Abriendo-y-cerrando-puertas
Relaciones

Abriendo y cerrando puertas

Tienes que llegar al punto de querer compartir tu vida ya completa, ya llena con alguien y no apagar en la suya tu soledad.

Estoy completamente convencida de que la persona que ha inventado las puertas de algunos de los portales del Raval es la típica persona que no sabe estar sola. Tiene sentido. Al menos en este momento. Visualicémoslo: yo, cargada con las bolsas feas del supermecado de mi barrio intento, como cada semana, entrar en mi portal (por favor, que alguien me presente al diseñador de las bolsas. Todavía me quedan balas).

Es importante que sepáis que hago la compra cada semana, los miércoles. Porque cada miércoles, a las tres de la tarde acabo cometiendo el mismo error que sólo se podría comparar con el de la mente retorcida del que instaló la doble puerta en mi portal. Una de ellas, la primera, se abre para dentro. Y la segunda que está a medio metro de la primera, para fuera.

No hace falta que añada nada más, ¿verdad? Un poco de imaginación y de lógica: yo, bolsas feas y la doble puerta sin sentido. Así como Marta, mi vecina, no sabe cerrar una relación antes de abrir la siguiente, a mí me pasa con estas dos puertas. En realidad no habría ningún problema si primero cerrara la primera y luego abriese la segunda, pero no, yo la cago con las puertas cada maldito miércoles. Y acabo haciéndome daño, dejando un rasguño importante en mi portal y poniéndome de mala hostia. Curiosamente, no cometo ese error si voy ligera de equipaje, porque tengo lugar para moverme dentro del minúsculo espacio de incomprensión. Pero de una semana a la otra pasan siete días y mi memoria cada vez va a peor.

Marta tiene 35 años y vive justo encima de mi piso. Cada vez que escucho gritos y sonido de algo roto sé lo que va a pasar los próximos tres minutos, tres días y tres meses: el viejo portazo, los desgastados sollozos y el nuevo novio. En los cuatro años que tenemos la gran suerte de compartir el vecindario, he conocido a sus cinco novios “de verdad” y unos cuantos puentecillos: unos salvavidas que se empeñaban en rescatarla de su soledad. Muy majos la mayoría. Lo de “la gran suerte” no es una ironía, Marta es imbécil en lo suyo, pero hace unos pasteles increíbles y los comparte conmigo. Bueno, también los escabrosos detalles de sus desgracias amorosas. Pero tiene su qué.

Los novios “de verdad” de Marta son para toda la vida. Vida que no suele durar demasiado. Marta, cargada de bolsas con sus antiguos recuerdos, enfados y rabias siempre acaba atascándose entre las dos puertas. Si yo lo hago cada siete días, ella lo hace cada seis meses, aproximadamente. Nunca se acuerda de cerrar la primera puerta para abrir la otra sin hacerse daño. Ella, desesperada, acaba frustrada entre un trozo de madera con amargo olor a tristeza y otro con aroma de ilusión. Se queda así meses y meses hasta que el contenido de las bolsas se pudre y apaga, con su peste, la fragancia de su segunda relación.

Más de una vez le he hablado de las puertas, de la importancia de estar sola, de la necesidad de introspección, del proceso lógico por el que se pasa uno tras una ruptura. Pero todo es en vano.

Marta se agarra a las historias bonitas que le regalan sus amigas. Viene a mi casa con una cheesecake (señal de que está soltera desde hace unas horas) y me cuenta una nueva:

- ¡No te lo vas a creer!- me decía en una ocasión cortando la tarta sin tener en cuenta mi intención de estar a dieta.- Increíble lo que le ha pasado a Margarita. Sabes que cortó con su ex, con el que llevaba casi seis años y, una semana más tarde, conoció a Víctor. Llevan dos años juntos y ahora se casan. ¡Una semana pasó desde que acabó con su anterior relación! ¿Ves? Cuando pasa, pasa. No hay reglas del juego, Alena. El amor está en todas partes y si te encierras en ti misma, nunca lo vas a ver.

