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Sexo

Calentar y listo (De la cocina a la cama)

Sorprendida por la reacción masculina a mi modesto proyecto culinario, decidí hacer un pequeño experimento (ya sabéis que me encantan). El jueves preparé una estupenda tortilla de patata y volví a colgar foto en las redes sociales.

Según Richard Wrangham, un conocido primatólogo de la Universidad de Harvard, cocinar los alimentos fue uno de los hitos decisivos en la evolución humana, hasta el punto de dar origen a la especie que somos hoy. Para este científico, cocinar gracias al manejo del fuego resultó ser más importante que pasar de ser herbívoros a carnívoros. En su libro Los aborígenes: la cocina en la evolución humana, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga apuntaba que comer carne permitió una reducción del intestino, en aquel momento el órgano del cuerpo que más energía consumía, y que este ahorro pudo aprovecharlo otro órgano, el cerebro, para expandirse y evolucionar. Wrangham va más allá y asegura (simplificando el argumento) que fue la cocina lo que nos hizo humanos.

Wrangham sitúa las primeras recetas de cocina (si es que a asar trozos de carne se le puede llamar receta, claro) en hace alrededor de dos millones de años, en la especie Homo erectus. Yo, que son tan hábil entre fogones como uno de aquellos antepasados nuestros, no he tardado dos millones de años en coger una sartén pero sí han tenido que pasar tranquilamente 29 años para que, en la tarde del miércoles pasado, se me cruzaran los cables y me diera por hacer un bizcocho. De chocolate, para más señas. Para ser la primera vez que me ponía con algo más complicado que cocer pasta el resultado no me quedó nada mal de modo que, toda pagada de mí misma, colgué en mis redes sociales una foto del bizcocho. A los diez minutos tenía cuatro privados en Twitter de chicos con los que alguna vez he tonteado un poco (pero poco), doce menciones y una proposición de matrimonio.

Sorprendida por la reacción masculina a mi modesto proyecto culinario, decidí hacer un pequeño experimento (ya sabéis que me encantan). El jueves preparé una estupenda tortilla de patata y volví a colgar foto en las redes sociales. Uno de los cuatro chicos de los privados del día anterior, Óscar, me escribió al whatsapp para alabar mis dotes en la cocina (cómo se nota que me conoce más bien poco) e insinuar lo bien que estaría probar mis tortillas. Los otros tres dieron de nuevo señales de vida vía Twitter. Así que el viernes hice una hornada de galletas de calabaza, como parte de mi experimento. Las fotos del proceso en Twitter e Instagram me valieron una invitación a una copa esa misma noche de Sergio, un arquitecto al que conocí hacía unos meses y que parecía apuntar maneras de rollo hasta que decidió dejar de quedar conmigo sin explicación, y una invitación a una tarde de exposición y merienda de Óscar.

En lugar de quedar con Sergio el viernes por la noche, llamé a mis amigas. Tenía media tortilla, más de medio bizcocho y casi un kilo de galletas de calabaza y algo tendría que hacer con ellas. A Sergio le dije que mejor quedábamos el sábado. Cuando les conté mi éxito culinario, ni siquiera se sorprendieron. “Tía, a los hombres les encanta que sepamos cocinar. Es así. No sé si será por eso que dicen de que se les conquista por el estómago, pero les gusta” sentenció Sara. Que a muchos hombres les gusta que cocines para ellos es un hecho. A Iván le encantaba que hiciera tortilla o pollo asado (mis platos estrella) y a mi ligue pre-semanasantero de este año le conquisté con la mencionada tortilla, aunque la conquista me durase un fin de semana. Lo que es nuevo para mí es que cocinar sea una forma de ligar. ¿A ver si va a tener razón mi abuela cuando me dice que, mientras no aprenda, no me ve casadera? Si por la cocina llegamos a ser humanos… ¿por la cocina nos volvemos las mujeres más apetecibles para el sexo opuesto?

A mí me gustan los hombres que cocinan. En realidad me gustan los hombres que hagan prácticamente cualquier cosa con las manos. Me da morbo. Pero que cocinen es algo que me chifla. Hasta ahora todos mis rolletes habían aceptado muy bien que a mí lo de meterme en la cocina para algo no relacionado con el sexo me dé pereza. Sin embargo, a la vista del éxito de mi experimento me pregunto si habrá llegado el momento de apuntarme a un curso de cocina o, al menos, tragarme una vez al día alguno de esos espantosos programas en los que el cocinero de turno te enseña a guisar un plato impronunciable trufado de chascarrillos.

Si las mujeres (en teoría y no todas, claro, otro día hablaremos largo y tendido de esto) pedimos a los hombres que nos follen el cerebro… ¿tendremos que follarles a ellos a cambio el estómago?

Sergio me sacó de dudas el sábado. Como no quiero nada con él (si desapareció una vez ¿por qué no iba a hacerlo una segunda?) le pregunté a bocajarro qué le había motivado a proponerme una cita con tanta premura. Fue muy sincero. Me dijo que, al verme cocinar me había percibido como una mujer mucho más sensible y femenina de lo que le había parecido en un primer momento. A mí me gusta ser sensible y femenina. Lo que no me gustó ya tanto fue la implicación de sentir que, antes de ponerme el delantal, me había percibido como un camionero. Aún a riesgo de recibir otra respuesta que no me gustara, el domingo también se lo pregunté a Óscar. Su respuesta, aunque me dejó algo perpleja, me gustó más. Para Óscar, el hecho de cocinar y mostrar ese lado de mí le resultó muy dulce y me vio como una chica mucho más accesible. Me confesó que llevaba tiempo queriendo quedar conmigo pero que le parecía una persona muy seria, alguien con quien no iba a tener nada en común. Pero fue ver el bizcocho y oye, pensó ¡qué mona! Y se ve que le salió la vena protectora, o culinaria, o algo y se decidió a escribirme. Me pareció interesante.

En una sociedad en la que vivimos como hace dos millones de años vivían los homo erectus, regidos en la mayoría de los casos por la ley del más fuerte, en la que acechan todo tipo de depredadores de día y de noche, igual que en la extensa sabana africana en la que evolucionaron nuestros antepasados, y en la que sobrevivir supone, en muchas ocasiones, comer carne cruda (ya me entendéis), ¿necesitamos dulcificar nuestra imagen a base de recetas de cocina? ¿Será que, en lugar de buscar que nos conquisten por el estómago centrándonos en la comida en sí, lo que buscamos es el gesto de amor que supone cocinar para otra persona, sabiendo el trabajo que eso conlleva? Y lo que es más importante ¿ayuda realmente a ligar saber cocinar? Para la última pregunta no tengo respuesta, pero os diré que me he comprado un par de libros que me ha recomendado mi hermano (buen cocinero donde los haya)… y que he vuelto a quedar con Óscar el miércoles.

Y vosotros… ¿Qué opináis? ¿Qué significa para vosotros que vuestra pareja os prepare un menú especial? ¿Es importante? Chicos ¿veis más atractiva a una mujer si sabe cocinar? Chicas ¿es importante para vosotras que ellos sepan hacerlo? Ese interés por las mujeres que cocinan… ¿es una reminiscencia de la educación antigua en la que a la mujer se la enseñaba a ser una buena esposa o va simplemente en gustos?

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21 comentarios

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“Si pedimos a los hombres que nos follen el cerebro... ¿tendremos que follarles a ellos el estómago?”

21 COMENTARIOS

  1. Avatar de LauraLaura

    En mi caso siempre he sido una cocinillas. Eso de la resposteria y los fogones es algo que simplemente me chifla. Prácticamente todos mis ligues han intentado que les cocinara. y a mi, sin embargo, cocinarles me parece cuanto menos, rebajarme. Me explico. A mi me gusta cocinar, y lo hago con cariño, pero un tio que en cuanto se entera de ello me quiere meter en la cocina… ¿qué es lo que me queda? Finalmente se creen que eres su madre e incluso se permiten el lujo de sugerir platos.

    Yo por lo tanto cambié, sigo siendo cocinitas, pero para mis amigos y para mi. Ellos tienen dos opciones, o me cocinan, o nos tomamos una copa. El delantal para otra.

  2. CristinaCristina

    Jjjjaaaaaaa
    Me encanta el experimento .
    ¡Mucho corsé con las tetas en bandeja y lo que les pone es un delantal de florecitas!
    No.
    Yo creo que en ambos sexos el que el otro cocine indica muchas cosas
    Y son todas esas cosas las que hacen que muramos, porque a mi que un tío compré verdura me parece lo más excitante del mundo , pero si luego pone la mesa , te prepara un Wok y pone un lavavajillas , no lo suelto jamás .
    Me parece EL HOMBRE .
    Es la parte “me va a cuidar y alimentar mientras yo leo ”
    Ellos también tienen esa prestación .

  3. Alena KHAlena KH

    Odio cocinar. No, no, en serio, lo odio. No es que no me guste, o me dé pereza. No. LO ODIO con toda mi alma y con todo lo demás con lo que se puede odiarlo.

    Sé cocinar. No muy bien, pero sí ser hacer cosas. Pero nunca lo digo. Es más, siempre he dicho que el mejor novio es el cocinero y el huérfano ;)

    Así que por supuesto que me encantan los hombres que cocinan. No creo que estamos obligadas follarles el estómago para que nos follen el cerebro. Ya les follo yo el cerebro y que se ocupen de mi tan odiada cocina.

  4. monsieur le sixmonsieur le six

    Espero ansiosamente el comentario de Ronronia a este artículo; seguro que podemos descubrir aspectos desconocidos de la evolución del Ser Humano desde los neandertales :)

    Por mi parte, no le doy mucha importancia a que una mujer sepa cocinar o no. Se da la circunstancia de que tanto mi chica como yo nos apañamos bien y nos gusta, y creo que es algo positivo; pero si resultase que ella no supiera y yo sí, pues no pasaría nada, ya cocinaría yo.

    Tampoco lo encuentro especialmente erótico, aunque evidentemente lo disfruto, pero a la hora de comer. No lo relaciono con el sexo.

    1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

      Cuanta presión, madre. :-)

      Supongo que sí hay algo atávico en el gusto en que te den de comer y también en el de dar de comer a quien quieres, pero no tengo mucho que añadir al principio del post de Casiopea, que está realmente bien y me recuerda mucho a esta charla en TED, de Heribert Watzke, que empieza hablando precisamente de eso, de cómo cocinar la comida perimitió que disminuyéramos los recursos empleados en digerir y los reasignáramos a hacer un cerebro más grande.

  5. Infinito SiempreInfinito Siempre

    Considero que ya no es vital ser “la perfecta ama de casa” para que te vaya bien con el sexo opuesto. Que atrae, no lo niego. A mí me atrae de un hombre que sea autosuficiente y que no haya tenido que espabilarse por superviviencia, sino que lo lleve bien dentro. Y eso se nota cuando cocina para ti, lo hace con ganas, de forma segura y la seguridad es sexy y sensual. Así que imagino que si te desenvuelves bien en tu casa, a ellos les tiene que gustar. Y viceversa.

    Hombres (y mujeres) que cuando te ven “apañá/apañao” ganas puntos porque imaginan que no van a tener que dar un palo al agua si surge un futuro común… imagino que los habrá. Ahí queda que cada cual se lo permita o no.

  6. Barbara GonzalezBarbara Gonzalez

    Jajajaj que de acuerdo con Alena …el mejor novio cocinero y huérfano…así np compara tu comida a la de su madre XD A mi no me disgusta cocinar pero se necesita demasiado tiempo que libre que se va en comer en 30m y después encima hay que limpiar….bufff Pero hija de una chef llevo la cruz encima de la pregunta tu cocinaras genial no?

  7. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Pues claro que se conquista cocinando, a mí mira que me han conquistado veces así. Supongo que se puede generalizar y decir que no sóo cocinando sino en general mimando, cuidando y preocupándote de hacerle la vida más fácil y agradable al otro.

    Así que no me sorprende que a un hombre -o a una mujer- le agrade y le tire que la persona con la que esté empezando a salir le cocine pero sí me ha sorprendido más que cuando les preguntaras, más que un aprecio por el detalle que tenías, manifestaran una cierta relajación al conseguirte ver como una mujer más “femenina y dulce”, más accesible dices también. Eso sí me ha llamado la atención.

