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Relaciones

¿A qué jugamos?

Me pregunto ¿a qué jugamos? Y me respondo: Jugamos a la vieja nueva generación.

Me gusta jugar. Lo justo. Y confieso que, desde que era niña, lo de “lo importante es participar y no ganar” me lo pasaba bastante por el forro. Yo tenía que ganar. De lo contrario, ¿para qué narices me esforzaba jugando? Creo que, en cierto modo, aún teniendo cuatro años de edad, las estrategias me cansaban sobrenaturalmente. Las estrategias, en la mayoría de las veces, requieren un punto de mentira, de falsedad y de engaño al “personal”, cosas que a mí, desde mi infancia, me agotaban emocionalmente quizás incluso más que a las demás personas de mi entorno.

Más tarde mi madre me apuntó a la escuela de arte dramático. Gran fallo: no me gustaba interpretar, tampoco era yo muy dramática que digamos, así que no servía para ser actriz, aunque hice muy buen papel de Helena de ”El sueño de una noche de verano” enamorada perdida de Demetrio lleno de granos y con aliento a cebolla. No me esforcé por placer, sino por tozudez y responsabilidad: ya que me meto en algo, lo llevo hasta el final. Pero, tras la temporada, me retiré.

Así que cuando mi amiga del colegio, con el típico nombre de Natasha e igual de típicas trenzas rubias y ojos azules, a sus 13 años de edad me dijo: “No le hagas caso y ya verás que se volverá loco por ti”, no entendí por qué tenía que dejar de hacer caso a Sergey que tanto me atraía. No me gustaba jugar pero sí experimentar, y decidí seguir sus instrucciones por pura curiosidad. Y sí, efectivamente, Sergey no me dejaba tranquila en todos los recreos e intentaba darme un beso cada vez que me hacía la indiferente. Aquel día pensé: “Menuda mierda de vida nos ha tocado. ¿Ahora qué? ¿Tendré que fingir el resto de mis días para poder conseguir algo? Hay que joderse” (sí, de niña pensaba tacos. Eso sí, jamás los vocalizaba, era parte de estrategia de la educación.)

Mi amiga Natasha se casó muy joven, muy feliz y muy para siempre. Con un hombre muy guapo, muy rico y muy loco por ella. Tuvo tres hijos muy preciosos y un trabajo muy moderno. Y cada vez que la veo me saluda con una muy sonrisa™, y yo siempre me pregunto si por la noche se sonríe durmiendo. Por hacer una buena cara.

Pero con los años entendí que Natasha no era falsa, sino moderna e inteligente. Y, por supuesto, normal. Como la gran mayoría de la gente que me rodeaba.

Sin embargo, yo seguía odiando el juego y continuaba viviendo sin ningún tipo de maniobras, cosa que no siempre me traía muy buenos resultados. Me costaba “pillar” la necesidad de muchas de las cosas tan bien establecidas: no entendía por qué no podía acostarme con un hombre en la primera cita y qué parte de sexo “adelantado” me hacía ser más guarra en ojos de los demás. ¿Por qué tenía que masturbarme pensando en él si podía follármelo? Al ser práctica, me preguntaba para qué rodar una telenovela, si en muchos de los casos no tenemos más tiempo que para ver un corto.

Tampoco me hacían gracia las películas en las que las chicas esperaban LA llamada: miraban fijamente al aparato, comprobaban si estaba enchufado y pasaban llorando el resto de tiempo. Y, sobre todo, por qué nunca llamaban ellas.

Otra de las cosas que me indignaban en mi adolescencia eran los consejos de mi tía: “Tienes que ser más amable y un poco más sencilla. A los hombres no les gustan las mujeres como tú”. Cada ves que me lo decía, me acordaba de la escuela de arte dramático y me entraban escalofríos. Para el colmo, incluso si era más amable, no necesariamente ligaba más. Y, como bien lo he mencionado arriba, tener que esforzarme para no salir como ganadora no me hace ni una puta gracia. Ambiciosa que es una.