Y así una y otra vez.

Puede que algún día le funcione. Puede, incluso, que deje de venir cargada de tartas y de historias a mi casa. Significaría que esta vez va a ser para toda la vida. Mi trasero y mi cerebro se lo agradecerían. Pero hay una cosa que, supongo, Marta nunca será capaz de ver: las personas que no saben estar solas son las que más solas están.

Cada ruptura es un mundo, también sus motivos y los matices de éstas. Ninguna es igual a otra. Los protagonistas son diferentes, tú eres distinto. Se necesita vivir el momento postseparación: con su tristeza y/o rabia, nostalgia, conclusiones, sus lágrimas y sus sonrisas. Pero necesitas procesar la información, ordenar las cosas, establecer una nueva rutina, darte cuenta en qué has cambiado, cuáles son tus prioridades y si se han modificado tras estos últimos meses o años. Las nuevas relaciones no tienen culpa de tu impaciencia. No tienen por qué sufrir tu confusión entre estar enamorado y tener costumbre de estar enamorado. No tienen por qué pagar por tus carencias de cariño. Tienes que llegar al punto de querer compartir tu vida ya completa, ya llena con alguien y no apagar en la suya tu soledad. No sólo se trata de egoísmo, sino de falta de amor hacia uno mismo. Y si no te quieres tú, ¿qué esperas de los demás?

A veces ella me pregunta cuánto tiempo es suficiente para recoger los trocitos y volver a estar en condiciones para amar. “¿Y yo qué sé?”, le respondo. “Lo que sí veo es que cada vez tus trozos están más desperdigados por el mundo. Y los viajes de su búsqueda son más largos.”

No sé cuantos pasteles suyos me comeré próximamente. Espero que muchos. Estoy dispuesta a engordar juntas.

Era pensar esto y escuchar un portazo.

Pongo la tetera en marcha.

¿Hay Martas en la sala? ¿Conocéis a alguna?

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10 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Las personas que no saben estar solas son las que más solas están.”

10 COMENTARIOS

  1. Avatar de Mayka López MartínezMayka López Martínez

    Hola! Estoy totalmente de acuerdo en la necesidad del “momento postseparación”. Escribí esto justo en el comienzo de ese momento:
    “No puedes llegar a entender cómo has vivido tanto y con tanta intensidad en un espacio relativamente corto de tu vida…Quieres seguir así, recordando, llorando, reviviendo esos momentos una y otra vez en tu mente…así al menos parece que aún están ahí…que mientras alguien los recuerde no se olvidarán, no desaparecerán. Sin embargo los sientes ya lejanos, como parte de una película, como si tú no hubieses sido la protagonista, como si él nunca hubiera existido…
    ¿Por qué no puedo seguir viviendo el presente y no estancarme en el pasado? ¿Por qué ya nada de lo que hago tiene el mismo sentido? ¿Por qué no puedo ser como todo el mundo y olvidar detalles insignificantes?
    No me gusta estar así, no quiero llorar cada día, ni recordar cada segundo a tu lado, pero tampoco quiero cerrar y hacer como si nunca hubieses estado. Quiero superarlo desde dentro , desde el fondo de mi dolor. Quedarme tranquila conmigo misma y saber que ya nada está en mi mano…
    Sólo tengo ganas de llorar, ver fotos, recrearme en mis recuerdos y no levantarme de la cama hasta que esté lista.”
    Y eso último hice durante un tiempo (el necesario para no acabar enferma, por supuesto) y creo que así, conseguí curarme! ;)
    Gracias Alena, un beso!

