Anticonceptivos egoistas
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Anticonceptivos egoístas

Cuatro de mis amigos me dijeron que lo que sí les gustaba de los condones es que son baratos y que, si ella tiene, ni siquiera los tienes que comprar tú.

El 15 de octubre de 1951 ocurrió un hecho científico que cambió las relaciones sexuales para siempre: el investigador Luis Ernesto Miramontes sintetizó la noretisterona, que es el compuesto activo base del primer anticonceptivo oral sintético, mejor conocido como píldora anticonceptiva. Desde ese momento, las mujeres disponemos de un método de control de la natalidad que depende única y exclusivamente de nosotras y también se avivó en miles de camas alrededor de todo el mundo el consabido debate: condón sí, condón no.

Hace unas semanas se suscitó un interesante debate sobre el uso del preservativo o de la píldora como método anticonceptivo principal dentro de la pareja en los comentarios de otro de mis post (concretamente en el de los mitos del porno; nunca os podré agradecer lo suficiente a los lectores/comentaristas vuestras enriquecedoras aportaciones que encima dan pie a nuevos post) y, por “alusiones”, he aquí un post hablando al respecto para que debatáis cuanto os apetezca. Más allá de las ventajas e inconvenientes de cada uno de los métodos anticonceptivos citados, lo que más me llama la atención siempre que se abre el debate de la anticoncepción es que las dos posturas enfrentadas y aparentemente irreconciliables son acusadas de egoísmo por la contraria.

Así que me pregunté ¿hasta qué punto somos egoístas las personas cuando decidimos qué método usar o no usar para evitar embarazos/enfermedades en nuestras relaciones sexuales? ¿Pensamos en la otra persona o sólo tenemos en cuenta lo que nos viene mejor a nosotros mismos? Empecemos por el método de barrera, el preservativo. Aunque cada vez hay más hombres acostumbrados a ponérselo (o que se lo pongan, que aunque no lo parezca, que te pongan un condón con gracia tiene su qué) de forma normal y sin hacer primero el ritual del “no tengo-se me ha olvidado-va a pelo que no pasa nada” por si cuela, todavía son mayoría los que en lugar de ensayar cómo ponerse un condón en menos que lo estoy escribiendo ensayan en su casa y a conciencia excusas para no ponérselo.

Lo malo del preservativo es que hay personas que sienten menos en la relación sexual (a mí me pasa y soy chica, quiero decir con esto que sí, es una cosa que sucede; y además me gusta mucho más sin, para qué nos vamos a engañar) y que te puede cortar el rollo no tenerlo en un momento dado, además de inoportunas alergias a los materiales de los que está hecho. Pero seamos sinceros: no hay tantos alérgicos como nos quieren hacer creer, así que tampoco nos tiremos el rollo ahora, que no. Que me he encontrado yo con algún alérgico al que le dices que sin gomita no hay fiestecita y se le ha pasado la alergia en un momento, oye. Lo bueno del preservativo es que protege, como ningún otro método (y esto es así, nos guste o no) contra ETS y contra embarazos no deseados.

He preguntado a una veintena de amigas y todas lo prefieren a la píldora aunque algunas (entre las que me encuentro) sí lo cambian por otros métodos como el diu o el anillo vaginal (con menos contraindicaciones que la píldora aunque no libre de ellas). Entre mis amigos, la cosa cambia. Prácticamente todos aseguran usar condón porque no les queda más remedio. Si por alguno fuera, lo haría a pelo hasta con ligues de una noche (sí, queda gente así por el mundo, y a algunos los conozco y todo). Y os cuento una cosa que me llamó mucho la atención entre sus respuestas (y que recuperaré más tarde): cuatro me dijeron que lo que sí les gustaba de los condones es que son baratos y que, si ella tiene, ni siquiera los tienes que comprar tú.

Ahora sigamos con la píldora. Generalmente (no siempre), dentro de la pareja suele ser él quien propone a ella que podría empezar a tomar la píldora: “cariño ya llevamos mucho tiempo juntos”, “disfrutaríamos más”, “con condón sentimos menos”… Ese tipo de frases o similares las han escuchado mis amigas con pareja y también yo en más de una docena de ocasiones. Dos de mis amigas con pareja toman la píldora, cinco no y yo, cuando estaba emparejada, tampoco la tomé. En mi caso porque mi chico de aquella época era más bien de poco sexo y para follar una vez al mes, qué queréis que os diga: no me sale a cuenta. De las cinco amigas que no la toman, dos no lo hacen por miedo a los efectos secundarios.

Recientemente (en una entrevista en abc.es) Ezequiel Pérez Campos, Jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital de Requena y ex presidente de la Fundación Española de Contracepción ha desmentido siete creencias populares sobre los efectos negativos de la píldora, a saber: no engorda (aunque sí puede provocar mayor retención de líquidos), no causa infertilidad según los últimos estudios y estadísticas y tiene ventajas como que “desaparece el dolor de la regla, disminuye la anemia y síntomas androgénicos, como el acné o el vello, disminuye el riesgo de cáncer de endometrio, ovario, colon, patología mamaria benigna y quistes en los ovarios. Y el riesgo de cáncer de mama es igual con y sin anticonceptivos”. De todos modos, al ser un anticonceptivo hormonal no se debería tomar sin control médico y revisiones periódicas y está contraindicada, en principio, para “mujeres con cardiopatías, alteraciones de la circulación sanguínea o de la coagulación, hipertensión arterial, enfermedades hepáticas, diabetes, lupus eritematoso, cáncer de mama o que estén en periodo de lactancia. Tampoco se recomienda a fumadoras mayores de 35 años, o muy obesas o con alteraciones en los niveles de colesterol, o con neoplasias hormono-dependientes”.

Las otras tres que no la toman (y aquí recupero lo que os dije más arriba de los condones baratos) no lo hacen porque consideran que deberían correr con los gastos los dos (igual que hacen con los preservativos) pero, en este caso, sus parejas no han accedido a pagar el anticonceptivo a medias y a ellas no les parece justo (vaya por delante que a mí tampoco). Mi amiga Diana es muy clara: “Cuando llevábamos dos años como pareja nos fuimos a vivir juntos y él me propuso empezar a tomar la píldora. A mí me gusta hacerlo sin condón pero no lo tenía muy claro. Fui a la ginecóloga y los miedos a que no fuera bueno tomarla se me quitaron, así que le dije a mi novio que la tomaba pero que me parecía justo que la pagáramos entre los dos. Se enfadó. Me dijo que era cosa mía, que eso no era un gasto de la casa. Cuando le argumenté que los condones los metíamos en la compra semanal me dijo que no era lo mismo. Y tan ancho”. Para mi amiga “la anticoncepción es cosa de dos, no cosa sólo mía: él la mete y yo me preocupo de que vaya todo a su hora y de pagar. Me parece muy egoísta por su parte”.

Podéis pensar que Diana es igual de egoísta porque al final, siguen usando condones. Y es posible que así sea. Es más, me la juego a que lo es. El egoísmo está por todas partes. Os diré que mi opinión está muy cerca de la de Diana. No solo porque creo firmemente que la anticoncepción es cosa de dos PARA TODO (decisiones, gastos, avatares varios) sino porque además conozco a una pareja que, use el método que use, lo hace así: en pareja. “Las pastillas las empecé a tomar porque los dos estábamos de acuerdo” cuenta Estela. “Yo tenía claro que cuando tuviera pareja estable lo haría porque es un método que prefiero. Pero además Sergio (su novio) se implica. No es sólo que paguemos las pastillas a medias, es que sabe cuántas me quedan, a qué hora las tomo y lleva una alarma en el móvil por si la mía no funciona… Se implica. Y eso es fundamental cuando se trata de algo que nos atañe a los dos, como serían una enfermedad o un embarazo”.

¿Conclusión? Bajo mi punto de vista sí, las personas solemos pecar (mucho y sin distinción de género) de egoísmo cuando elegimos un método anticonceptivo. Pero se puede no ser egoísta, porque se puede hablar. Y ya sabéis que dialogar con la pareja es fundamental. Porque, si hablamos para pedirle a nuestro chico o nuestra chica que nos toque así o que nos bese asá… ¿cómo no vamos a ser capaces de encontrar cinco minutos para determinar, entre los dos, qué método anticonceptivo usar? Incluso aunque se trate de un affaire de una noche y sepamos que lo mejor es usar condón y demás, hablar nunca sobra.

Y vosotros… ¿qué pensáis? ¿hay mucho egoísmo en temas de anticoncepción? ¿puede venir motivado por el desconocimiento? Si pagamos a medias los condones ¿es justo que hagamos lo mismo con la píldora? ¿la anticoncepción es cosa de uno o de dos?

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16 comentarios

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Casiopea

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“La anticoncepción es cosa de dos.”

