Relaciones

A las “faldas cortas” les damos largas

Tengo mil y una faldas largas. Todas son negras. Me dicen que son iguales, pero creo que no se enteran de nada. Aunque os confieso que cuando veo una de color champagne, o camel, o coral, incluso gris- me apetece comprarlas. Pero acabo comprándome otra negra. No me preguntéis por qué. Quizás me veo mejor, [...]

Tengo mil y una faldas largas. Todas son negras. Me dicen que son iguales, pero creo que no se enteran de nada. Aunque os confieso que cuando veo una de color champagne, o camel, o coral, incluso gris- me apetece comprarlas. Pero acabo comprándome otra negra. No me preguntéis por qué. Quizás me veo mejor, estoy más acostumbrada.

A mi amiga Katy le pasa lo mismo con los novios. Todas sus parejas anteriores eran exactamente iguales: chicos bajitos, fuertes, todos tenían una empresa y procedían de muy buenas familias. De hecho, si me los pusieran en una fila, no sabría distinguir quién es quién.

Sus relaciones cortas son como mis faldas largas.

Esta vez Katy se ha presentado en la coctelería (nos gusta una en especial, nos reunimos allí cada domingo) igual de radiante que siempre. Siempre que está enamorada claro. O sea, casi siempre. Su cara expresaba máxima felicidad y en sus ojos leíamos: “Sorpresaaaaa”.

Suspiramos. Se ha vuelto a enamorarse.

-  ¿Otro pequeño gran empresario más?

-  Esta vez no.

(Esto sí que no nos lo esperábamos. A ver, a ver, qué hay más…)

- Si os digo la verdad, no sé si estoy enamorada. Es decir, sí, me ilusiona mucho, pero estoy algo preocupada. Porque claro: José es … este chico de allí.

(Seguimos su mirada. ¡Oh! ¡Si es el camarero buenorro de todos los domingos!)

- ¡Serás cabrona! Te lo has buscado guapete, eh. Esta vez sí que sí, Katy. Por fin has madurado.

- Quizás… Pero no sé qué hacer.

- ¿?

- Claro, es que es …de Huelva.

- ¿?

- Y camarero… Que sí, ya lo sé. Pero yo no quiero salir con un camarero. No me miréis así, chicas, por favor. Sé que suena ridículo, yo no me planteo nada, pero que sea camarero… además de Huelva. En serio, nunca me ha gustado la gente de por allí y menos los que trabajan en hostelería. No sé si me entendéis.

 - No, Katy, no te entendemos.

Katy tiene un problema serio: una estrechez de miras inversamente proporcional a la anchura de su cadera. No por rechoncha, sino por experiencia. Katy no tenía ningún problema de acostarse con quién sea, mientras y que este “quién sea” tenga pasta y un reconocimiento importante.

Toda su familia estaba loca por dinero. Su madre se casó con un hombre importante y aunque Katy sospechaba que no estaba del todo feliz, su madre jamás lo había confesado. Katy ha luchado siempre contra esto: a pesar de tener mucho dinero, ella se rodeaba de todo tipo de amistades para contradecir a su madre. Tenía un pánico tremendo de parecer a ella. De adolescente fue una rebelde con sin causa. A los 23 ya tenía dos carreras y un puesto de trabajo decente. Su madre le decía que no hacía falta que estudiara tanto y que debería dedicarse a buscar un marido perfecto que la querría “tal y como es”, pero Katy exclamaba: “Pues yo soy así: inteligente e independiente”.

Así que su búsqueda de hombre bien instalado no se basaba en dinero, porque en el fondo, a sus 30 años de edad, ganaba más que todas nosotras juntas, multiplicado por diez. No tenía ningún problema económico y se suponía que la elección de su hombre ideal no dependía de la cantidad de los ceros de sus cuentas bancarias. Pero en cierto modo sí.

Ella necesitaba no salir de su círculo social. Por mucho que se rodeaba de gente como nosotras: con un poder adquisitivo normal, cuando se trataba de hombres, se centraba en encontrar a alguien de una clase social superior o igual que ella.

La llamaríais “gilipollas”. Probablemente yo también, si no fuera mi amiga. ¿Por qué lo es? Porque a nivel humano se ha demostrado superior que mucha gente que me ha rodeado en aquel entonces. Nos unen muchas cosas y sus problemas con los hombres no es una razón para descartarla.