Ayer Laura me llamó para hablar del “gilipollas de Juan que no la llamaba”. El gilipollas de Juan es un hombre al que ha conocido hace una semana y con el que se acostaron el mismo día. Cosa que me pareció maravillosa, dado que el sexo que tuvieron fue de los mejorcito en sus últimos 5 años. Se ve que lo único que tenía de gilipollas era el hecho de que no la volvió a llamar. Laura, arrepentida por la “guarrada” que había hecho, estaba convencida de que la culpa fue del sexo en la primera cita. Intenté decirle que si el problema era ese, era mejor que Juan desapareciese. Pero que, a pesar de todo, ella también podría llamarle y salir de dudas.

Mi otra amiga, Vero, lleva un año fingiendo que Carlos no es el hombre de su vida, mientras que llora todas las noches de amor por él. El amor que la sobrepasa completamente. Lo hace para que Carlos no se lo crea demasiado y la siga cuidando tal cual lo hace ahora. “Si se entera que estoy tan loca por él, se relajará”.

Olga sigue con la frase “El hombre es un cazador por naturaleza” tatuada en la frente. Así que les hace armarse con arcos y flechas, lanzas, piedras puntiagudas, lazos y trampas,- y a por ella.

Pero lo curioso no es esto. Lo sorprendente es que Carlos sigue luchando por la atención de Vero, Olga está rodeada de tíos y Laura se ha enterado hoy, por unos amigos en común, que Juan dice que es un poco guarilla y que le va la “marcha”.

Y yo me pregunto ¿a qué jugamos?

Y yo me respondo: Jugamos a la vieja nueva generación.

Conozco a bastantes mujeres (y hombres) que están de acuerdo conmigo: la vida sería mucho más agradable y menos decepcionante si aprendiésemos a decir las cosas a la cara. Un “no me gustaría tener nada en serio contigo, pero como follas bien, podríamos vernos cada domingo”, no debería ser tan mal recibido. Al fin y al cabo, ¿para qué quieres que te digan “te quiero” y sólo te vean una vez a la semana para pegar cuatro saltos entre tus sábanas de seda para las ocasiones especiales? Un “oye, estoy enamorado de ti” sin tener miedo al rechazo nos facilitaría mucho las cosas: no tiene porque hacernos sentir humillados. Nadie se ha muerto por un rechazo y dejar de ser sincero por tener miedo de herir tu EGO, tan sólo indica una cosa: la enfermedad de éste.

Sin embargo, el mundo va como va y tiene sus propias normas, apoyadas por la mayoría de sus habitantes. Pero me gustaría saber, qué porcentaje, realmente, está de acuerdo con esta manera de actuar, y cuántos de ellos siguen la corriente por ser un camino más fácil.

Fingir, para muchos, es lo más sencillo. Vivir en un escenario según un guión establecido les parece divertido, hasta que se dan cuenta de que nadie les aplaude.

Yo, que me esfuerzo a veces por no expresar del todo mi antipatía hacia según qué personas; yo, que no mando a la mierda a toda la gente que me hacen la vida imposible sin un motivo evidente; yo, que más de una vez tuve que meterme la lengua por dónde sea para no perder un trabajo, – jamás podría llegar a casa y tener que interpretar un papel para que mi novio me quiera. Porque yo sólo soy feliz siendo yo misma. Y para jugar- lo hago en la cama y a la lotería. Suelo disfrutar de lo primero y frustrarme con lo segundo, pero estoy aprendiendo a perder. Y me está saliendo sospechosamente bien.

Pero yo digo: ¿y si todos empezáramos a ser un poco nosotros mismos sin intentar complacer a nadie? ¿Qué pasaría?

Inocente de mí, siempre pido cosas imposibles, pero oye, quien no llora, no mama. Y hay más de uno muy bien amamantado.

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27 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Para jugar- lo hago en la cama y a la lotería.”

27 COMENTARIOS

  1. JulsJuls

    Me ha encantado el post!
    Mi padre a eso que llamas tu “vieja nueva generación” le llama hombres y mujeres 2.0 porque dice que tristemente nada ha cambiado, y que los comportamientos son los mismos que en su generación o en la de nuestras abuelas. A mi siempre me ha parecido agotador esto del juego, el drama y la estrategia, porque para eso ya existe el Risk. Tu frase “”Porque yo solo soy feliz siendo yo misma” (le podrías añadir un mira que soy rarita) me recuerda a algo que me escribió un día un buen amigo en un regalo de despedida “Nunca dudes de como eres porque haces que la gente se sienta feliz a tu lado”, así que desde entonces así seguimos sin estrategias ni fingimientos y puedo asegurar que no es nada efectivo, en muchos campos de la vida, pero y lo contenta y tranquila que se queda una.

  2. CasiopeaCasiopea

    Me ha encantado y además me he sentido muy identificada hoy. Muchas veces hemos hablado juntas de esto, Alena. Otras tantas lo he hablado con mis amigas. Cada vez conozco a más chicas que están hartas de los juegos y que, sin embargo, no tienen más remedio que seguirlos si quieren ligar, conservar a un ligue o echar un polvo. Lo peor de todo es que TODOS los sexólogos/psicólogos con los que he hablado sobre este tema aprovechando algún reportaje (y superan la veintena de profesionales, de todas partes de España) me aseguran que el juego mantiene el interés de los hombres hacia nosotras mucho más que la sinceridad. Para ellos el juego es lo mismo que para nosotras cuando decimos que nos gustan un poco cabrones. Es cierto que hay cada vez más mujeres que no buscan cabrones y cada vez más hombres que no buscan jugadoras profesionales que les líen la cabeza pero, no nos engañemos: aún son minoría. Y si nos vamos ya a lo del sexo en la primera noche… Bueno. Mis amigas y yo somos de las que pensamos que si un chico te gusta y te apetece acostarte con él el primer día, te acuestas y fin. Y eso no tiene por qué significar el final de la relación. Sin embargo, para ellos en la mayoría de los casos sí que lo significa. El último, un psicólogo con el que me lié hace dos semanas, me dijo que efectivamente, que me acostara con él iba a hacer más sencillo que perdiera el interés. Aún así nos acostamos. Y no, no ha vuelto a dar señales de vida. Pues muy bien.

    Para terminar, diré algo. En cuestión de sexo, no me parece justo que la resp

  3. CasiopeaCasiopea

    Aggg le di a publicar sin querer. Acabo.

    Decía que, en cuestión de sexo, no me parece justo que la responsabilidad de decidir si nos acostamos la primera noche o no recaiga solo en nosotras. El sexo es cosa de dos (a veces de más, pero eso ya es otro tema), de modo que debería ser una decisión consensuada entre ambos. Ya está bien de escurrir el bulto.

    En segundo lugar, vosotros soléis querer acostaros con nosotras en cuanto nos decís hola. ¿Os percatáis de la incongruencia de acercaros a nosotras y comernos la oreja toda la noche porque os hemos gustado, para desear que al final os digamos que no? En serio, es como comprar todos los números de la lotería esperando que no te toque. De locos.

    Y tercero, y me dan igual las opiniones de los expertos, la tradición, las conexiones neuronales y su madre: queridos chicos (que hacéis estas cosas, al resto os dejo tranquilos), perder el interés en una chica porque se ha acostado con vosotros la primera noche es una auténtica manifestación de estupidez supina. Lo siento, pero es lo que pienso. Madurad un poco. De nada.

    1. XX

      Se te ve picaíta con el asunto jajajaja. Bueno, huelga decir que “yo no soy de esos” (a estas alturas ya nadie lo dudará) pero me temo que comprendo bien ese particular. En esa parte “macho alfa” de nuestro cerebro, en aquello de la conquista, una mujer follada es una pieza para la colección. Y salvo que te guste mucho (pero mucho), y ello no está nada ligado a la intensidad del “acoso y derribo” (por favor que alguien me pare con las comillas [y con los paréntesis]) realizado, una vez tienes ese trofeo ya no hay nada más que hacer. Sí, se puede quedar otro día y repetir, o incluso iniciar una relación, pero es otro asunto ya, y para eso es mucho lo que te tiene que haber gustado (ya sea antes o después). La pieza ya ha sido cobrada. No es una cuestión de madurez (y no seré yo quien defienda la madurez de la mayoría de hombres con quienes no me identifico), ni de estupidez. Es algo instintivo, o cultural, llámalo X. ;-)

      1. CasiopeaCasiopea

        Jajajaja bueno, un poco picada sí que estoy, pero tampoco por muchas experiencias propias, no nos vamos a engañar. La relación más larga que he tenido se consumó el mismo día que nos conocimos y hemos estado juntos casi cinco años, así que ya te digo. Hablo más por experiencias de mis amigas, de mis amigos que se empeñan en llamar guarra a la chica con la que se acostaron el viernes/sabado/festivo que sea.

        Con 20 años, te hacen gracia o te dan pena o te hacen plantearte empezar a jugar al “ratón que te pilla el gato”. Con 29 empiezas a pensar si no estarás rodeada de gilipollas. Lo siento, pero es lo que pensamos muchas de nosotras de los tíos que hacen ese tipo de cosas.

        En cuanto a si es por instinto, bueno. Yo es que en el tema de los instintos confío más bien poco. A favor y en contra de las conductas instintivas hay muchos estudios científicos, así que no hay nada concluyente al respecto, por eso, esto es una opinión personal: Qué bien nos vienen los instintos para justificar conductas ¿eh? Qué bien nos vienen. Así que, lo llamaré mejor tema cultural. O aún mejor: Gilipollez Supina. Y punto.

        Porque hay un montón de chicos que merecen la pena y no se quedan en la idiotez del “si se acuesta conmigo el primer día no me vale de novia”. A por esos para quienes el sexo la primera noche no es la única cosa que define su interés por una persona es a por los que hay que ir. Y a los otros, que les den o que se queden con quienes quieran aguantarles el jueguecito.

        :)

        1. XX

          Es que son cosas distintas. Una cosa es que haya hombres que piensen que, si una mujer se acuesta con un hombre en la primera cita (o no cita, al conocerse en “la noche”), incluso si ese hombre son ellos mismos, es una “guarra” y no la quieren de novia. No digo que no los haya, claro que hay hombres que lo piensan. Pero pareciera como si pensaras que es el único motivo por el cual un hombre puede (y cito) “perder el interés en una chica porque se ha acostado con vosotros la primera noche”. Y no. Quizá es que no había más interés que acostarse con ella, y eso también hay que asumirlo. Lo fácil, llevo tiempo diciéndolo, es achacarlo todo a taras del varón como género, siendo la estrella la inmadurez. Esto es, “si un tío se acuesta contigo la primera noche y luego pasa de ti, es porque es un inmaduro que piensa que eres una guarra y por tanto ya no te quiere como novia”. Pues mire usted, no. xD En algunos casos será así, en otros muchos no. :-)

  4. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Lo he dicho toda la vida: “Lo importante es participar… sin perder ni empatar”

    ¿Funciona el tira y afloja, hacerse la difícil, “hacerse valer”? Pues seguramente sí, pero no para atrapar al tipo de hombre que quiero a mi lado.

    Es como si me arreglara mucho para tratar de conquistar a un tío al que le vayan las mujeres sofisticadas siempre perfectas. Primero, que seguramente no conseguiría darle el pego pero es que, además, ni sé cuánto tiempo podría mantener la farsa ni creo que a la larga pudiera ser feliz con alguien así.

