Donde-deberia-quedarse-la-mierda
Relaciones

¿Dónde debería quedarse la mierda?

¿No te parece triste descargar tus frustraciones con la persona que más quieres? ¿Y con la que apenas conoces?

Raúl era tan increíble que nos costaba creer que pudiese ser de otra manera.
Raúl era el novio de María.
Digo que lo “era”, porque María lo mandó a paseo.
Lo mandó a paseo porque Raúl era insoportable.

De acuerdo. Al principio nos habíamos preguntado si la insoportable, en realidad, había sido María. Es sorprendente que se dude más de un amigo que de un desconocido, pero oye, esto es lo normal. Es ilógico, pero muy normal.

María tenía sus virtudes y sus defectos. Los conocíamos muy bien. Sabíamos, por ejemplo, que María era muy generosa, pero poco tolerante. Sociable, pero algo impulsiva. Dispuesta a ayudar, pero muy desordenada. Sabíamos también de su trayectoria amorosa y de su experiencia laboral. Podríamos detallar todos y cada uno de sus miedos y recordar todas sus meteduras de pata. Teníamos guardadas sus lágrimas en frascos con etiquetas. Un frasco por cada “no amor”. También sabíamos que María se quejaba mucho de Raúl y estábamos seguras que se quejaba por vicio.

Porque claro…
Raúl era maravilloso.
Te recuerdo que lo de “era” es porque María lo mandó a paseo.
No sé, igual a ti no te impresiona, pero a mí me dejó ojiplática.

Hasta que nos dimos cuenta de que éramos gilipollas. Los frascos de lágrimas de María los teníamos ordenados por colores. Estaban expuestos en la misma estantería donde guardábamos aquellos recuerdos de la adolescencia. ¿Lloraba Raúl? No lo sabíamos. A Raúl no lo conocíamos. Es más, lo habíamos visto cuatro veces contadas. Las cuatro, todo hay que decirlo, fue muy amable con nosotras. Obviamente, Raúl siempre saludaba. Raúl siempre sonreía. Raúl siempre tenía una broma preparada y, probablemente, comía flores y cagaba bolas de colores mientras silbaba el himno nacional de Unicorniolandia.

Pero Raúl no era tan maravilloso.
Es más, vuelvo a insistir en lo de “era”, porque María lo despachó.
Y bien que hizo.

Resulta que las sonrisas y los saludos los repartía entre toda aquella gente que le importaba poco. Luego llegaba a casa y descargaba todas sus frustraciones con María. La pobre tragó horas de maldiciones y kilos de negatividad. “Mierda, y más mierda”, nos dijo aliviada, mientras borraba el número de Raúl de su móvil. Nosotras la entendíamos muy bien: ¿No te parece triste descargar tus frustraciones con la persona que más quieres?

 Luego está Juan.

Juan es tan imbécil que nos costaba creer que pudiese ser de otra manera.
Juan es el novio de Silvia.
Y sigue siéndolo, claro. Porque Silvia no tiene huevos de largarlo.
Debería haberlo hecho hace tiempo. Juan es insoportable.

Nunca lo hemos entendido. Juan siempre se mantenía callado con una cara seria y poco agradable. Silvia seguía adorándole, a pesar de que Juan jamás se esforzó en caernos bien. Es más, un compañero de trabajo de Juan nos contó que Juan le caía fatal a todo el mundo. En su ausencia, criticábamos a Silvia. La verdad es que sabíamos que criticar a un amigo en su ausencia era feo, pero todo el mundo lo hace. Es ilógico, pero muy normal.

Llegamos a creer que no conocíamos a Silvia tan bien como pensábamos. De lo contrario, ¿cómo era posible que una mujer tan dulce, alegre y sociable tuviese a un muermo como Juan a su lado? Empezamos a sospechar que Silvia era una hipócrita. O, simplemente, tenía muy poco criterio con los hombres.

Porque claro…
Juan es raro de cojones.
Te recuerdo que si hablo en presente es porque Silvia lo sigue adorando.
No sé, igual a ti no te impresiona, pero a mí no me cuadra nada.

Pero todo cambió cuando Silvia nos invitó a su casa para cenar. Al principio creímos que Juan se había tomado algo, porque estaba increíblemente amable con nosotras. Estaba irreconocible. Pasamos una noche fantástica en su compañía e, incluso, llegamos a frustrarnos de tanto idilio hogareño entre ambos. Juan nos dejó boquiabiertas.

Porque Juan no es tan imbécil.
Es más, vuelvo a hablar en presente, porque sigue siendo pareja de Silvia.
Qué le vamos a hacer.

Resulta que la mala leche y las quejas las repartía entre toda aquella gente que le importaba poco. Luego llegaba a casa y dejaba todo lo malo detrás de la puerta. Mierda y más mierda se quedaba reseca en la alfombrilla de la entrada. En cambio, en su hogar reinaba un aroma fantástico, donde el silencio no incomodaba y las risas no molestaban. Nosotras no lo entendíamos muy bien: ¿No te parece triste descargar tus frustraciones con las personas que apenas conoces?

 Y ojo con Carlota.

Carlota es tan amargada que a nadie le cae bien.
Carlota es la novia de Víctor, mi mejor amigo.
Digo que lo “es”, porque Victor no piensa en dejarla.
No piensa en dejarla porque le obsesionan las amargadas.

Suena raro, pero Víctor tiene ese “don”. Don Algodón. Víctor es un algodón que absorbe mierda y más mierda de los demás. Aunque aquello que nosotras llamamos “mierda” para él es la edición limitada de Chanel Nº 5. No nos convence, pero jamás se lo decimos. Fingimos que nos encantan sus parejas. Sabemos que mentir no es bueno, pero entre amigos es lo más normal. Es ilógico, pero muy normal.

