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Relaciones

Cadena de Mejoras: Tu relación de pareja como una Lean Startup

Soy de los creen que esa frase "las personas no cambian" no es cierta. Las personas no cambian cuando no hay voluntad ni madurez o existe mucho egoísmo.

Escribir sobre Lean o Lean Startup no tendría ninguna novedad en un blog de emprendimiento o de marketing porque, aunque esta filosofía de hacer negocios es relativamente nueva, en pocos años se ha convertido en un estándar muy difundido.

Sin embargo, hacerlo aquí en Intersexciones tiene su gracia (o al menos me divierte). Este experimento va de extrapolar, espero que con algo de sentido, el Lean al mundo de la relaciones de pareja.

Este post tratará de explicar brevemente qué es el Lean. Luego justificar por qué creo que es aplicable a las relaciones y, finalmente, exponer casos de aplicación en cuatro momentos distintos de las relaciones: el antes, el inicio, el desarrollo y la separación.

[De antemano me disculpo porque este post será una parrafada de las mías.]

LEAN STARTUP: Introducción contextual

Explicado de manera sencilla (también con mucha libertad) Lean es una marco metódico que te permite el desarrollar ideas de negocio (o cambios en negocios existentes) para que se conviertan en proyectos o empresas exitosas, minimizando el riesgo, en el menor tiempo posible y con máxima optimización de recursos; sorteando las dificultades de entornos muy competidos y de alta incertidumbre; desarrollando tu producto o servicio a partir de distintas etapas de testeo (pruebas y validación); y aplicando mejoras constantes a partir de los aprendizajes obtenidos. Todo esto te permite descubrir quién es y qué quiere tu mercado y descubrir también cómo será tu producto, haciendo posible crear negocio y valor desde el inicio, mientras desarrollas el producto y sin necesidad de esperar a que sea perfecto.

Dicho más simple: se trata de lanzar tu proyecto lo antes posible, ponerlo en manos de tu cliente, aprender de ti mismo y aprender de las opiniones del consumidor, para así mejorar constantemente hasta que logras desarrollar un gran producto que hace feliz a quién lo usa. Y no acaba allí, siempre sigues aprendiendo y mejorando, a la vez que ganas dinero.

Me detengo aquí, y nos os aburriré con más tecnicismos. Pero os dejo un video corto que se explica mejor que yo (lamentablemente en inglés y sin subtítulos).

JUSTIFICACIÓN: ¿Por qué creo que el Lean es aplicable a las relaciones?

Para empezar, porque no somos perfectos y mucho menos ante los ojos de los demás. En segundo lugar, al principio, durante y al final de una relación vivimos mucha incertidumbre y alta competencia. Tercero, mantener una relación viva y funcionando sanamente requiere dedicación diaria, requiere de mucha comunicación, de mucha interpretación, de mucho trabajo, de muchas acciones y gestos de voluntad.

Soy de los creen que esa frase “las personas no cambian” no es cierta. Las personas no cambian cuando no hay voluntad ni madurez o existe mucho egoísmo. Pero la naturaleza humana es adaptarse para evolucionar y, tanto adaptarse como evolucionar, son sinónimos de crecimiento y de cambio.

Una persona que no cambie no sería de esta especie. (También puedes cambiar para mal, como Walter White en “Breaking Bad”, pero eso es otra historia y este post no tratará los cambios destructivos).

Las empresas, identifican un problema y lanzan al mundo una solución, que con suerte será la mejor solución para el público meta o para un grupo muy específico de ese mercado.

Empezar, mantener o finalizar una relación presenta una serie de problemas y retos que debemos resolver.

EL ANTES: Cuando conocemos a la persona:

Supongamos que conoces a esa chica (o chico) que te hace suspirar y que roba tus pensamientos desde que despiertas hasta que te vas a dormir. Incluso le sueñas y sientes que puede ser lo que tanto buscabas.

Es un momento de gran incertidumbre porque no sabes si le gustas en la misma medida, no sabes qué circunstancias trae con su vida, no sabes si es de verdad como le ves, no sabes si seguirá gustándote el día de mañana. No sabes nada de nada, ni de ella ni de ti mismo.

También es un momento de mucha competencia (suponiendo que tú o ella seáis medianamente atractivos y con una personalidad mínimamente empática). Hay competencia porque existirán otras niñas en tu short list (imaginario) y porque lo propio sucede en el radar de ella.

Incluso sin naves en el radar, la calle está llena de gente (medianamente atractiva y medianamente empática) y la competencia es brutal.

El problema aquí es identificar si lo que ofreces gusta a un consumidor que todavía no conoces. Más complejo aún, hay que validar que ese consumidor te genera rentabilidad (emocional).

En esta etapa el producto eres tú. Crees que ella es el cliente adecuado y tratas de venderte con tu mejor mejor camisa. Estos primeros inputs llevan más o menos tiempo. Pero café tras café, cena tras cena, cine tras cine, polvo tras polvo (si tienes suerte) aprendes de ella y aprendes de ti mismo.

Aprendes si ella te gusta de verdad. Aprendes las cosas que más te gustan de ella e identificas otras que no tanto. Aprendes sus códigos de lenguaje. Aprendes su sentido del humor. Pero lo más importante es lo que aprendes de ti mismo. Aprendes qué estás dispuesto adaptar de tu ser para lograr la mejor y más natural compatibilidad con ella. Cita tras cita tú cambias con pequeñas mejoras, cita tras cita ella cambia también.

Si todo sale bien, sigues en el negocio y es momento de crecer (escalar).

EL PRINCIPIO: Cuando la relación pasa al siguiente nivel:

Vale, tus primeras unidades de producto han sido probadas por el consumidor, ya sabes qué cosas son mejorables y has recibido la primera inyección de capital inversor que te permite crecer. Es decir, ella parece tan feliz como tú.

En el mejor de los casos todo fluye de manera natural pero aún así hay mucha tela que cortar.

Al menos, hay algo que siempre será cierto: aunque te guste mucho, ella es alguien a quien no conoces del todo bien. Otra verdad es que seguramente ese prospecto ideal está teniendo las mismas dudas sobre ti.

En resumidas cuentas, sientas lo que sientas, con la intensidad que sea, tiendes a preguntarte: “¿Y si me equivoco?”

El problema a resolver es: “¿De verdad quiero pasar al siguiente nivel con esta persona? ¿Me quiero comprometer? ¿Me quiero comprometer con ella? ¿Ella quiere ir en serio conmigo?”.

Gozas de un mejor posicionamiento que antes (semana tras semana has mejorado el producto) pero sigues viviendo en un entorno de incertidumbre. La buena noticia es que la competencia es menos salvaje que antes.

El reto es construir las bases de la relación. El reto es llegar al mutuo acuerdo de querer hacer una vida juntos. Muchos factores internos (sueños, valores, ideales, personalidad) y externos (trabajo, familia, amigos) tienen que estar alineados para que esto suceda.

Reitero. El producto ya no eres tú sólo. El producto sois los dos, plegats (como dicen en catalán). El proceso de mejoras en esta fase se centra en la creación de un lazo emocional sólido. En prometer un mundo mejor y que te crean (y tú le creas a ella). Es crear confianza. Lo que vendes (y te venden) es confianza, aceptar la promesa de un mejor mañana.

El testeo de esta fase es validar que existen valores compartidos y metas comunes. Es probar que la convivencia es posible. Y es hacer los primeros cambios estructurales realmente importantes sobre ti mismo, con el objetivo de adaptarte, no a una persona, sino a una relación en la que tienes Fe.

EL DESARROLLO: La convivencia a largo plazo:

Te has lanzado a la piscina con ella. Tenéis un proyecto común. Sois socios en lo que llaman vida y crecéis juntos. Las aguas bajan y la pasión decrece. El día a día y lo cotidiano destaca sobre lo extraordinario.

En el caso de una empresa sería mantener la relación con su cliente o dicho de otra forma, retenerle. Las tendencias económicas más rompedoras consideran que el consumidor ya no es un simple cliente pasivo sino que, en su rol activo, es parte del producto porque es quien, en definitiva, lo utiliza y lo mantiene vivo. El otrora cliente ahora es tu socio.