    Personalmente, mi idea de la cocina es hacer ensaladas, sopas básicas, verdura y pescado al vapor, huevos duros y carne a la plancha. De hecho, cuando reformé la mía para quitarle las baldosas psicodelia de los 60 y los electrodomésticos de Cuéntame, decidí no poner horno al darme cuenta de que no lo había usado nunca desde que compré la casa. La gente se echaba las manos a la cabeza cuando se lo contaba pero lo cierto es que nunca lo he echado de menos. Mi espartana idea de la cocina es, afortunadamente, compartida con mi marido que es en realidad quien cocina en casa y quien se encarga de decidir qué compramos cuando vamos al supermercado porque sabe qué tenemos, qué falta y qué menú tiene pensado para los siguientes días.

      1. CristinaCristina

        ¡A mi me chiiiiiiiiifla cocinar!
        Pero no como una obligación rutinaria que además no lo hago , sino para experimentar , jugar , descubrir y disfrutar ….
        Y si alguien hace eso para mi ……..
        ¿Comer os gusta , noooooo?
        ¡A ver si voy a estar comentando en un blog de tipas raras !
        :D DDD

  8. EspoirEspoir

    Muy de acuerdo con Infinito. A la gente, como mínimo a la gente que vale la pena, lo que le gusta es que el otro sea autosuficiente y si encima es capaz de cosas agradables, pues bingo. Eso sirve desde saber cocinar hasta coserse un vestido -sin deslizarse por el malenismo, eso sí.

    A mí me gusta cocinar y creo que lo hago bastante bien, pero no lo utilizo como arma de seducción. Me resulta machista y me costaría respetar a un tío que se vende por un cocido. Puestos a impresionar, cosa que por cierto cada vez me interesa menos, prefiero pagar una buena cena al momento Betty Draper de delantal y tacones.

    Lo que es muy triste es cuando alguien te asegura ser un cocinero cósmico y cuando te sientas a la mesa te ríes por no llorar de la bazofia que hay en el plato. Ese fue uno de los momentos más tristes de mi última relación. Porque una cosa sí que tengo clara: nunca te fíes de alguien que no distingue un bistec de un filete.

  9. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    Yo no soy ningun chef, pero me gusta cocinar. Me encanta tener mil cachivaches para cocinar cosas raras y nuevas y, por ejemplo, mis cuchillos mi tabla de cortar son MIS cuchillos y MI tabla…elegidos especialmente para cortar, pelar, picar como me gusta…y se han mudado conmigo con cada cambio de pais.

    Paradógicamente, siempre he cocinado para mis parejas, porque cuando estoy soltero, cocino para mi y para el perro, nada mas (porque en piso de soltero siempre hay sobras), y a ambos con unos macarrones sin queso o un arroz con salchichas nos basta para sonreir satisfechos.

    Recuerdo que tras la ruptura con mi ultima pareja estable, vi esta composicion con una foto de Chema Madoz:

      1. EspoirEspoir

        Pues a mí me parece super triste… Tanto si proviene de un hombre como de una mujer. Cocinar y comer bien es amarse, es el equivalente a una buena paja, algo necesario, vital y para ir bien obligatoriamente diario

  10. Avatar de Anita Patata Frita

    Fan del esperimento a muerte y sus resultados jajaja ¡qué fuerte! Nunca lo habría pensado. A mi me flipa que sepan cocinar, me apasiona, adoro que entiendan de recetas… Y el mío no sabe ni freir un puñetero huevo ¬¬ debo de ser masoca, ahora que también me gustan las personas de “buen” comer y eso no le falta jajaja.

  11. fvendrellfvendrell

    Muy buen post Casiopea. Pronto ganarás a la jefa jajaja

    Cuando buscamos una pareja estable nos fijamos en detalles que no tienen que ver con el sexo. En términos generales, y aunque nos cueste reconocerlo, buscamos que la pareja NOS HAGA LA VIDA MÁS FÁCIL.Y esto no depende de ser chicho o chica. Comemos todos los días, alguien apañado en la cocina nos simplifica la vida a diario.

    El experimento me ha parecido genial, y el resultado un poco sorprendente. Como buena científica en ciernes lo replicaste para comprobar que el resultado era consistente y no sujeto a sesgos ;)
    Igualmente hay un factor que quizás no tiene que ver con la cocina en si. A veces hay que dar excusas para empezar una conversación, y para eso no hay nada mejor que el tiempo o un pastel jajaja

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