10 cosas que me indignan de Internet
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10 cosas que me indignan de Internet

El día en el que te des cuenta que no tienes nada, salvo miles de seguidores, será jodido. A ver quién de ellos te acerca una aspirina mientras estés a punto de palmarla.

Llevo unos cuantos años metida en las redes sociales. No soy ninguna experta. De hecho, la gran mayoría de vosotros me dais mil y una vueltas en el tema. Yo me dedico a escribir, a comunicarme, a observar (lo que más me gusta en esta vida) y a sacar conclusiones de lo que veo. A veces llego a la conclusión que no debería llegar a ningún tipo de conclusiones. Pero claro, si no lo haces, no puedes crear listas como ésta.

Hay ciertas cosas que no llego a entender del mundo virtual: quieras o no, está basado en el mundo real, salvo que los cobardes de este son unos individuos normales y corrientes en el virtual. Y mi incomprensión también se puede extrapolar a las relaciones fuera de la pantalla.

Hay cosas que no entiendo por qué las hacen los demás. Pero no es que no lo entienda, más bien no lo comparto. Me desesperan y, a la vez, me hacen pasar un buen rato. Sí, todo a la vez. Es posible, creedme.

Os dejo con mi lista de las 10 cosas que me indignan del mundo de Internet:

 

1.  Que alguien siga a miles de personas en Twitter.

A más de un “gurú” de esos le he preguntado: “pero tío, ¿tú eres capaz de leerlos a todos?” Claro, hay que tener en cuenta que la mayoría de esa gente, a su vez, presumen de tener triple de seguidores que todos nosotros juntos. Las respuestas de los gurús me recuerdan a las de las estrellas del porno cuando les hacía la pregunta retórica de cómo narices son capaces de estar empalmados cuatro horas seguidas, y me aseguraban, sin pestañear apenas, que todo es una cuestión de la mente. En cambio, los gurús se defienden con un “yo los leo a todos”. ¡Ja!

“Menos Twitter y más libros”, me sale de dentro.

2. Que haya la misma gente en los mismos saraos promocionando las mismas cosas.

Desconozco si también ocurre en otras ciudades, pero sospecho que las cosas funcionan más o menos como en Barcelona. La misma gente que va a los mismos saraos con el mismo contenido del que ni siquiera tienen la más mínima idea, promocionando las mismas cosas que les importa un bledo y luego, a solas, criticándose uno al otro con la misma intensidad.

No me refiero solamente a los bloggers, que parecen ser ya el mayor mal del planeta. Qué va. Hay varios grupos de diferentes redes sociales que se encuentran con una sola razón: ver a los demás y mostrarse a sí mismos. Cosa que me parece cojonuda (y no es ironía) si lo que haces es encontrarte con tus amigos sin una razón en especial. Lo que me sorprende de todo esto es que la mayoría sólo se ven en las fiestas patrocinadas con bebida gratis y gran parte de ellos ni siquiera saben decir quién organizó el sarao o, lo más importante aún, de qué va exactamente.

Estos grupos están bien definidos y, en cierto modo, estás “obligado” formar parte de alguno de ellos: con sus líos amorosos y laborales, sus peloteos y sus cotilleos. Tener principios y valores está mal visto. No querer formar parte de nada en concreto, incomprensible. Se nos olvida lo importante: ser selectivos. El mejor piropo para la marca es que asistas un evento porque el producto, la esencia, el concepto te despiertan curiosidad. “No es personal, sólo negocios”. Ya me entendéis.

 

3. Que critiquen a alguien en concreto sin dar la cara.

En la vida real me provoca el mismo rechazo, pero en las redes sociales la crítica y la indirecta tienen mucho mayor alcance. Y retirar la palabra es cuestión de no responder más o borrar un tweet (post, imagen, etc.) Todo muy barato y muy barriobajero.

Si tienes cojones de criticar a alguien en concreto, ten los cojones de mencionarlo. Una vez lo has hecho, de defender tu postura.

4.  Que sigan gente por compromiso.

Seguir a alguien por compromiso demuestra la falta de personalidad. Sentirse ofendido por un “unfollow”, la falta de madurez. La lista de la gente a la que sigues dice mucho de cómo eres.

5. Que consuman algo por el bombo que se le dan en las redes sociales.

Con lo listos que queremos parecer y lo tontos que seguimos siendo. La cantidad de dinero que mueve una persona es inversamente proporcional a la fuerza de sus principios. Pero hay que tener un equilibro. En Rusia decimos que “no te puedes sentar en un cactus y no picarte el culo”. De la misma forma que no puedes promocionar las barritas adelgazantes y bollería industrial, y jurar por tu madre que eres selectivo a la hora de escoger las campañas que protagonizas.

Nadie que gana mucho dinero vendiendo algo lo hace porque realmente le gusta este algo. Y está en su pleno derecho hacer lo que le salga de las narices.  Pero … ¿tú? ¿En qué cojones estás pensando?

6.  Que se compren followers.

La panacea. Los egos se han disparado con la posibilidad de hacerse con miles de followers más. Así como dicen que el dinero atrae el dinero, la gente piensa que un seguidor (comprado) atraerá a uno real. Puede que lo consigan, pero… ¿cuánto de desesperado hay que estar para medir su éxito en números de followers? Qué triste.

Obviamente, no todo es cuestión de ego. Entra en juego la mala gestión de las agencias y el dinero que se invierte en los usuarios con miles de seguidores. Una agencia es contratada por una marca y esta marca organiza un evento. La agencia busca a la gente más influyente para llegar a la mayor cantidad de personas a través de ellos. Hasta aquí bien. Pero el novato de la agencia confunde la cantidad con la calidad y no ve más allá de un número. La influencia no se mide en followers, sino en la importancia que le dan éstos a sus palabras. No es lo mismo un personaje que tiene 20.000 seguidores, pero sus tuits son respondidos (o retuiteados) por dos-tres usuarios, que en cambio el que tiene 5.000 y provoca cien reacciones, ¿quién aportará más a la marca?

Joder, nunca he entendido porque no aprobaba la asignatura de lógica en la universidad.

7.  Que cualquiera que sabe venderse a sí mismo se cree Community Manager.

Admirable el trabajo que haces con tu blog, Twitter, Instagram siendo tu mismo. Pero… ¿de verdad crees que podrás conseguir los mismos resultados para una marca de fármacos? Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa (veis, soy más lógica que Rafael El Gallo). No nos flipemos.

8. Que se presuma de un puesto en una cuenta 100% personal.

Otro gran virus. Las bios de la gente en Twitter son para mear y no echar gota: periodista en “x”, Presentador en” X”,  profesor en “X”. Cuenta 100% personal.

Si tu cuenta es personal, eres Juanito. Si tu cuenta es profesional, eres Juanito, el periodista de “El país” (por ejemplo). Utilizar tu empleo chachi para darle más valor a tus palabras es ridículo.

9.  Que la gente se crea alguien en función de su influencia online.

Nos pasa un poco a todos los que nos hervimos en la misma olla. La lucha entre los bloggers, los social medias, los tuitstars, los instagramers… Cuando cierras el portátil y sales a la calle, eres uno más. Y la gran mayoría de esa gente, a la que te encuentras por la calle, no tiene ni la más mínima idea de quién cojones eres, qué es un blog o cómo va “el Twitter”.

10. Que se tomen su vida virtual demasiado en serio.

El día en el que te des cuenta que no tienes nada, salvo miles de seguidores, será jodido. A ver quién de ellos te acerca una aspirina mientras estás a punto de palmarla.

¿Se me escapa algo más?

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4 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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4 COMENTARIOS

  1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Seguir a 10.000 personas solo lo hacen quienes así pretenden conseguir follow back. Hice la prueba con una cuenta solo para eso: no publicaba casi nada pero me puse ciega de hacer follow a gente con menos de 100 seguidores o “expertos” en SM que seguían a más de 1000. En pocas semanas tenía tres veces más de followers que en la cuenta de verdad.

    Esa gente no lee su TL, obviamente, sigue a la gente que de verdad le interesa a través de listas. Yo misma hago algo similar pero al revés: sigo únicamente a 40-50 personas a las que tengo especial cariño y leo a unas 200 de las que no soy follower a través de listas.

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    En cuanto a la obsesión por los seguidores de los profesionales, forma parte del desconocimiento real que aún tenemos del rendimiento real de las redes sociales en cuanto a su repercusión en las ventas. Haces un curso de SM y a todos se les llena la boca de ROI y analítica pero yo veo perfectamente que ahí nadie tiene las matemáticas suficientes para hacer una estimación certera. Se enorgullecen de haber conseguido 2000 “me gusta” pero,y eso ¿cuántos aires acondicionados de más vende? Imposible de saber.

    Así que solo pueden estimar su eficiencia al peso simple del número de followers o likes porque algo más refinado es extremadamente complejo matemáticamente y no sé si hay alguien que realmente sepa hacerlo hoy en día.

    En resumen, que en el mundo del marketing hay cierta fe en que el SM tenga efecto positivo sobre las ventas pero no se puede cuantificar aún si es así ni en qué medida. Parece lógico que así sea y al menos abre un campo nuevo de trabajo para que mucha gente se gane las lentejas. Parece lógico pensar que sí, que sin mucho gasto el SM bien hecho sirva y yo veo gente como la del MEH de Burgos que lo hacen tan bien que cada vez que les leo me entran ganas de volver.

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Bueno, el punto 2, si lo he entendido bien, no es exactamente algo propio de Internet. Los “mundillos” siempre han existido. Ahora, simplemente se reflejan en las redes, pero som más bien círculos del mundo físico, con sus peloteos, sus miserias, sus falsedades, etc.

    En el punto 1, completamente de acuerdo con Ronronia.

    También hay que tener en cuenta el uso que se pretende hacer de la herramienta. No es lo mismo alguien con un perfil completamente personal que alguien que de alguna manera tiene objetivos profesionales y busca la máxima difusión. En redes como linkedIn, por ejemplo, es fácil que uno quiera tener cuantos más contactos mejor. No así en facebook, a menos que se trate de la página de tu empresa/proyecto. Cada caso es diferente.

  4. Luna MonroeLuna Monroe

    Siempre nos es mas fácil decir ” es que no me gusta que la gente sepa mi vida” que dejar de seguir twiteando, con lo bien que esta hacernos notar y hacernos envidiar por esa cantidad de seguidores de los cuales con suerte conocemos al 50%.
    Llevo dos meses desintoxicada y bueno… ahí voy, también puedo compartir mis alegrías y noticias por Facebook aunque al estar privado, quita toda la gracia, esa gracia que aportaba twiter.
    Un besazo Alena te sigo leyendo desde la montana con Heidi ;)

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