A diferencia de Katy, yo podría decir que todos mis ex no parecían en nada entre ellos. Artistas, deportistas, hombres de negocios… Mis amigos son todavía más variopintas. Todos y cada uno de ellos son unas piezas imprescindibles en mi curiosa vida. Conocer a gente diferente enriquece, vivir sus experiencias es fundamental para desarrollarte como humano.

Pero Katy es una controversia en persona.

Sin embargo no es la única que “cae” en el error de querer estar entre los “suyos”. En los últimos meses he conocido a demasiados Frívolos Sociales. Los hay de dos grupos: los que pertenecen a esta supuesta clase alta y no son capaces de hacer un paso más allá (algunos por sentirse superiores, otros por el miedo de contagiarse de la pobreza), y otros que están en otro lado de la mesa pero harían lo posible para rodearse de los primeros.

De estas es nuestra conocida Mariona. Se enamoró de un chico de una familia muy conocida en Barcelona y se gastaba todo su minúsculo sueldo en la ropa interior cara para poder parecerle una más de las chicas con las que ha estado.

Katy era incapaz de comprarse una falda que no sea larga y negra, Mariona también las compraba así, aunque medía 1,55 y no le favorecían en absoluto.

Me cuesta entender a las dos. Me cuesta mucho. Estamos llegando al punto preocupante de la superficialidad, frivolidad, clasismo y tontería. Nos están creando en un escenario con un reparto predeterminado y unos guionistas bastante malos. Algunos nos dimos cuenta de que no servíamos para ser actores y no llegamos al estreno. Los otros siguen allí, deslumbrados por los focos.

¿Qué importancia tienen para ti las clases sociales? ¿Conoces a alguna Katy o Mariona? ¿Cómo de diferentes fueron tus ex-parejas?

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Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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50 COMENTARIOS

  1. Espoir

    (Más tarde escribiré esa reflexiva, sesuda y laxante parrafada que acostumbro a ofrecer a la posteridad en cada post),

    pero de momento sólo se me ocurre decir que, chica, eso será en la capital, que tenéis de todo y en abundancia. En provincias nos partimos la cara por conocer a alguien que se salga un poco de la línea de colores.

  2. Anonymous

    No diría que lo de Katy es solo por la pasta, que probablemente por influencia de su madre sea un componente importante, si no que la educación y las costumbres son también importantes.
    He tenido dos relaciones largas una de ellas con un chico de clase socio-económica mas baja y la segunda con uno de mi misma clase y he de decir que las diferencias de educación fueron un gran impedimento en la primera. Lo que para el era ser natural para mi era no comportarse con la prudencia adecuada, el nivel de vida que cada uno esperaba conseguir, la zona donde vivir… ni que decir tiene que cuando hablábamos de hijos la cosa iba a muchísimo peor, desde cole publico/cole privado hasta si debía o no trabajar mientras estudiaba.
    Así que por muy superficial que lo juzguéis considero que tener unos valores parecidos y una educación parecida facilita el ya de por si difícil proceso de convivir con una pareja.

  3. Ana

    Yo pienso que sí es determinante para el éxito de una relación que ambas parten sean de un nivel similar, tanto económico, como intelectual.

    Por mucho empeño que le pongas a una relación con una persona que aunque te atraiga mucho o te caiga muy bien no es de tu mismo “status” (odio esa palabra), al final será un fracaso estrepitoso, porque tarde o temprano las diferencias saldrán a relucir por alguna parte.

    Al igual que dice el comentario anterior, a priori puede sonar superficial, pero es la realidad.

  4. naihara

    ” Estamos llegando al punto preocupante de la superficialidad, frivolidad, clasismo y tontería. Nos están creando en un escenario con un reparto predeterminado y unos guionistas bastante malos. Algunos nos dimos cuenta de que no servíamos para ser actores y no llegamos al estreno. Los otros siguen allí, deslumbrados por los focos.”
    SE NOTA QUE ERES JOVEN, CARIÑO. No “estamos llegando”. Siempre hemos estado ahí, por lo menos en España. El 90% de las mujeres españolas se han querido casar siempre con hombres de dinero y posición. Están educadas para ello, no lo pueden evitar. Y el estereotipo se refuerza desde programas como ” ¿ quien quiere casarse con un millonario?” o desde los culebrones de la tele. Bs

  5. Juanjo Morcillo

    A mi todo esto de clasificar a la gente ya de por sí me pone negro, ¿Ser de clase Alta es mejor que de Baja? conozco gente de clase Alta que no tienen ni la mitad de Educación que mis abuelos que eran payeses y analfabetos y no pisaron nunca una escuela.