  2. CristinaCristina

    Un día leí que “lo malo de las mujeres con el corazón roto es que acaban repartiendo los pedacitos por todas partes ”
    Todas lo hemos hecho , cuando éramos inmaduras
    Se trata de endurecer por fuera nuestros corazones , levantar la barbilla , soplar el flequillo y apretar muy fuerte los ojos para que no pueda salir ni una lágrima por alguien que no lo merece .
    Y aprender , aprender a vivir sola y sentirte feliz contigo misma porque te haces mucha gracia y te caes estupendamente y si un día esa puerta se abre que aparezca alguien a quien quieras , no a quien necesites .

  3. Avatar de PrimaveraPrimavera

    Yo no creo que haya un tiempo definido para superar una relación y empezar otra, creo que es algo que sientes en tu interior. Pero sí que creo que, habiendo roto una relación más o menos larga, es importante estar “un tiempo” sola… pasando por buenos y malos momentos tú sola, contigo misma. Cuando rompí con mi relación estable de 6 años, tuve una gran de necesidad de estar sola, en plan egoísta, haciendo las cosas que YO siempre había querido hacer y que no había hecho por estar con ÉL. Pasado este tiempo, conocí al hombre que actualmente duerme a mi lado cada noche y tengo que decir que no puedo ser más feliz :)
    Todo llega cuando estás abierta y preparada para que llegue.

  4. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Hay casos muy obvios, comenten una y otra vez ese mismo error al romper una relación: agarrarse al primero que pasa por delante. No siempre es estrictamente que no sepan estar solas. Quizás sepan estarlo mucho rato pero no por completo.

    Las hay que no saben soportar el dolor y prefieren esconderlo rapidito bajo un amor de cartón piedra, creando de la nada una pasión de atrezzo. Te presentan al “nuevo” y se te ponen los pelos de punta porque es otro chulo, otro imbécil, otro maleducado, otro lelo o, esto es lo peor, uno más que te echa mano al culo en cuanto ella se despista.

    Las hay que necesitan de inmediato la confirmación de que siguen siendo atractivas, de que siguen pudiendo enamorar a un hombre. Liarse con un casado tras otro y que ninguno de ellos te dedique más de una hora a la semana, por ejemplo, no es demasiado buen antídoto contra la soledad y sin embargo hay a quien le pone un parche momentáneo a la autoestima (una autoestima que tiene que ser bastante cochambrosa para que eso la consuele, pero eso es lo que hay).

    Y, por fin, las hay que encuentran al Mr. Perfect tres días después de dejar al anterior y tienen que aguantar a las amigas diciéndoles que se están precipitando y que se van a pegar un morrazo que se van a dejar los dientes, cuando la realidad es que la vida traviesa se lo ha colocado delante en ese preciso momento y, oye, al hombre perfecto no vas a decirle que se espere, que no hay tiempo que perder y mientras tú lo pierdes igual llega otra más rápida o más valiente y te lo barre de debajo de los pies.

    Por cierto, que nosotras llevamos la fama pero los tíos también cardan su lana. Según datos del juzgado de familia de Zaragoza (traduciendo, que tengo un amigo dentro que, como hacemos todos, lleva su propia estadística) la gran mayoría de los divorcios se producen porque a) ella se ha hartado mucho ya o b) él se ha buscado sustituta. Así que pocos son los ellos valerosos que sueltan una cama antes de haber encontrado otra, lo que también puntúa bastante en la escala del “no saber estar solo”.

  5. Avatar de Eliana VasquezEliana Vasquez

    Alena alguna vez escribí en mi blog al respecto, comenzamos nuevas relaciones sin sanarnos viejas relaciones, dejamos nuestra casa interior llena de escombros emocionales, y lo peor de todo, es que invitamos a pasar a las nuevas personas sin al menos haber hecho una mínima organización de nuestros sentimientos, y como dicen por allí, un clavo no necesariamente saca a otro clavo, a veces los dos se quedan adentro. Te comparto la lectura de mi post por si te apetece leerlo: http://espaciosdesoledad.blogspot.com/2014/05/comenzamos-sin-sanarnos.html
    Un abrazo desde el sur de América!!!!

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