    De todas formas jamás me ha ocurrido que un hombre no me llame tras acostarme con él en la primera cita así que creo que en general son menos tocinos de lo que pensamos :-P

    1. CasiopeaCasiopea

      A mí me ha pasado con algunos y con otros no. Por eso decía en el comentario que iba, sobre todo, por los que no llaman por la memez del “si lo hace conmigo lo hará con otros”. Que piensas tú… ¿y? En fin. Yo pienso como tú, Ronro. Si tengo que estar jugando para que el chico se quede a mi lado, es que no es el chico. Y ya está. Si es que las cosas son mucho más simples, lo que pasa es que a veces nos empeñamos en quien no debemos :)

  5. merii

    Cuanta razón tienes. A mi me cuesta muchsísimo abrirme a los demas, eso es cierto, pero poco a poco voy consiguiendo hacerlo, y a veces flipo con la gente. Si quieres estar conmigo dímelo, si sólo me quieres para follar también, que no pasa nada, pero no me tengas pendiente de u hilo!! Al menos yo lo veo así, si quiero estar con alguien lo tengo claro y lo digo, si solo me vale para un polvo lo mismo. Cuando hablamos de sentimientos ya…me cierro en banda, pero eso es algo que tengo que ir solucionando poco a poco.

  6. AidaAida

    Me ha encantado, estoy totalmente de acuerdo. A mí siempre me ha costado abrirme, mostrarme tal y como soy y hablar de sentimientos, y eso ha sido motivo de discusión en mis relaciones. Pero después de las relaciones que he tenido (malas y buenas), he aprendido que hay que apostar por la sinceridad, por no callarme lo que pienso aunque sepa que los demás no comparten mis ideas, y por llamar yo para no quedarme con la duda, porque siendo otra persona nunca vas a ser feliz.

  7. La GraduadaLa Graduada

    Interesante debate, ¿juego sí, juego no?

    El juego es complicado, el juego puede ser “falsedad”. Pero por otro lado, el juego es divertido…
    Y la seducción yo creo que más que nada es un juego. Otra cosa es una relación de verdad, un noviazgo, una vida común de varios años, una amistad duradera. Pero la pura seducción es un juego de poder, un juego de adultos, lamentablemente de los pocos que aún nos quedan a los adultos (a mí me encantaba de niña jugar a todo, no de esos juegos de ganar/perder, sino esos juegos en que cada uno era un personaje de fantasía y hacías lo que querías, digamos que eran los “juegos de rol” de los niños, largos y sorprendentes).

    Fijaos, una “terapia” para una pareja que lleva casada o juntos varios años es que simulen que se conocen y encuentran la primera vez, que lo simulen de verdad y traten de nuevo de seducirse y atraerse. ¿Y que es esto si no un juego de imitación, un engaño en que los dos saben que están siendo en parte engañados pero que están disfrutando?

    Así que concluyo que para no sentirse heridos en estos juegos de seducción y poder lo fundamental es saber que se está jugando, que se está engañando en parte y siendo engañado, y si verdaderamente en ese momento no te apetece jugar sino ser sincero, pues decirlo y salirse del juego, pero dejar clarito a tu “oponente” que estás siendo sincera porque en ese momento no te apetecen trucos ni disfraces.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Hmmm, yo creo que una cosa es ligar ( que sí, que es juego), pero se puede ligar siendo sinceros, no requiere un engaño sino funciona por curiosidad y desconocimiento: el hecho de que todo lo nuevo es más atractivo. ¿Me explico?

      Y te doy la razón: jugar sabiendo que los dos juegan en las mismas condiciones.

  8. chis_garabischis_garabis

    Tengo que reconocer que te entiendo, muchas veces he pensado que estoy harta de no demostrar interés si lo tengo o de hacerme la interesante no contestando a una llamada sólo para hacer esperar al chico pero… la triste realidad es que tengo que reconocer que yo también pierdo el interés si me hacen caso demasiado pronto así que, si todo es cuestión de los tiempos, y pocas veces coincides con otra persona en desear lo mismo a la vez…¡¡toca jugar!!

  9. EspoirEspoir

    Yo creo que estas cuestiones han sido mil veces ya respuestas por Alena misma. Tanto si te vas a la cama con él como si no, si le gustas tú, la antiprincesa, te llamará. Si quería sexo con alguien, ese alguien has sido tú como podría haber sido otra y ya ha sucedido, no te llamará. Pero vamos, eso no es exclusivo de los hombres. Yo también he desaparecido después de acostarme con alguien porque, como decía Terenci Moix, en ese momento me apetecía jamós pero no llevarme el cerdo a casa.

    No sé, es una cuestión que tiene poco interés para mí porque creo que además no es tan importante como creemos. Yo acuñé con 20 años la expresión “no dejes que el fruto te caiga, pega una patada al árbol”, y estoy soltera. Sé de chicas que en su vida se han liado con un desconocido y tienen muy presentes los rituales y el rollo de no acostarse a la primera y blablabla, y también. No se me pasa por la cabeza impostar mi comportamiento para ligar con alguien. Si ligo bien, si no, y el tío me gusta mucho… bueno, pues me aguanto.

    Pese a todo, me gusta mucho la reflexión de Graduada. Recordáis la peli Tootsie? Jessica Lange explica a Dustin Hofmann, que se hace pasar por mujer, cómo le gustaría que un hombre se le acercara y simplemente la invitara a una noche de pasión y sexo sin pensar en el mañana. Él interpreta de manera literal la información y, una vez recupera su aspecto de hombre, se lo suelta tal cual. Lo único que recibe a cambio es el martini de Lange en la cara. Por cosas así creo de verdad que cierto punto de impostura, de coqueteo, es imprescindible. Pero también estoy con Ronronia: si nos pasamos del coqueteo para entrar en la manipulación, probablemente no atraeremos a los hombres que nos interesan.

  10. Avatar de Vicky

    Pues yo no pienso lo mismo. Lo he comprobado miles de veces, a los hombres les gusta que no les hagas caso y esto es lo que suelo hacer. De otra manera no me funciona. Así que seguiré jugando, porque así ligo más.

    1. XX

      Pues ligarás más, pero lo harás solo con el tipo de hombres a los que les gusta que no les hagas caso (y créeme, no son “los hombres” como dices, son algunos: yo no soy de esos). Eso sí, cuando te deje o te putee, tú dirás, generalizando igual que ahora, que “los hombres son unos cabrones”. Y los hombres a los que no nos gusta que no nos hagan caso y las mujeres a las que no les gustan estos juegos, nos echaremos unas risitas. ¡Suerte!

  11. MmeNoemieMmeNoemie

    A mi tampoco me van los juegos ni las estrategias, quizás por eso siempre perdí de niña… soy más de actuar, aunque, dolorosamente, he aprendido a callar ciertas cosas por no perder un trabajo o quedar de mal educada con ciertas personas… desgracias de la sociedad. Pero, lo que nunca haré es en mi vida privada (el amor incluído) seguir jugando a comportarme como “debe ser”… Si todos nos mostráramos como somos, otro gallo cantaría ;)

  12. monsieur le sixmonsieur le six

    En primer lugar, decir que comparto al 100% lo que explica Espoir (como ya es costumbre).

    En segundo lugar… este es uno de esos artículos que me hacen pensar que, o conozco a muy poca gente, o la gente que conozco es muy rara. Porque desde luego que no comparto cosas como lo del ” le hagas caso y ya verás que se volverá loco por ti”. Me extrañan mucho comentarios como el de Vicky, y pienso, como X, que esos casos son más bien raros.

    A los hombres, por lo general, no nos gusta lo complicado. Hay excepciones, como en todo, pero creo que en general, una chica muy difícil nos va a parecer demasiado “costosa” como para tomarnos la molestia de perseguirla, mientras que pocas veces vamos a dejar pasar una que nos haga ver claramente que tenemos posibilidades.

    Por supuesto, tampoco hay que pasarse. Las chicas “demasiado fáciles” que casi te ponen las tetas en la cara, no suelen gustar; pero a la mínima que lo haga con un poco de estilo, vamos a estar encantados. Está el patio como para desperdiciar oportunidades, con las pocas que hay y lo corta que es la vida.

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