    Ni unos son mejores ni otros peores y es verdad que tener dinero ayuda en la vida pero tambien hay que pensar que tener dinero tambien te da una responsabilidad… ¿Cuantos ricos de poca monta se han ido a tomar por culo por negocios de mierda? Aquí en España y con la crisis, muchos… y mucha gente que conocemos seguramente todos que vive por encima de sus posibilidades y gente de apariencias o gente que consigue dinero a traves de fines poco éticos…

    Es verdad que si tu eres de una clase, normalmente te juntas con gente de esa clase pero a veces no es así y no creo que eso deba ser obstáculo para el amor. Pretender una persona de tu misma clase o superior puede resultar en que no descubras el amor de tu vida, tu amiga deberia pensar si le conviene dejar pasar ese tren ( el camarero ) que puede ser el de su vida o esperar al verdadero tren que le pueda llegar, eso no lo sabemos nadie, pero pretender sólo a los de tu clase es cerrarse puertas a una misma y no hay mas ciego que el que no quiere ver…

  6. Ana

    Voy a añadir algo más.

    Eso de que las mujeres siempre quieren un hombre con dinero y posición no es cierto, al menos eso pienso yo.

    Igual de incómoda puede convertirse una relación para alguien con un posición menor, que con alguien de una posición mayor. Si no encajas, no encajas y punto.

    A Katy al final le “espantarán” las circunstancias de su camarero y su camarero nunca se sentirá integrado en la vida de Katy.

    1. Iria

      discrepo en esto, no creo que sea cosa de “status” ni de posición social sino de ambiciones y espectativas en la vida, ese es el camino conjunto que hay que seguir, independientemente del dinero, al final una cosa llamará a la otra y la felicidad siempre está ahí, lo del dinero,,, enfin

  7. blancadel

    Hola a todos. Estaba leyendo vuestros comentarios “en la retaguardia” pero creo que hay un tema importante que se nos pasa: Al referirse a alguien de “clase alta” o “clase baja”, hay que distinguir si nos referimos al nivel económico o a la cultura, incluso otros aspectos como la educación o la posición social. Ninguno de los cuatro va asociado necesariamente a ninguno de los demás. Hay gente muy inculta con poca educación y mucho dinero, y hay gente de posición social elevada que no tiene dinero para pagar la factura de la luz -verídico- y a la que, además, eso no le ha hecho ganar en educación.

    Sí estoy de acuerdo en que, a menudo, muchos de los problemas de las parejas se deben a cualquiera de estos cuatro elementos relacionados con la “clase”, pero quiero pensar -será que estoy en esa etapa de mi vida- que cualquier persona puede aportarnos algo, y que lo único que hace superar ese tipo de barreras es saber que se está enamorado y se tiene un proyecto en común.

    Pensad menos y sed más felices =)

  8. Patri

    Yo opino un poco como Ana. Por alguna razón mis parejas han sido siempre polos opuestas entre ellos, cuando escarmiento de A, busco un Z y al revés… y creo que al final tienes que buscar tu M.
    Siendo la misma persona he sido “la hippy de la pareja” y la “la pareja de un hippy” y al final las diferencias salen por todos lados y son molestas. Las diferencias personales son divertidas y necesarias, pero las económicas, intelectuales o influenciales (no se dice así ¿verdad?)… acaban saliendo a relucir en los peores momentos. Y no digo que obligatoriamente tengan que estar en el mismo nivel, sino que así es más fácil.

    De todas formas, no soy de escoger demasiado a mis parejas, creo que me dejo llevar un poco por la intuición (incluso diría además, que soy muy joven para opinar…)pero, si alguien tiene la frialdad de poder escoger así a sus parejas…igual hasta es una suerte…

    P.

    P.