En tu relación esta etapa se basa sobre la experiencia de uso, en el control de calidad y atención post venta, en la satisfacción y en los ciclos de vida de producto. Es decir, en hacer que la vida en pareja sea maravillosa.


Aprendes del día a día y juntos vais mejorando vuestro producto (la relación). También debes ser capaz de saber cuándo hay que reinventarlo todo.


- La experiencia de uso
es hacer del día a día una vivencia fácil e interesante (y no ser un coñazo de persona en casa).

- El control de calidad y atención post venta
es cuidar de los detalles (escuchar, tolerar, cambiar, no engordar, probar nuevas posiciones en la cama).

- La satisfacción
es tan simple como hacer lo que prometes o has prometido. Mantener la confianza.

- Los ciclos de vida del producto
significa la reinvención de la relación. Se trata de crecer como individuos a la vez que crece la relación en sí misma. Ejemplos directos pueden ser: irse a vivir juntos, casarse, tener hijos, mudarse a una casa más grande, emigrar, etc.

Hacer esto de manera exitosa es el equivalente a salir a bolsa, hacer de tu negocio local una corporación con presencia global y mantener los ingresos y ganancias.

Pero aun siendo exitoso, saliendo en las portadas de las revistas de emprendedores y siento el Mark Zuckerberg del momento, vivimos en un mundo donde la incertidumbre sigue siendo inmensa y las cosas cambian demasiado rápido. La suma de pequeños errores en una relación de pareja se convierten en catástrofes y el mercado sigue siendo competitivo. Cosas como “¿Por qué me voy a conformar a seguir con él (o con ella) si ya no siento satisfacción ni confianza? El mundo está lleno de gente valiosa y, aun sin gente, siempre puedo desarrollarme como individuo y alcanzar la felicidad estado sola” son frases que permiten que las decisiones de separación se tomen hoy más rápido que en generaciones anteriores.

O te reinventas o mueres. O cumples con mantener el mejor producto posible o no retienes a tu relación ni retienes a tu felicidad. O lo haces o estás “out of the market”.

52% de las 500 empresas más exitosas del mundo en el año 2000 ya no existen o no aparecen en ese listado. Y eso pasa por una simple razón: no saber adaptarte y crecer con tu mercado. Más triste aún es que sabemos que en 10 años más del 90% de los emprendimientos nuevos no existirán. Llámale “sepación”, llámale “divorcio”, llámale “kaput”.

LA SEPARACIÓN: muerte y resurrección

La incertidumbre es más feroz que en cualquier otra de las etapas. Todo se ha derrumbado. Careces de autoconfianza. Careces de confianza en los demás. Sabes mucho pero a la vez no sabes nada de nada. Estás desmotivado y sin motivación el futuro se oscurece.

El producto ya no es la relación. El producto vuelves a ser tú solo. Un producto obligado a reinventarse y empezar a construir mercado desde cero. Empiezas de nuevo.

Desde el punto de vista de la competencia es aún peor. Hay varios escenarios que explican esta idea:



- Si te han dejado por alguien y, tú aún tienes esperanzas, lo tienes crudo porque ese alguien satisface donde tu producto falla.


- Si la ruptura es por otra razón, compites contra ti mismo porque posiblemente tu producto sea defectuoso en más de un aspecto, y reconstruirte como persona para emprender nuevos retos lleva tiempo.


- En consonancia con lo anterior, tener un producto defectuoso no te hace apetecible para nuevos mercados y sabes que, aún engañándoles al principio, mientras sigan las fallas, tarde o temprano nuevos consumidores se darán cuenta de ello.

Desde una perspectiva Lean, el producto eres tú, y tienes que empezar a rediseñar y empezar a testear. Probar, medir, validar, aprender y hacer mejoras. Una vez y otra vez. Y otra vez. Y otra, porque sea con el fin que sea (recuperarle a ella o encontrar a una nueva ella) tu misión en esta etapa es construir la mejor relación posible contigo mismo.

La nota positiva es que si bien la riqueza hoy no la acumulan las misma marcas que hace 10 o 20 años, si lo hacen las mismas personas (o tipo de personas), lo cual significa que si lo hiciste una vez, es muy probable que tengas éxito de nuevo. Pero eso sí, aprende, mejora y reinvéntate.

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