cinismo
Vosotros

Cinismo

Mis amigos y amigas se enamoran, se arrejuntan. Algunos se casan y tienen ya críos. Yo ya no tengo ganas de nada.

«Demasiados desengaños. Pasar de los treinta y que te hayan roto demasiadas veces el corazón. Que tenga pedacitos que nunca podrás sellar y cicatrices. Sobre las cicatrices siempre se siente menos. Mis latidos los marcan ellas. Haber roto corazones de gente a la que querías demasiadas veces. Desengaños, desenamoramientos. En definitiva: traumas, rupturas, ausencia y dolor. Mucho dolor.

Camino por la calle. Hace ya tiempo que ha llegado la primavera y la mayoría de las chicas están preciosas, con esos vestidos que anuncian que el verano ya casi está aquí. Y yo camino mirando al frente, como un animal de feria al que le han puesto parches en los laterales para que no se asuste. Me da miedo mirar. Puede que me dé miedo sentir. Puede que ya me esté imaginando cómo acabará. Y pienso, o más que pensar, siento, sí, siento que ya no soy un chaval, y que debería darme prisa, que la vida pasa rápido, y que todos acabaremos en el mismo sitio. Que me gustaría que cuando llegase ese momento pudiera volver mi vista atrás y decir que mi vida valió la pena.

Pero ya estoy pasado de vueltas de todo. No entiendo muy bien cuál es mi papel, mientras veo cómo mis amigos y amigas se enamoran, se arrejuntan. Algunos se casan y tienen ya críos. Yo ya no tengo ganas de nada. No lo sé. Es como si hubieran cortado mis alas, mis ganas de emocionarme, de vivirlo todo al máximo y sin miedo.

Pongamos un ejemplo: conoces a una chica en una fiesta de unos amigos. Luego os volvéis a ver un día tomando cervezas. Os dais el teléfono. Os enviáis unos cuantos mensajes. Bueno, ahora unos whatsapp. Volvéis a coincidir una tercera vez o ya directamente decidís quedar. Te enrollas con ella. Besa bien, está buena. Te gusta… bueno, te gusta un poco. Dependiendo de cuánto, acabarás teniendo una o más noches tórridas con ella. Y luego planes postcoitales como tomar una cerveza en una terraza al día siguiente cuando despiertes en su casa o desayunar juntos antes de ir a trabajar. Pero tú, o ella, o incluso los dos, seguiréis sin verlo claro. Es algo para pasar el rato. Y esto ya lo has hecho, ya sabes cómo va y no te produce ya esa sensación de bienestar que te generaba antes. Ya no es la conquista por la conquista. Eso ya sabes que puedes hacerlo. Ya no te emociona. Al final, la historia acaba tal y como esperabas: o bien se enfría y dejáis de veros o bien con una conversación que tiene por conclusión que esto no es lo que estáis buscando ninguno de los dos.

¿Pero es que buscamos algo? En realidad, yo creo que sí. A mí me encanta el cine de acción y de aventuras. Y siempre he sentido que vivir una historia de amor apasionado y emocionante es lo más parecido a ser el protagonista de una de ésas películas a lo que podemos aspirar el común de los mortales. Sientes que estás en una película, que tiene sus momentos de subida y de bajada, que todo es emoción e intensidad. Entonces… ¿por qué es ya tan difícil de sentir?

No entiendo qué es lo que me pasa por la cabeza. No. Me pregunto si es alguna burla de los planes divinos que están pensados para mí. Cuando me suceden cosas absurdas e ilógicas a veces levanto la vista y miro al cielo, y siento ganas de preguntar hacia allí arriba: «¿Te estás riendo de mí?». Claro, no hay respuesta. Y así pasa la vida. Creo que en algún momento hice planes. Pero ya me las sé todas. Ahora envidio esas generaciones de nuestros padres, que se enamoraban de adolescentes y crecían juntos. Yo simplemente vivo la vida, día a día, sin esperar nada de nadie. Supongo que tengo miedo. Que estoy tan harto de sufrir que ya no hay forma de que deje de protegerme inconscientemente. Es una pena, pues creo, francamente, que siempre he sido un buen novio. Cuando me enamoro siento tanta necesidad de dar, de hacer feliz a la otra persona… le doy toda mi vida, todas mis energías. Aunque suene cursi, le doy todo mi amor. Y aquí estoy, desperdiciándolo.

