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Buscar una pulga puede ser sexy

Si un día te da por buscarte una pulga en medio de un parque en el que se pasean los caniches reales con sus rizos perfectos y sus pompones en las piernas, te sientas en medio y la buscas.

La buena ortografía es sexy. “Reading is sexy”. El pelo largo es sexy. Europa es sexy. Hasta en mi barrio hay tres locales situados prácticamente en la misma calle: “Sexy Wine”, “Sexy Books” y una peluquería canina, “Sexy Hair”. Porque, incluso, si eres una perra, hoy en día estás prácticamente obligada a ser una perra sexy. Faltaría más.

Todo mi entorno (el cercano y no tanto) vive para morir más sexy. Vive para dejar una huella. Para que, una vez la palmen, la gente los recordase como alguien que poseía la atracción innata. No se preocupan por ser buenas personas, (ya se sabe que muertas todas lo son ¿para qué esforzarse entonces?), sino por ser atractivos e inolvidables. Únicos e irreemplazables.

Casi todas las mujeres que conozco quieren ser sexys. La gran mayoría. Con más o menos intensidad, siendo o no la prioridad de sus vidas, pero todas- un noventa y cinco por ciento- intentan serlo. Sus fotos, sus gestos, su forma de comportarse, su manera de vestir, su maquillaje, – todo forma parte de la atracción de la que tienen que darse cuenta la gente a su alrededor. Y sólo unas cuantas consiguen serlo. ¿Cómo lo hacen?

Las dos personas más atractivas que conozco tienen de todo menos belleza típica. No quiero entrar en los tópicos- aunque ciertos- sobre las imperfecciones que nos perfeccionan. A esas alturas lo tenemos más claro que nunca. No todos los imperfectos son sexys, no todos los sexys son imperfectos, ni tampoco todos los simpáticos son atractivos, ni todos los atractivos son simpáticos.

Victoria. Una de mis conocidas. Tiene caderas anchas y labios finos. Tiene esa cara que, si te fijas, no tiene nada de especial y a la vez lo tiene todo. Victoria es una de esas mujeres que, parece, pasarían desapercibidas. Sin embargo, todos se fijan en ella. A veces lleva vestidos escotados. Otras no. A veces sube en un tacón alto. A veces no. A veces se tiñe el pelo de un color favorecedor. Otras veces no. A veces se maquilla. Otras no. A veces te sorprende con ir a un concierto de un grupo que nadie conoce y te la imaginas sentada sola en una sala enorme delante de un grupo que toca sólo para ella. Otras veces no entiendes cómo le puede gustar alguien tan horrible como Marc Anthony, y ahí la ves, cantando con un acento latino sus canciones cutres. A veces lee a Carver, otras a Keyes. Y lo hace con el mismo entusiasmo.

Otra es María, una rubia con ojos azules. Bajita y pechugona. Pero bastante neutra, a pesar de que la descripción indique lo contrario. Me explico: María es rubia, pero no mucho. Tiene ojos azules, pero el azul de sus ojos no es nada especial. Por si fuese poco, ni es bajita del todo, pero tampoco alta. Y tiene pecho que en sí es bastante grande pero, teniendo en cuenta que toda ella es voluptuosa, ni siquiera el pecho prominente se le ve como tal. María es una de esas personas que si un día comete un crimen, nadie sabrá describirla porque, para ser sinceros, no destaca. Físicamente María es gris: tiene pelo de color rubio gris y sus ojos son grisáceos. Sin embargo cuando María lanza una de sus sonrisas y suelta una de esas cosas que sólo ella sabe soltar, los demás se enamoran.

Tanto María como Victoria siempre están rodeadas de hombres y de mujeres. Los primeros las adoran. Las últimas sueñan ser como ellas y además no las odian por ello.

Cosas más “raras” he visto.