  9. elescaparatefucsia

    Yo de las tres parejas serias que he tenido lo único que les unía era el fútbol(han sido jugadores) y es normal que una persona que tiene una situación económica alta te juntes con gente de tu misma situación porque tu circulo de amistades son los mismos mas o menos.
    Pero al final el corazón manda y te puedes enamorar de un camarero, albañil…otra cosa es que tu conciencia te permita vivir con ese tipo de gente, porque si encima tienes a tu madre por detrás diciendo lo que tienes que hacer….malo muy malo

    besitos
    aitziber.s
    http://www.elescaparatefucsia.blogspot.com

  10. Espoir

    Pues a mí, con mi flamante licenciatura y media (ehem), mi profesión intelectual (ehem ehem) y mi vasta cultura (colapso pulmonar), me encantan los lampistas. Me fascinan porque saben resolver cosas que a mí me dan respeto, y porque nunca fui capaz de entender los rudimentos de la física allá por el EGB y ellos sí, y porque el conocimiento valioso va mucho más allá de las disciplinas académicas, y porque, no fastidiemos, los tópicos sobre obreros ignorantes ya cansan. Hay licenciados universitarios incapaces de redactar un proyecto de manera gramaticalmente salvable y fontaneros que leen a Milan Kundera. Pocas veces las personas corresponden a los estereotipos que se les atribuye alegremente.

    Pero en general, creo que el gusto por parejas más o menos heterodoxas es algo que oscila al mismo ritmo que tu vida. En algunas ocasiones buscarás inconscientemente el cobijo de un entorno familiar. En otras tendrás ganas de tirarte al Amazonas, literal y metafóricamente. Más en general aún, creo que pocas personas son totalmente inmunes al entusiasmo ante algo inédito. Y si lo son probablemente tengan un problema psiquiátrico serio.

    Lo que admito que me supera es que haya gente que discuta por el colegio al que llevarán a hijos aún no nacidos y ni siquiera proyectados. Eso no es ser conservador ni diferente ni clasista ni historias, eso es ser maníaco.

    1. Azahar

      No, simplemente me pareció curiosa la expresión “nunca me gustó la gente de por allí”. También en mi trabajo, desde hace tiempo, observo como una compañera no soporta a los desplazados desde otras comunidades autónomas, pero le encanta salir a desayunar con los extranjeros de nuestro equipo. No entiendo porque pero hay mucha gente así. Perdón que haya desvirtuado, mi opinión respecto al tema es que hay que probarse muchos tipos de falda. Te felicito por el blog. Un saludo!

  11. Anonymous

    Cuando no tengáis donde caeros muertos y necesitéis un tratamiento de médico que la Seguridad Social no cubra (que los hay) o el banco vaya a embargaros el piso o cualquier otra historia por el estilo, empezaréis a valorar tener el bolsillo lleno (que por muy guapa, gran profesional e inteligente que seas, no siempre se puede lograr por una misma) y os dejaréis de tanto romanticismo.

    Y si casarte con un tío que te da asco por dinero es un futuro fracaso (estoy de acuerdo), casarte con un tío adorable y muy buen follador que no tiene donde caerse muerto, también. Ya lo dice el refrán: “Cuando el dinero se va por la puerta, el amor salta por la ventana”.

    1. Espoir

      Bueno, creo que olvidas de que hoy no gana dinero ni el tato, que no te embargan pisos si vives de alquiler y que los muy muy ricos también mueren jóvenes a causa de enfermedades incurables; mira a Steve Jobs. Entiendo que éste comentario quiere resultar provocador. Felicidades, lo es. Pero si realmente refleja tu visión sobre la vida… Bueno, pues que tengas mucha suerte. Pero yo de ti empezaría por intentar ganar dinero por mí misma/o, que te puedes caer muerto ahora mismo, en el perro suelo del cibercafé.

  12. Anonymous

    Soy de Barcelona y vivo en Milán. Os aseguro que, si hay un lugar donde la clase social a la que perteneces y la profesión a la que te dedicas son de VITAL importancia para sobrevivir socialmente hablando, es aquí. Aquí te miran de arriba a abajo si no eres abogado, arquitecto, notario o médico o si no llevas el último modelo de bolso de Bottega Veneta…cuando sales de copas y conoces a alguien, el 99,99% de las veces la frase es: ” ciao, sono Marco, avvocato”…”piacere, mi chiamo Davide, architetto”… La coletilla sobre la profesión nuca falla; algo odioso, no creeis? Yo no he visto tanto Audi, Mercedes, Land Rover, Porsche Cayenne…etc. como en esta ciudad, es como una tarjeta de presentación y si esto es así es porque la clase social sigue importando y demasiado, por desgracia. Yo también pienso que el clasismo, la superficialidad y la tontería siempre han estado ahí y al paso que vamos todavía más…y nada tiene que ver la inteligencia o la cultura; hablamos de dinero y cuidado que, cuando se habla de dinero, la cosa cambia. @Irenitilla

  13. Anonymous

    Y ojo, no estoy diciendo que yo me vaya a casar con un hombre sólo por dinero, para llegar a ello le tengo que querer y de los hombres adinerados se puede enamorar una también, son personas normales, no sapos verrugosos de 80 años.