16 COMENTARIOS

  1. Isabel Manrique AceroIsabel Manrique Acero

    Un post genial, como siempre, Alena. Claro que hay egoísmo y también irresponsabilidad en el tema. Amigas mías, solteras y en búsqueda activa, jeje, ni siquiera suelen tener condones en su casa. “¿Para qué? Si el tío quiere follar que los traiga”. Lo que no se dan cuenta es de que para ese tipo de cosas, se necesitan dos personas y esas dos personas deberían tener las mismas ganas. O qué pasa, ¿que tú te ligas a un tío por amor al arte? Pues sabemos todos que no y ellas son muy irresponsables y egoístas o tradicionales o lo que sea, por pensar que es el chico el que debe llevarlo ¿Y si es de los que odia ponérselo?
    Yo sí uso la píldora, pero por mi maldita regla, si no tomara la píldora, ese día del mes en el que todo se tuerce, sería un cadáver y eso no, me niego.
    Cuando empecé a salir con mi chico, yo ya la tomaba y no le daba importancia al dinero o al hecho de tomarla. Era mi día a día. Fue él el que me comentó lo de pagarla a medias, también me suele recordar cuándo me la tengo que tomar (¡¡la de veces que se me ha olvidado!!) y me la ha comprado en la farmacia más de una vez. Creo que compartir es bueno y hablar es lo básico. Si cosas tan básicas como éstas, no se hablan, cuando haya cosas más importantes, tampoco se hablarán y todo se irá a la mierda. Comunicación ante todo.
    Saludos ;)

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    En su momento ya comenté lo que pensaba y por un exceso de vehemencia el argumento sí es cierto que quedó expresado de forma muy egoista así que lo replantearé así: si hicieran un anticonceptivo oral masculino que en el prospecto detallara sólo la mitad de los efectos secundarios de las pastillas para chicas y mi marido me propusiera tomárselo, le pediría que no lo hiciera. De hechoy, yo misma le propuse volver a intentar tomarlas yo y él hizo lo que yo proponía, entrar al vademecum y leer los prospectos de los preparados más comunes. Después me rogó que ni lo intentara.

    Toda la medicación, toda, es como poco hepatotóxica. Habrá a quien eso no le preocupe, pero a mí sí, aunque tampoco se me puede hacer mucho caso porque estuve fumando veinte años, que es mucho peor.

    1. La GraduadaLa Graduada

      Yo también lo estoy flipando. No sé, si un día sales por ahí e invitas a tu novio a una caña, o a un vino, o a cenar, o a un café, ¿pides una factura para dividir los gastos entre los dos? ¿Le vas a “echar en cara” que es que tú compras el método anticonceptivo?

      La verdad, dividir entre dos gastos relativamente pequeños como estos, y que encima esto suponga una discusión de pareja, me parece exagerado.

      Si a mí me llega mi novio diciendo “págame tu parte de 3euros del paquete de 12 preservativos” (que nos dura cerca de un mes) me quedo muerta. Le dejo por rácano.

      Una invitación al cine vale más que la mitad de un anticonceptivo, y quién no la ha hecho…

  3. Avatar de Andrea LafuenteAndrea Lafuente

    Eso sí, cuando estaba soltera siempre llevaba un par de condones en uno de esos cientos de bolsillos de que tenía el bolso que usaba entonces. Pero la verdad es que solo me tocó usarlos un par de veces :0. Sino, a buscar una máquina expendedora, ya se sabe.

  4. inmahlinmahl

    Tomé la píldora durante 9 meses porque estaba haciendo un tratamiento para el acné en el que era obligatorio y qué queréis que os diga, mi experiencia no ha sido buena, no me sentó bien. Nada más que con leer el prospecto ya se te quitan las ganas de todo. Mi novio y yo lo hemos hablado algunas veces y yo me he planteado tomarla por el dolor menstrual, pero ha sido él el que me ha dicho que no lo haga. Tengo que añadir que es farmacéutico, y eso de que no es dañina no es cierto, es algo antinatural que altera las hormonas. Nosotros opinamos que medicamentos cuantos menos, mejor, sólo cuando son necesarios. Y habiendo métodos anticonceptivos sin efectos secundarios no voy a jugar con mi salud.
    Me hace gracia que sean ellos los que lo propongan. En mi caso no ha sido así, normalmente lo he propuesto yo, pero tengo amigas que si han estado en esa situación y me parece algo egoísta. Pero más egoísta me parece que se deje como algo de lo que nos tenemos que ocupar “nosotras” cuando creo que es algo de dos.
    Lo del dinero es algo discutible que depende de las circunstancias. En nuestro caso aún somos estudiantes, así que 5 o 6 euros sí que marcan la diferencia.

  5. AidaAida

    Yo llevo tomando la píldora unos años, pese a que soy joven, siempre por razones médicas. Así que nunca he propuesto pagarla a medias cuando he tenido pareja. Lo que me resulta llamativo es que pocas veces encuentro a un chico, ya sea una noche o cuando empiezas a conocerte, que sea él mismo el que saque el preservativo y se lo ponga de buena gana.
    Ahora estoy soltera así que uso el doble método, cuando ligo una noche suelo llevar condones y no menciono que tomo la píldora porque ya me ha pasado que resulta la excusa perfecta para no usarlos.

  6. Avatar de NuriasorNuriasor

    Yo tomo la píldora y la pagamos un mes yo y un mes mi chico, es cosa de dos y son 15-16 euros (al año 180 leuros). No sería justo que la pagase siempre yo.
    Utilicé un tiempo el anillo vaginal pero engordé, supongo q esto va con cada una, así q me quedo con la píldora.
    Por suerte fue decisión de los dos, a mi tp me gusta utilizar preservativo,para q nos vamos a engañar, aunque creo q si fuese al revés y se la tuviese q tomar él la cosa cambiaría mucho.
    De hecho si las tuvieran q tomar ellos el número de embarazos aumentaría considerablemente jajaja

  7. Avatar de MartitatillaMartitatilla

    Después de haber utilizado tanto la píldora como la profilaxis variada, he de reconocer que usar condón tiene muchas ventajas, una vez que encuentras el que más conviene, porque la oferta es variada y casi hay que hacer un máster y al menos una cata exhaustiva, pero una vez encontrado es mucho más higiénico, cómodo, práctico e incluso sexi, ya que se aviene a juegos y calentamientos, que el “a pelo” te recorta, porque ellos, quieras que no, van a lo que van, eso es así… y de esta otra manera que si sí, que si no… te lo pongo así, te lo pongo asá, te lubrico aquí, te lubrico allá, se le saca partido, y luego muy limpito todo, como decía una amiga cuando empezó con la píldora, “tía que ahora tengo que salir yo corriendo al baño para no gotear y antes se levantaba él”… con novio formal de años ha vuelto al preservativo…perdón por ser tan explícita, pero es la verdad, que a veces nos apetece guarrear, pero un diario dormir en sábanas mojadas… que ni decir tiene sobre las enfermedades de transmisión, que se ha dado el caso de infidelidades ocultas, y aunque eso no nos pasará a nosotras… que nos quiten lo prevenido. En cuanto a compartir gastos… que no os pase como a mi que antes compraba cada vez uno y ahora: “aprovecha que vas a la compra y compra… que no quedan”.

  8. Infinito SiempreInfinito Siempre

    En la vida te encuentras de todo. Opiniones variadas que aqui están quedando recogidas a la perfección.
    Creo que la anticoncepción depende de uno mismo, por ello yo siempre voy preparada y he asumido que no se trata de compartir. Sino de protegerse a uno mismo.
    Si yo tengo sexo esporádico he de ser consciente de ello y por tanto siempre llevo condones. En pareja, con cada una me he apañado según las circunstancias económicas imperantes en el momento. Hay que ser realistas.

  9. Beatriz Vélez GarcíaBeatriz Vélez García

    Yo comencé a tomar la píldora por un trastorno en el período cuando ya llevaba varios años con mi pareja y poco antes de hacer 2 años de estar tomándolas me sentaron mal, me provocaron varias menstruaciones el mismo mes así que tuve que dejar de tomarlas. Mi experiencia, por lo tanto, ha sido regular y, además, no lo elegí como método anticonceptivo sino como tratamiento médico.

    En cuanto a mi experiencia en la pareja, al ser yo la que tomó la decisión para regular mi situación, era yo la que asumía su coste como si hubiera sido cualquier otro tratamiento. Pero cuando las cosas no fueron bien fue mi chico el que me dijo que la dejara y el que estuvo conmigo en urgencias todo el tiempo.

    Ahora usamos preservativo, es una decisión en común y un gasto común (lo del dinero me ha parecido subrrealista) pero, como en todo, cada pareja es un mundo y habrá muchas personas que piensen en su bien propio antes que del bien de la pareja.

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