A veces siento que me recorre las venas, que arde y que me quiere preguntar algo como: «¿Cuándo vas a dejarme fluir otra vez?». No tengo respuesta. Creo que sigo deseando que eso ocurra, pero que tengo demasiado miedo. Que me he acomodado y que vivo en una zona de confort donde hay pocas emociones. Creo que mi cerebro ha puesto un freno de mano al que no tengo acceso y que me impide abrir esas compuertas. ¡Qué desperdicio de generosidad, de amor, de cariño, cuando seguramente existe alguna chica que esté pensando lo mismo que yo en algún sitio! Es como tener un desagüe en el alma por el que se escurren todas estas ilusiones. Quiero volver a sentir, a ilusionarme. Pero la verdad es que duele tanto cuando sufres…»

Estos son mis pensamientos mientras intento dormir la siesta. Últimamente es una sensación recurrente. No consigo dejar de pensar en ello. Y claro, mi descanso vespertino se va al carajo. Llevo dando vueltas en el sofá dos horas y he quedado dentro de una, abajo, para tomar una cerveza con un amigo. Al menos, me digo, el primer paso es admitirlo. Y después de unas cañas no me costará conciliar el sueño esta noche. ¿O no será así? Porque, en realidad, lo que descubro en estos pensamientos recurrentes no es otra cosa que la más dura verdad: estoy muerto de miedo.

Así que me he levantado del sofá, me he duchado y me he bajado al bar un rato antes de que llegue mi amigo. El camarero ya me conoce y me ha saludado con la sonrisa de siempre y me ha puesto lo de siempre. Después del segundo trago a mi caña, me he permitido la osadía de mirar a mi alrededor. Y he visto que al fondo de la barra había dos chicas hablando, una de ellas, para dirigirse a la otra, miraba en dirección a mí. Y sus ojos se han cruzado con los míos.

Antes de mis siestas llenas de reflexiones repetitivas y cansinas habría bajado la vista. Pero hoy, en lugar de eso, he mantenido su mirada y he esbozado la sonrisa más tímida de toda mi vida. No sabéis el valor que me ha supuesto hacer esto.

Y ella me ha devuelto la sonrisa.

Por algo se empieza.

_________________________________________

Enviado por: Covadonga González- Cova

Os recordamos que este texto pertenece a la sección “DÍA 1″: puedes enviar tu relato al mail dia1@intersexciones.com y podrá salir publicado.

¿TE GUSTA?  

+38 -0

Enamorarse  Miedo  Relaciones  

5 comentarios

COMPARTIR


Relatos de lectoresPor
Relatos de lectores

Relatos de los lectores del blog

ÚLTIMOS POSTS

5 COMENTARIOS

  1. Avatar de EnricEnric

    Estimada Covadonga

    Cuando he empezado a leer tu post la verdad es que no me lo podía creer… estoy en una situación tan parecida a la tuya que pensaba que alguien estaba describiendo lo que yo sentía, es esa sensación de necesitar entregarse a alguien y a la vez ser incapaz de hacerlo, que algo dentro de ti esté muriendo por salir y a la vez ese “freno de mano interior” que mencionas te impida dejar que salga.

    Creo que de la misma manera que tú, cuando he tenido pareja soy de los que dan, dan hasta no tener y cuando no tienen, buscan más para poder seguir danto y aún así… la cosa no ha funcionado, he estado en puertas de un compromiso y se ha ido al traste y ahora me doy cuenta de que también estoy muerto de miedo. Estoy muerto de miedo porque me han educado sobre la base de que cuando tratas bien a tu pareja las cosas funcionan. Sin embargo, después de 7 años de relación, me doy cuenta de que dar no es suficiente, de que dar solo es suficiente si la persona que está contigo quiere recibir y de que dar, sin más, es como poner una planta debajo de un grifo, si no tienes cuidado, tarde o temprano te quedarás sin planta. El exceso es tan malo como el defecto y cuando estás dispuesto a dar siempre, al final, el dar, pierde el punto de intimidad que hace que la persona que lo recibe se sienta especial, simplemente lo recibe igual que lo recibiría cualquier otra. No basta con dar, hay que darle a cada planta la cantidad que necesita para que se sienta única.

    Ahora estoy muerto de miedo porque pasados los treinta de repente este pensamiento, provocado por la reflexión de una amiga, ha sacudido los cimientos de lo que ya había aprendido y me encuentro perdido, deseando empezar algo que me demuestre que no estaba equivocado, que cuando quieres y cuidas de tu pareja, las cosas funcionan, pero en el fondo sospechando que la realidad es muy distinta.

    De pronto estoy aprendiendo a caminar cuando hasta hace cuatro días pensaba que ya podía correr y me da miedo caerme. Me encantaría darte un consejo, pero ahora mismo no estoy seguro de nada, así que solamente me puedo permitir el lujo de recomendarte que tengas paciencia, que si tiene que llegar, llegará y mientras tanto, disfruta y comparte todo lo que llevas dentro con aquellos con los que te apetezca compartirlo.

    1. Avatar de LlysDonLlysDon

      ENRIC, aquí la autora del relato, ¡gracias por leerlo! Como verás, está escrito en masculino (pero yo soy mujer). Me alegra de que te haya servido, como siempre, los relatos proyectan una parte de nosotros mismos y creo que esta situación la estaba viviendo entonces a mi manera, cuando escribí el relato, hace cosa de un año.
      Me ha encantado tu reflexión sobre la planta y el agua y creo que me la aplicaré a mí misma y a mi vida.
      Qué te puedo decir… la única forma de dejar de hacer este tipo de cosas y de perder el miedo es simplemente dejar de pensarlo. Yo dejé de hacerlo al irme de vacaciones y me llevé una sorpresa increíble.
      Creo que, únicamente, lo que pasa es que nos preocupamos demasiado con cómo deben ser las cosas: debemos querer dar hasta aquí, o debemos darlo todo porque eso es el amor maravilloso y desinteresado, debemos seguir superando rupturas y desengaños y fijarnos corriendo en alguien estupendo… bueno, pues no. La única clave es dejar de preocuparse por las consecuencias y simplemente relajarse. De amor no nos vamos a morir y de desamor tampoco. A ver si me aplico el cuento yo también de forma permanente.

  2. Avatar de pilarpilar

    Hola,

    Miedo y mas miedo, siempre igual, pero que podemos hacer?, yo también tengo miedo a sufrir, ya no quiero volver a llorar mas y no quiero angustiarme mas, pero quiero querer y que me quieran, tan dificil es?.

    Y el mundo esta vuelto del reves, el sexo ya no tiene importancia para casi nadie, todo el mundo esta invadido por amores de almohada, pues me niego a esos amores, frios, superficiales y egoistas. Quiero caricias y besos complices, quiero darlos y recibirlos, no quiero juegos sucios que me hagan sufrir, ilusionarme y decepcionarme, ya esta bien de tanta libertad sexual sin compromiso, es que nadie sabe querer???, es que nadie sabe respetar???, es que nos hemos vuelto tan cobardes e insensibles que somos incapaces de disfrutar deñ amor???.

    Me asusta no poder encontrar el amor porque el mundo se esta envenenando de miedo y superficialidad y ya nadie queire apostar por nadie, comprendo que es muy complicado respetar al otro, porque el respeto y la lealtad es de lo mas complicado, follar sabemos todos.

    Un saludo.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >