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Relaciones

DESA: la enfermedad de los solteros modernos

  Ayer fui a conocer al hijo de una amiga mía. Me daba hasta vergüenza: el pequeño David ya está empezando a caminar y todavía no lo conocía. Mientras estábamos tomando café, David se dedicaba a hacer sus primeros pasos. Uno, dos, tres, se cae. Se levanta y vuelve a empezar. Nada de lágrimas, nada [...]

 

Ayer fui a conocer al hijo de una amiga mía. Me daba hasta vergüenza: el pequeño David ya está empezando a caminar y todavía no lo conocía. Mientras estábamos tomando café, David se dedicaba a hacer sus primeros pasos. Uno, dos, tres, se cae. Se levanta y vuelve a empezar. Nada de lágrimas, nada de quejas. Uno, dos, tres…

 Y ahí es cuando me ha venido a la cabeza este post. Parece extraño: lo inteligentes que somos de niños y lo imbéciles que nos volvemos de adultos. Con miedo a caer, con pánico de equivocarnos.

Os presento a la frase que tanto daño nos hizo. Generación tras generación. Año tras año. Damos la bienvenida a la reina de los miedos: “De errores se aprende”. Un aplauso, por favor. Si DESA (De Errores Se Aprende) es tu amiga, no me queda otro remedio de desearte suerte. Si pequeño David conociera a DESA, no volvería a caminar: ¿para qué? “Sé que volveré a caer”, te diría. Pero esto no es nada. En Rusia hemos ido más allá y inventamos “El listo aprende de los errores de los demás, el tonto de los propios”. En decir, en los países de Este ni siquiera consentimos la posibilidad de no aprender nada.

Pequeño David, si vivieras en Rusia, los demás niños no caminarían jamás. Agradeciendo tu ejemplo. Los niños rusos son listos. Anda que…

Pero vamos a dejar a mi Patria con sus grandes citas y volvemos a nuestras tierras españolas. Donde viven Carla y Mario.

Carla está a punto de cumplir los 30. En sus relaciones ha tenido de todo: decepciones, alegrías, infidelidades, hasta dos matrimonios y un perro a compartir. Carla dice no aprender de errores, y bien que hace. Pero da la “casualidad” de que lleva tres años sin estar en pareja.

 - ¿Tienes miedo?- le pregunto. 

 - En absoluto, -me dice, – sólo que últimamente no me gusta nadie. Esta capacidad de enamorarse la perdemos con los años. Sabes, cuando tenía 18, podía enamorarme en cuestión de horas, pero ahora me cuesta más. Quizás me he vuelto más exigente, o puede que sea por pereza.

 - Yo creo que simplemente no te gusta nadie de verdad.

- Yo también lo creo.

Y resultó ser cierto. Dos semanas más tarde conoció a Mario.

Mario tiene unos años más que Carla. Con diez centímetros más de altura y cinco metros menos de ganas de enamorarse, con una cara guapa y un pasado feo: Mario sabe todo de esta complicada vida. Camina de puntillas, por si el suelo está lleno de clavos. Tras haber estado “en serio” con tres chicas, las tres le hicieron un daño irreparable. Sus tres fantasmas del pasado no le dejaban levantarse. Y poco a poco decidió quedarse en el suelo. Arrodillado.

Se conocieron en una boda. Un clásico. Dos únicos solteros entre los cien invitados, empujados por el “público”, entablaron una conversación. Unas horas más tarde ya estaban alejados de los anfitriones, hablando de sus vidas, sus intenciones, sus objetivos y ambiciones. Como pasa la mayoría de las veces, tras horas y horas de charlas, llegó el tema de las relaciones. “Yo llevo unos meses de soltero y la verdad, estoy de coña” (alerta roja por la experiencia de Carla: “ojito, no te metas, te está avisando que nada de nada”).

- Yo tampoco busco nada. Estoy genial sola. Llevo cuatro años así, y a estas alturas uno tiene que gustarme muchísimo para que me atreva a tener algo con él.

Y así, poco a poco, se han puesto una barrera protectora sin siquiera llegar al punto de plantearse la posibilidad de conocerse un poco más. Si pensar en consecuencias. Sin barajar la posibilidad de ser pareja, que – seamos sinceros- habría sido ridículo tras 180 minutos de conversación.