    PERO sí tengo claro que con uno sin nada de dinero, por muy encantador que sea, no tendría nada más que amistad.

  14. Ronronia Adramelek

    Uno de los problemas de la sociedad actual es que aquí todo hijo de vecino se cree de clase media y hay algunos asalariados tan tontos que aún se creen de clase alta. A ver si nos enteramos todos, si trabajas para otro, eres de clase trabajadora y los currantes o hacemos piña entre nosotros o nos van a dar por saco (Ya nos están dando con esta reforma laboral que permite que te pongan de patitas en la calle si estás 20 días de baja durante los últimos dos meses recibiendo, pongamos por ejemplo, una quimioterapia. Te enfermas y el Estado bendice que te echen a la puta calle. Menuda sociedad estamos haciendo porque la peña se cree toda descendiente de una pata del Cid)

    Y después de despacharme a gusto, me centro en el tema, que ya entiendo que estabas hablando de clase alta como gente con dinero. Mi caso: todos los hombres con los que he salido han sido inteligentes y todos menos el primero, educados, divertidos y buenas personas. Todos han sido ateos y escépticos porque me cuesta pasar mucho rato con gente “de pensamiento mágico”. A todos en su momento los encontré guapos y los dos últimos tienen estilo y son elegantes. Ninguno provenía de familias de dinero pero todos menos el primero, yo aprendo de mis errores, eran de familias bastante mejores que la mía, que se supone que sí acarreaba una historia de bienestar económico y carreras universitarias y, sin embargo, era completamente disfuncional.

    No me importa nada de dónde viene un hombre para salir con él, sólo me importa cómo es. Después de algunas amargas experiencias, reconozco que también me importa mucho su familia. No si tienen dinero, ni siquiera si tienen cultura, sino si son alegres, amables y educados y nos respetan lo suficiente como para dejarnos vivir nuestra vida sin invadirnos.

    También entiendo que si tú ganas un sueldo que te permite salir algunos fines de semana, hacer un viaje al añó, pagarte un gimnasio, salir alguna noche a cenar, ir alguna vez a un espectáculo, tiene que ser complicado empezar una relación con alguien que no tiene un duro porque, o renuncias a hacer con él cualquiera de esas cosas que disfrutas o lo pagas tú todo y eso tampoco es algo que el orgullo de una persona suela aceptar de buena gana. Pero “complicado” no significa que te niegues a intentarlo por prejuicios sino que lo haces sabiendo que van a existir ese escollo y lo tendréis que superar. Pero, vamos, escollos en una vida en pareja hay muchos, lo que hay que intentar es elegir aquellos que te vas a divertir saltando y no los que te van a amargar la existencia y a mí el del dinero en concreto me da bastante igual.

  15. monsieur le six

    Es complicado comentar esto sin soltar una parrafada, per intentaré moderarme.

    Cuando se pretende compartir la vida con otra persona, es importante, no sólo la atracción física y una cierta “chispa” amorosa, sino también la coincidencia de costumbres, ideas, manías, etc. También lo es para un simple ligue temporal, aunque por supuesto no es tan crucial. Si la cosa va a más, esa coincidencia debería abarcar no sólo a la propia persona, sino a su entorno familiar, amigos, etc. ¿Quiere decir esto que es imposible tener como pareja una persona alejada de nuestro modo de vida? En absoluto. Pero sí que cada diferencia será un inconveniente contra el que habrá que luchar. Si se juntan muchas diferencias, pues tenemos un gran inconveniente. De ahí que normalmente uno intente buscar pareja dentro de su “grupo social”: si yo fuese de derechas, católico, del Real Madrid y me gustan los toros, probablemente no saldría con una chica anarquista, atea, que odie el fútbol y que forme parte de una organización en defensa de los animales. No es imposible, pero sí muy improbable. Y en caso de persistir en nuestra idea de estar juntos, tendríamos que pasar por más de un momento tenso y violento, eso seguro.