Víctor conoció a Carlota en una cena de amigos aunque Carlota no tiene amigos. Carlota tiene halitosis verbal y una interminable indigestion cerebral que anula sus endorfinas. Carlota es la primera persona que conocemos que suelta fuego por la boca sin quemarse la lengua. Y Víctor es el tercer hombre del planeta que se ha quedado alucinado con ella.

Porque claro…
Carlota es una amargada.
Te recuerdo que si hablo en presente es porque tenemos que aguantarla todos los días.
No sé, igual a ti no te impresiona, pero a mí me encoleriza.

Conocemos a Víctor. Lo conocemos desde hace muchos años. Víctor es un buen hombre. Algo influenciable y fácil de impresionar, pero es un buen hombre. Algo obsesionado con tener pareja y tener familia pronto, pero no es un mal chaval. Un poco confundido por las mujeres con un carácter “peculiar”, pero es un buen tío.

Pero Carlota es una amargada.
Es más, vuelvo a hablar en presente, porque Víctor jamás la va a dejar.
Por desgracia.

Resulta que todo el mundo le importa poco. Carlota reparte el malhumor entre sus conocidos. Las frustraciones las reparte entre sus seres casiqueridos. El malhumor y las frustraciones entre todo el resto. Está descontenta en el 85% de los casos y Víctor está loco por ella. Y es que a Víctor le gusta vivir en una casa con Carlota y sus persianas bajadas, sin lámparas y con aroma a supuesto Chanel Nº 5. A Carlota no le preocupa impregnar a todo el mundo con su olor. Nosotras no lo entendíamos muy bien: ¿no te parece triste descargar tus frustraciones con todo el mundo?

«¿Dónde debería quedarse la mierda?», nos preguntamos un día, «¿Fuera de casa o dentro? ¿En todos lados o en ninguno?».

Nos miramos. Ninguna sabía la respuesta.

«Todos son egoístas», concluimos. Y cambiamos de tema.

Pero… ¿lo son? ¿Lo son todos por igual?

¿TE GUSTA?  

+27 -1

Descontento  Malhumor  Parejas  

5 comentarios

COMPARTIR


Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

ÚLTIMOS POSTS

5 COMENTARIOS

  1. Alicia

    Pues yo creo que debería quedarse fuera y no descargarla con nadie, ni conocido ni desconocido. Mejor caminar un rato largo, o correr, eso me lo enseñó un amigo.
    Caminar a paso rápido es mano de santo.

    Yo no suelo descargar mis iras con nadie… escribo en un foro, tal vez ahi si, me desahogo y creo que quien descarga sus iras con sus seres queridos es un cobarde que no se atreve a decirle cuatro cosas a quien toca en su momento.
    Mi novio muchas veces paga sus cosas conmigo, discute con sus padres: pues lo paga conmigo, al principio le ignoraba cuando se ponía a despotricar y funcionaba pero ahora no tanto (vivimos juntos)

    Eso también puede venir de herencia (mi novio lo saca de su padre) o de la educación (mi novio lo ha visto en su casa)
    Incluso es síntoma de inmadurez, de “lo que me pasa es siempre culpa de los demás”…

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Pero la pregunta es…¿quién es más egoísta? ¿El que descarga con los desconocidos? ¿El que descarga con los más queridos? ¿El que descarga con todos?

      Estoy contigo: el más inmaduro busca culpa en los demás, pero tú dices: quizás es de su padre, o de su familia.

      Yo creo que nadie tiene excusas. Es cierto que vemos cosas en la familia, que nos influye la infancia, que , que, que…Pero tenemos nuestra propia mente y deberíamos saber reflexionar. ¿Qué opinas? ;)

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Descargar ¿el qué? Nunca he entendido qué descarga la gente.

    No descargo. Las mujeres de mi familia tienen un genio endiablado, me crié oyendo gritos que se escuchaban a kilómetros y me juré a mi misma que no sería así. Enseguida vi que esas subidas de ira quecles daban a ellas también las sentía yo y aprendí a aguantarme. Con el tiempo, mi carácter ha cambiado y ahora es difícil enfadarle pero cuando me enfadan no grito ni “descargo”. Si con mis antecedentes y mis cimientos puedo, cualquiera puede, así que tampoco le aguanto descargas a los demás.

    Me llama la atención que estos genios tan espontáneos nunca la paguen con quien está por encima de ellos en el escalafón. Si te aguantas con tu jefe, te aguantas conmigo.

    Aun así, como el tema es elegir entre un descargador y otro, siempre preferiré al que descarga con los de fuera. La vida de la calle siempre tiene tensiones, roces, peleas y problemas, pero si todas las tardes al llegar a casa encuentras tranqulidad y puedes estar a gusto, te recargas de fuerza para seguir adelante. Si no puedes ofrecerle eso, o no quieres, a las personas que viven contigo, ¿en qué consiste tu amor, entonces?

  3. EspoirEspoir

    Para empezar, muy buen texto. Chapeau. Me encanta esa estructura simétrica que le has dado.

    Para seguir, como de costumbre estoy con Ronro, pero sin ese toque dramático que da ella. La vida en la calle es conflicto, sí, pero también es una oportunidad de ser franco, asertivo, pedir lo que quieres, negarte a lo que no quieres, elaborar estrategias para conseguir ambas cosas sin meterte en líos. En resumen, ejercer como persona. La mayoría de frustraciones provienen de tener que hacer cosas contrarias a nuestras aspiraciones o deseos. Por qué, en vez de perder energía quejándote o cagándote en todo y todos, no intentar cambiar aquello que esté a tu alcance cambiar? Y para el resto, aguantarse o pegarse una pechá a llorar de vez en cuando, que alivia mucho, es muy sano y aclara las ideas.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >