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Sociedad

¿Cuándo dejaremos de ser hipócritas?

Por Alena KH | 18 abril, 2018
¿Cuándo dejaremos de ser hipócritas?

Esta mañana me he atrevido a salir a la calle sin maquillaje y, cuando me he dado cuenta de ello, ya era tarde. Me encontré con el carnicero del barrio que no tardó en preguntarme si me encontraba bien porque estaba demasiado pálida. Supongo que tenía que haberle agradecido la preocupación, pero en vez de esto pensé en la suerte que tengo de ser yo, Alena KH, y no Uma Thurman, y de haberme encontrado con un carnicero, y no con un paparazzi, como les pasa a todas las celebrities.

Y es que hace unos días leí una noticia “escalofriante” en un medio nacional: “Uma Thurman, pillada sin maquillaje y con canas”. Notición, ¿eh? No voy a mencionar el medio por dos razones: porque no quiero darles más visitas y porque es irrelevante, ya que no son los únicos que se dedican a fusilar a las mujeres. El articulo decía: “Iba con un look tan informal que, en el nacimiento del pelo, se le veían raíces blancas en su melena pelirroja. Es decir, canas.”

Es decir, canas.

¡Canas! Oh, ¡Dios mío! Uma, ¿cómo has podido hacernos esto?

No se trataba de un artículo de la prensa rosa (me habría sorprendido menos, supongo), sino de un medio digital cualquiera que igual nos habla de la política como de la “descuidada” imagen de Uma. En realidad, el artículo halagaba a Uma, pero de una forma un tanto extraña. Decía: “Lejos de ocultarse, acelerar el paso o, incluso, enfadarse, la actriz, de 48 años, empezó a reírse delante de los fotógrafos.”

Uma mola. Eso ya lo sabemos. Lo más probable que ya se ha olvidado de lo “ocurrido”, porque Uma es una mujer inteligente. Lo que no me quedó claro es por qué una mujer (una mujer famosa, cualquier mujer) debe esconderse, enfadarse u ocultarse por el simple hecho de ir en chandal o salir a la calle con la cara lavada.

Estoy cansada. Cansada de que nos machaquen por no maquillarnos, por maquillarnos demasiado, por tener kilos de más o de menos, por no ser jóvenes o no tener experiencia suficiente por serlo, por no llevar tacones, por abortar, por ser una mala madre, una mala esposa, una mala amiga: por ser mujer. Estoy harta de que a pesar de todo aquello con lo que supuestamente no cumplimos, tenemos que aguantar silbidos en la calle y comentarios machistas: un poco contradictorio, ¿no crees?

Estoy hasta las narices de que las niñas de cinco años sólo escuchan “qué guapa eres” en vez de “qué lista eres”.

Porque todo comienza ahí, en una tienda de juguetes, delante de la estantería rosa, con una señora que dice que tu padre debería estar orgulloso por tener a una hija tan guapa. Todo empieza allí, en el colegio, donde un niño te pega porque le gustas y un profesor (o una profesora) te echa de la clase porque se te marcan los pezones. Todo comienza el día de la charla en voz baja sobre la regla y lo que debes hacer para que nadie se fije que la tienes, el día en el que debes llevar una falda lo suficientemente larga para que a nadie se le ocurra violarte, el día en el que aprendes que para gustarle a un hombre, debes evitar el sexo en la primera cita.

Todo empieza ahí y sigue en todos lados: en los medios de comunicación, en los anuncios de los cosméticos, en las expresiones diarias, en las películas donde una mujer es casi siempre delgada y atractiva y un hombre tiene derecho a ser normal.

Pero mientras apoyamos a las abanderadas del movimiento “no make up”, como son Alicia Keys o Frances McDormand, criticamos a otras por salir a la calle “al natural”. Mientras defendemos el movimiento “curvy”, seguimos fabricando ropa solo para mujeres delgadas. Mientras amamos a Meryl Streep, llamamos “vieja” a la vecina de 45 años de edad. Mientras llevamos la camiseta “The Future Is Female”, nos reímos de los chistes machistas de nuestro jefe.

¿Cuándo dejaremos de ser hipócritas?

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Relaciones Sociedad

Las flores de Mohamed

Por Sashimi Blues | 21 agosto, 2017
mohamed
Siento miedo cuando veo lo que pasa estos días, pero no odio.

Hay personas que pasan por nuestras vidas como el jabón, resbalando. Otras son importantes un rato, una época, y luego desaparecen como llegaron, sin más. A veces, solo a veces, la vida te pone en el camino alguien especial, alguien que llega para cambiarte, mejorarte, sumar. Hace veinte años, a mi vida llegó Mohamed.

Moha y yo nos conocimos de Erasmus, en el norte de Francia. Él era médico, nacido en Jordania y criado en Irak. Estaba aprendiendo francés, pues quería ejercer su profesión en Europa. Recuerdo nuestros primeros encuentros en los pasillos de la residencia universitaria: él apenas hablaba francés y mi inglés era muy pobre. Aún así, todos los días teníamos una pequeña conversación, llena de gestos, señas, palabras inventadas y muchas risas. Su mirada, su sonrisa era tan pura, tan de verdad que me alegraba el día. Poco a poco se forjó entre nosotros una gran amistad. Un día vino a buscarme para decirme que ya hablaba mejor francés, y por fin podríamos contarnos cosas de verdad. Y así fue. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Whitney Houston y el mal de aquellos que escriben. Y aquellos que no

Por Dave Santleman | 21 junio, 2017
presion
Las mejores canciones, los libros más míticos y las pinturas más célebres hablar de dolor.

Si un viernes cualquiera llamas por teléfono a partir de las cinco, no responderá nadie. De hecho, te saldrá directamente el mensaje automático del servicio de noche. Si miras a través del balcón desde la calle, tampoco verás las luces encendidas en el interior. ¿Los ordenadores? Apagados. El fin de semana ha comenzado y nadie en su sano juicio se quedaría anclado a su escritorio de manera voluntaria. O casi nadie.

Y es que, contrario a lo que todos piensan, sigue habiendo vida en esta oficina. Mientras escucho por encima de la música de fondo el sonido de la máquina filtrando el café desde la cocina, me asomo a través del cristal de la ventana y me pierdo en los tonos anaranjados que van tiñendo el cielo e iluminando, tímidamente y con escasez, la estancia. Y pienso: qué a gusto estoy y qué paz siento ahora mismo.

Ay, pero todos sabemos lo poco que duran siempre esos instantes de felicidad.

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Sociedad

El derecho a no estar

Por Alexandra Sen | 18 junio, 2017
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Las redes sociales son como las bolsas de patatas a medio comer, que si no te las acabas revientas, aunque no tengas hambre.

16 de junio de 2017. Bloomsday. El termómetro de la farmacia que se ve desde mi balcón marca 32 grados a la sombra. En casa tengo la sensación de estar a 40 °C. Mi gato Pushkin va a combustionar en cualquier momento. Pobre animalito. Y aquí estoy, pegada al ventilador, incapaz de leer, estudiar o pensar, con las neuronas fundidas y la sensación de que cada poro de mi cuerpo desprende calor. ¿Y qué hago? Pues me pongo a mirar el móvil. Qué voy a hacer.

Abro Instagram: helados, gatos, gazpachos, libros, coches descapotables, Sónar. Cierro Instagram. Abro Twitter: política, libros, gatos, gente diciendo estupideces. Cierro Twitter. Abro Facebook: más de lo mismo sólo que de gente que realmente conozco, a diferencia de los otros. Y así, a lo tonto, se me han ido veinte minutos. Me da miedo pensar cuantos “veinte minutos” al día pierdo repitiendo todo el ritual. Me horroriza pensar en el resultado de ese cálculo en semanas, meses o años. Porque las redes sociales son como las bolsas de patatas a medio comer, que si no te las acabas revientas, aunque no tengas hambre. Como lo mensajes a los ex con dos copas de más, como esos “cinco minutos y ya me levanto” de las mañanas. Al parecer para las redes siempre tenemos “cinco minutos”, no importa lo que estemos haciendo. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

De mujer a mujer

Por Sashimi Blues | 26 mayo, 2017
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Soy feminista porque soy madre de una hija, como tú, y veo el panorama que tiene delante.

Querida Paula:

Hace unos días leí por casualidad unas declaraciones tuyas. Digo por casualidad porque no eres ni serás un referente de nada para mí. No me llaman la atención ni tus estilismos, ni tus películas, ni tampoco me despierta curiosidad alguna tu vida personal. Hasta ahora eras una mujer más abriéndose camino en su profesión. Pero claro, cuando se es una “socialité”, signifique eso lo que signifique, está claro que cada intervención, foto, vídeo o posado robado es noticia. Y por eso, se miden mucho. Y digo yo, si tantos estilistas te aconsejan sobre qué ponerte o cómo mirar a la cámara, si tanto mides y cuidas tu imagen ¿por qué no pensaste un poquito antes de decir lo que dijiste? No sé si me entristece más que de verdad pienses así o que no seas consciente que lo que dices es mirado con lupa y sirve de ejemplo a muchas mujeres que te tienen como referente. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

No quería ser Bukowski

Por Mendez | 19 mayo, 2017
Bukowski
Decidí, en esa pequeña mesa de caoba con olor a cerveza rancia que si seguía escribiendo, lo haría sin mirar hacia los lados.

Tenía yo 17 años y José Gabriel “El Kid” Criollo había puesto en mis manos el libro “Escritos de un viejo indecente” de Bukowski. Era la mitad de los 90s y estábamos sentados en la mesa de la entrada a la derecha del mítico Greenwich Pub en Caracas. Éramos jóvenes, yo el que más. El Kid era joven pero 8 años mayor. Las chicas en en el bar eran jóvenes, de una edad intermedia entre la mía y la de José Gabriel. Ricardo “Mucuchiés” era joven, su hermano Ever lo era aún más, y ya eran, junto a Richard “Greenwich”, los barmen más famosos de la ciudad.

Era medianoche y veníamos de La Cartuchera, un bar cultural que tenía mi hermano. José Gabriel se había licenciado de abogado junto con mi hermano a principios de década y por eso le conocía. Sentados en Greenwich bebíamos Heinekens de 500 bolos (Bolívares) o el equivalente a 3 dólares, él me hablaba de Bukowski. También sonaba Charly García. CONTINÚA LEYENDO >

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Relato

Me he caído

Por Alena KH | 10 mayo, 2017
me he caido
La mujer me coge de la mano. Me pregunta quién me ha hecho esto.

El Universo -mi Universo- me enferma. Escribir me sana. Por eso escribo. Por eso y por explicarle al mundo, el día que me vaya, o más bien el día que me echen, qué es lo que sentía. Por qué siempre llevaba gafas de sol. Por qué nunca sonreía. Por qué jamás intenté que las cosas fueran distintas. Moriré, y ellos me leerán. Me leerán con descuido y en menos de un día. Mi abuela ya me advirtió: escribir es un trabajo desagradecido. Escribir es como cocinar. Lo haces con esmero, eliges ingredientes con cuidado: pelas, cortas, mezclas.  Lo fríes y lo guisas. O vete a saber… Cada uno lo hace a su manera, ¿qué importa eso? Una vez hecho, lo “emplatas” -como lo llaman en la tele- y lo sirves: exhausta, pero aliviada. Aunque nerviosa.

Ellos se sientan, sonríen y se lo meten en la boca. Con suerte lo mastican. Y lo tragan, mezclando el sabor de tu trabajo con el del vino de supermercado. O, todavía peor, con el de una cerveza. Todos sabemos qué pasa después. CONTINÚA LEYENDO >

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Cosas que pasan

El peligro de ser uno mismo

Por Dave Santleman | 4 mayo, 2017
cameron-diaz
Y sí, puede que siempre sea yo el que se tira el pedo y mira mal al otro.

Ayer me ocurrió algo de cuyo impacto aún estoy intentando recuperarme, casi 24 horas después. Fue un sentimiento que se apoderó de mí y me paralizó del pánico, tanto que me ha inspirado a hacer lo que llevo dos meses intentando conseguir sin éxito alguno: escribir. Hoy escribo, eso sí, desde la más tenebrosa oscuridad, ambas metafórica y literal. Pero oye, al menos estoy escribiendo. Es un avance.

Ayer, señoras y señores, me di realmente cuenta de que soy ególatra. Y envidioso. Terriblemente envidioso.

No me malinterpretéis, llevo conviviendo conmigo mismo y viéndome al espejo todos los días desde hace 23 años. No, tampoco me pilló taaan de sorpresa: sé cómo soy y cuáles son mis defectos. Pero fue la primera vez en mucho, mucho tiempo que ese aspecto de mi personalidad- del que no me siento particularmente orgulloso- se adueñaba de mí de semejante manera. Y lo peor de todo es que iba proyectado a gente que me importa, a la que le tengo mucho aprecio y que no se merece algo así. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Y luego llovió

Por Alena KH | 26 abril, 2017
chernobyl
Aquel 26 de abril del 1986 yo tenía 4 años y un día, y un miedo atroz

Un día como hoy, hace 31 años, me desperté por la mañana, en casa de mi abuela en Ucrania. Estábamos de visita.

Mi abuela se ocupó del desayuno, mi madre estaba lavando la ropa a mano y mi padre colgaba una estantería en la pared. Yo me acerqué a la ventana para ver si mis amigos estaban jugando fuera.

El cielo estaba… raro. Estaba precioso, colorido, pecoso. Había nubes de todos los colores: rosas con lunares verdes, verdes con lunares amarillas… Empecé a saltar de alegría: «¡Mamá! Alguien ha coloreado el cielo. ¡Mira, mira!», grité excitada, mientras agarraba a mi madre por la falda y la arrastraba hacia la ventana.

«¡Pero qué cuentista eres!», me dijo riendo. Pero me siguió, tenía manos enjabonadas. CONTINÚA LEYENDO >

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Estilo de vida

Cinco libros para todos los gustos

Por Alena KH | 23 marzo, 2017
7-libros-para-leer
Es por eso que, a partir de ahora, una vez al mes os vamos a recomendar libros: uno por cada autor de este blog.

Nos gusta la gente a la que le gusta leer. La gente que es capaz de pasar cuatro horas en un sillón. La gente que se siente feliz leyendo. La gente que lee de verdad, olvidándose de avisar a todos, vía Instagram, de que está leyendo en un balancín en medio de un jardín.

A los que nos gusta leer, en realidad no nos hacen falta los bancos, ni los balancines. Nos hace falta un buen libro.

Nos emociona descubrir a una nueva autora que nos acoge en un mundo de fantasía, en el que los personajes son un poco tú y un poco yo. Nos apasiona acompañarla en un viaje a través de su imaginación y conocer cada uno de los rincones de su rebuscada mente. Nos entristece acabar la última página y nos alegra averiguar que ha escrito cinco libros más. Nos entusiasma entrar en una librería y ver todo aquello que nos queda por leer. Nos excita el olor a papel y el sabor de las palabras. Nos inquieta el camino de la tienda a casa para poder empezar una nueva aventura.

Es por os queremos a recomendar libros: uno por cada autor de este blog. No se trata de las novedades del mercado literario, para eso están los blogs especializados. Os hablaremos de los libros que son importantes para nosotros y os explicaremos el porqué.

Vamos allá…

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