    En realidad, el dinero por sí mismo no es una de estas diferencias, pero indirectamente sí lo acaba siendo. Si uno tiene mucho dinero y otro muy poco, es bastante probable que haya otras muchas diferencias culturales entre ambos. Hoy en día, por suerte, esta situación no es tan habitual, pero puestos en una caso extremo de alguien muy adinerado con una persona que tiene muy poco, pues se nota. En realidad, no es tanto una cuestión del dinero que se tiene, sino del que se pretende tener, puesto que mucha gente se muere por aparentar sin tener, y otros viven tranquilamente y de manera sencilla, pese a tener mucho.

    En definitiva, me parece comprensible e incluso recomendable que cada cual busque alguien de su “clase”, aunque hay que saber ser un poco abierto con quienes parecen venir de un “status” inferior, y no acomplejarse tampoco con los que parecen venir de un “status” superior.

    Ahora bien, en el caso del artículo, creo que la actitud de Katy es injustificable. En primer lugar porque, si bien ella se gana bien la vida, del artículo se desprende que tampoco es precisamente de la jet-set, y el chico en cuestión no es tampoco un muerto de hambre. Trabaja de camarero, que no es un oficio muy reconocido, pero tiene unos ingresos, y dada la situación actual del país habría que ver si en realidad no es un licenciado en Historia, por decir algo, que ha acabado de eso porque no encontraba otra cosa. Igual resulta que al final tiene más nivel cultural que la chica.

    En segundo lugar, porque despreciar a alguien por su lugar de procedencia es una de las cosas más ruines que existen. Por supuesto, uno puede tener sus suspicacias en función de su experiencia anterior, pero nunca puede ser un argumento de peso, puesto que en todas partes hay gente maravillosa y odiosa.

    1. Espoir

      Sinceramente, estoy flipando con cómo se puede llegar a intelectualizar este tema. A mí me gusta quién me gusta; a veces con pasta, a veces no, a veces de derechas, otras de izquierdas… Yo creo que al final todo se remite a la pura química entre las personas porque igual de irritante puede ser vivir como una mantenida que tener que mantener a tu manso que no trabaja; que nunca te lleven la contraria porque pensáis igual en todo que las batallas ideológicas. Otra cosa es la instrumentación que la gente hace de las relaciones. Entenderlas como un trampolín hacia algo externo no deja de ser una sutil (e hipócrita) forma de prostitución física o moral. Los prejuicios referentes a la clase social, siendo como somos casi todos unos pobres pelacañas asalariados, me parecen trasnochados y bastante absurdos.

    2. monsieur le six

      Está claro: a cada uno le gusta quien le gusta, y es pura cuestión de química. Si yo me siento embelesado por una persona con la que no me une nada, pero que igualmente me atrae, pues es lo que hay. En eso no vamos a discutir.

      Ahora bien, yo lo planteaba desde el punto de vista de una relación más duradera, en la que realmente se comparte la vida y, por tanto, a la larga, la familia, los amigos, las diversiones de fin de semana, etc. Y puesto que ahí va a influir todo nuestro entorno y nuestro modo de vida, negar la importancia de todo eso es no querer ver la realidad.

      Dicho de otro modo: para el amor sólo importa nuestro afecto, pero para la vida en común en la sociedad, importa la sociedad. Si no lo entendemos, es que no sabemos distinguir una cosa de la otra.

    3. Espoir

      Con todo respeto, creo que esas convicciones asentadas sobre las relaciones humanas son simples sofismos. El 50% de las parejas tendrán las características que tú afirmas necesarias. El 50% restante, no. El 50% de las parejas de ambos grupos acabarán separándose. Ergo, tu fórmula no es más eficaz que la exactamente contraria :)

    4. monsieur le six

      ¿Perdón? ¿Dónde he hablado de carácterísticas “necesarias”? ¿O de “fórmulas”? Repito, necesario no hay nada. Hablo de importancia y de conveniencia, en ningún caso de necesidad.

      En todo caso, ¿de dónde sacas esas curiosas estadísticas de los 50%?

    5. monsieur le six

      No, si no me enfado para nada, sólo preguntaba ;)

      Sobre mi frase que mencionas, simplemente recalcar que, como se puede leer, hablo de “comprensible” y “recomendable”, pero en ningún caso de “necesaria”.

      Lo de los 50% es una tergiversación de la estadística. Que haya un 50% de divorcios es una cosa; pero deducir de ahi que el 50% de las parejas tendrán características comunes, que el 50% restante no, y que el 50% de las parejas de ambos grupos acabarán separándose, es claramente falso. Lo digo sin enfadarme, ¿eh? Pero las matemáticas son claras.

  16. rocio

    “Estamos llegando al punto preocupante de la superficialidad, frivolidad, clasismo y tontería. Nos están creando en un escenario con un reparto predeterminado y unos guionistas bastante malos. Algunos nos dimos cuenta de que no servíamos para ser actores y no llegamos al estreno. Los otros siguen allí, deslumbrados por los focos.”

    ESta parte podría resumir perfectamente mi malestar social ultimamente, y no, para nada estoy de acuerdo en todo eso!!!

    Un saludo Alena

  17. Candy

    Yo te propondria un tema que creo que no has tratado y tengo curiosidad por saber el resultado del debate.
    El tema es:¿saldrias con una mujer que haya sido prostituta? ¿saldrias con un hombre que haya sido gigoló?
    Ala,ya tienes tema

  18. Iria

    Buenas noches, me ha encantado esta entrada. No es ni la primera ni la segunda vez que pienso en este tipo de cosas al ver múltiples Katy´s a mi alrededor. He estudiado en una universiadad de las “caras” y ahí estamos de todo, pero esa parte social que sólo se relaciona entre ella resulta terminando repugnante, y a todo esto si sumamos una ciudad pequeña y elitista ya remarca el panorama!
    Me gustaría hacer un breve paralelismo, actualmente estoy en la India. Por suerte estamos conociendo a mucha gente y entre ella se encuentra una buena relación de amistad con Indios “modernos”, que estudian carreras, salen de fiesta y comparten piso como cualquier joven occidental… sin embargo, profundizando un poco más enseguida nos cuentan una tarde como ellos pertenecen a diferentes castas, los hay de todo algunos de la tercera y dos casos curiosos. Uno de ellos pertenece a la casta más alta, digamos la que tiene más poder, más preferencias y en definitiva ifoficios que les otorgan más ingresos.. hablando sobre con quién se casará (el 90% de los matrimonios son concertados) nos comentaba que su familia es muy liberal y le “dejan” casarse con la persona que realmente quiera pertenezca a la casta que sea. Visto esto, me planteo si no seremos nosotros los “tan liberales” más cerrados aún que ellos… hay demasiadas katy´s y kato´s por el mundo…
    Tampoco sería justo no decir que otro de los chicos, es de la casta guerrera y debe casarse con aquella persona que quiera, pero eso si! siempre que pertenezca a su casta o a una superior…
    lo curioso y triste es que cuando me lo contaron más que sorprenderme encontré muchos símiles y ejemplos a mi alrededor de relaciones de este tipo…
    asi que opto por comprarnos faldas de colores! corales! verdes! cortas por delante, largas por detrás, eso es lo de menos! pero ser nosotros mismos estemos con quien estemos

  19. Enamodeuse

    Leyendo el comentario anterior, es inevitable hacer un paralelismo entre castas orientales y clases occidentales. Una de mis mayores reflexiones (tampoco es que yo sea filósofa, pero de vez en cuando divagamos todos^^) es que en la sociedad no se ha cambiado nada en los últimos 500 años. En la Edad Media existían los grupos sociales al que se pertenecía por origen y honor y no se podía pasar de uno a otro salvo contadas excepciones. Hasta que llegó la burguesía y puso el dinero de por medio. Cambió la cosa, pero ahora no es el origen exclusivamente esa línea invisible que separa unas clases de otras, sino también la pasta. Esa línea divisoria que hace que los ricos se casen con los ricos y los pobres con los pobres (aún estoy esperando que algún/a famosa salga por la tele diciendo que está saliendo con alguien que no sea un empresario q cotiza en bolsa x millones de euros al año). Y por la noche es lo mismo (q nos hablen de sitios VIP…). Quien tiene la pasta, tiene el poder, y con ello la influencia. Lo triste es, lo que he leído por ahí, que estamos educados para aspirar en todo momento a una clase más alta. Será porque el dinero da seguridad y eso es lo que buscamos al fin y al cabo en la vida.

