Goodbye-stranger
Vosotros

Goodbye stranger

Mientras bailaba, bebiendo otra vez, me puse mi escudo antibalas: si no funcionaba la impresora no era por casualidad, hoy no tenía que verle. Probablemente ha venido, y no ha sido capaz de esperarme un rato más.

En un día como hoy sólo puedo escribir bostezos del verano.

Una historia romántica que empieza en la puerta de un supermercado en frente de una discoteca. El sitio no es demasiado feo, hay borrachos. Yo también lo estoy. No me convencía mi ropa esa noche. Por lo menos mis pies pisan la arena de una de las mejores islas del Mediterráneo. Laura y yo esperamos… a que el tiempo pase. Estamos de vacaciones, me invitan a otra cerveza. Él casi ya no importa, está lejos, no sé qué estará haciendo, pero yo estoy mejor.

Entre alguna foto y muchas risas nuestro grupo había crecido. Lamenté no haber puesto todo mi empeño en aprender inglés al ver a aquel chico canadiense resumir su estancia en Santorini en clave de “chico solitario que ve cómo se abrazan las parejas en sus motos a la luz del atardecer”. ¡Y yo había sacado el tema! Rechazo esos empalagues de gente sosa. Todo un personaje, mucho humor y el mejor ataque de risa de todo el viaje.

Ante los ojos incrédulos de los que nos estaban escuchando nos pusimos a hablar de nuestros árboles favoritos. Le gustan los bosques, me gusta el olor de las higueras. Estaba sentada; me levanté, le dí un beso mientras él me miraba durante largo rato otra vez, y volví a sentarme. Después de bailar un poco, no sé qué música sonaba, sólo quería oír las olas con él. Rescaté su zapatilla a la deriva a punto de naufragar, y decidió que yo sería su heroína, él mi cenicienta. “I really like you”… ojalá vivieras en Madrid, you’re a nice guy. Teníamos tiempo todavía, y mientras yo protegía del frío a un canadiense a base de caricias en el pelo y en el brazo, nos quedamos dormidos en una tumbona.

- How will i find you tomorrow?
- I’ll be here in the afternoon, I promise.
- So I’ll be here too, we have a date,- creo que dijo, o igual yo prefería entenderlo así.

No dormí mucho esa noche… Es decir, esa mañana. Pensé en él tomando el sol, comiendo, mientras Laura me decía que no nos quedaba champú. La tarde se acercaba, era mi última noche allí. No suelo ser pesimista, pero reconozco que a veces me da la vena neurótica. Me explico, los dueños del hotel no llegaban, había que esperarles. Yo tratando de deducir qué franja horaria cubre la palabra “afternoon” para un canadiense de vacaciones. La impresora no funcionaba, tuvimos que ir al pueblo para conseguir nuestros billetes de avión. Yo miraba la hora disimuladamente para no ser descubierta, no quiero que Laura piense que me he enamorado ni nada de eso… La gente que no es muy sentimental no suele entendernos a los que sí que lo somos.

Eran las ocho. A ella no le importaba: “esa fiesta dura hasta las doce, ¡no te ralles!” Llegamos justo cuando se fue el sol, cuando aparece el término noche en nuestras bocas. Dimos una vuelta para comprobar que estaban allí todos los pesados que habíamos conocido en los tres últimos días. Menos él, ni sus amigos.

Mientras bailaba, bebiendo otra vez, me puse mi escudo antibalas: si no funcionaba la impresora no era por casualidad, hoy no tenía que verle. Probablemente ha venido, y no ha sido capaz de esperarme un rato más. O ni siquiera ha venido. Además, no voy a volverle a ver. Es mejor que no haya venido. Si me sobran pretendientes, ese me acaba de decir que quiere que sea su chica esta noche… Y así vi a su amigo, y a su lado a él, que me estaban mirando. Bajé de la tarima (sí, la tarima.¿Qué más daba entonces?) y corrí a darle un abrazo haciendo alarde de mi litro de cerveza, esos chupitos de vodka y algo de ouzo también. Todo muy melodramático. Se había quitado sus gafas de director de cine, no nos preguntamos la edad en un acuerdo sin palabras.

Volvimos al centro en autobús. Menos mal que consiguió un rollete para mi amiga… Probablemente ella aceptó sabiendo si no lo que la esperaba. Pero después de nueve días juntas tampoco vino mal separarse un poco. Hicimos una visita cortés a la discoteca para abandonar a la nueva pareja, y salimos por fin. Recorrimos de la mano esas callecitas de casas blancas con ventanas azules. ¿Por qué será tan turístico? La gente nos envidiaba al vernos, se había dado la vuelta a la tortilla, y ambos lo comentábamos, riéndonos en voz baja para no ofender. Al ver que no había nadie nos sentamos en el muelle. Estaba vacío por algo, el viento nos echó de allí. Él preguntó a un par de señores dónde podíamos estar solos, ellos contestaron sonriendo, yo me morí de vergüenza.

Seguimos andando hasta llegar a unos molinos enormes. Por fin, aquí no hay nadie. Nos besamos sin tapujos, sin esa falsa cortesía que a veces hay que forzar cuando sabes que no es tu tipo y que no te va a entender. Y que me hace sentir tan mal. Cinco molinos enormes vigilaban que nadie nos viera. Me dijo tantas cosas bonitas que algunas se me han olvidado. “Siempre sabes qué contestar? Hablas demasiado bien, no quiero que me mientas”. Que puedes hacer si a eso te contesta “I try not to be a liar, I’m saying you are so beautiful, everybody knows I’m not lying… You are a sweet girl.”

Fuimos a tomar creppes con chocolate, no me reconocía a mí misma, las pedimos cogidos del brazo. Nunca he sido cursi, pero tenía que intentarlo, me encantaba. Y se me da bien ser cariñosa.

“Look at us, we look fucking romantic!”

Después de un rato, me quedaban unas dos horas antes de irme, le medio obligué a que viniera conmigo… No quería molestar a Laura, así que en vez de meternos en mi habitación, nos quedamos en la terraza de la puerta. Improvisamos poniendo los cojines de las sillas en el suelo, y espero que sólo la manta azul que nos cubría viera lo que pasó. Intentamos reírnos de la situación, realmente era gracioso rememorar cómo nos conocimos el día anterior y todo lo que habíamos hecho esa noche, y sobre todo dónde. Dos noches fueron suficientes para acomodarme a esas caricias que rodean la mitad de la cara, dulcemente.

Algo más tarde, me asomé a la ventanilla del avión para ver los cinco molinos. Al menos ya no sé por quién estoy triste.

_________________________________________

Enviado por: Ess

 

Os recordamos que este texto pertenece a la sección “DÍA 1″: puedes enviar tu relato al mail dia1@intersexciones.com y podrá salir publicado el día 1 del mes.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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25 COMENTARIOS

  1. Pablo

    clap clap! siempre digo a quienes están en esa situación que aprovechen. Hiciste todo lo posible para hacer de tu suerte algo romántico y nada es mas divertido creo. Incluso llegar tarde al lugar de encuentro le dio como un toque más.. “desesperado” y pasional. También lo hizo el no saber sus nombres aunque en algún momento vas a preguntarte -qué mierda estaba pensando cuando no le pregunté su nombre? Pero bueno, sino no hubiese sido todo tan “perfecto” no? Suenan a unas buenas vacaciones.

    1. Ess

      Eso intenté, sí! Y sí que sabía su nombre… Creo que parte de la “perfección” que dices fue esa fugacidad, sólo nos vimos dos días, me habría encantado que fuese más tiempo, pero no nos dio tiempo ni a decepcionarnos ni a aburrirnos el uno del otro. Así que los ratos que pasamos juntos fueron muy especiales.

    2. Anonymous

      Voy a poner la nota disonante. Un momento, para ser especial, tiene que ser primero auténtico. Los momentos auténticos se pasan en compañía de gente auténtica, y una persona que no conoces NO puede ser auténtica. Te tiraste a una persona que solo existe en tu cabeza. Ojo, que no digo que esté mal (al contrario, lo importante es que lo disfrutaste; ojalá me hubiese pasado a mí), pero los momentos especiales se pasan con gente especial, no con gente desconocida ;-)

    3. Ess

      La verdad es que tienes toda la razón. Eso es lo que me pasó, no puedo cambiarlo y tal cual lo he escrito. Ojalá me hubiera pasado con alguien más especial para mí. Pero sinceramente dudo que hubise disfrutado así, de esta forma, con alguien conocido. Que sólo existe en mi cabeza? Sí. Pero bueno, yo lo viví muy… intensamente, digamos. Y de todas formas, suelo idealizar desde el principio a los chicos con los que salgo, aunque les conozca de antes y sean mis amigos. Y luego me llevo el chasco. En ese momento fue mejor dos días con un desconocido.

    4. Pablo

      cuanto tiempo necesitas para darte cuenta en ver si alguien es autentico? que es ser autentico? y una vez que echaste el juicio y alguien te pareció de verdad “autentico”, significa que de hecho lo sea? Creo que la respuesta ante todo debería ser un gran “no se” y en tal caso todo queda a criterio de los ojos que lo perciben. Al menos al leerlo, se leyó como algo intenso, “autentico” y especial, lo que quiere decir que para quien lo vivió fue de hecho así. Independientemente de lo que los demas puedan opinar al respecto. Si ella lo percibio especial, fue un momento especial.

    5. Anonymous

      Auténtico quiere decir que sabes quién es. Eso lleva tiempo, vivir experiencias con esa persona, que te conozca a ti tan bien como tú la conoces a ella. Ahí hay autenticidad, ni máscaras ni autoengaños.

      Con un desconocido puede ser divertido, sin duda más fresco y, si además sabes que no le vas a ver más, podrá ser hasta más desinhibido (¡o no!). Pero especial es cuando sabes con quién te estás acostando, esa otra persona sabe quién eres tú y tenéis esa complicidad.

      ¿Cuánto tiempo hace falta? Pues depende de la persona y lo que hayáis vivido juntos. Hay gente que es muy transparente y hay gente que es mucho más celosa de su intimidad. Tampoco es lo mismo vivir en una rutina que haber cambiado de aires varias veces, o pillar a la persona solo en un momento bueno o solo en uno malo. Conocer a otra persona lleva lo que lleva conocer a otra persona.

      Pablo, ella ha utilizado la palabra especial, pero ¿qué tiene de especial algo que se consigue cualquier noche y sin ningún esfuerzo? Las cosas especiales tienen de base la escasez, ese tipo de sexo se puede tener con cualquiera, cualquier día. Dices que lo percibió como algo especial, yo creo que, simplemente, disfrutó de ese sexo sin compromiso.

      En cualquier caso, es un debate semántico. Yo simplemente quería hacer un caso a favor del sexo con alguien que de verdad significa algo para ti y para quien tú significas algo. Los rollitos están muy bien, pero lo otro es “especial” ;-)

    6. Ess

      Bueno, sea como sea, para mi fue “genial”, os gusta más así? Te aseguro que eso no se consigue con cualquiera cualquier día, pero yo he tenido la suerte de vivir esta historia. Para mí, ha sido preciosa, en serio. Y si él quiso ser conmigo de esa forma, me alegro aunque puede que haya sido un papel, porque no lo podía haber hecho mejor.

    7. Anonymous

      Jajajaja. Sí, por mi así está bien ;-P En cualquier caso, como digo, es una cuestión semántica sin importancia. Lo que quería decir era otra cosa :-P

      Ess, conseguir eso que tuviste no es en absoluto complicado. Piensa que cuando se está de vacaciones y en un lugar alejado las cosas también se viven de otra forma, alejados del estrés y los problemas “de casa”. Para eso solo hay que salir, incluso de vacaciones con tu pareja. Dudo de esa “especialidad” más que nada porque fue solo sexo y porque el sexo es mejor después de un poco de práctica, mejor aún si además hay una complicidad especial (especial especial :-P ). Si lo que te gustó fue la sensación de la ausencia de estrés y compromiso, eso se consigue muy fácilmente. Los que hemos salido a ver mundo o los que les gusta irse a alguna isla perdida de vacaciones, todos hemos vivido algo como lo que relatas :-) Aún así, me quedo con el sexo con mi novia ;-)

      Si te apetece repetir, ya verás como las próximas vacaciones se te presentan más oportunidades ;-)

    8. Ess

      Jajajaja pues a ver si puedo volver a vivir algo así, aunque no ha sido mi primer romance de vacaciones. A mí me parece genial que elijas el sexo con tu novia, eso delata que eres muy feliz con ella y es la mejor elección que puedes hacer :)

  2. Espoir

    Nunca deberíamos dejar pasar la ocasión de besar a alguien. Me ha encantado tu historia, es perfecta tal y como es y está contada con un aire tan feliz y melancólico que la hace muy universal, muchos podemos conectar con ella.

    Hay cosas que es mejor no tocarlas –quién quiere vivir en Canadá, con el frío que hace?!?– y guardarlas en una caja bonita para abirlas y mirarlas en un dui día de invierno.

    1. Ess

      Teniendo en cuenta que sólo estuve dos días con él, habrían sobrado mucho. Tuve suerte de encontrarme con este chico que también pasaba de malos rollos y tonterías. Un buen punto final al verano. Pero la vuelta es dura…

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