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Cosas que pasan

Cuando la vida te manda a la mierda

Ya sabes, cuando cuentas la misma historia tantas veces, hasta tú misma te aburres de ella. Pero a ti te la voy a contar.

- ¿Quieres una bolsa, mi amor? ¿Grande o pequeña, cariño? Toma, mi vida.

Esto en el Mercadona de esta mañana. En Tenerife. Y no, no estoy de vacaciones, me he ido a vivir a la isla. Yo. A la isla. ¿Yo? ¿A una isla? Sí, yo estoy viviendo en una isla. Es de locos.

Igual a ti no te parece tan fuerte, qué sé yo. Pero yo he vivido los últimos diez años de mi vida en Barcelona y creía que nada ni nadie me iba a arrancar del centro de la Ciudad Condal. Y aquí me ves. En chanclas (o cholas, como dicen por aquí), sentada en una terraza con las vistas al océano, preguntándome qué cojones me había pasado. Mientras me lo pregunto, miro el agua y oigo el sonido de las olas y el ladrido del perro de los vecinos. El silencio de aquí me incomoda. Por las noches me despierto preguntándome si me había muerto. Tanta tranquilidad me estresa. Bueno, cada día me estresa menos. De hecho, he pasado de tener insomnio a dormir 12 horas diarias. Tengo un cutis que ni te cuento.

Todavía recibo mensajes de colegas: “¿Por qué te has ido?”. Suelo responder: para resetear. Ya sabes, cuando cuentas la misma historia tantas veces, hasta tú misma te aburres de ella. Pero a ti te la voy a contar. Y lo voy a hacer por un motivo en particullar: estoy harta de la falsa felicidad y del éxito artificial de las redes sociales. No hay nada más frustrante, para todos, que ver que nuestras vidas no valen la pena, que los demás no bajan del trono, y que el único trono que tenemos nosotros, los simples mortales, es el que nos toca limpiar cada domingo.

Y como que no.

Podría venderte una historia aspiracional sobre cómo de maravillosa es mi vida en una isla, en una casa con piscina (aunque tiene parte de verdad), y cómo he venido aquí a gastar mis millones mientras bebo champagne y escribo mi futuro bestseller. ¡Ja! A mí también me gusta cómo suena, pero… no todo es oro lo que reluce. Y menos mal.

Veamos.

Hace tiempo que me preguntaba: ¿y si lo mando todo a la mierda? Bueno, esta pregunta me surgía cada vez que leía aún artículo de Upsocl sobre la gente que ha hecho locuras: que si una mujer vendió su casa para poder vivir en un tren, que si una pareja lo dejó todo para instalarse en un barco, que si un tío vendió un Ferrari y se fue a la India. Me gusta leer estas mierdas, como a todos. Me encanta pensar que hay gente que lo hace por hacer, por el amor al arte, por vivir la vida. Pero acto seguido pienso: ¿y cómo se enteran los de Upsocl de todas esas movidas? Entonces empiezo a sospechar que los protagonistas de sus artículos lo sacrifican todo para que su historia se haga viral. Igual no, ¿eh? Pero no acabo de creérmelo del todo.

Esto y que no tengo nada qué vender para comprarme un barco e irme de viaje. Las cosas como son.

Yo, como todos, soñaba con mandar mi vida a la mierda e irme al Nowhere. Y, mientras me imaginaba cómo iba a hacerlo… la vida me mandó a la mierda a mí. Sigo oyendo sus risitas desde aquí, desde casi África. Hija de puta.

Todo empezó en primavera, cuando acabé las presentaciones de mi primer libro. Estaba tan feliz que me deprimí. Suena raro, ¿eh? Es como decir: estaba tan enamorada que me desenamoré. Pues más o menos así. De repente me di cuenta que ya había hecho todo lo que me había propuesto hace unos años y la pregunta que no paraba de hacerme era la de “¿Y ahora qué?”. Entonces, tras algunos ataques de pánico, seguí trabajando en la empresa en la que estaba y decidí escribir mi segundo libro. Mi editorial me puso el contrato sobre la mesa. Qué suerte la mía. Tenía todo el verano por delante para escribir una historia divertida.

Me deprimí aún más. En serio. A la medida que iba escribiendo el manuscrito, me acechaban las dudas: ¿alguien va a leer esto? ¿Hago bien en seguir escribiendo? ¿Es esto lo que quiero hacer?

Entonces empecé a tomar los primeros pasos que me llevaron a estar donde estoy. Mi vida estaba frotándose las manos: “Venga, loca. Empieza a cagarla, ya verás.”

