, nos entregamos, y vivimos esperando a que alguien lo aprecie. Pero es como todo: un favor nunca es apreciado si no es pedido. Las personas somos así de “desagradecidas”: sólo somos capaces de apreciar la ayuda de alguien si hemos tenido que pedírsela.

Gema había cometido varios errores. El principal: dejar de lado su vida y entregársela a Sergio, olvidando por completo que la quiere a ella, a la que conoció, con sus aspiraciones y sus huecos para él. Las cosas tienen que fluir, sin tener que modificar la vida personal de cada uno a los pocos días de conocerse. Y sólo de esta forma ambos podrían ser felices. La pareja tiene que ser el complemento de tu vida, no su sustituto. De lo contrario, cuando el otro desaparezca de ella, tú no tendrás nada.

Gema, como una mujer autosuficiente que siempre había sido, se había agobiado. Se sentía infravalorada y había empezado a echar de menos su vida de soltera. Lo único que le apetecía semanas después, era volver a su vida de antes, sin Sergio de por medio.

Pero lo que tiene que aprender es que no existen dos vidas distintas: la suya y la de pareja. Ambas son combinables. Y que querer tanto a alguien es quererse poco a uno mismo.

Le conté lo de la camisa blanca que se convirtió en una camisa roja. Y, varias semanas después, el soufflé de Gema y Sergio ha vuelto a su estado normal.

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18 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Querer tanto a alguien es quererse poco a uno mismo.”

18 COMENTARIOS

  1. Jen GomezJen Gomez

    Que fuerte Alena, ésta ha sido mi discusión de hoy con mi novio. Estoy enfadadisima conmigo misma por haber dejado de hacer muchas cosas por querer aprovechar cada minuto mio libre con el, porque es verdad lo que dices, si el algun dia no está voy a estar perdidisima y voy a sentirme como si no tuviera nada. Y no puede ser!! Tengo que cambiar el chip ya y seguir haciendo mi vida como si el no estuviera, pero estando ;) ya me entiendes jejej GRACIASS!!

  2. EspoirEspoir

    Cosas como esta son las típicas que sólo se aprenden a golpes. Doy fe que a los hombres también les pasa. En general creo que les ocurre a todos los que, consciente o inconscientemente, consideran que la vida sólo es vida cuando se vive en pareja. Buena reflexión, Alena.

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Hay que ver la de vino que beben los personajes de las narraciones de Alena…

    Bromas aparte, el dilema entre “entregarse al otro” y cambiar de vida al estar en pareja, o bien seguir con tu estilo original como si la pareja fuese algo accesorio, es un clásico. Supongo que al final todo es cuestión de encontrar un punto de equilibrio, como en tantas cosas de la vida. Es cierto que la gente que ha ido a su bola durante muchos años, puede caer en la tentación de enamorarse mucho y cambiar el chip, para convertirse en unos perfectos “emparejados”, que de pronto pasan a llevar la vida casera que llevaron sus padres. Pero por otro lado, una convivencia en la que todo sigue casi igual que si estuvieras solo, no es una convivencia completa; es una especie de noviazgo, algo accesorio. Cuando realmente se encuentra la persona con la que compartir la vida, lo que se hace es justamente eso: compartir la vida; y en ese contexto es inevitable que algo cambie.

    Siguiendo el símil de las camisas, está claro que si querías una camisa blanca, no te vale una camisa roja, pero si la camisa blanca la pones en la misma colada que una azul, y a alta temperatura, no vas a poder evitar que adquiera un cierto tinte azulado.

    1. EspoirEspoir

      Monsieur, me estás matando. Vous, precisamente vous, defensor de todas las maneras de amar posibles, me escribes que “una convivencia en la que todo sigue casi igual que si estuvieras solo, no es una convivencia completa; es una especie de noviazgo, algo accesorio”? Admito que mi objeción no es teórica sino personal, pues soy una gran defensora, y practicante, de las relaciones en las que todo sigue casi igual que si estuvieras solo. Me he partido muchas veces la cara con gente estúpidamente convencional que se permitía opinar sobre mis relaciones diciéndome que eran inmaduras, vacías de compromiso y sin objeto evidente. El valor y la profundidad del compromiso, la conexión, el amor en definitiva entre dos personas no es objetivable. El único cambio auténtico e imperecedero que te provoca amar es estrictamente interior, y nada evidente, y al lado de eso los muebles de Ikea se los lleva el viento.

