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Relaciones Sociedad

Lo que nadie cuenta

Por Sashimi Blues | 20 julio, 2016
Sencillamente, hay personas más sensibles y otras menos. Tan simple como eso.

Por las mañanas voy a trabajar en tranvía. Los siete minutos que dura el trayecto los paso sobre un pie, luchando no por mi espacio vital, batalla perdida, sino por sobrevivir a los empujones, mochilas, carritos, entradas y salidas. No lo vivo como una situación angustiante, me he acostumbrado a ella. Lo que hago es ponerme los auriculares, escuchar música motivadora (mi playlist se llama “A currar con alegría”) y aislarme. Entonces, practico uno de mis pasatiempos favoritos: observar a la gente. Me gusta mirar a los que me rodean e intentar adivinar qué hay en sus cabecitas, cómo han dormido, qué esperan del día que empieza. Es como si cada uno de los viajeros fuera el personaje de una novela por escribir. Hasta el más aburrido funcionario tiene algo interesante que contar; hasta la mujer menos agraciada es bella a los ojos de quien la ama. En mis días más grises me convenzo de que cualquiera de esas vidas sería mejor que la mía. Luego, me doy cuenta de que todos tenemos una parte gris, esa que escondemos, que nos hace vulnerables, la incomprendida. CONTINÚA LEYENDO >

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DESTACAMOS

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Relaciones

Los amores maduran. Las rupturas también

Por Alena KH | 27 agosto, 2015

Hay cosas que suceden una vez en la vida. Por suerte o por desgracia, el amor no es una de ellas. Digan lo que digan a nuestro alrededor, volvemos a a...

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Relaciones

Los amigos no follan en las mesas

Por Paula | 23 enero, 2015

Por fin tenía un amigo. A ver, dicho así, suena triste. Puedo explicarlo. Yo nunca había tenido un amigo. Pero no es lo que parece. Bueno, un poco...

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Relaciones

La verdad de quienes no saben querer bien

Por Dave Santleman | 12 julio, 2016
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Desafortunadamente, es un mal muy extendido y, afortunadamente, aceptado.

Para los que no lo supierais, Ana Obregón posó la semana pasada en la piscina de olas del parque Warner de Madrid y hoy el telediario ha dicho que Andalucía tiene ya un noventa por ciento de ocupación en gran parte de sus hoteles. Señoras y señores, el verano ha llegado sin que nos hayamos dado ni cuenta y yo ya estoy escribiendo mis artículos en calzoncillos y con un ventilador al lado. Like a boss.

Además de pasar calor, y teniendo en cuenta que ahora mismo no estoy trabajando- ni intención de hacerlo hasta llegado Septiembre, francamente-, mi objetivo para este verano no es otro más que intentar, una vez más, poner mis ideas en orden y asentar un poquito la coherencia en mi vida. A ver si esta vez tengo suerte, que falta me hace.

Como algunos sabéis, hace no mucho estuve un tiempo de ruta por los Estados Unidos. Uno de los últimos sitios que visité fue la ciudad de Salem, donde la amiga con la que viajaba insistió en que fuésemos a que nos echasen las cartas. Yo siempre he sido bastante escéptico de estos temas, y no porque no quiera creer, sino porque nunca me ha pasado nada que justificase el que lo hiciera. Pero irte de allí sin visitar al menos un museo y sin que te echen las cartas es casi un sacrilegio, de modo que con todo el dolor de mi alma pagamos treinta dólares por cabeza y allí estábamos.

Una de las cosas que me dijo el señor, que me inspiraba cero confianza por su falta de parecido con Sandro Rey- que es la imagen que se nos viene a la cabeza a todos cuando pensamos en un vidente, admitámoslo-, fue que tenía que eliminar por completo de mi vida a las personas que no fuesen estrictamente necesarias en ella. Que el dedicarles tiempo me perjudicaba más de lo que me beneficiaba. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Nadie está preparado para algo así

Por Alena KH | 6 julio, 2016
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Llega un día que te das cuenta de que estás cansado. Cansado de vivir.

Todos sabéis que desde hace un año no estaba muy bien. Os empecé a contar, poco a poco, lo que me pasaba en este post.

Meses después me fui a vivir a Canarias porque todo me estaba saliendo mal y cada día iba a peor. Y también os lo conté aquí.

No me gusta hacerme la víctima, no me gusta quejarme y, sobre todo, no me gusta especular con las cosas tan serias ni ser sensacionalista. Por eso no hablé más del tema. Por eso y porque tenía vergüenza: ¿cómo es posible que una persona que responde muchos mails diarios sobre los problemas de los demás caiga en algo así?