    Genial post Alena

  20. Chicca

    Yo busco un hombre inquieto intelectualmente. El dinero me preocupa pero no a extremos de ser adinerado o no. Como yo lo veo, es bueno que encuentres a alguien con las mismos hábitos económicos que tu. A mí me gusta salir a cenar, viajar, teatro,etc. No me compro oro, ni joyas, ni apenas ropa pero si gasto en experiencias.
    Y luego otra cosa que me he dado cuenta es que quiero un hombre que sea capaz de tirar de mí económica y anímicamente cuando haya algún problema. Hoy en día la mujer trabaja, sigue haciendo de ama de casa, se ocupa de la educación de los niños, ya no busca un hombre por dinero… y yo no lo veo una evolución. Lo veo una ¡putada! Porque de repente tenemos que ser unas puñeteras Diosas y hacer lo que antes hacía un hombre más lo que siempre ha hecho una mujer. ¡Y yo, me niego!
    Llamadme anticuada pero, creo que aun ganando un dineral, yo no quiero cargar con ningún hombre. ¡Solo me faltaba eso!

    1. Anonymous

      “Llamadme anticuada pero, creo que aun ganando un dineral, yo no quiero cargar con ningún hombre. ¡Solo me faltaba eso!”

      No eres anticuada. Eres moderna. A los hombres tampoco nos gusta cargar con nadie. Lo mío es mío y si tú tienes menos mala suerte, no te arrimes a mí, excepto para follar. Es eso ¿no? Bien.

    2. Chicca

      No se trata de lo mío es mío. Evidentemente comparto pero lo que no voy a hacer es como les pasa a amigas mías:
      - Trabajar mientras su marido se toca las narices (estamos en época de crisis, eso lo sé pero cuando uno es vago es vago)
      - Ocuparse del niño o bien que tenga que venir la suegra a casa pq el marido no le da la gana.
      - Limpiar la casa tu solita pq tu marido no limpia y no le gusta la comida, que tu cocinas, de un día para otro.
      - Y más historias que no cuenta por vergüenza!
      Lo que no voy a permitir es tener un parásito como pareja, que haberlos haylos; seas mujer u hombre.
      Hoy en día las mujeres tenemos que demostrar el doble: buenas trabajadoras, tener responsabilidades laborales, buenas madres, buenas amas de casa,… y para colmo tenemos que estar sexies siempre. ANDA YA!
      Yo, por mucho dinero que llegase a tener, por muy bien que se lo montase un tío, no pienso cargar con ningún hombre chupóptero.

  21. Ishtar

    Todas mis parejas han sido de la misma clase social, léase nieve económico, que el mío … ahora estoy sin pareja, conclusión: misma cantidad de dinero, no es garantía.

    Si una de las dos partes de la pareja tiene más dinero que la otra podría ser un problema solo en dos casos: A.-que el menos adinerado se sienta acomplejado y B.-que la familia más adinerada rechace al más “pobretón”, o simplemente una combinación de A y B.

    Creo que lo que realmente puede ser un obstáculo es el diferente nivel cultural o de intereses, indefectiblemente esto los irá separando porque sus gustos serán diferentes, aunque que haya chispa y la piel una mucho … cada uno tirará hacia mundos diferentes.

  22. Mlle_Raynaud

    El charnego en Cataluña ha creado estigma social. Te lo dice una sevillana que trabaja en Barcelona. Es normal que en cualquier trabajo, al principio, te tanteen pero da la sensación que tienes que demostrar tu valía más que los demás. Incluso tienes que escuchar la gracieta de “¡Anda, sevillana! ¡Olé!”… y creo que habiendo estudiado medicina y hecho un examen MIR ya he demostrado lo suficiente como para merecerme mi puesto.

    Con respecto al tema del post (para que Alena no se enfade), puedo decir que mis parejas han sido variopintas (aunque la mayoría han sido de la rama artística, llamémosle “creativos”).
    Pero tuve una (y larga) con un chico de un “nivel inferior” (qué poco me gusta… quiero decir, sin titulación universitaria) y fue lo peor.

  23. skiterskiterio

    Yo conozco un caso por el otro extremo. Una que no tiene pasta y que pijo que se le acerca empieza con -100 puntos por tener pasta, aunque aplauda con las orejas por sus huesos. Y no es una cuestion de ruralidad o urbanitismo. Es una cuestion de que estamos gilipollas.

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