cuanto vale un sueno
Sociedad

¿Cuánto vale un sueño?

Las ilusiones, los sueños, todas estas cosas que tan nos venden los de allí arriba; los contactos que nos ofrecen los señores poderosos a cambio de una esclavitud; los currículums que no sirven de nada- todo esto es el resultado de una avaricia social y la hipocresía supuestamente honesta.

A María la conocí hace unos cinco años. Sus sueños, como el de la mayoría de los jóvenes de este país, eran muy claros: acabar la carrera y trabajar en una agencia de publicidad. María estudiaba en la Universidad de Barcelona, a unos 100km de su casa. Por las tardes volvía a la ciudad para no tener que pagar un piso de alquiler (entre el precio de la vivienda, los gastos y la comida, el tren le salía algo más económico).

Los fines de semana trabajaba en una tienda de ropa.

Hace unos años terminó la carrera y se puso con la búsqueda de empleo. ¿Con qué se encontró? Creo que no hace falta que lo explique, pero voy a hacerlo. Si quería empezar a trabajar en un lugar relacionado con su carrera, tenía que hacerlo gratis: “No tienes experiencia, así que… tú misma “,-le dijeron en una de las agencias más grandes a nivel nacional. “Es una inversión. Te ofrecemos el contrato de prácticas: no cobrarás nada pero tendrás un buen currículum”. Ahá.

De acuerdo, me diréis que la niña no tenía ni puta idea de hacer publicidad, porque la Universidad es pura teoría, pero… tres meses más tarde los anuncios televisivos que todos conocíamos era fruto de su trabajo. “Eres una crack”, – le decían los jefes. Llegarás lejos. Quizás llegará lejos: pero muerta de hambre. Bonito plan.

Tras trabajar un año gratis porque ella, como la mayoría de los estudiantes, prefería hacer algo antes de estar parada, la contrataron en el departamento de marketing de una de las marcas de moda más punteras. A 400€ al mes. “No tienes demasiada experiencia”, – le decían,- “pero tienes que entender: lo que vas a hacer aquí es una inversión.”

Hagamos un cálculo: 400€ por 8 horas diarias. Es decir, el precio de su sueño, tras cinco años de estudios y 3000€ invertidos en la carrera es de… 2,5€ la hora. Bien, bien.

“Me encantan estos vídeos de “cumple tus sueños”. Yo les preguntaría: ¿A qué precio? ¿A cuántos kilos de humillación?”, – me dice, mientras se apunta a todos los portales de trabajo. “Piensa que el tiempo que estás haciendo en prácticas es coste de una oportunidad. Porque podrías cobrar más trabajando de camarera. Pero claro, no hemos estudiado para ello”.

Marcos también tiene un sueño, quizás uno de los más solicitados y mal pagados de este país: quiere ser periodista. Hace poco acabó su carrera en Madrid, la ciudad de grandes oportunidades a nivel de comunicación. Es evidente: hoy en día hay más periodistas que DJs y, por si fuese poco, cada día hay más bloggers que pasean con un pase de prensa por los desfiles y copian las notas de prensa compuestas por los becarios muertos de hambre, porque éstos, en vez de autopromocionarse por las redes, estaban pringando en la universidad, a 1000€ el año y pagando un piso. Pero este mundo es como es: lo importante no es el título, sino saber moverse.

Marcos tuvo la “grandísima” suerte de entrar en una de las revistas más modernas y… colaborar gratis. Sí, su nombre aparecía allí, pero sus palabras tenían cero valor. Cero valor económico. Finalmente le llamaron de otra revista, todavía más cool y más conocida. “Te ofrecemos aprendizaje y contactos. Piensa en ello”, – le dijeron,- “Nos hace falta gente como tú pero no tenemos dinero para pagarte. Tú mismo, es lo que hay y tengo a mil personas como tú queriéndolo hacer gratis. Ya me dirás”.

En el caso de Marcos, su carrera le costó 5000€ más 60 meses de alquiler de una habitación, a 300€ el mes, más 200€ de comida mensuales. Hagamos cuentas: 35.000 euros de base para poder ser periodista y un sueño roto. Marcos ha vuelto a su pueblo y, mientras sigue buscando el hueco en el mundo de medios de comunicación, colabora gratis para las revistas más leídas de este país y ayuda a su padre en una empresa de pinturas.

También es el caso de Alex, recién licenciado como “Director de Arte”. Otra de las carreras punteras que en este país no sirve de nada (como todo el arte en general) y, con un poco de suerte, acabará trabajado como diseñador gráfico en una empresa familiar que está a punto de cerrarse. ¿Qué le costó la carrera? Aquí vamos: 5000€ al año más el piso y la comida. En su caso, acabó trabajando de dependiente en una tienda de ropa. “El sueldo máximo que me ofrecían para trabajar en lo mío eran 800€ al mes. Estoy trabajando de dependiente a 40 horas semanales y cobro 1000€ más comisiones. Para poder liquidar el crédito de los estudios. Y soñando con ser director de arte. “Algún día”, – me dice, – “Algún día”…

Sí, algún día, quizás, podrán trabajar de ello, pero… ¿y la ilusión? ¿Y el tiempo invertido en estudiar? ¿Y el dinero que les costó la carrera? ¿Cuántos años tienen que pasar para que recupere la inversión? Y, recuperándola, ¿podrá hacer lo mismo con el ánimo?

De los tres casos tan sólo Marcos sigue soñando. Los demás están trabajando de lo primero que encuentran para, según dicen, poder ahorrar y marcharse de España.

Pero no vamos a ir muy lejos. Os cuento mi caso: yo, en vez de quedarme en Bielorrusia que me ofrecía un suelo de 200€ mensuales como traductora, me marché a España. Me costaría más años convalidar mis estudios que sacarme una carrera de nuevo. Pero yo, como la mayoría de la gente, lo he descartado: invertir 3000€ para sacarme un título que ya tengo para… ¿estar sin trabajo? No, gracias.

Entonces: ¿cuál es la salida? ¿Alguien realmente quiere trabajar gratis? ¿Alguno de vosotros lo quiere? ¿Quién determina quién es el válido y quién no, si ni siquiera nos dan la oportunidad de demostrarlo? ¿Los cuatro señores que cenan gambas todas las noches y tienen millones en sus cuentas bancarias? ¿Acaso su trabajo de demagogia inútil es más valioso que las palabras de una persona supuestamente insignificante por falta de experiencia?

En el fondo, por mucho que criticamos los trabajos gratuitos, a la hora de pagarlos somos los primeros que nos echamos para atrás. De ahí, por ejemplo, ha salido el término “precio amigo” que es, en cierto modo, un chantaje emocional para poder aprovecharse de un conocido que necesita cobrar por lo que hace de la misma forma que lo necesitas tú. En el siglo XXI, donde de cada diez personas ocho resultan ser amigos para lo que les conviene, pedir “precio amigo” es lo mismo que insistir en que los demás trabajen gratis. ¿Regateas en una tienda?

¿Qué conclusión se puede sacar de todo esto? Que somos unos falsos egoístas, como siempre. Que nos indignamos (con razón) de que no nos quieren pagar por algo que hacemos bien, pero tampoco estamos dispuestos a pagárselo a los demás. Es un pez que se muerde la cola. Por otro lado, mientras sigan existiendo las personas que aceptan este tipo de trabajos, la cosa nunca va a cambiar. Nos cuesta aprender que las palabras “trabajo” y “gratis” son antónimos y suenan igual que “pagar por hacer el amor”.

Las ilusiones, los sueños, todas estas cosas que tan nos venden los de allí arriba; los contactos que nos ofrecen los señores poderosos a cambio de una esclavitud; los currículums que no sirven de nada- todo esto es el resultado de una avaricia social y la hipocresía supuestamente honesta. Es un mundo de falsos valores, en el que sólo gana el que ya tiene.

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26 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Es un mundo de falsos valores, en el que sólo gana el que ya tiene.”

26 COMENTARIOS

  1. Avatar de LauraLaura

    Mi caso basicamente es el siguiente; Licenciada en Humanidades, hablo Inglés, Francés y algo de Italiano, ya que durante los años de la carrera trabajé en Londres, aproveché la beca Erasmus y alguna que otra beca que me dieron para ir al país de la pasta. Tengo cursos de comunicación, de creatividad, coaching, psicología, actualmente curso un master y hago el intento de sacar otra carrera.

    Yo lo siento en el alma, pero llevo siete años trabajando como camarera, y se me paga. YO NO TRABAJO GRATIS. Bastante me ha costado ya estudiar como para que otros se aprovechen de ello. Creo que nuestro esfuerzo, el mío y el de todos los que nos encontramos en esta situación se merecen, como mínimo, el respeto y el reconocimiento de ello. Seamos sinceros, estamos en el país de “cuanto menos cueste mejor” pero creo que ya basta. Yo por mi parte lo tengo claro, prefiero mil veces trabajar de camarera, de niñera, de azafata, o repartiendo propaganda que vendiendo mis sueños.

    Yo lo tengo muy claro. ¿Cuántos más lo tienen?

  2. Avatar de Infinito Siempre

    Soy una más. Idiomas, estancia en departamento, proyectos propios, experiencia pre-profesional, infinidad de cursos… y después conseguí mis licenciaturas en Biología y Bioquímica.

    Hasta este punto asumí que mientras me formo no soy nada, por tanto toda la experiencia es bienvenida. Pero en el momento en el cual no tengo uno, sino dos títulos universitarios mi orgullo, mi dignidad y mi amor propio me impiden continuar.

    Decidí parar. STOP. Me niego a seguir invirtiendo tiempo y dinero. El dinero es un modo de vida, tristemente duele gastarlo, pero más duele gastar el tiempo. Que se pierde cómo el montón de arena entre los dedos. Y es irrecuperable.

    No vivimos en la época del Romanticismo, dónde la vida se veía desde otro prisma. No. Vivimos en el siglo XXI. Los ideales románticos se quedaron en el pasado. No podemos permitir que vuelvan. Las cosas “por amor al arte” en la casa de cada uno. Si no, seguiremos dándoles el poder, a unos pocos ingratos, acerca de que sin experiencia no hay sueldo.

    Y por si acaso alguien cree que se me ha ido la cordura, he buscado en la RAE la definición de trabajo:

    1. m. Acción y efecto de trabajar.
    2. m. Ocupación retribuida.

    Y si esto sigue así, que los que trabajan gratis me digan la fórmula química que transforma el aire en dinero, o las palmaditas en la espalda en facturas pagadas… son unos perfectos alquimistas! Lástima que no transmitan a la sociedad su inmenso saber!

  3. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    Por suerte o por desgracia, cuando me tocaba elegir hablé con la mujer de un buen amigo, bióloga (misma mierda), y me dijo claramente:

    “Una cosa es que te gusten los animales, y otra cosa es que te tengas que levantar todos los dias a las 4 de la mañana para ir a meterle el dedo por el culo a un pez. Elige la carrera que te permita ir a ver los bichos CUANDO tu quieras, porque tengas todo lo demás resuelto y llegues a fin de mes”.

    Totalmente cierto. Ingeniero acabé. Y no puedo decir que mi trabajo me apasione, pero “no me disgusta” lo suficiente como para ahora poder decir que, trabajo, lo que es trabajo (no mierda) tengo.

    Mucha suerte a todos!!! y os animo a intentar mirar las cosas desde otro punto de vista, emprender, montar algo…que se puede ser pobre, pero no merece la pena ser miserable también ;D

  4. CristinaCristina

    ¡Qué vergüenza!
    Tengo una hija que se dedica a vestuario de cine , teatro y televisión y aunque ella ha tenido suerte ,no os podéis imaginar como está ese mundo , lleno de becarios deslomaos que trabajan gratis
    ¡Es una vergüenza!.
    No debería NADIE trabajar a cambio de nada
    Me da mucha pena que lo de no cumplir sueños no tenga que ver con la ilusión , el trabajo y el talento sino con la mezquindad

  5. Pingback: Telemadrid: ante la adversidad…emprende!!! « Skitergia

  6. monsieur le sixmonsieur le six

    Buf, este es un tema tan profundo que resumirlo en un comentario es imposible.

    Básicamente vivimos inmersos en una gran tomadura de pelo, en un sistema socioeconómico insostenible, enfermo y condenado a derrumbarse. La dificultad de la gente para encontrar trabajo de lo suyo es sólo la punta del iceberg, un síntoma de la enorme distancia que separa lo que es de lo que debería ser.

    En el fondo, la crisis que estamos viviendo tiene eso de positivo: está sacando a la luz las miserias de este sistema que nos había tenido hiptonizados durante las últimas décadas del siglo XX, haciéndonos creer que era lo mejor de lo mejor, la única y verdadera manera de hacer las cosas. Ahora sabemos que no era así.

    Da igual que se estudie una carrera u otra, que se trabaje por cuenta ajena o se “emprenda”; al final, estamos atrapados en un juego en el que, como en el casino, la banca gana siempre. Hace falta otro tipo de sociedad, pero aún no sabemos cómo ha de ser. Quizás en el futuro inmediato lo vayamos descubriendo.

  7. Avatar de Marco Portillo ArnáizMarco Portillo Arnáiz

    Me he sentido desgraciadamente identiíficado, aunque no tengo tanta formación como algunos de los que han comentado aquí, que sois unos cracks, con vuestras dobles titulaciones, vuestros másteres y vuestros miles de cursos que os han llevado cientos de horas de trabajo y miles de euros de gasto. Si fuerais amigos o familiares míos estaría orgulloso de vosotros. En serio.
    Mi carrera (Filosofía) la pude hacer gracias a becas, merced a la desastrosa situación económica de mi familia. Nunca pude irme de Erasmus o hacer gastos en idiomas o en otros cursos porque iba con las pelas contadas, y esas cosas, aunque te den una beca, nunca te cubren lo suficiente…
    He acabado la carrera. No soy el primero de mi promoción, pero nadie puede decir que haya sido mal estudiante o que no tenga ingenio y capacidad de sobra. Mi expediente académico da buena cuenta de ello, y estoy orgulloso de lo logrado.
    Aún no tengo el título en mi poder (cuesta unos 400 euros en concepto de tasas y liquidaciones, que alguien me lo explique porque estoy muy cabreado con esto) pero ya veo lo que tengo delante de mi: una mierda pinchada en un palo. Así de claro. Si no tengo dinero para reclamar mi propio título, ¿cómo voy a tener para pagarme un caro máster? Con otro trabajo, de camarero o de lo que sea, sí, pero es que no me cogen ni para eso…. así que estoy en el paro de manera cruel (siempre podría ser mucho peor, porque al menos tengo la casa familiar, pero desde luego, es un flaco consuelo frente a los sueños de libertad e independencia que logicamente abrigaba y sigo abrigando)
    ¿Qué hago? ¿Cómo salgo de este atolladero? Tengo titulación superior y aquí estoy, con una mano delante de la otra. ¿Preferiría trabajar gratis y hacer “algo” por lo menos? Pues miren, siempre lo he dicho: “Mi arte no es gratis”, si bien por mi círculo íntimo de amigos y familiares puedo hacer cosas por nada, pero hablamos de esto otro y mira no. He llegado muy lejos para dejar que hagan conmigo lo que quieran sin nada a cambio.
    A todos los prohombres se les llena la boca de “la cultura del esfuerzo”, pero aquí resulta que los que más se esfuerzan son los que menos reciben a cambio. No es justo. Y no pienso entrar a jugar ese juego.
    No trabajo gratis. Si no me dan un trabajo remunerado, siempre tengo con que llenar mi ocio forzoso con cosas creativas.
    Y así estamos. Espero que por no mucho tiempo más.
    Muy buen artículo, por cierto.

  8. Avatar de Idoia Iribertegui IriguibelIdoia Iribertegui Iriguibel

    Totalmente de acuerdo… y ésta es la razón por la que tras 20 años de experiencia en lo mío dije que no a una colaboración gratuita en una de las publicaciones con más tirada del pais. No me creo que no haya dinero para pagarme y me parece una tomadura de pelo que se sigan ofreciendo estas “oportunidades” a la gente. Cierto que me daba publicidad, pero si quiero publicidad gratis ya me la busco yo. Gracias.:)
    Buen post, como siempre

  9. Avatar de Sashimi Blues

    Al tema del trabajo gratis, le podemos sumar el del intrusismo profesional. Por ejemplo, las bloggers pseudoanalfabetas que se pasean, cabeza bien alta, por ruedas de prensa y saraos varios.
    Yo soy filóloga y especialista en traducción. Mi formación me costó sangre, sudor y lágrimas. No solo mías, sino también de mis padres. Durante años, trabajé como traductora y profesora de francés para empresas. Por muy preparada, competente, abnegada y mona que fuera, siempre era segundo plato. Por qué? Porque entre nativos despistados que no tienen ni puñetera idea de enseñar su lengua materna, y alucinados que se piensan que por saber un idioma ya tienen el título de traductor, veía como mi trabajo, dignamente remunerado, se quedaba en nada porque otros lo hacían por más dinero y peor. Si, si!!
    Dejé el mundo de la traducción con bastante pena, peor ya no lo aguantaba más. Ahora trabajo en la enseñanza reglada y sigo sufriendo la tiranía de tener a una compañera nativa que, amén de analfabeta, tonta perdida y sin preparación específica, se cree superior a mí por tener otra nacionalidad.
    Vamos, que entre no cobrar por tu trabajo y la deslealtad profesional, vamos arreglados!!

  10. María Fernández GonzálezMaría Fernández González

    Somos muchos los que estamos en esta situación.
    Hace un año que me diplomé en telecomunicaciones, especializada en sonido e imagen. Mi sueño ERA el diseño de cines y teatros, y como está el mundo de la construcción y del arte, poco se puede hacer. Así que me pasa un poco como a Marcos (ambos, el del post y el que ha comentado). Después de no sacar nada en claro, me he vuelto a mi casa. He vuelto a estudiar y ahorrar, tratando de trabajar en lo que sea, si se puede.
    Lo de salir fuera de España, tampoco lo veo claro, Europa tiene la misma situación, conocen el concepto de “trabajo gratis”, piden experiencia igual que aquí, aparte del idioma, claro.

  11. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Nadie debería trabajar gratis pero eso no significa “está mal aceptar un trabajo gratis” sino “no debería estar permitido ofrecer trabajos sin sueldo”.

    Ya véis las medidas laborales, destinadas a permitir sueldos de miseria y despido libre así que ya me diréis qué culpa tienen las criaturas que aceptan trabajar por la cara intentando hacerse con una experiencia que les permita acabar cobrando. Quizás no sea lo más inteligente y seguramente tendrían que plantarse al cabo de muy pocos meses y buscarse cualquier otra cosa por la que les paguen pero sinceramente tendría que verme en la situación para poder juzgar.

    El mercado laboral está mal y aún estará peor porque ahora toca apretarnos las tuercas a ver cuánto aguantamos y, según parece, aguantamos mucho porque aún no hemos sacado las guillotinas a la calle mientras a señores que opinaban que teníamos que “trabajar más y cobrar menos” los juzgan por delitos económicos y a los partidos que nos acusaron de vivir por encima de nuestras posibilidades les sale porquería del año que se la pidas.

    Ahora, también creo que la gente que busca trabajo tiene que pensar al menos esto: que si no te dan trabajo “de lo tuyo” bien tendrás que trabajar en otra cosa, que al fin y al cabo hay que comer y después de todo casi nadie trabaja de lo suyo realmente y tampoco hay que idealizar las vocaciones porque, como cuenta arriba SkiterSkiterio, una cosa es que sueñes con ser veterinario y otra muy distinta que luego te guste el trabajo real de meterle el dedo en el culo a las vacas y peinar perros de lanas (que es lo que está haciendo ahora básicamente una amiga veterinaria en su trabajo).

  12. Armario DesordenadoArmario Desordenado

    Bueno, igual ahora vengo yo, y meo fuera de tiesto y tal, pero allá voy. He leído vuestros comentarios, queridos comprades y comadres interseXcioners y, sin conocer vuestras edades, no andará a la zaga con la mía. MI sistema educativo era fácil: acabas la EGB, si vales o crees que vales, a BUP, si no a FP a aprender profesión. Eso generó un clasismo estúpido y todos queremos ser mejor que el vecino, para que nuestra madre lo cuente orgullosa en el mercado de los jueves. Con todo eso, los primeros se lo llevan todo, en las fiestas, en las carreras y en las fuentes de golosinas, por lo que el estatus del consagrado en la carrera, pongamos Turismo, cuenta maravillas, genera una expectativa que luego, con el overbooking existente produce un abaratamiento de la mano de obra, por no hablar de los programas subvencionados y gaitas así, que inflaron el globo y ese globo pierde aire como un vulgar flatulento se tratara.
    Pero decidme tonto, iluso o gilipollas. Tenéis permiso. Pero creo que no tardará mucho en que las milongas de los pescadores que ganan en estos ríos revueltos se conviertan en raspas, porque siempre habrá uno más joven, más preparado o más listillo que el de la silla, y llegará nuestro momento. Mientras tantos, querid@s interseXcioners, no nos queda otra que ir pagando nuestras facturas, concedernos algunos caprichos, y tener, en un rincón de nuestro templo, un lugar donde soñar, un lugar donde, después de vender zapatos horteras a chonis Gandia Shore, nos permita encontrar nuestra paz y autoimponernos que realmente valemos para diseñar un teatro, tener una noticia en primera o cualquiera de nuestros sueños.
    Ah, y un saludo con un dedo extendido a los que crean brillantes ideas como el Huff Post ese de las narices.
    Hats off, ladies and gentleman.

  13. EspoirEspoir

    Ais. Tengo sensaciones encontradas sobre este tema. Por un lado nadie debería trabajar sin cobrar. Me enorgullezco de no haber escrito nunca gratis, excepto en las prácticas de la carrera, y digo que nadie pide a un paleta que le levante un tabique gratis porque «es un momento y no te cuesta nada». Ojo, lo del gratis total ha existido siempre. Yo recomiendo que cuando os ofrezcan un trabajo sin sueldo, como igualmente no lo vais a aceptar, pidáis pasta. Cuela más veces de las que parece y, además, admitámoslo: nadie medra o se gana el respeto del gremio currando gratis en una gran cabecera. Si acaso le colgarán el sambenito de pardillo. Para eso os montáis un chiringuito digital por vuestra cuenta. Recomiendo como ejemplo la campaña viral «Salvar a un periodista».

    Pero por otro lado está el tema de «y tú qué sabes hacer?» Advierto que hablo del mundo del periodismo y la comunicación, que es lo que conozco. Pues vale, empecemos: he visto desde periodistas con faltas garrafales de ortografía hasta CV con datos sobre trabajos como paleta y camarero por delante de la experiencia en el sector (y uno se pregunta al leerlos «pero qué mierda de comunicador eres tú?»). Eso en habilidades que deberían considerarse de serie. Por lo que respecta a la preparación para el empleo, en casos como el CSIC los méritos académicos son indispensables, pero en otros ámbitos un tío/a de casi 30 tacos con dos carreras y tres másteres pero sin apenas experiencia, ni mundo visto, ni gracia especial para expresarse, transmitir, emocionar; no sirve absolutamente para nada. Menos llorar por los años invertidos en formación y más autocrítica: podría haber dedicado el tiempo a algo que pueda interesar a una empresa? Los estudios pour le plaisir siempre pueden retomarse más tarde. E incluso me atrevería a decir que la formación está sobrevalorada.

    En tercer lugar, quizá necesitamos un cambio de paradigma y aprender a ser nosotros y no aquello con lo que nos ganamos el sueldo. Soy la primera que piensa que el dia que me echen –que pasará: trabajo ni más ni menos que en prensa escrita de papel, lo mío es muy triste, sí– me voy a morir, porque a mí mi trabajo me define. Pues bien, error. El día en que me echen es muy probable que ningún otro medio me fiche en condiciones de jornada entera y contrato fijo, así que tendré que sacarme un auxiliar de veterinaria e irme a cepillar caballos a un picadero. O serviré cafés o venderé ropa o limpiaré escaleras. Lo que me ha dado el periodismo lo llevo dentro de mí, lo que me ha hecho ser periodista es mío ya de entrada; y no permitiré que no tener una profesión “interesante” -mucho esnobismo hay por ahí fuera, como dice el compañero del armario desordenado- me haga menos interesante. Entre los derechos democráticos no existe el de tener un trabajo de putísima madre; y bueno, una con los años se vuelve un poco marxista y piensa: yo soy mucho más que lo que produzco. Lo que cuenta es tener trabajo para vivir; y que el resto de tu vida sea tuya. Si no te pagan por diseñar teatros busca otras aplicaciones a tu saber. Si no te contratan como periodista, escribe un blog, una novela, organiza una revista semanal de tu pueblo. Trabaja gratis para ti, en tu beneficio. Eso no solo está permitido: es indispensable.

  14. PipahPipah

    Yo estoy estudiando, trabajo como niñera para sobrevivir y estoy de voluntaria para coger experiencia para cuando acabe la carrera. No es trabajar 8h de gratis, es dar unas cuantas horas de mi tiempo libre para formar mi curriculum. Pero claro, cada país es diferente. En España se aprovechan mucho de los recién salidos de las carreras para tener trabajadores por la face. Por eso mucha gente se ve con la obligación de irse a otros países. Y es muy triste.

  15. Miss JulesMiss Jules

    Me pongo de muy mala hostia hablando de estos temas (no por tu post, obviamente, que está genial escrito;)
    Estoy completamente de acuerdo con que parte de la culpa la tenemos nosotros, por aceptar que nos traten como gilipollas.
    Tengo una amiga que es publicista, como el primer caso que nos cuentas. Estuvo trabando gratis ¡dos años!. Primero, prácticas de universidad. Cuando estas dejaron de ser legales por su duración, prácticas de “no sé qué”… y así durante todo ese tiempo. Y ahora, tiene que dar las gracias porque trabaja en una agencia como freelance (otra de las cosas que también, TELA)
    Yo soy matemática y estoy haciendo el doctorado. También da mucha pena cómo se nos trata a la gente que hacemos investigación en este país. Este año terminaré mi tesis y será imposible, a no ser que me vaya fuera, que pueda currar en una universidad, como profe y como investigadora. Cada vez están quitando más becas y ayudas para estos propósitos. Me da ASCO, así de claro.
    Yo desde luego no me voy a conformar, haré que mi voz se oiga. Aunque parezca mentira, de algo sirve.
    1besoooo

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