Brilla-por-ti-mismo
Relaciones

Brilla, pero a tu manera y no a la mía

¿Él tiene un característico lunar bajo el lagrimal? Ella lo tiene encima del labio. ¿Ella es estilista? Él es fotógrafo de moda.

Qué veranos más estupendos tiene la gente, oiga. Mientras que abrir Instagram estos días supone una sucesión de personas haciéndose fotos con el selfiestick en sus impecablemente blancos yates o en playas de arena paradisíacamente amarilla, otros estamos aquí sudando la gota gorda con esta humedad propia de la Málaga de playas no tan idílicas, escribiendo nuestros artículos en calzoncillos (oye, si Amy Poehler puede, ¿por qué yo no?) y bajo el ventilador de techo; de esos de aspa de madera que venden en el Leroy Merlin. La viva imagen del glamour, vamos.

Y ni que decir tiene que lo más cerca que estamos de un romance de verano es poner la tele y que te salga el anuncio de Estrella Damm. Tal cual. Las celebrities de Instagram, en cambio, salen siempre muy bien acompañadas y agarraditas de la mano de sus parejas de blancos dientes perfectamente alineados, ese tipo de personas que al verlas no puedes evitar preguntarte, ¿cómo no eres una estrella de cine de esas que hacen comedias malas junto a Sarah Jessica Parker y posan para la portada de Men’s Health?

Pero yo, que ahora mismo no estoy trabajando y tengo mucho tiempo libre, he observado algo en este perfil de gente que ha llamado mi atención: no tienen suficiente con ellos mismos.

Me explico: si os fijáis, éste tipo de personas son el claro ejemplo de ese refrán que decía “Dios los cría y ellos se juntan”. Si no saliesen comiéndose los morros en esas fotos del yate, bien podríamos decir que están emparentados. Son exactamente iguales.

¿Ella tiene el pelo largo y con ondas? Él lleva media melena, a lo surfer. ¿Él tiene un característico lunar bajo el lagrimal? Ella lo tiene encima del labio. ¿Ella es estilista? Él es fotógrafo de moda. Es como si buscasen una prolongación de sí mismos, como si no tuviesen suficiente con los quince selfies que se hacen al día o con verse al espejo mientras se arreglan. También necesitan levantarse cada mañana y que su clon sea lo primero que vean, un recordatorio de lo maravillosos que son. Perdón, quiero decir “#awesome”.

Pues llamadme raro (“¡raro!”, dijo alguien), pero no lo entiendo. Y ojo, no es que los esté tachando a ellos de narcisistas y esté pretendiendo venderme a mí mismo con modestia. Todo lo contrario. Yo tengo ego para rato, y precisamente por eso no lo entiendo.

Quiero pensar que siempre he sido bastante consciente de mis limitaciones. Lo que no sé hacer, no sé hacerlo y no me empeño en ello. Pero lo que sí sé hacer, lo sé hacer muy bien… aunque no sea el mejor en ello. Por eso, estoy compitiendo constantemente: a veces, con gente más mediocre que yo a la que le doy con vaselina; en otras ocasiones, con gente infinitamente mejor y más preparada que me hace morder el polvo. Es así y como tal lo asumo, pero incluso para una persona de espíritu tan competitivo como el mío mantener el piloto de la rivalidad constantemente activado es agotador. Por eso, cuando llego a casa lo último que quiero es que me reciba una pareja cuyos puntos fuertes sean exactamente iguales a los míos y sentir que también tengo que competir en mi refugio.