También conozco a mujeres guapísimas que no despiertan nada, a mujeres guapísimas que sí te dejan boquiabierta por la luz que desprenden, a mujeres guapísimas que parecen feas por ser como son y, por qué no, a mujeres normalitas y hasta tirando a feas con las mismas características.

Pero lo que os he querido trasmitir no es el éxito social que se puede tener por poseer de mejor o peor cara, pecho, ojos e, incluso, carácter y sentido de humor. Se puede ser maravillosa, extremadamente simpática, guapa, comprensiva e inteligente, pero no significa que seas sexy. Por mucho que leer sea sexy, que tener el pelo largo sea sexy, que ser europea sea sexy, y a pesar de que comprar vinos, libros o cortar el pelo a tu mascota en un local que contenga la palabra “sexy” sea sexy, eso no vale. No. A pesar de que lo intentes, no vas a ser más sexy.

La diferencia de María y Victoria del resto de las mujeres que conozco consiste en que a ellas les importa un bledo la impresión que provocan en los demás. No tienen una sonrisa ensayada, ni cuatro bromas aprendidas para seducir a la multitud. Les da igual escuchar la música cutre o parecer ridículas por no saber la capital de Zimbabwe. A veces fallan en lo elemental. ¿Y qué? Hay días en los que están de tal mal humor que no las aguantaría ni Dalai Lama. Hay días en los que tienen el rimmel corrido y pelo por lavar. Hay días en los que se les olvida depilarse y visten ropa incombinable. Pror aún y así todos me dicen que no sólo son atractivas, sino que son sexys. Son deseables.

Mira tú por donde.

El secreto está en su espontaneidad y su falta de ganas de ser alguien que es sexy. Que se supone que es sexy.  Y, sobre todo, no se dan cuenta de las reacciones que provocan. Porque la mujer más sexy es la que no tiene ni idea de que lo es.

Una mujer sexy es la que no tiene el moño “a lo Audrey” ni rizos “a lo Marilyn”. Es una mujer que vive la seducción de una manera natural y que no se preocupa de conquistar a nadie. Es una mujer que el único papel que conoce es el de váter, y la única estrategia que ha aprendido es la de jugar al Monopoly.

Esas mujeres, esas pocas mujeres, son las auténticas. Mujeres que no tienen ningún reparo en ser mujer con todas la letras, sin preocuparse demasiado a qué tipo de mujeres pertenecen.

Dicen que la buena ortografía es sexy. Que “Reading is sexy”. Que el pelo largo es sexy. Que Europa es sexy. En mi barrio hay tres locales siruados prácticamente en la misma calle: “Sexy Wine”, “Sexy Books” y una peluquería canina, “Sexy Hair”. Pero hay una cosa que se nos olvida: que incluso si eres una perra, te tiene que traer “al pairo” la impresión que les estás dando a los demás de tu especie. Y si un día te da por buscarte una pulga en medio de un parque en el que se pasean los caniches reales con sus rizos perfectos y sus pompones en las piernas, te sientas en medio y la buscas. Porque la jodida te está picando.

Y no, no vale intentar ser lo contrario de lo que eres. No vale dejar de preocuparte artificialmente, tras leer este post, para parecer que estás despreocupada. O lo estás, o no.

Y tú, ¿eres sexy? (pegunta con trampa).

¿TE GUSTA?  

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13 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“La mujer más sexy es la que no tiene ni idea de que lo es.”

13 COMENTARIOS

  1. CristinaCristina

    Jajajaaaa
    incluso hay mujeres espontáneas y que les trae al pairo ser sexys que tampoco lo son .
    Ser sexy pasa por gustarte tu y no darle demasiada importancia , por reírte de todo y de ti , la primera .
    Por minimizar el efecto que produces en los hombres , por no ser nada dramática y por ser independiente ,salvaje , lista y valiente .
    Lo se porque soy una ex sexy .
    Con pecas y normalita pero sexy total jajajaaaaaaaajjjjaaaaaaajajajaaaaa
    Ahora , es un relax brutal dejar de serlo , en esta etapa invisible da un poco de tristeza llevar plumífero transparente pero es comodiiiiiiiísimo .
    Me ha hecho mucha gracia el post .
    Tu eres sexy .

