luchar
Cosas que pasan

¿Cómo saber cuándo dejar de luchar?

Abandonar no siempre es un fracaso. A veces el fracaso es seguir apostando.

Está muy bien escribir los artículos sobre cómo luchar por un sueño. Yo también lo he hecho (tanto escribir sobre el tema, como luchar por una idea), todo hay que decirlo.

Pero nadie habla de una cosa igual de importante, o incluso más: ¿cuándo dejar de hacerlo?
Las cosas como son: perseguir un sueño está muy bien. Es muy sacrificado, pero se supone que vale la pena. Así un día te levantarás, mirarás hacia atrás y te dirás: «Qué bien he hecho de no abandonar mi GRAN META. Soy el mejor.»

Pero… ¿y qué pasa si…?

Cuando las cosas no van bien, cuando estamos hasta el gorro de intentar hacer algo y que no nos está yendo bien, mis amigos y yo nos tomamos una copa de vino y decimos: «Algún día nos reiremos de todo esto». Se me ocurrió preguntarles un día: «¿Y qué pasa si ese ‘algún día’ no llega jamás?».

Esa es la pregunta: ¿y qué pasa si…?

Luchar no es tan difícil como parece. Todo el mundo nos apoya: “¡A por ello!”, “¡Todo tiene su recompensa!”, “Si lo intentas, lo consigues…”. Pero ¿quién nos anima a mandarlo todo a la mierda? ¿Acaso alguien da conferencias sobre lo magnífica que ha sido su vida tras haber dejado de luchar por algo?

Perseguir sueños es hermoso, pero muy cansino, muy sacrificado y, sobre todo, a veces ni siquiera vale la pena. Luchar por algo, en algunas ocasiones, hace que destruyas las demás partes de tu vida que, con el paso del tiempo, resultan ser todavía más importantes que el sueño mismo.

Lucha por algo mientras ese “algo” no suprima los demás aspectos de tu vida. Lucha por algo mientras ese “algo” no ocupe la gran parte de ella. Lucha por algo mientras tengas la ilusión. Pero si un día te das cuenta que lo sigues haciendo por pura cabezonería y por no desperdiciar el esfuerzo invertido en ello, es hora de abandonarlo.

No tengas miedo. Los sueños también se retoman, hay vuelta atrás, a pesar de que nos digan lo contrario. Pero no olvides de la importancia de vivir. Y si tu sueño que tanto te ilusionaba te acaba frustrando, no vale la pena.

Hay que saber decirlo a tiempo: «¡Hasta aquí hemos llegado!». Y sonreír por haber tenido valor. Y seguir adelante.

Abandonar no siempre es un fracaso. A veces el fracaso es seguir apostando.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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