Hasta que ayer, en mi Instagram por fin me vi con ganas de contar que el último año había padecido una depresión. Y que, por fin, ya me veo con fuerzas de seguir adelante.

No fueron las muestras de cariño y apoyo, sobre todo por mail, lo que más anonadada me ha dejado, que también. Lo más impactante para mí fue el hecho de que hay tantísima gente que se siente igual y que, obviamente, no sabe cómo salir de ello. CONTINÚA LEYENDO >

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Cansancio  Depresión  

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Sociedad

Amor en código binario

Por Alexandra Sen | 3 julio, 2016
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¿Cómo vamos a echarnos de menos? Si siempre estamos ahí, incluso cuando no estamos.

El móvil de mi pareja murió la semana pasada en un kayak. Le pudo la emoción de la aventura o tal vez es que le había llegado la hora, lo del agua no me lo trago, esos trastos podían caerse al váter y seguir funcionando.

La cosa es que ahora estoy de luto. M era la única persona de mi círculo que aún no tenía un smartphone, una especie en extinción, igual que su Nokia 3310 (el de las teclas de goma que se encendían cuando te llamaban). Durante dos años fui una mujer afortunada, a mí mi novio todavía me mandaba SMSs, incluso de vez en cuando podía hacer una “perdida” para avisar de que salía de casa. Era casi como vivir con una pieza de museo. Un día alguien organizará una exposición en el CosmoCaixa sobre los usos y códigos de comunicación tecnológica (1990 – 2030), y ahí estaremos todos para dar rienda suelta a nuestra nostalgia.

Voy mucho en tren y el otro día me quedé embobada mirando a una pareja, llamémosles Pepe y María. Pepe y María subieron al vagón cerca de las 19.30h, iban cogidos de la mano. Se sentaron juntos, muy juntos, en asientos contiguos, y por un brevísimo instante se miraron con complicidad. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Historia de una pereza

Por Alena KH | 28 junio, 2016
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Los pilló desprevenidos, frágiles e indefensos. Hablaron de todo. Incluso, lloraron.

No tenían nada en común.
Hasta que lo tuvieron.

Se conocieron en un lugar típico en unas circunstancias típicas. En un mundo de apariencias e historias inventadas para contar historias originales, eso se consideraba un mal inicio.

Luego congeniaron. Una noche. Los congenió una botella de vino y la música de Leonard Cohen, pero les gustó pensar que se llevaron bien porque estaban predestinados. De hecho, mientras se miraban con deseo y optaban por no darle salida, pensaban que su encuentro típico en unas circunstancias típicas es el nuevo extraordinario.

Eso les aceleró el pulso. Y lo hicieron allí mismo, en la mesa. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Lo que me enseñó el patio del colegio

Por Dave Santleman | 25 junio, 2016
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Porque los niños, niños son. Unos cabroncetes.

Hoy, como cada mañana, lo primero que he hecho ha sido encender el ordenador. Me pongo música tranquilita en YouTube mientras espero a que la luz de la máquina de café se ponga verde, me sirvo una taza y le doy un repaso en Internet a las noticias o a algún tema que me llame la atención. Y oye, el madrugar y las mañanas se afrontan de otra manera.

Así, lo que hoy ha caído en mis manos ha sido un artículo que relataba cómo “Proyecto Bullying“, un programa cuya emisión tenía preparada Cuatro, no verá finalmente la luz por decisión de la Fiscalía. Al parecer, la “denuncia social” que hacía podía herir sensibilidades y claro, todo el mundo sabe que la televisión en España está para todo menos para eso.

Me ha dado que pensar, qué queréis que os diga. Y sé que muy probablemente me ganaré que más de uno me crucifiquéis por lo que estoy a punto de decir, pero allá va de todas formas: no termino de comprender eso del bullying. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Mamá, yo de mayor quiero ser soltera

Por Alexandra Sen | 13 junio, 2016
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Resulta irónico cómo siempre se ha imaginado a la solterona como aquella que no ha sido capaz de encontrar pareja.

Lo primero que me llamó la atención de ella fue su risa. Después su naturalidad. Viniendo de una mujer así te lo crees –pensé. Te lo crees todo, y casi que te apetece probar.

Conocí a Kate Bolick hace unas semanas, cuando vino a Barcelona a presentar su libro Solterona. La construcción de una vida propia (Malpaso, 2016). Desde entonces no dejo de darle vueltas, la soltería como opción, como decisión individual sin que la otra parte deba verse implicada. No porque algo no funciona en tu relación, simplemente porque es lo que te pide el cuerpo. El famoso “no eres tú, soy yo” que por primera vez no suena a excusa para no hacer daño.

Nunca me he atrevido a dejar una pareja porque me apeteciera estar sola. Resulta inevitable imaginártelo de vez en cuando, sobre todo cuando hay una pelea. “Ahora le pediré un tiempo”, “le diré que coja la puerta y se largue” grita una vocecilla en tu cabeza. Y no es que no le quieras, solo que en ese momento desearías quererte más a ti. Es ley de vida; el césped del jardín del vecino siempre está más verde. Cuando estamos solteras queremos una relación, cuando la tenemos fantaseamos con la soltería de nuevo.

Mi amiga P dejó a su novio a poco de cumplir los treinta. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Somos tolerantes (pero no nos toleramos)

Por Sashimi Blues | 2 junio, 2016
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Eso sí, disculpe, que me dejen entrar con el perro, nadie fume, no haya niños y la comida sea de Km 0.

El otro día tuve que viajar por trabajo en el AVE. Normalmente lo hago acompañada por mi familia, pero esta vez lo hacía sola. «¡Bien!»- me dije yo. «Podré mirar al infinito por la ventanilla mientras escucho música y no hago nada. ¡Qué bonita sensación!»

Al montarme en el tren, me topé con un cartel que decía “vagón silencioso”. Me pareció una idea estupenda, dado lo pronto que era y las ganas de contemplación infinita que tenía mi cuerpo. Ante mí, casi dos horas sin señoras gritando por el móvil, paseos a la cafetería, ruido de papel albal y bocadillos malolientes o chascarrillos de colegas de empresa. Al sentarme en mi asiento y saludar a mi acompañante, este me dijo con una sonrisa de oreja a oreja «¡Qué bien, un vagón sin niños!».

Claro, los niños. Los causantes de los grandes males que sufrimos los adultos, los que no nos dejan dormir, ni ver en la tele lo que queremos, ni sentarnos a hacer cosas de mayores. Se me había olvidado que una parte de la población mundial no tolera la infancia. Pobres. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

La vida no es molar a los demás

Por Alena KH | 29 mayo, 2016
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En este mundo, en el que la tarjeta de visita pesa más que una vocación, es difícil encajar haciendo algo que amas.

Hace seis años creé Intersexciones porque deseaba entender más la vida, empatizar mejor con el mundo y escribir como si fuese escritora. Porque quería ser escritora. Porque soñaba con ser escritora.

Y luego, años después, acabé siéndolo. O eso dicen. Seis años me costó entender que el escritor es el que vive para escribir, el que se emociona escribiendo y el que no ve sentido a la vida sin hacerlo. Publicar un libro no me hizo más escritora. Tal vez, incluso, un poco menos.

Hace años que ya no trabajo en las empresas para tener una carrera profesional. He sido criticada por mucha gente y he tenido varios disgustos amorosos por esa razón: supongo que no es fácil vivir con una soñadora que sólo se siente completamente plena cuando está delante de la pantalla y, mientas tanto, trabaja de cosas que le importan bien poco. En este mundo, en el que la tarjeta de visita pesa más que una vocación, es difícil encajar haciendo algo que amas. Difícil, hasta que te encuentras con las personas que lo viven igual que tú. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Mentir no, fingir decir la verdad

Por Alexandra Sen | 24 mayo, 2016
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Es curioso como creemos que suavizamos las cosas si las decimos de otro modo.

Hace poco un amigo me dijo que los únicos que podían escribir metáforas y salirse con la suya eran los poetas, que éstos creaban lírica con las palabras y a pesar de que lo dijeran no tuviera sentido para nadie más que ellos mismos siempre quedaba esa música, la rima que hacía que algo mediocre pudiese sonar realmente bien. Yo no soy poeta, así que todo lo que escriba con metáforas será una mierda. Tajante, pero cierto. Tampoco es que la vida te dé mucha más opción, una día crees en algo, existe, y al otro no está, desaparece dejándote con poco más que palabras banales y porqués infinitos.

En realidad si dejé de escribir claro fue por miedo a que él se diera cuenta, por miedo a que supiese a qué me refería y que, por lo tanto, pensaba en ello. Pero llega el día en que te das cuenta de que eso es una estupidez, C siempre supo cuando me refería a él, al igual que lo hizo E en esa única ocasión, y del mismo modo D lo hará. Nadie tiene tan mala memoria como pretende tener, tampoco nadie deja de pensar aunque finja que lo haga. CONTINÚA LEYENDO >

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