Como-solucionar-un-problema
Cosas que pasan

¿Cómo se solucionan los problemas?

Lo hemos probado con muchos amigos durante estos días. Y funciona.

La idea inicial de este post era hablar de lo que pasa cuando te enamoras de un amigo, pero no va exactamente de esto, en realidad va sobre cómo solucionar un problema: amoroso, laboral o cualquier otro.

Me iluminé mientras iba en bici a casa (mientras pedaleo, suelo venirme arriba). Encontré la solución a todo tan de repente que casi me estampo contra un coche. Y es que de golpe me di cuenta de que la solución a todos mis problemas tiene la misma dinámica. Desde aquel día me estoy resucitando constantemente.

Al llegar a casa, decidí aplicar mi nueva teoría a uno de mis problemas. Funcionó. Era tan simple que parecía hasta ridículo. Entonces decidí probar con los problemas de mis amigos.

Una tarde me encontré con mi amiga en una cafetería hipster (ya me entiendes, me refiero al típico bar cuqui que pretende, con su existencia, que te creas escandinava. Porque todas queremos ser escandinavas, es un hecho. Se lleva mucho ser sueca, noruega o, puestos a pedir, danesa).

Ella, María, estaba de bajón. Tengo amigos con los que me veo cada semana, y otros, como María, que me llaman sólo y cuando están hechos una mierda. La conocí feliz, en la playa, hace unos siete años, pero no podría describirte cómo es su cara de felicidad, porque desde entonces nos vemos excepcionalmente para valorar la gravedad de su nueva desgracia.

Esta vez María tenía un nuevo problema. Para que se entienda mejor, te transcribo, palabra por palabra, lo que me dijo nada más verme, omitiendo el “hola” y la retórica pregunta de “qué tal estás”:

- El otro día conocí a Mike, un australiano de esos, que te dejan sin aliento. Fue todo muy romántico, porque me lo crucé en la biblioteca y sucedió como en las películas: se me cayeron los libros, me ayudó a levantarlos y nos miramos en los ojos… A partir de allí, me lo encontraba cada día y, un mes más tarde, hablamos por primera vez. Es muy tímido, lo que le hace tremendamente sexy. El primer día me habló de su país y de su carrera. Al día siguiente de su familia, el tercer día me comentó que quería escribir un libro y… que tenía novia. Luego seguíamos viéndonos fuera de la biblio y hablábamos de muchas cosas, pero él nunca intentaba nada conmigo. Yo le dije que quería algo, que él me gustaba, pero me repitió que tenía novia. Entonces le dije que no quería verlo más, porque pensaba que así se daría cuenta de que me echaba de menos, pero no me volvió a llamar nunca más. Le volví a escribir y quedamos de nuevo, pero hablamos de las cosas y… ya está. No entiendo nada, él me gusta y yo seguro que le gusto también. ¿Qué hago?

Todo aquello me lo soltó sin siquiera respirar. Estaba hecha un asco, temblaba, estaba a punto de llorar, estaba enfadada.

Y entonces decidí proponerle probar mi nueva teoría, aquella que se me ocurrió cuando estaba a punto de estamparme, ¿te acuerdas?

Antes de continuar, te explico en qué consiste. Creo que podemos encontrar una solución objetiva y válida a todos los problemas que tenemos si conseguimos resumir el problema en una sola frase.  En realidad, cualquier cosa que intentamos contar a los demás no tiene sentido si no somos capaces de explicarla en una sola frase.

Una vez sintetizamos, vemos el núcleo del problema y hallamos una solución. Porque para explicar algo en una sola frase no puedes decorarlo con lo que sientes al respecto, no te va a salir.

A pesar de que los gurús tibetanos nos aconsejan olvidarnos del problema si este no tiene solución, yo siempre he tenido mi propia gran gurú en casa, mucho más viva y realista: mi madre. Y ella siempre me decía: no existen los problemas sin soluciones, los hay con una solución que no te apetece.

De mi parte añado: la solución está en la superficie. Es más, cuanto más visible es, menos la queremos ver.

Le pedí a María que resuma lo que me acaba de contar en una sola frase.

- Es imposible- me respondió, frustrada.
- Inténtalo. Pero sé sincera. Como si no se tratase de ti.
- Buff, complicado. Vale. Voy… He conocido a un hombre que tiene novia, pero él no quiere nada conmigo, y no me llama si no le llamo yo.
- ¿Ves?
- Joder, pero eres tú la que me has pedido que lo resuma. En realidad no es tan fácil.- María me estaba fulminando con la mirada.
- Sí lo es.
- ¡No lo es! ¿No te das cuenta? Hay sentimientos, emociones. ¿Y qué hay de las miradas? ¿De su sonrisa? ¿De quedar conmigo? ¿De hablar horas?
- En realidad, María, de eso no hay nada, porque el problema NO ES que os miráis, tampoco el problema es que el australiano te guste, el problema es que no quiere nada contigo mientras tú sí y que tiene novia  ¿Dónde cabe un “¿qué hago?” en este planteamiento?
- Pero yo quiero estar a su lado, y si dejo de contactar con él, voy a sufrir mucho.
- Sí. Pero vas a sufrir en dirección correcta. De lo contrario, sufrirás retrocediendo: si no te hace caso, sufrirás; si se lía contigo, también sufrirás; si te conviertes en su amante, por supuesto que sufrirás.