  2. Avatar de Lorena Prieto Riveraanonymous

    Ser sexy también significa no faltar al respeto con comentarios tipo “alguien tan horrible” a cierto reconocido cantante de salsa. Y no soy fan, solo que no encuentro apropiado esos comentarios en un tema que nada tiene que ver. Que no te guste la salsa no significa que no haya que respetarla.

  3. EspoirEspoir

    Ser remilgado/a no es sexy.

    Eso significa decir con convicción, sin importante si a los demás les gustan o no las mujeres malhabladas, que Marc Anthony es horrible -diría algo peor pero me parece el adjetivo perfecto en este caso: el pobre es un hortera de bolera que vive bajo la sombra del gran Hector Lavoe, cuando en realidad no es un mal cantante. A ver si ahora vamos a tener que ir por la vida como si fuéramos la princesa de Asturias. Joder, qué cansina es la gente a veces.

  4. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Voy a contestar primero la pregunta personal porque creo que ilustra perfectamente lo que pienso. ¿Soy sexy? Depende de para quien y así ha sido desde siempre. Hay tíos a los que les pongo mucho y otros a los que directamente les desagrado. Si a un hombre le pone la sofisticación, el maquillaje y los tacones, no le voy a parecer sexy.

    Otro ejemplo, un poco extremo. ¿Las axilas sin depilar son sexies o tiran para atrás? Depende. Casi todos los hombres se avergonzarán de ti si vas a la boda de su hermana con los felpudetes al viento pero un porcentaje mayor de lo que pensamos le ruegan a sus parejas que no se las depilen en invierno para disfrutarlas en privado (en Japón, la mayoría, aunque ese es mal ejemplo porque los nipones son muy marcianos). Lo que para uno es “sucio” (curiosamente el pelo de la cabeza nunca lo es y el de los tíos tampoco, pero ése es otro tema) para otro es excitante y donde uno ve descuido el otro descaro y naturalidad.

    Es más simple de lo que parece: una persona o te pone o no te pone. El problema que tienen algunos es que el tipo de mujer que les pone no es el mismo que exhibirían orgullosos de su brazo en una cena con su jefe y eso crea un conflicto que no por tonto es menos frecuente. De hecho por su frecuencia es por lo que nos cuesta entender que cualquier mujer que no sea joven, delgada , elegante, preferiblemente alta y perfectamente depilada le pueda atraer a un hombre y resultarle increíblemente sexy.

    Además, no solo existe el sexy a tiempo completo, también hay gente tan fina que sabe mantener el sexy “adormilado” y lo despliega solo cuando le apetece. Esos son para mí el ejemplo al que aspirar porque de nada te sirve ser tan universalmente sexy que te estomaguen a piropos bestias por la calle y no paren de entrarte en los bares.

    Sé que quizás me he ido un poco de tema pero es porque, resumiendo, lo que pienso es que una persona no es sexy o no lo es, sino que eso depende de para quién y también de su voluntad de serlo en un momento concreto.

  5. Nerea del Moral AzanzaNerea del Moral Azanza

    Yo soy cero sexy, o al menos así me veo yo. Físicamente siempre me he visto como un patito feo que desentonaba y, a nivel de personalidad, más bien todo lo contrario: creo que tengo don de gentes. Mi chico insiste en que soy muy sexy pero yo no lo veo. Él sí es sexy, y no es guapo pero uf ¡atrae mucho! por todo cuanto dices en tu post: va a su aire. Sexy o no me importa un bledo lo que opinen sobre mí… yo estoy tranquila y pienso que, a quien he de gustar, es a mí misma :)

    Un besote

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