    2. monsieur le sixmonsieur le six

      Espoir, precisamente lo que yo siempre he defendido es la libertad de amar… de amar con mayúsculas, de que la otra persona suponga algo realmente importante en nuestra vida (aunque no sea la pareja con la que convivimos) y, en mayor o menor medida nos transforme (sin que perdamos nuestra esencia, claro está). Porque es cierto lo que dices de que los muebles de Ikea se los lleva el viento, pero los polvos de una noche y los “noviazgos” de dos semanas también. Los amores de verdad, tanto si son con la persona que tiene las llaves de nuestra casa como si son con la chica del pueblo de al lado, son lo que permanece.

      Al final, más allá de si es una relación de convivencia, o de amantes separados o lo que sea, la cuestión es encontrar un equilibrio entre mantener nuestro propio carácter (que NUNCA deberíamos perder) y vivir plenamente el amor con el otro (lo cual, si verdaderamente es intenso, nos transformará un poco, como ocurre con cualquier vivencia realmente importante). Este equilibrio es el que hay que esforzarse en conseguir.

  4. ElisabethElisabeth

    Es así, y hasta cierto punto es hermosa cierta entrega o renuncia por amor, restando egoísmo y compartiendo espacio y tiempo, pero hay un margen muy pequeñito, no debemos sobrepasarlo, aún así, también creo en la interacción entre las personas y la manera en la que unas anulan a otras (que se dejan anular) y otras realzan a otras y las potencian.

    Quiero decir que Gema pudiera haberse enamorado de otra persona con la que no le ocurriera eso, o Sergio de alguien con el egoísmo sano suficiente como para no prostituir su valía.

    ¿Incompatibilidad? ¿Desincronía? Puede ser, yo no creo en las personas incompatibles, creo en la falta de interés, el amor es un sentimiento muy complejo y no es igual a los 20 que a los 40.

    Si eso les pasa al mes, no apostaría ni un euro por ellos…

  5. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Fíjate que a mí lo que más me sorprende de la historia es que tu amigo, que está tratando de construir una relación según parece con todo el mimo del mundo, al encontrarse con un problema no sea capaz de hablarlo con su novia y al final tengas que ser tú quien vaya a decirle a la chica la verdad.

    Creo que uno de los errores más comunes en el amor es ese no ser capaces de decirle al otro lo que nos molesta, nos gusta, nos frustra, nos enfada, nuestras preferencias, lo que nos preocupa. No sé si es miedo a molestar, a que el otro haga un mundo de lo que aunque no nos gusta no nos parece para tanto o que presuponemos que por querernos nos tienen que adivinar. En cualquier caso, si me entero de en qué consiste el problema que tengo con mi pareja por un tercero, pienso que me preocuparía seguro y quizás también me molestaría un poco.

    1. EspoirEspoir

      Ronro (así, como si nos conociéramos de toda la vida!), me da a mi que el tema va más por el rollo de recurso literario… O quizá yo soy muy británica, pero no me imagino viviendo la situación descrita desde ninguno de los bandos.

      1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

        Para ti, Ronro, por supuesto, muy a gusto :)

        En este caso probablemente sea como dices recurso literario pero yo debo de ser, en cambio, muy ibérica porque he vivido la situación descrita desde todos los lados posibles excepto la del que se queja por proxy. He tenido que ir a decirle a un amigo que si no se controlaba los celos le iban a mandar a escaparrar. En mi caso, al contrario, me vinieron hace muchos años a decir que a mi noviete de entonces le parecía demasiado independiente y yo envié al mensajero a contestarle al susodicho que él a mí me había sorprendido por cobarde y que si él necesitaba una embajada para solucionar nuestros problemas yo la iba aprovechar para cortar la relación (me parece que entonces quizás si era demasiado independiente, ahora que lo pienso). Y no es solo gente joven, hace dos meses un amigo se tuvo que ir a casa de sus padres para reconciliarlos porque se habían enfurruñado por una tontería y después de siete hijos aún no saben cómo hablarse.

        Esto de la comunicación debe de ser muy complicado porque según parece hay quien necesita una delegación para expresar su malestar y así consigue hacer un mundo de algo que quizás se habría en un primer momento solucionado con una frase a tiempo y un beso para suavizarla.

  6. La GraduadaLa Graduada

    Tengo una pregunta insidiosa cada vez que leo este tipo de blos: esos amigos, cuando ven sus historias escritas en este blog, diseccionadas y “psicoanalizadas”, ¿cómo reaccionan? ¿con alegría, con sorpresa, con pudor, con miedo, con orgullo?

    A mí la forma de actuar de Gema no me parece muy acorde con la de una persona “auténtica e independiente”, no sé, si en menos de un mes ya has cedido a los deseos de un novio con el que acabas de empezar, es que muy muy independiente tampoco eras… ¿no?

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Partiendo de la base que no todos los “amigos” de los posts son personas reales, y que muchos están tan modificados que no siquiera se reconocerían, si cogemos ese post en concreto, tanto Sergio como Gema dieron su permiso para que lo explique.

      Te sorprenderías a veces al ver que, cuando se enteran que su historia será publicada tal cual, te la vuelven a conté con más detalles para que tengas toda la información necesaria.

      No sé si es porque les gusta leer lo que los demás opinan (que no creo que les importe) o porque esperan que a alguien le sirva de “ayuda”. Me inclino por lo último.

      Acerca de Gema: es independiente, muy luchadora que siempre ha sabido salir de todas. Otra cosa es que se haya volcado con toda la ilusión de un amor recíproco. Todos tenemos derecho a equivocarnos.

  7. ElisabethElisabeth

    Bueno… y tal vez es así como debería ser, al mes ya con desencuentros, para poder matizar y hacer los ajustes pertinentes, sin dejar que la vida te lleve encadenado y a la deriva quien sabe cuantos lustros para acabar al final como al principio… sin conocerse.

  8. Nerea del Moral AzanzaNerea del Moral Azanza

    Extraordinaria reflexión. No puedo estar más de acuerdo con cuanto dices y con lo que expresa Sergio. Pero también he de decir que, aligual que hay muchas mujeres que quieren cambiar a los hombres, también ocurre a la inversa. Ahora con Marc estoy genial, me deja y me permito, no sé si lo expreso bien, ser yo. Pero tuve una relación justo antes, hace ya seis años que me bloqueó por completo. De hecho debo de reconocer que me ha pasado dos veces: me anulé… y, cuando sales de ahí y te das cuenta es horroroso… tienes que reencontrarte… Yo llegué al extremo dos veces, en el resto de mis líos y con mi pareja actual soy yo misma, pero bueno, también de los errores se aprende :)
    Un beso

  9. Avatar de Mr.DMr.D

    “La pareja tiene que ser el complemento de tu vida, no su sustituto. De lo contrario, cuando el otro desaparezca de ella, tú no tendrás nada.” Chapó

    “Teletubie” Chapó x2 :)

    por desgracia pasa, en esa fase entre enamoramiento y noviazo llega la de decepción cuando te das cuenta que o bien te han mentido y esa persona no es de la que te habias enamorado, o bien por comodidad o relajación ha cambiado bastante

  10. SilmerleySilmerley

    Yo he perdido muchas amigas por el camino. Simplemente porque se han enamorado. He pensado mil veces que yo era una resentida por no encontrar el amor y creía que sentía cierta envidia hacia ellas. Pero con tu texto, Alena, y con el de los comentarios, me siento más comprendida.

    En el post dice Sergio: “…los hombres válidos, los que no necesitamos a una mujer débil para sentirnos fuertes a su lado, no queremos estar con las mujeres que pretenden ser nuestro reflejo…”

    Pues creo que mis amigas desaparecidas no han encontrado hombres válidos, sino alienígenas, que las han abducido y nunca más se supo de ellas…

    Triste, muy triste…

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