Oh Dios mío Dave, ¡a ti lo que te ocurre es que tienes un claro problema de autoestima! No estás seguro de tus fortalezas y no te gusta tener alrededor gente que te lo recuerde. No, perdonad. A mí lo que me ocurre es que soy muy consciente de qué es lo que me hace especial, lo que me hace ser quien soy. Si hay una persona que es quien es por lo mismo por lo que yo soy quien soy, automáticamente ambos dejamos de ser tan únicos y especiales. Eso es así: cuando una chica se gasta un dineral en un supuesto vestido de diseño único y se encuentra en la boda a otra con uno prácticamente idéntico, ese dineral ya no le parece tan bien invertido. Además, ¿por qué iba a querer compartir mi vida con una copia de mí mismo? Yo quiero estar con alguien que me obligue a hacer cosas que no me gusten, que me enseñe partes de un mundo que no es el mío y que al final de un largo día de trabajo escuche las quejas de mi mierda de día mientras yo escucho las del suyo, haciéndome dar cuenta de que mi tipo de problemas no son los únicos y que los de otros y sus vidas, aunque de manera diferente, pueden ser tan maravillosas y jodidas como la mía.
En definitiva, quiero alguien que me complemente y no que me refleje.

Y es que pensadlo, si os compráis el juego base de Los Sims, ¿qué es lo siguiente que os compráis, otra copia igual o la expansión? Y hasta aquí mi ponencia de hoy.

Decidme, ¿a favor, o en contra?
Ale, ¡con Dios y por la sombra!

¿TE GUSTA?  

+30 -0

13 comentarios

COMPARTIR


Dave SantlemanPor
Dave Santleman

Diseñador de moda y estilista. Andaluz, pero trotamundos. Habré tocado techo cuando me propongan rodar el anuncio de Navidad de Canal Sur.

ÚLTIMOS POSTS

13 COMENTARIOS

  1. Avatar de Kruzio BaalKruzio Baal

    Después de tener claro que lo importante es alguien con quien complementarse… es encontrar ese alguien… o que te encuentre… y que esté soltera… no?

    Un poco negativo me ha quedado el comentario. Lo aderezo con un helado de nata y chocolate con un toquecito de limón. :D Estoy de acuerdo con lo que has escrito, no hay mucho más que decir. jajajajaja

    1. Dave SantlemanDave Santleman Autor

      Totalmente de acuerdo, Betty. La gente piensa que el alma gemela ha de necesariamente ser una pareja, y ésta puede ser desde una madre hasta un compañero de trabajo. Como ya he dicho en el artículo, fundamental para mí que un noviete o novieta te complemente. Y para todo lo demás, MasterCard.
      ¡Un abrazo!

  2. Avatar de FaFa

    Un post genial!
    Y cuánta razón, estoy de vacaciones y sabéis qué? me da taaaanta pereza abrir instagram y ver esas chicas tan estupendas, con esos novios tan estupendos (buenorros), en esas casas/playas tan estupendas, con esas vidas tan fabulosas… En fin, seguiré debajo del aire acondicionado de casa esperando que me pase algo tan alucinante que haga que este sea el verano de mi vida y de paso poder publicarlo en instagram jajajaja ;)

    1. Dave SantlemanDave Santleman Autor

      Habrá que ver lo que se esconde detrás de esas vidas tan virtualmente perfectas Fa, nunca se sabe. A veces, la más atroz de las fealdades se esconde tras una cara bonita con gafas de Yves Saint Laurent.
      ¡Un abrazo, gracias por tu comentario y a disfrutar de esas vacaciones!

  3. Avatar de DragónDragón

    Muy buen post. Para mí, mi alma gemela es mi mejor amiga, una pareja debería de completarte y aportarte cosas.
    Además he de decir que esas parejas perfectas en las RRSS en la vida real no son felices, o por lo menos las que yo conozco.

    1. Avatar de MaríaMaría

      Pues yo creo que los amigos “almas gemelas” o que se parezcan mucho a ti no aportan tanto. Me refiero a lo siguiente: mi mejor amiga es la que más me mete caña, la que si me tiene que decir estás equivocada, me lo dice, y la que me ofrece una visión distinta, realista y objetiva de lo que me está pasando. Y justo por eso la aprecio tanto.

  4. Avatar de MaríaMaría

    Me ha gustado lo que has escrito y estoy de acuerdo, sólo diría por ser puntillosa, y ni eso, que tú a esa gente de internet no la conoces, quizá no son lo que tu crees que son, simplemente eso. Pero entiendo que los hayas puesto como ejemplo, así que nada, que me ha gustado mucho, y sí, totalmente a favor :)

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >