coleccionando coletillas
Cosas que pasan

Coleccionando coletillas

Si “cariño” es la coletilla reina de mi colección, por ser utilizada en desmesura y el 99% de las veces a destiempo, “guapo” es la que le va a la par en mi categoría de “Destrozando palabras que deberían expresar sentimientos reales” y que, por lo general, suele herirme cada vez que me la sueltan.

“¿Qué te pongo, cariño?”, me pregunta ella al darse cuenta de que estaba allí, esperando. “Una barra de pan de medio”, le contesto. Aunque puede parecer un pedazo de conversación extraída durante alguna práctica sexual que haya llevado a cabo últimamente con mi supuesta pareja, he de decir para desilusión de muchas y muchos, que no. En cambio, me permitiréis que celebre que no sea así porque, una barra de pan de medio, me parece un poco excesivo y quiero seguir sentándome con absoluta normalidad. El extracto lo he rescatado de la que se produce entre la panadera y yo cada vez que voy a buscar… el pan, claro. Encuentro bastante absurdo querer pan y pedir cruasanes, pero bueno, alguien habrá que lo haga.

Antes de que alguien empiece a decirme que la panadera me trata así porque me conoce, me aprecia o me quiere, he de aclarar que nada de todo eso. Esa mujer embatada en blanco, con una cofia en el pelo, con sus guantes de látex y con su plaquita por encima de la teta izquierda con el nombre de Rosa escrito, me lo dice abiertamente desde el primer día. Y no, tampoco. Tampoco es que se deshiciera por mis huesos desde el primer momento en que me vio cruzar la puerta del local, con mi sonrisa de oreja a oreja, mi mirada penetrante, mi pelo pulcramente limpio, mi excelente vestir “casual” o mis gestos sensuales. No, nada de eso. Nada de eso… y de lo descrito sobre mí, tampoco, por supuesto. Esa mujer, que destila azúcar hasta el empalago, se lo dice a todo el que entra. ¡Menuda desilusión!

 

Y es que el “cariño”, como palabra y significado, ha perdido todo el valor, ¿sabes? Hay quien, como la panadera, que lo utiliza como coletilla en la mayoría de sus frases. Te conozca o no, te aprecie o no, le importa un comino decirlo y repetirlo hasta en una tertulia a cada uno de los tertulianos. Personalmente, “cariño”, es una palabra que no está en mi léxico y me siento muy bien así ¿sabes? Incluso me siento diferente a los demás (no sé si para bien o para mal, pero así es). Añadiría, muy personalmente, que si tuviera licencia de armas, desenfundaría de la sobaquera la Magnum 44 que compré en una tienda de artículos de caza durante una noche de pesadillas y descargaría el tambor ante cualquiera que la utiliza como el que acaba las frases con el insignificante “vale”. Y aún diría más: remataría a golpes de culata, a los que cruzan la línea roja del mal gusto y sustituyen “cariño” por “cari”. Uf, no puedo, es superior a mí ¿sabes?

“Vale” es otra de las coletillas típicas que colecciono. No sé por qué pero, desde hace algún tiempo, me he vuelto muy sensible a las repeticiones y a la tercera vez que alguien utiliza alguna, por muy fuera de lo común que sea, la clasifico y la añado a mi catálogo. Con el paso del tiempo, he conseguido tener una larga lista en la que se encuentran perlas como: el “¿entiendes?”, utilizada por gente que parece que te tome por una persona con el encefalograma plano cuando te cuentan algo; el “¿me sigues?”, coletilla de recurso fácil entre gente que cree que te distraes con el paso de una mosca con suma facilidad… aunque yo a estos, les suelo cortar contestándoles “no, no sabía que tenías Twitter”; el “tal y cual” que podría ser una especie de etcétera pero puesto en cualquier final de frase por mucho que no sea ninguna enumeración; el “no sé qué, no sé cuántos” que da a suponer que hay un montón de cosas que podrían contarte pero que no tienes la suficiente categoría como para saber tantos detalles; el “no sé”… coño, pues si no sabes ¿por qué me lo cuentas?; el “tío”, el “tronco”, el “pelotudo”, el “nen”…

Uy el “nen” (“nene” o “niño” en catalán). ¿Hay algo más despectivo que alguien añada “nen” o “nene” en cada una de sus frases cuando se dirige a ti? ¿Y cuando lo antepone en vez de substituirlo por tu nombre? Joder, qué mala educación, omítelo, quedarás mejor ¿sabes?

Si “cariño” es la coletilla reina de mi colección, por ser utilizada en desmesura y el 99% de las veces a destiempo, “guapo” es la que le va a la par en mi categoría de “Destrozando palabras que deberían expresar sentimientos reales” y que, por lo general, suele herirme cada vez que me la sueltan. Reconozco que, la primera vez que me lo dijeron, en medio de una frase aparentemente poco transcendental, me lo creí. No podía creerme que una chica deslumbrantemente bella pudiera decirme algo así y, por consiguiente, casi pierdo el conocimiento y caigo en redondo al suelo. Me pilló de sorpresa, la verdad. Por cierto, las “por consiguiente”, “mira” o “mire usted” y “por cierto”, están clasificadas en “Coletillas de vanguardia y de por medio”. Sí, ya sé, una categoría con una antítesis en la descripción pero no encontré nada mejor para definirlas. Entre ellas está una de las que me gusta (por su peculiaridad en sacarme de quicio): el “no”, que no sólo sirve para empezar sino que además, sirve para acabar. La utiliza el interlocutor que posee un pesimismo crónico. Por ejemplo: dices «“Juego de tronos” es muy buena pero también hay que reconocer que tiene un buen presupuesto» y ellos replican “nooo” —pronuncian arrastrando la palabra acompañándola de una cantinela, para luego añadir— “y está bien hecha”. Emmm ¿perdón? ¿Qué parte no entiendes de que la estructura de tus conversaciones son una constante contradicción?

¿Por dónde iba? Ah, sí. “Guapo” es una de esas palabras utilizadas como muletilla que a mí, me traen de cabeza. Me crea dudas. Cuando alguien me lo dice, de inmediato creo que es porque mi mirada es penetrante, mi pelo está pulcramente limpio, por mi excelente vestir “casual” y por mis gestos sensuales pero de repente, recuerdo que no es por nada de todo ello ya que la panadera también me llama “cariño” y no me quiere. “Guapo” me crea tantas dudas como cuando hablo con una chica mientras no deja de enredarse su pelo largo entre los dedos ¿sabes? Una vez leí que quien hace eso inconscientemente delante de ti, lejos de ser un tic, es que le atraes. Y no solo eso, sino que cuantas más vueltas le da al pelo entre sus dedos, más le gustas. ¡Falacias! Entonces ¿qué pasa con las que llevan el pelo corto y no pueden hacerlo? ¿No les atrae nadie en el mundo? Una vez, una chica con un pelo precioso, moreno y largo, se lo enredaba compulsivamente entre sus dedos. El “guapo” lo añadía en sus palabras de bienvenida, en las de despedida y alguna que otra ocasión más. Vamos, a la que podía. Me levanté de la mesa en la que estábamos tomando una copa y me fui. No pude aguantar tanto tic y tanta coletilla.

Seguro que era una chica inestable emocionalmente o algo parecido. Sí, sí… que las veo venir a cien kilómetros de distancia. En definitiva, esta es una de mis debilidades. Lo jodido de coleccionar coletillas es que, una vez que las detectas, se torna imposible seguir una conversación. Lo cual, la mayoría de las veces, es lo mejor que te puede pasar. Oigo palabras encadenadas unas con otras, nada tiene sentido, y me sumerjo en una espera interminable hasta que no se produce la siguiente repetición. Aquella vez, ante la chica que se arremolinaba el pelo entre sus dedos, me fui pero normalmente, si la distancia entre coletillas es muy larga, se me puede hacer interminable, empiezo a sudar pudiendo llegar a híperventilarme y necesitar urgentemente una bolsa de papel para recuperarme. Es que el plástico corrompe muy rápidamente el aire y luego me sienta mal ¿sabes? La gente que utiliza tantas coletillas, en realidad, es muy rara y yo las colecciono.

Foto: Alex Stoddard

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“La gente que utiliza tantas coletillas, en realidad, es muy rara y yo las colecciono.”

11 COMENTARIOS

  1. EliEli

    Yo soy española aunque ahora estoy viviendo en Colombia. Me encanta la gente de este país pero a veces se pasan de empalagosos y pueden confundirle mucho a uno con tantos abrazos, y tantos “mi amor”, “querido/a” etc…
    Lo bueno es que pasado un tiempo y después de unas cuantas desilusiones, se puede llegar a distinguir quienes lo sueltan a todo el mundo y quienes lo dicen sinceramente.
    Yo al no decir esas cosas puedo parecer un poco fría y seguramente no se me vayan a pegar nunca esas coletillas cariñosas porque no me sale natural. Pero prefiero que sea así, es que si desde el principio uno va diciendo palabras amorosas, luego ¿qué más le vas a decir a esa persona que realmente quieres?

  2. CristinaCristina

    Jajajajajaaaaaaaaa
    Genial .
    Yo personalmente ( ¿lo de “personalmente “después del “yo” no es una coletilla de mierda?) prefiero que me llamen “zorra” o “calamara” a “cariño” .
    No soporto el baboseo absurdo , en mi trabajo es muy frecuente el “bonita” y el “cielo” aunque seas fea de cojones y tengas un carácter del infierno .
    A mi sólo hay una coletilla que me encanta , me divierte mucho la gente que cuando quiere sacar un tema que no viene a cuento dice :
    “Dices tu de …..”
    Me parece de una practicidad preciosa .
    Dices tu de Magnum 44 ¿dónde te la compraste?
    Vale
    Guapo .

  3. EspoirEspoir

    Pues yo cuando digo guapo a un muchacho es porque me parece guapo, francamente. Así que no te lo tomes tan mal, hombre. Es que aún no me conoces, Josep Maria, vale, mi vida? (Esta última está en desuso total pero es de las más exageradas e hipócritas de la lengua española. Me imagino pidiéndole la vida a alguien punto seguido a su expresión, a ver cómo resuelve el tema)

  4. CasiopeaCasiopea

    Ya te leí el otro día pero no me daba tiempo a comentar y hoy releyendo casi me desternillo, ¿que no? (una de las que a mí me pone mala). Suelo usar mucho el “o algo”. Sé que es una coletilla absurda pero me sale sola, sin pensar. Me di cuenta de la absurdez gracias a un monólogo del gran Goyo Jiménez en el que la nombra como expresión absurda. Si no lo has visto, te lo recomiendo.

    La verdad que no soy mucho de usar coletillas, soy más de usar palabras por temporadas. Ahora me ha dado por el “lamentable”, he pasado por una época de llamar irónicamente “elegante” a todo lo que me parecía una memez, me encanta usar “castaña” como sinónimo de algo mal hecho (esa la he cogido de mi padre)… cosas así :) ¿sabes? :P

    Y como tú, soy detractora absoluta y hasta la extenuación de sacar de contexto palabras como cariño, amor, te quiero y demás formas de expresar sentimientos. Luego se banalizan, no significan nada y vienen los lloros. A tí te molesta que te digan guapo como quien te dice buenos días. A mí me han llegado a decir “eres la mujer de mi vida” a la semana de conocerme (para dejarme a las dos semanas). Un poquito de moderación y de comprender los significados del léxico español no les vendría mal a algunos, tampoco.

    En resumen: brillante post (y sí, quiero que signifique lo que significa) Besos!

    1. 4Colors4Colors Autor

      Vigila esas coletillas temporales que no se enquisten. Yo creo que todas empiezan así, se dicen un par de veces, luego se repiten un poco y ya no te las puedes sacar de tu léxico.

      En cuanto a lo de “eres la mujer de vida”… no te lo tomes a mal, cómo sois, eh? A lo mejor te lo dijo sinceramente ¿sabes? Aunque te dejara a las dos semanas no quiere decir que no lo seas para siempre xD

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