cosas que no debrerias sentir si estas en pareja
Relaciones

Cosas que no deberías sentir si estás en pareja

Al principio de una relación todo es muy bonito. Como tiene que ser. Pero lo normal es que en unos meses (incluso semanas) surja la necesidad de hablar de algo que te preocupa (o que te molesta, provoca dudas, hace sentirte incómodo) y que follar a gusto ya no sea suficiente.

Siempre he defendido la soltería.  Estar soltero es necesario, pero complicado. Tiene sus grandes ventajas, pero estas mismas ventajas se vuelven en nuestra contra cuando algo en tu vida no va bien. La principal es no tener que compartir nada con nadie. Sin embargo, cuando tenemos problemas, todos necesitamos un apoyo, un hombro, una palabra, un beso, un abrazo.  Está bien tener amigos, pero por muy buenos que sean, ninguno de ellos va a implicarse contigo como una pareja, porque nadie más que una pareja puede compartir un proyecto vital contigo. Esta es una de las razones por la que tarde o temprano todos (o casi todos) acabamos emparejándonos. Sólo que en ocasiones nos juntamos con las personas equivocadas. No malas (que también puede ser), sino equivocadas. Por soledad. Por desesperación. Por comodidad, incluso. A veces, en los momentos más difíciles, caemos en los brazos de alguien que “no nos conviene”, como se suele decir. Se nos olvida que una relación tiene que añadir alegrías, no restarlas. Tiene que facilitar más las cosas, no complicarlas. Tiene que hacer que nos sintamos mejor en ella, no peor.

Tener relaciones nos regala experiencias. Estar solteros, el criterio. Sólo las personas que en alguna ocasión han conocido la soledad, tan dulce y a la vez amarga, pueden detectar cuáles son las cosas que buscan, y saber valorarlas al encontrarlas. Pero dar con la pareja “perfecta” (y lo pongo entre comillas, porque eso de la perfección es un cuento chino), es como querer comprar un par de zapatos perfectos: si tienes una idea clara de cómo los quieres, probablemente jamás los vayas a encontrar. Lo mejor, saber lo que no quieres. Así tienes más posibilidades.

A lo largo de mi vida he tenido parejas. Pero también he pasado algunos años sola. Y, gracias a mis relaciones anteriores y la posterior soledad agridulce, he sabido detectar las cinco cosas que jamás soportaría sentir estando en pareja. Estoy convencida de que nadie podría convivir con ninguna de ellas. No se trata de si la persona en sí es más o menos buena (es relativo), sino de cómo te hace sentir. Según mi modo de ver, cualquiera de las cinco cosas que menciono más adelante es incompatible con estar feliz con alguien.

 

Avergonzarte de tu pareja o que ésta se avergüence de ti.

Está muy bien eso de “no me importa la opinión de nadie”, pero es un autoengaño. Por suerte o por desgracia, vivimos rodeados de gente. Puedes estar tremendamente enamorado de alguien, pero si presentar a ese alguien al mundo o estar con ese alguien en público te provoca vergüenza, algo falla. Puede que falles tú, puede que falle el otro. En el fondo es lo de menos. Si tu pareja no sabe comportarse con tus amigos, tu familia o tu entorno, o incluso si simplemente son paranoias tuyas, lo vuestro no va a funcionar. Es imposible vivir en una burbuja, aislándose de la sociedad. Te digo más: cuando alguien te provoca algo tan fuerte como es la vergüenza, probablemente, no estás enamorado.

 

Tener un comportamiento distinto en público.

A veces va un poco relacionado con el punto anterior. Es igual de malo que tu pareja te trate con indiferencia en público siendo una persona cariñosa en casa, como si es al revés. En el primer caso lo más probable es que no tiene muy claro lo de estar contigo. El el segundo, es que tú eres el medio, no el fin.

 

Tener miedo o sentir necesidad de justificarte.

Se trata de respeto. Una pareja tiene que respetar cómo eres sin intentar de hacer de ti algo que le gustaría que fueses. Amar no es quitarle libertad a alguien, es darle sentido. Conozco a muchas personas que temen mostrar sus fracasos, expresar sus emociones o “fallar”, porque no son lo que su pareja espera de ellos. Temen ser juzgados y piden perdón constantemente por cada cosa que hacen. Tienen miedo a las reacciones y acaban mintiendo un día sí, otro también. ¿Pero para qué? Si una persona no te acepta tal y como eres, si te juzga, si hace que te veas feo, tonto, gordo, inútil o provoca con sus palabras y hechos que te sientas constantemente culpable o humillado, no te quiere bien. Una persona que te ama de una manera sana, desea que estés gusto contigo mismo y que tengas la libertad de hacer lo que te hace feliz. Apoya tus ilusiones más allá de su propia opinión acerca de éstas.

No poder hablar las cosas.

Al principio de una relación todo es muy bonito. Como tiene que ser. Pero lo normal es que en unos meses (incluso semanas) surja la necesidad de hablar de algo que te preocupa (o que te molesta, provoca dudas, hace sentirte incómodo) y que follar a gusto ya no sea suficiente. De hecho nunca es suficiente, pero tendemos a confundir las relaciones sexuales con las relaciones de pareja. Si las cosas no se comentan en su tiempo, una vez se acumulan, suele ser muy tarde.

Pero tan mala es la falta de comunicación como su exceso. Hablar de absolutamente todo lo que os pasa, sin excepciones y sin saber filtrarlo, refleja vuestra falta de tolerancia y un ombliguismo agudo. Tanto una cosa como la otra acaba quemando una relación, porque en el primer caso te sientes incomprendido. En el último, acabas teniendo una relación masticada. Y cuando algo lo masticas demasiado, se convierte en insípido.  

 

Vivir en un constante drama.

Los problemas y los momentos de bajón los tenemos todos, las discusiones también. Las reconciliaciones tienen su “qué”, pero vivir en una montaña rusa de emociones, te acabará mareando. Cargar a tu pareja con tu constante mal humor, sobresaturarla de la negatividad, buscar motivos de pelea o discutir constantemente no es amar. Porque amar es querer que la otra persona se sienta feliz.

Cuando pasamos de ser “yo” a ser “nosotros”, es lógico que queramos que las cosas salgan bien, pero no por ello tenemos que vivir en un eterno sacrificio. Las ganas de estar juntos tienen que ser mutuas. Tener pareja, como digo, tiene que hacerte tener mejor vida. Nunca al revés. Puede que analizarlo tanto no esté del todo bien. Ya lo dice mi madre: “Cuando te haces mayor, tus citas empiezan a parecerse a entrevistas de trabajo.” Probablemente tiene razón. Pero yo me pregunto: ¿quién firma un contrato sin leerlo antes?

 

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13 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Cuando te haces mayor, tus citas empiezan a parecerse a entrevistas de trabajo.”

13 COMENTARIOS

  1. Infinito SiempreInfinito Siempre

    Muy de acuerdo Alena :)

    Y apuntas, bajo mi punto de vista, un par de cosas muy importantes. Sólo al conocer la soledad descubres lo que NO quieres. Y la tan necesaria libertad.

    No soy muy partidaria de asociar soledad con solteria, puesto que para mi la soledad es un estado vital necesario al cual recurro casi a diario. Pero intuyo que te refieres a soledad en el corazón. De cualquier modo, tanto el momento de soledad diario como que no haya nadie en tu corazón te ayuda a VER. Con perspectiva o con sensatez. Si lo que tienes es lo que te hace feliz o si has elegido mal antes por querer la perfección.

    Libertad. Para mi, lo más importante. Sólo si no se interfiere en la libertad de la persona que te acompaña las cosas podrán salir bien. Siento que este aspecto es el que más hace fallar las relaciones.

    Es igual de buena la soltería y la pareja. Sí eres feliz no has de preocuparte por tu estado civil. Todo llega cuando es el momento. Pero si eres infeliz… ni vas a encontrar pareja ni la que tengas te va a durar.

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Cualquiera de las cosas que comentas es también insoportable para mí aunque reconozco que hay muchas actitudes que la gente encuentra normales y yo no aguantaría, probablemente porque sola estoy estupendamente.

    No entiendo que alguien quiera estar con una persona de la que se avergüenza porque necesito admirar a un hombre para amarle.

    Sí entiendo que un hombre muy cariñoso en privado sea algo más frío en público por pudor, pero eso no es lo que tú describes.

    Sobre la necesidad de justificarse, dudo, porque a veces está más en quien la siente que en la actitud de quien recibe la justificación.

    Del drama ni hablamos, que ya sabéis que yo no he nasío pá de sufrir.

    Y lo de no hablar las cosas… mira, eso no sé si es bueno o es malo pero sí que es un comportamiento que me pone loca perdida. Hay un problema, tengo que hablarlo. Ya sé que dicen que si uno de los dos está muy cabreado es mejor posponer la discusión pero no puedorrrrr, tengo que meter el dedo en la boca del contrario hasta que larga, para desesperación de la pobre víctima. ¿Posponer una conversación yo? ¿Qué queréis? ¿Que no duerma? :-)

  3. EspoirEspoir

    Lo peor es cuando todo eso se suma a cosas tipo “tú cállate que pareces tonta” o “no me gusta que a los toros te pongas la minifalda” -es un decir- y él/ella sigue al pie del cañón porque adónde vas a ir a tus años, quién te va a querer, qué hacemos con los niños/el piso/el perro/las deudas…

  4. AlgomaAlgoma

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que escribes. Aunque una matización: yo creo que se puede hablar de todo en una relación, pero hablar no significa “confesar”. Existe, creo yo, un derecho a la intimidad de lo propio. Abrirse a la pareja es un privilegio que le concedes, no un derecho que él/ella posee sobre ti.

    Magnífico artículo. Por uno parecido me he apuntado al blog. Gracias!

  5. Nerea del Moral AzanzaNerea del Moral Azanza

    ¡Ay Alena que me he quedado preocupada! A ver qué opinas…

    Yo llevo casi 7 años en pareja (sin casarnos pero compartiendo todo) con un francés: Marc, creo que esto ya lo sabías. El caso es que, aunque no lo parece, es una gran tímido, el gran tímido, diría yo. Al principio no le dí importancia, luego sí se la dí, luego lo hablamos, entendí, y deje de darle importancia de nuevo… pero ahora leo tu post y me preocupo.

    Marc es el ser más cariñoso que he conocido nunca y delante de su familia o amigos o de mi familia también lo es (no rollo empalagoso, pero me trata de cine) pero… he observado que hay un grupo de amigos con el que nos reunimos en el que se olvida de mí. En este grupo hay un amigo suyo de toda la vida: Antoine y se pasa las horas cotorreando con él, y yo con ellos, pero siento que me presta poca atención… ¿es para preocuparse? ¿siento celos de su amigo? ¡ayudame a entender por fa! (ya sé que estás con la mano a la virulé, cuando puedas me dices.

    Un gran beso,
    Nerea

  6. Avatar de MeritxellMeritxell

    Muchas gracias por este post! Alena! La de veces que he tenido que escuchar que saber lo que NO quieres no es lo importante, es necesario saber lo que quieres. Yo tengo clarísimo lo que NO quiero en un pareja, y es tan parecido a lo que tu comentas. Es cierto que la época de soltería es dura por no tener con quien compartir ciertos momentos pero así realmente logramos conocernos a nosotros mismos.
    Un beso enorme!

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