Una semana más tarde Mario llama a Carla. Quedan para tomar algo. Se ríen, beben, se besan. Mario desaparece unas semanas. Carla me dice que en el fondo no le importa, porque un beso no significa nada y que además no quiere algo más en serio con un tío herido. Pero diez días más tarde Mario la invita a cenar. Y de paso a desayunar. Pasan una maravillosa noche juntos: una noche llena de sonrisas, de pasión, de cariño. De cariño de verdad. Carla nunca supo nada más de Mario. Mario no volvió a saber nada más de Carla. Todo se quedó en un bonito recuerdo.

Las amigas de Carla le decíamos que no valía la pena pensar en un tío así. Que era igual que los demás. Que sólo la quería para un polvo. Y que, además, hay miles de hombres dispuestos a quererla como ella lo merece. Lo típico, vamos. Los amigos de Mario le decían que si a ella le interesara de verdad, también podría haberle llamado. Que en el siglo XXI las mujeres han aprendido a tomar la iniciativa. Que además, mejor que no se meta en una relación ahora, que no podría salir nada bueno de ello. Y que Carla les recordaba a Tania, su última ex: igual de divertida, igual de eternamente soltera, igual de “jamás preparada para una relación” e igual de “Estoy tan bien sola, que me he vuelto exigente”.

Más de una vez Carla menciona a Mario, porque a pesar de ser un rollo de una noche y tres días, le gustó mucho. Y se siente herida y engañada. Mario también recuerda a Carla como algo “bonito que no pudo ser”. Me lo cuenta Alex, un amigo en común. Y yo me pregunto: ¿por qué no lo intentaron?

Nacimos para morir. Empezamos un libro para acabarlo en unos días. Cogemos una mascota, sabiendo que su muerte nos traerá un disgusto. Pero vivimos, leemos y recogemos los gatos por la calle. Pero no, no amamos para abandonar o ser abandonados. No amamos por miedo. Por no cometer el error.

Es curioso: una vez estando en pareja, perdonamos engaños, perdonamos un maltrato porque creemos (nos enañamos pero creemos) que la persona con la que estamos cambiará de actitud. Nunca la cambia. Pero seguimos cometiendo el mismo error. Pero a la hora de conocer a alguien nuevo, ponemos unas barreras, formadas por las fantasmas del pasado. Somos unos hipócritas.Y así sucede: morimos sin apenas haber vivido. Nos quedamos en el suelo sin apenas haber intentado caminar.

No me va la DESA en versión rusa, tampoco mediterránea (ojalá la aplicáramos en política). Me quedo con “ Algunos se equivocan por temor a equivocarse” de Lessing.

Y tú: ¿Has tenido miedo de una relación? ¿Intentaste algo a pesar de las malas experiencias? ¿Te persiguen las fantasmas del pasado? ¿Eres David o eres Mario?

www.intersexciones.com

 

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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24 COMENTARIOS

  1. Anonymous

    Pues yo creo que llevo casi tanto tiempo sin estar con alguien como tu amiga Carla,lo mío no creo que sea por miedo (no me considero de las que se han llevado grandes palos en el amor,que me los he llevado,como la mayoría,pero las heridas están bien curadas ya-y creo que el largo periodo sin estar con nadie me ha ayudado a que se curaran-)lo mío es que me cuesta que me guste alguien,pero mis amigos están empeñados en que tengo miedo,yo no lo veo así (a lo mejor estoy ciega,otras veces si tuve miedo y lo sabía,pero esta vez no es eso),no creo que la cosa cambia en lo que queda de año,y cuanto más tiempo pasa más dificil lo veo,a lo mejor es que no pongo de mi parte,y encima cada vez me preocupa menos…¿tendré alguna disfunción emocional por déficit?

  2. Addict Smile

    Ay Alena, creo que la próxima vez que me pregunten sobre mi estado les daré tu enlace. Que ya estoy cansada de explicar lo que sucede en el mercado actual.

    Has explicado a la perfección los problemas que tenemos hoy en día… las desconfianzas, el miedo… Y el ejemplo que has puesto de David es buenísimo.

    Besos

    pd. Mi situación? pues a veces de David y otras de Mario. jeje

  3. INTERSEXCIONES

    @Anónimo,
    Yo creo (una opinión completamente subjetiva, sin conocerte de nada), que has vuelto exigente, como Carla. Pero cualquier exigencia, no conformismo y ambición por encontrar a alguien perfecto es un error.

    Cuantos más años cumplimos, más nos cuesta aceptar algunos que otros “fallos”. Lo importante es en vez de descartar a una persona por hacer “esto, esto y esto” mal, es ser objetiva y darte cuenta que “este, este y este” defecto en realidad no te importa.

    Yo a veces pienso: con todos los que tengo que tener yo, si me descartan a la primera, jamás le gustaría a nadie:)

  4. INTERSEXCIONES

    @Addict Smile,

    Te entiendo, porque cada día me encuentro con más casos de DESA entre los hombres ( mujeres también, me imagino) y pienso: “Y qué culpa tengo YO que tus ex fueron imbéciles?”

    En cualquier caso, sigo pensando lo mismo: en la mayoría de las situaciones es una perfecta excusa para “largar” a alguien.

    Cuando alguien te gusta de verdad, dejas de darle tantas vueltas a la cabeza, salvo que tengas un problema emocional grave.

  5. Otto Garcia

    Tienes mucha razón en el efecto DESA, estoy muy de acuerdo contigo casi en la totalidad del artículo, pero no puedo evitar pensar que pecas de exagerar un poco en la parte final.
    ¿Porqué no intentarlo? Es cierto, quizás sea por perfeccionismo, o por miedo a volver a fallar; yo lo veo de esta forma: si estando soltero estoy bien (mucho), y me decido a dar un paso mas con alguien, lo haré con alguien de quien estoy seguro hasta ese momento, que es la mejor en la que me he podido fijar.
    Y además, mientras no se necesita exageradamente estar en pareja, lo veo bien; esa persona llega sin buscarla, es lo mejor.
    Supongo que depende de como esté cada persona, yo estoy bien así; pero habrá quienes se lo piensen menos cuando tienen una buena opción de conocer a alguien delante.

  6. alvarodrv

    Precisamente hace un par de semanas reapareció un chico con el que había tenido una fugaz noche de pasión de la que yo (ingenuo de mí) pensaba que saldría algo especial, y lo que salió fue un vacío enorme. Desapareció hasta tres meses después, diciendo que lo que había sentido por mí le había pillado tan por sorpresa que decidió huir, hasta que no pudo más y decidió intentar algo. Yo le dije que no, que tres meses dan para mucho, entre otras cosas para olvidar a una persona, y que hubiera huido una vez no me inspiraba confianza, ¿quién me decía que no volvería a hacerlo? La vida y sus cosas…

  7. margott

    “Playing too safe is the most popular way to fail”, decía Elliott Smith.
    Hay que arriesgarse y ensuciarse un poco las manos para conseguir algo que merezca la pena, estoy contigo, nada en la vida es gratis.

    Yo esto intento grabármelo a fuego para que no se me olvide cada vez que tengo miedo :) Prefiero arriesgarme a hacerme daño a no vivir.

  8. Bleinch

    Constantemente…
    Pero he decidido vivir, sin pensar en si conviene, si le veo futuro, si no… Ahora Vivo. Mañana veremos que pasa. Mientras tanto disfruto de mi chico, pero a veces ese “chico” tiene sus movidas en la cabeza que explicitamente te dejan claro que nada de relaciones, pero sus actos dicen lo contrario.
    Por dios, a veces lo que pasa es que cuando te decides, das el paso y a pesar de que pueda salir mal, te arriesgas y dejas de pensar para disfrutar, resulta que “el otro” no te sigue. Y claro, vuelta a empezar.
    Qué desesperación!

  9. Almoraima

    Yo pienso que no hay que dar demasiadas vueltas a las cosas.
    En el momento en que te paras a pensar ¿Podrá surgir algo? o intentas ponerle “nombre” a lo que tienes con alguien…ya la estás “cagando”.
    Hay que limitarse a vivir lo que vaya saliendo, sin más. Pero tanto miedo a “atarse” antes de empezar nada, me parece neurótico. Y si después de eso se acaba con un “todos los hombres son iguales y bla bla…” es patético del todo.
    Lo del miedo al compromiso no es más que no haber dado con la persona adecuada, pero mientras de cada experiencia se formulen futuribles, se busque la perfección y haya tanta comedura de coco, estaréis condenando vuestros propios destinos.