María dejó de contactar con él y cambió de biblioteca.

Quizás me vas a decir lo mismo que ella: que no todo es tan fácil, que hay muchos matices en los problemas, que hay sentimientos, emociones e historias de por medio que son imposibles de evitar. Pero yo creo (y fíjate que soy muy defensora de los sentimientos) que cuando se trata de solucionar un problema, las emociones deben quedarse fuera. Al problema se le mira objetivamente.

Quizás me tacharás de fría, o puede que, incluso, me tomes por frívola. También puede que me digas que la vida es mucho más difícil de lo que parece, y que simplificarla sólo se nos ocurre a nosotros, los tontos del culo que escribimos sobre ella, la vida esa de los cojones. Pero contéstame: ¿Cuál es la verdad universal? ¿Quién tiene razón en todo? Cada uno elige su verdad en función de lo que quiere vivir y cómo lo quiere vivir. Y mi verdad es: prefiero simplificar la vida antes que complicarla.

Cualquier problema se puede resumir en una sola frase. Lo hemos probado con muchos amigos durante estos días. Pero se trata de ser sincero y apartar, por un momento, las emociones:

- Mi novio me ha puesto los cuernos, soy incapaz de perdonarlo, pero sigo con él.
- Estoy trabajando en un lugar que me hace infeliz, pero no lo dejo porque tengo miedo.
- Estoy con la mejor persona del mundo, pero no es feliz conmigo y lo sé.
- Quiero ganar dinero, pero no me apetece trabajar.
- Me quejo de no tener fuerzas para nada y noto que me he engordado mucho, pero no tengo tiempo de hacer ejercicio, ni ganas de dejar de fumar o beber.
- Quiero tener pareja, pero todavía no he cerrado el asunto de mi ex.

La solución es evidente en cada uno de los casos. Y también es evidente que si la pones en marcha, te va a doler mucho. Pero, repito, sufrirás en la dirección correcta.

Pero también sirve para explicar tu proyecto. No he conseguido “vender” mi libro a la editorial hasta que conté, en una sola frase, de qué va. Porque si no eres capaz de hacerlo, significa que no entiendes lo que estás haciendo. Y si no lo entiendes tú, no lo va a entender nadie.

Nos apetece complicarnos la vida porque un planteamiento simple va seguido de una respuesta simple que requiere, a su vez, un valor que muchas veces no tenemos.

Así que… si de verdad necesitas dejar de darte cabezazos contra la pared, resume lo que te está pasando en una sola frase. La solución aparecerá en cuestión de minutos. Y si no la ves como una solución, es que simplemente no te da la gana enfrentarte a ella.

¿De verdad lo sigues viendo difícil?

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Problemas  

11 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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11 COMENTARIOS

  1. Avatar de cristinacristina

    Genial, la verdad es que en el fondo siempre sabemos la verdad verdadera si nos miramos un poco. Voy a aplicarmelo.
    Eso sí, una gran duda, no se cuál es la solución al problema “quiero ganar dinero,pero no quiero trabajar”. Jajaja

  2. superficialessuperficiales

    Me ha encantado leer el post ! Es cierto que simplificar es lo mejor que hay, aunque cuando eres el protagonista del “marrón” en cuestión es más difícil verlo tan claro, quizás es mejor que te lo diga alguien desde fuera. Me lo apunto, me parece algo super práctico, gracias!! :)

  3. Avatar de Cristina MRCristina MR

    Creo que este sistema para solucionar problemas es realmente bueno. Te ayuda a ver la situación tal cual, sin aderezos. Hace tiempo cuando le pedía consejo a mi hermano él siempre me decía: “resume” y la verdad es que siempre sacaba la conclusión acertada de la situación. Ahora si le cuento algo le doy la versión corta y realmente no hace falta más.

  4. Avatar de PioPio

    Leyendote, me has sacado una sonrisa, porque estoy en la misma encrucijada que contabas, ya no solo del hombre no correspondido, si no de estudios no finalizados por dificultad en aprobarlos. Me he sentido un pelín estúpida, por toda la montaña que suelo hacer con mis problemas (tontos) y lo fácil que es ponerle remedio con un pelín de concienciación aunque duela, eso si he intentado resumir cada cosa en una frase y me ha costado y me sigue costando, pero no desisto :)

  5. Avatar de SaraSara

    Muy bueno!!! Y realmente funciona, sí que es verdad que a veces te lo tiene que recordar algún amigo, o tu mism@ verlo desde fuera.

    Yo he encontrado otra opción: lo llevo escrito en grande y negrita en una tarjetita en la cartera, por si algún día se me olvida!!! La leo y vuelvo a sonreír y a seguir ‘palante’!!!

    Y enhorabuena guapa!! Por cierto, tu libro genial, un mes después de una ‘gran y fea decepción amorosa’ por llamarlo de alguna forma, leí la introducción de tu libro y me hizo llorar muchísimo, pero de emoción al recordar que sentir es lo más bonito del mundo mundial. Y que todo pasa por algún motivo. También la llevo siempre conmigo :) Así que, gracias.

    Sara

  6. Avatar de MarMar

    Me ha encantado tu reflexión. Sin duda, despejar los sentimientos de los problemas es lo mejor para encontrar la solución y reducirlo a una frase puede ser una ayuda muy útil para ello aunque a veces es muy necesario que te ayude un amig@. A partir de ahora lo probaré…
    Un saludo!

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