Y dejé la empresa en la que trabajaba. Sí, me quedé sin el sueldo que me pagaba las facturas. Bien, Alena, bien.

Yo iba a dedicar mi verano a trabajar en mi libro. Pero, una vez tenía escrita la mitad, me di cuenta que quería crear otra cosa: una novela que siempre quise escribir. Fallé a la editorial porque no iba a hacer el libro que habíamos pactado.

Y dejé la editorial. Bueno, tuvimos una separación amistosa.

Mi Vida se moría de risa, mientras se masajeaba el pie con el que, unas semanas más tarde, me iba a dar una patada en el culo.

Cuando llevaba semanas sin hacer nada (en este post te he hablado de ello), empecé a plantearme mi futuro: ¿cómo cojones he acabado sin trabajo, sin contrato editorial y sin fuerzas para tirar adelante? Y entonces la patada me reventó el trasero: me quedé sin hogar y mi vida sentimental llegó a su fin.

Un día soleado, en el que yo celebraba mis 14 años en España, estaba sentada en una terraza de la casa de mi amiga Carla (me prestó su piso por unas semanas), miraba al cielo y le preguntaba en voz ata: «Universo, ¿qué señal es esta? Dímelo más alto. Porque ahora mismo lo único que soy capaz de asimilar es que no tengo trabajo, no tengo donde vivir, mi carrera de escritora se acabó nada más empezar y mi vida sentimental se ha ido a tomar por culo. ¿Qué indirecta es esa?».

Sonó el teléfono. Era mi amiga Beth. Aquí hago un inciso porque tengo que decirte algo: las amistades y la familia son las dos cosas más importantes de tu vida. Sí, la salud también lo es, pero si estás enfermo y no tienes a gente que te quiere y desea ayudarte, estás jodido. Si tienes unos buenos amigos (buenos de verdad), todo lo demás acaba solucionándose.

Beth, que tiene una preciosa casa con vistas al océano, me dijo, sin dudar siquiera: «¿Y por qué no vienes a vivir conmigo? Total, en Barcelona ya no tienes nada. ¿Qué es lo que te lo impide?»

Tenía razón. Por mucho que me costaba aceptarlo: Barcelona ya no me necesitaba. Y yo a ella tampoco.

Compré un billete de ida y llamé a Beth: «El 1 de septiembre, a las 12.45 estoy en Tenerife.»

Mis amigos me ayudaron en todo: desde empaquetar toda mi vida en cajas, hasta proponerme a guardarlas en sus casas. Desde asegurarme que “es lo mejor que me podría pasar”, hasta abrazarme muy fuerte. «Saldrás reforzada de esta mierda», me dijeron.

Y de repente, todo aquel desastre me pareció una especie de suerte. Una suerte que no podía desaprovechar.

Ahora estoy aquí, en una maravillosa isla. Estoy descubriendo unos paisajes increíbles y conociendo a gente encantadora. Tengo unas vistas preciosas y escribo mucho. Sí, escribo. Una novela. LA novela que siempre quise escribir. Ya pensaré qué hacer con ella.

Las mañanas las empiezo haciendo ejercicio, leyendo un rato en una roca, tomando un buen café. Luego me voy a la piscina y me pongo a trabajar.

Sonrío mucho. Recapacito sobre lo que me ha pasado durante una hora al día: de 9 a 10 de la mañana. Luego me prohibo seguir pensando en ello hasta el día siguiente. Esta es la norma.

Beth y yo nos hacemos compañía. Hablamos de arte, cine, libros, amor, aspiraciones de cada una. A veces me pregunta qué tal estoy. Y le respondo: «Siento mucha paz.» No le estoy mintiendo: vivo en un lugar que empieza a gustarme, y hago algo que- por fin- me vuelve a emocionar.

Cuando la vida nos manda a la mierda, tenemos dos opciones: odiarla o amarla. La escala de grises desaparece. Cuando todo va mal, es difícil que vaya a peor. Y hay que aprovecharlo. Pocas veces tenemos oportunidad de saber que todo va a ir bien. También sabemos que si las cosas empeoran, ya no nos hundiremos con tanta facilidad.

Hay una cosa más que he descubierto estos días: nadie puede hacerte daño, tu sufrimiento es una decisión tuya.

Y yo he decidido no sufrir. Y ahora… ahora toca descubrir una nueva playa. Te dejo.

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20 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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20 COMENTARIOS

  1. Avatar de Kruzio BaalKruzio Baal

    Huolas!
    Esas ideas positivas la final del post… llegan con unos días de diferencia, seguro.
    consecuencia de nuestros actos cuando pensamos más ne la seguridad que en la libertad.
    Ya lo dijo Abraham Lincon (creo), de ahí el ue la mierda nos mande a la caca antes que nosotr@s a la vida.

  2. Avatar de MacatMacat

    Es horrible dejarlo todo, tu hogar, tus amigos, tu casa… todo. Aunque cuesta, te hace crecer como persona, también ayuda a conocerte más, conoces tus límites, tus pozos más negros, pero también tus fortalezas y aprendes a “auto-recomponerte”.

    Disfruta de tu tiempo en la isla. Te esperamos en la Ciudad Condal si decides volver! ;)

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    La verdad es que es imposible no querer a esta rusa :)

    Lo de largarse a buscarse a uno mismo, y más en un sitio tan paradisíaco, es muy romántico, aunque confieso que algo temerario para quienes tenemos ya nuestra vida montada con nuestro trabajo, incluso niños, etc. Pero sigue siendo bonito, y estoy seguro de que algo buenos saldrá para ti de todo eso. A fin de cuentas, si una no se encuentra a gusto en un entorno, a veces es mejor romper y comenzar de nuevo.

    Amo mi ciudad, Barcelona, pero no siempre es ese el entorno que uno necesita para desarrollarse. Ojalá esas playas, africanas y españolas a la vez, te hagan recuperar el ánimo y la inspiración.

    Naturalmente, ya tengo ganas de leer la novela. Pero ojalá no quede ahí la cosa, y al menos también te salga algún trabajillo, que si no luego no hay con qué pagar esos cafés de la mañana :P

  4. superficialessuperficiales

    Increíble leerte. Seguro que tu novela va a ser un éxito. Todo lo que te ocurre es por algo, más adelante mirarás hacia atrás y te sentirás feliz de haber tomado las decisiones que has tomado, que te llevarán a donde tienes que estar. Lo más difícil ya lo has hecho.. me alegra saber que has elegido no sufrir. Un abrazo y hagas lo que hagas, disfrútalo. :)

  5. Avatar de IvánIván

    Una pila se puede conectar a los cables de dos maneras, pero sólo en una funciona. Aunque, si descubres el error, ya sólo hay un paso para que la pila regale su energía.

    Yo qué sé, me acabo de inventar la metáfora. Pero creo que puede dar algo de luz (doblemente) a la idea de que resulta necesario equivocarse para seguir por una senda mejor. Y seguro que esa senda la tienes delante de los ojos. Aunque la veas una hora más tarde. ;)

  6. Avatar de Isabelanonymous

    Chamaaaa (a lo venezolano) mucho animo! Yo estoy segura que esa nube de felicidad y amor que venden muchos en la red son falsos, al fin y al cabo somos seres humanos con días buenos y malos. Me parece que la vida te mandó exactamente lo que necesitabas, quizás al principio cuesta verlo, pero cuando mires atrás veras que fue lo mejor que te pudo pasar!!! Y a disfrutar en cholas!!! ❤️❤️

  7. Avatar de JesúsJesús

    Ay que bueno Alena que cerca te tengo, yo no soy de Tenerife sino de Gran Canaria, la isla de al lado, pero bueno con suerte hasta te conoceré en persona jejeje.

    Ya más serio, que sinceramente me parece super valiente lo que has hecho, no tenías nada que te amarrara y has dedicido dar un giro de 360º y empezar desde cero, a mí me parece increíble lo que has hecho y si tú estás feliz pues entonces una decisión fenomenal la que has tomado, ojalá que ahora todo te vaya mejor.

    PD: lo de las cholas es muy de nuestra tierra jajaja

  8. Avatar de MaraMara

    Un post genial como siempre. Llevo unos meses desconectada y me estoy poniendo al día con tu blog. Enhorabuena por tu decisión, muy valiente….siempre hacia adelante, es lo que hay que hacer sino ¿qué nos queda?. La vida está hecha de nuevas etapas, no tienen que ser espectaculares, tampoco yo me creo esas historias fantásticas y alucinantes que nos cuentan, en todo lo “perfecto” hay “imperfecciones”, en redes sociales, en blogs, en la vida real…..Nada es lo que parece.

    Sin embargo, tu relato trasmite realidad, entrañable, acogedor. Gracias por seguir escribiendo y dejándonos conocer un poquito de tí. Ánimo con esa novela, seguro que sale bonita, cuando se pone tanto en algo, salen cosas maravillosas. Un fuerte abrazo,

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