  10. rocio

    Yo soy totalmente David, y eso que ahora he tenido una ruptura muy mala y estoy muy muy dolida… son muchas decepciones y derrotas pq siempre lo intento, creo q no me he cerrado nunca a nadie y cuando me ha gustado alguien me he lanzado al ruedo. Pero claro, hay mucho mucho Mario suelto por ahí… y como dicen las chicas, algunas acabamos siempre pagando por los platos rotos de otras.
    Yo ya no sé ni qué hacer, ni cómo actuar, ni cómo pensar, pq se me rompieron absolutamente todos los esquemas. Nunca he pensado que en realidad fuera todo tan complicado, pero parece que sí, q lo es.
    Saludos

  11. Ebony

    Pues ni soy David ni soy Mario. Soy yo, y punto pelota.

    Me costó entablar una relación estable porque asimilé demasiado bien la idea de mi madre (soltera) de que no me comprometiera. Y, antes de haberlo experimentado en mis propias carnes, le cogí miedo al compromiso.

    Hasta que me harté de dejar pasar trenes y salté del andén. Desde entonces soy feliz.

    Y créeme, a David le queda poco de espontaneidad si su entorno empieza pronto con el “¡David no corras que te vas a caer!”, “¡David no te subas ahí que te puedes matar”, “David, no saltes comiendo patatas 3D que te las puedes clavar en el paladar y atragantarte”… y David, paulatinamente dejará de hacer cosas, porque todo es arriesgado.

    En cambio si en el entorno a David, cuando se aventura le dicen “inténtalo y si no puedes, yo te ayudo; pero primero inténtalo”, igual consiga tomarse las cosas de otra manera, y ganar en autoconfianza.

    Extrapólalo.

    Besos, rusi.

  12. anita

    Yo creo que nunca he llegado a tener la actitud de Carla. Pero es cierto que, mientras he estado soltera y de soltera pendón, me he encontrado a muchos tíos de esos que ya dicen que no quieren tener nada (nada más, nada serio, se entiende) desde antes de conocerte. Pero bueno!! ¿Cómo sabe uno que no quiere nada si aún no te conoce?! Yo puedo no querer nada con alguien, pero no querer nada con NADIE… eso no puede ser sano.

  13. Spin

    Uh pues yo no estoy de acuerdo vaya, “de los errores se aprende” lo creo firmemente junto a “no hay que tener miedo a equivocarse”. El problema (para mí) viene al definir el fracaso de una relación como error, por normal general suele haber partes mas buenas que malas y es de los errores cometidos en esa relación de lo que se aprende. Caerse no es un error, el error es no levantarse.

  14. Ronronia Adramelek

    ¡Ah! Creo que por primera vez en mi vida voy a estar en desacuerdo con Spin aunque creo que va a ser más “formal” que otra cosa.

    Más bien es una matización. No me gusta mucho eso de que “de lo malo se aprende”, aunque en ocasiones pueda ser cierto, porque mi experiencia es que de lo que sí se aprende mucho y bien es de lo bueno.

    Tienes un novio malo, malísimo, y aunque él tenga razón y el error sea no levantarse, o te quedas escocida o luego cualquier medio-malo te parece genial. Pero ¡ah, Fortuna! ¡ah! :) ))) Tienes uno bueno y… es como comprarse unas botas de la Chie Mihara… que los zapatos feos que te aprietan ya no te los pones así tengas que recorrer la tundra siberiana en chanclas (exageraaaaaando, vale)

    Así que de lo malo se aprende pero de lo bueno se aprende más y mejor y más a gusto.

    Aún así nunca me he sentido así, enferma de DESA, quizás porque malo, bueno o intermedio, en realidad jamás me han engañado o traicionado y cuando una relación se ha terminado siempre ha sido por algo que sabía que estaba allí desde un principio, una piedra en el zapato que pensaba ser capaz de aguantar y que al cabo del tiempo se te vuelve inaguantable y termina con todo.

  15. A LO CATRACHO

    es precisamente lo que yo he pensado que sucede lo malo es que las mujeres miedosas ya me hicieron tanto daño que ya me harte de intentarlo y mejor me quedo sentado pongo mi barrera tambien y que se joda el genero femenino de ahora en adelante las usare solo un ratito para satisfacer mis bajos instintosy ya saludos tu forma de pensar es genial dices la mera realidad

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