como-nos-conocimos-parte-1
Cosas que pasan

Cómo nos conocimos. Parte I

No, no quería anular el café, solo quería que supiera de su propia boca que sí, que estaba casado, que sí, que tenía una hija, y que quería conocerme.

Ya sabéis que hace un par de meses pedimos que nos enviaseis vuestras historias sobre cómo os habíais conocido con vuestras (ex)parejas. Hemos recibido bastantes mails y lo agradecemos un montón. ¿Cómo hicimos la selección?  Algunos mails no tenían nada de especial aparentemente, pero todas estaban contadas con tanta ilusión que las hacía únicas.

Como era de esperar y lo que más nos ha gustado es el hecho de que os habéis conocido en lugares muy “normales”: bares, viajes, tiendas, trabajo…

Pero no sólo tuvimos en cuenta cómo os conocisteis (habían muchos mails con unas situaciones muy similares, pero no por ello menos bonitas) sino también la historia en sí. Os presentamos el TOP10 en dos partes. Hay historias muy cortas y las hay más largas. Pero todas tienen “algo”. Algo curioso.

Gracias a todos por participar.

PUESTO Nº 10: No le dejé quedarse en mi casa porque…

Mi historia comienza en un antro de mala muerte, el cuál es mi favorito, cosas de la vida… Y allí estaba Pablo.

Yo ya iba con mis armas preparadas directamente a por él porque me parecía un chico guapo y estaba lo suficientemente borracha para no avergonzarme si me daba una negativa… De repente, cuando estoy apunto de rozarle el hombro, veo como empieza a hablar con otro chico. Espero a que acaben y le pregunto a aquel chico de qué se conocen con Pablo. Empezamos a hablar y de repente me dice: “No te vayas, voy al baño” y me da un beso en los labios. Me quedé flipando, ya que no le había dado señas de ningún tipo. Pero tampoco me importó.  Nos besamos, bailamols… y Pablo quedó en un segundo plano.

Me despedí, pero Pablo venía dentras. Le pregunté:

- ¿Qué haces?

- Me voy contigo, voy a acompañarte a casa.

- Vivo lejos, y mi amiga me lleva, no te preocupes.

- Voy con vosotras.

- ¡No te vas a quedar en mi piso!

- Sólo quiero acompañarte a casa.

Me gustó como era, su forma de ser… pero no le dejé quedarse en mi casa, y aunque tenía ganas de pasar la noche con él, me estaba, literalmente… haciendo caca (así de simple).

Enviado por Mery.

PUESTO Nº 9: Le parecí muy borde

Todo comenzó un mes de Febrero de 2006. Organizamos el viaje de Ecuador de Carrera de mi facultad y como suele pasar…acabamos yendo a Punta Cana.

Una vez allí, bikini en mano y mojito en la otra, pasamos 7 días prácticamente así. Una noche organizamos una fiesta en Pacha Punta Cana. Noche loca en la cual te acabas liando con un tío casi por picar todos los palillos del viaje. Teníamos que coger un taxi de esos que son enormes era de 10 plazas (aplastadas) y con nosotros acabó entrando un grupo de chavales (no los conocíamos porque eran del turno de mañana de mi facultad) . No me fijé en ellos porque esa noche me encontraba muy mal.

No los volvimos a ver hasta la vuelta en el avión dirección a Madrid. Yo con 40 de fiebre y mi amiga Laura hablando con un tal Jesús que estaba sentado al lado de un tal Dani. Se ve que Dani me estaba observando y pensó: “Esta chica me pega”. Ahí voy yo, irritada por mi malestar, y empiezo a gritarles: “¿Oye, os pensáis pasar las 8 putas horas de viaje hablando?” (en ese momento se hace el silencio y todos se callan, Dani se gira y ya no me mira más).
Pasaron las semanas y, como mi amiga Lau es tan “amigable”, mantuvo el contacto con estos chicos después del viaje. Quedamos con ellos un día y acabamos en el garaje de Lau haciendo botellón: borrachos como cubas seguimos la fiesta en CATS y acabamos en CHESTER (17horas después). Esa noche nos conocimos mejor y Dani vio que no era tan borde como durante el vuelo.

Ese día de las 17 horas fue el punto de inflexión donde comenzó algo…que sigue después de 7 años.

Enviado por Ángela.

PUESTO Nº 8: Para ligar siempre pido tabaco

Le conocí como se conoce la mayoría de la gente de nuestra edad. Por la noche. En un bar. Borrachos.

Nada más entrar me di cuenta de que iba a ser una noche power. Avisé a mi amiga de que iba a recurrir al viejo truco de pedir cigarros a los tíos. Una “baratez”, lo sé, pero que a veces funciona.

Además, pude comprobar enseguida que saber idiomas también sirve.

Mientras que mi amiga conoció a un portugués y se puso a hablar con él, yo  hablaba con su amigo en mi portugués básico que se estaba convirtiendo en nivel intermedio. Estaba muy concentrada en las palabras para no pensar en lo feo que era élFue entre cubatas de garrafón y humo que lo vi. En uno de los intentos de acercamiento del chico portugués dirigí la mirada hacia la barra, como para buscar ayuda externa. Él estaba ahí, de pie, con su abrigo negro y su sonrisa tímida. A partir de esa mirada ya dejé de fijarme en lo que me estaba contando el portugués.

Me fui hacia la barra y le pedí un cigarro. “No tengo, pero si tuviera me encantaría darte uno”, me contestó. Otra sonrisa. Otras miradas, mientras el portugués se me hacía a cada segundo más pesado y no sabía cómo quitármelo de encima. Le hablaba y miraba hacia la barra.

No recuerdo exactamente cómo volví a acercarme a él (¿quizás porque me iba a pedir el cuarto mojito?), pero esa vez me quedé ahí a su lado. Él fue un momento a buscarme un cigarro. Gesto barato pero a la vez generoso. Eso fue lo que pensé en ese momento.

Nos contamos nuestras cosas, seguimos bebiendo, incluso nos sacamos una foto en el lavabo antes de salir del bar cogidos de la mano e irnos cada uno a su casa. Fue el primer contacto físico que tuvimos, espontáneo y puro. Fuerte. Verdadero. Su mano me llenó de amor.

Desde hace dos años ya no se fuma en los bares. El bar cambió de nombre y yo nunca más volví. Mi amiga sigue con su portugués, feliz. Y yo todos los días me acuerdo de ese chico, de su mirada y su mano firme.

Enviado por Valentina.

PUESTO Nº 7: De compras en Alemania

Desde hace un año vivo en  una pequeña ciudad alemana. Me vine a hacer unas prácticas para adquirir experiencia, ya que ya había estado de Erasmus en Alemania.

El año pasado, el último fin de semana de Mayo vinieron dos de mis mejores amigas también emigradas, dispuestas a conocer mi pueblecico y a salir como en nuestros viejos tiempos.  Al mediodía les acompañé a una tienda que me encantaba y acabé comprando una falda.

En la zona de caja esperando para pagar, como en toda buena tienda hipster que se precie, habían cachivaches, juguetitos de hojalata y c “trapalladas” varias. Como mis amigas y yo, no tenemos filtro, nos ponemos a jugar y a decir absurdeces en nuestra lengua materna, el español, y yo al momento me percato de que el dependiente se está riendo supongo que de nosotras porque con nosotras es improbable ya que no nos entiende. Al dirigirme a pagar me toca el dependiente jocoso y exótico, y cuál es mi sorpresa cuando muy  sonriente me atiende en español. Ante el nerviosismo por haber hecho un poco el ridículo y que además te entiendan, en lugar de la tarjeta de crédito para pagar le doy el DNI .

Después de una tarde increíble, nos preparamos para salir, una amiga alemana me había recomendado una discoteca a la que deberíamos ir, y allí nos plantamos. Nos quedamos subidas a unas pequeñas escaleras observando un poco el ambiente, hasta que una de mis amigas me dice “Qué coño hace ese tío parado mirándonos tan fijamente” cuando giro la cabeza y miro al chico. Era el chico que me vendió la falda esta mañana. El chico sonriente siguió hablándome en su perfecto español, nos fuimos a bailar y acabamos liándonos, salimos fuera y empezó su acoso y derribo de “vente a mi casa”. Al volver donde estaban mis amigas y antes de que pudiese abrir la boca, una de ellas me dijo: “Tu dirección es Klosterweg, 28, y nos acordamos del camino. ¡Vete!”

Me voy con el chico en un taxi a su casa una residencia de estudiantes a tomar por saco, pasamos una noche genial, y a las 12 me despierto, me pide el teléfono  y me voy de su casa.

Cuando mis  amigas se habían marchado, el chico me escribió, que se lo había pasado muy bien y quería volver a verme. Para cómo continúa la historia necesitaría 20 páginas más, querida Alena y colaboradores, porque desde entonces el surrealismo se ha instalado en mi vida.

Enviado por Juls.

PUESTO Nº 6: No fue fácil

Principios del 2007. Yo tenía 16 años, acababa de dejar bachillerato y después de hacer un curso del INEM, empecé prácticas en un centro de día de personas con discapacidad. Un día en la playa, estábamos Jose (mi compañero) con Loli (una usuaria)  y yo en un sofá hablando con ella a la par que sujetándola por detrás para que no se cayera. Y supongo que ahí empezó todo, me cogió de la mano y me la acarició y yo me sonrojé y la quité. Y así un par de veces.

Era el último día que nos veíamos y continuaba ese tonteo de manos al que se le sumaron mis sonrisas nerviosas. Ese día me enteré de esas cosas que no te quieres enterar, su historial: casado y con una hija de 2 años. Fantástico -nótese mi ironía-. Quise hacer como si nada. Con esa trayectoria solo me intrigaba una cosa más, su edad. Me pidió mi teléfono, y nada se lo di, tampoco perdía nada. Me llamó esa misma noche; por vergüenza no le contesté. Me mandó un sms y quedamos la tarde siguiente.

A media mañana y me llamó. No, no quería anular el café, solo quería que supiera de su propia boca que sí, que estaba casado, que sí, que tenía una hija, y que quería conocerme. Y yo hecha un caos. Pero bueno, tampoco perdía nada. Ese día me dijo que estaba nervioso. Que yo le gustaba, mucho y que no sabía cómo abordar la situación. Ese día también descubrí que me sacaba 11 años.

Y así estuvimos meses, dándonos besos hasta cansarnos, queriéndonos y viéndonos siempre a escondidas. Supongo que pobre (ex)mujer, pero era un matrimonio destinado al fracaso, si no hubiera sido yo habría sido otra de su edad. Era una sensación tan grande (y cursi) para los dos que en tres meses ya se había enterado su mujer y lo que venia siendo media ciudad. Nos veíamos más a escondidas y aún nos queríamos más pero ninguno tenía claro que éramos. Y si en Agosto perdía mi virginidad en Diciembre me planteó la necesidad ya de dejar a su mujer. Y la dejó.

Se divorciaron, se compró una casita y montamos nuestro nidito de amor. Yo desde el primer día le dejé claro que no quería hacer de madre (ni canguro) de su hija, que en eso era en lo único que no me quería meter. Durante los primeros meses después del divorcio seguíamos viendo a escondidas (teníamos una familia que no veía muy claro esto nuestro) y así, cuatro años duró el amor hasta que decidí marcharme a vivir a Barcelona.

Enviado por LFlower.

¿TE GUSTA?  

+0 -0

Historias reales  Ligar  Parejas  

6 comentarios

COMPARTIR


Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

ÚLTIMOS POSTS

6 COMENTARIOS

  1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Como en el fondo soy una romántica impenitente, me pasaría el día entero oyendo a gente contar cómo se conocieron. Es algo que siempre le preguntan los niños a sus padres ¿no? ese “y vosotros ¿cómo os conocistéis?”. Ves parejas y te preguntas si se gustaron desde el principio. Con algunas otras lo que te preguntas es si se gustaron alguna vez, aunque ese es otro cantar. En cualquier caso, me fascinan las historias sobre cómo se construye un amor, así que esta idea tuya me parece buenísima.

    1. Infinito SiempreInfinito Siempre

      Me acabo de dar cuenta de que quizá no deberíamos haber mandado nuestra propia historia sino contar, con permiso claro, alguna anécdota que nos contaron en alguna pregunta “y vosotros ¿cómo os conocistéis?”

      He pedido permiso a mis padres para contarla.Pese a que mis padres se conocían del pueblo y se odiaban, me hace gracia como de caradura (con amor papi) fue mi padre al ir a casa de mis abuelos con un cura amigo suyo a pedir permiso y bendición para salir con mi madre! Con 15 años! Por su fama de ligón! El muy listo diría “a ver si así cuela”. Y coló. 43 años llevan juntos.

      1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

        Las historias de las personas mayores resultan también muy interesantes. Era otra época muy distinta y, además, tienen en general mucho pudor para hablar de sentimientos. Recuerdo preguntarles a los abuelos de un amigo en un entierro -yo hago esas cosas en los entierros, me ponen nerviosa y acabo entrando en conversación con gente a la que no conozco de nada y preguntándoles cosas “raras”- por qué decidieron hacerse novios. Ella me dijo: “Era un buen hombre. No bebía, era trabajador y serio”. Él me dijo: “Era una chica decente y muy de su casa”. Me quedé un poco triste porque me pareció muy frío, un motivo muy anodino para casarse, siendo que les había preguntado porque al ver cómo interactuaban me habían dado otra impresión. Luego mi amigo me dijo: “Sí, te habrán dicho lo que hayán querido pero lo cierto es que mi bisabuela contaba que andaban siempre como perros en celo y cuando nació mi padre, a los pocos meses de la boda, fue un sietemesino de los que pesan 4kg”.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >