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Relaciones

Te quiero, pero.

Por Paula | 27 febrero, 2015
Somos capaces de decir «te quiero» al primer desconocido que sube una foto de croquetas a las redes sociales.

Te quiero, pero… a ver, espera. No te lo tomes a la tremenda. No estoy enamorada. Te quiero y punto. Te quiero. No hay más. No te vayas. ¿No te parece suficiente? ¿Te parece demasiado? ¡Que te quiero! Te quiero ahora. Te quiero pero luego no sé. Te quiero por hacerme zumo de naranja sin preguntar. Te quiero por tus chistes en los días de mierda. Te quiero porque me has hecho olvidar que hoy era lunes. Te quiero por todo o por nada. Te quiero por cosas que quizás no tienen mucho que ver con el amor eterno ni las comedias románticas. De hecho, si me preguntas «¿me quieres?», posiblemente te diga que no, porque si te quisiera… te lo diría.

Esa soy yo. Y esta es mi movida. No sé. Tampoco debería ser tan difícil de entender. ¿Por qué no puedo decir «te quiero» cuando quiero y a quien quiero? ¿Por qué «te quiero» va unido a una tarta de chocolate con forma de corazón y a un fin de semana en París? A ver, «te quiero» pero no me muero de amor. Te quiero pero no quiero que te asustes. Te quiero pero podría vivir sin ti. Te quiero pero no me haces falta. Te quiero pero mañana quizás no te llame. Te quiero pero cuando te vayas a casa no quiero que pienses: ¿Y qué querrá decirme con «te quiero»?

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Amor  

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DESTACAMOS

ojala fuese solo eso
Relaciones

Ojalá fuese sólo eso

Por Alena KH | 6 agosto, 2013

“Mañana me caso. Pero antes necesito decírtelo: siento mucho haberte querido tanto y no haberte querido mejor”, dice el mensaje. Dejo de respira...

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Relaciones

Parejas abiertas, corazones cerrados

Por Nadarama | 19 abril, 2013

En esta carrera de fondo que es la vida, lo importante no es ser el primero en llegar a la meta, sino hacer el recorrido. Ay. Perdón. Esto no es pro...

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Relaciones

Hasta la vista, baby.

Por Alena KH | 25 febrero, 2015
Hasta-la-vista
Ese alguien no es capaz de ponerse en peligro, diciendo “ya no te quiero”.

¿Te acuerdas de cuando te fuiste al cole sin haber preparado los deberes porque preferiste haber jugado al fútbol o haberte quedado con tus amigas a hablar de lo que le pasó a Juanita? ¿Cuál fue la frase que le decías a la profesora para que no pensase que habías hecho lo que habías hecho en vez de preparar los deberes? Eso, «mis deberes se los ha comido mi perro».

Qué risas ahora, ¿eh?

¿Te acuerdas de cuando subiste a un bus sin haber pagado el billete porque ese dinero lo preferías gastar en una birra o porque simplemente no lo tenías? «Me han robado la cartera», dijiste.

Qué risas ahora, ¿eh?

Igual fuiste algo más rebuscado (o rebuscada) y le dijiste al profe: «Es que tenía fiebre», o le soltaste al revisor algo como: «Un amigo ha pagado por mí pero ya se ha bajado del bus.». Quizás.

Pero jamás les dijiste: «No me gusta hacer los deberes y no me gusta pagar por un recorrido de 800 metros.»

Entonces vas a entender lo que pasa cuando alguien quiere dejarte. CONTINÚA LEYENDO >

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Sexo

Ser lesbiana por una noche. ¿Funciona?

Por Martínova | 23 febrero, 2015
Lesbiana-por-una-noche
En realidad yo estaba deseando decir “vamos a tu casa” pero no quería que pensara que soy la típica lesbiana salida así que jugué el papel de la moderación.

Piensan muchas heterocuriosas que tener una relación lésbica les salvará del drama heterosexual, o que les abrirá las puertas de la percepción. Esto no siempre funciona de esta manera, aunque he vistos casos en los que sí. La historia que os contaré ahora es una experiencia que tuve con una heterocuriosa que pensaba que si se convertía en lesbiana por una noche, las cosas le iban a ir mejor.

Yo había conocido a Tara en un concierto al que fui con unos amigos. Ella estaba entre el público dando saltos. Hacía un tiempo que tocaba el bajo en ese grupo de moda, éramos fans suyos y nos gustó mucho la idea de estar en el mismo concierto que ella. Mis amigos y yo siempre habíamos pensado que era lesbiana porque tenía el pelo corto y de color azul, como en la película de las bolleras francesas (lo típico).

Al acabar el concierto me crucé con ella en la barra y empezamos a hablar sobre lo jodido que es esto de tener que comprar un ticket para pedir la copa. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Las amistades también caducan

Por Alena KH | 19 febrero, 2015
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No hay que tener miedo. Hay que saber despedirse, dicen. Hay que deshacerse de las cosas para sentirse más ligero.

Dicen que madurar es aprender a despedirse. Será que nunca maduraré, por eso que las despedidas se me dan muy mal.

Llevo mal esto de despedirme, salvo si se trata de dinero. Puedo compartir los últimos 50 euros que me quedan del mes con una facilidad asombrosa. Dicen que esto es por ser generosa. Yo creo que es por ser inconsciente. En fin, es lo de menos.

No sé despedirme de la gente. Me cuesta dejar de tener a alguien en mi vida, pero poco a poco empiezo a entender por qué hay que hacerlo. La vida son etapas. Las etapas tienen sus normas. Si las respetas, avanzas. Si te las saltas, acabas estancado. Ley de vida. Nos guste o no.

En esta vida todo- absolutamente todo- tiene su fecha de caducidad: yogures, bonos de regalo, amores, ofertas y…amistades. Y, como todo lo caducado, puedes consumirlo unos días más (hay quien dice que la carne que huele un poco “raro” es la que mejor sabe), pero días después acaba pudriéndose del todo. Y no hay vuelta atrás. Puedes congelarla pero, tarde o temprano, tendrás que hacer algo. Lo mires como lo mires, seguirá siendo carne congelada con un olorcito raro.

A las amistades les pasa exactamente lo mismo. Y no es culpa de nadie. Es lo que hay.

Es triste, incomprensible, doloroso, pero en algún momento acaba pasando. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Todo esto es mentira

Por Alena KH | 17 febrero, 2015
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Venga ya. Alguien tiene que empezar a romper esta mierda de círculo que sólo aporta problemas.

Todos mentimos. Intencionadamente o no, pero todos lo hacemos. Algunas veces ni siquiera nos damos cuenta de que lo acabamos haciendo porque – ¡ojo!- creemos que estamos diciendo la verdad. Yo creo que estamos algo saturados de tanta información y, muchas veces, no sabemos si lo que decimos o hacemos pertenece a nuestra vida o no. No tenemos tiempo de averiguar si las opiniones que tenemos, las necesidades que desarrollamos o las aventuras que vivimos realmente nos pertenecen.

Es como una chica que conozco. Me contó el otro día que se fue al supermercado y, después de haberlo comprado todo de su lista de compra, tenía la sensación que necesitaba algo más. Paseó un rato por los pasillos hasta toparse con una estantería llena de pilas. «¡Claro!» exclamó- «Necesito las pilas para mi radio del baño».

Pero una vez estaba en la caja, se horrorizó: en su baño no había radio. Era algo que le había ocurrido al protagonista de un blog que leía y que en el post de la noche anterior explicaba cómo buscaba unas pilas para su radio. CONTINÚA LEYENDO >

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Estilo de vida

50 sombras de Grey: el debate

Por Alena KH | 16 febrero, 2015
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Quien venga a un multicines a ver sexo explícito también debe saber que Lidl no es el mejor sitio para comprar productos gourmet.

Resumiendo: se estrena “50 sombras de Grey”, se convierte en TT, todo el mundo habla del libro y de la película y, lógicamente, no íbamos a permanecer callados. Los autores del blog hemos decidido expresar nuestra opinión al respecto. Uno por uno.

Dadas las críticas recibidas por Facebook de tipo: “Si no habéis leído el libro, no podéis opinar al respecto”, tengo que responder antes de que volvíais a criticarnos por lo mismo. Todos hablamos de política, de inmigración, de lo gilipollas que es Madonna y de lo genial que es el sexo salvaje, pero no somos políticos, muchos seguimos sin movernos de nuestro propio país, no conocemos a Madonna personalmente y algunos no hemos pasado más allá del misionero. Y dado que hablamos del argumento de la trilogía y no del libro en sí, lo que menos importa es haber leído el libro.

Opinar podemos opinar todos. Y estás en tu derecho de decidir qué validez le atribuyes a estas opiniones.

Empecemos. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Envejecer es para valientes

Por Edu Batet | 11 febrero, 2015
Envejecer-es-para-valientes
En la era de la imagen y la foto uno ya no puede envejecer. Eso es así.

Bueno, pues sí. No puedo negarlo. Mis ídolos de juventud son auténticas momias. Hemos ido trampeando entre todos esta realidad hasta que ya se ha hecho insoportable, y no toca otra que bajarse del burro y aceptarlo.

Rozando los cuarenta me doy cuenta de que una generación por encima me está marcando el camino que uno nunca quiere tomar. El camino de tener que aceptar que entre los cuarenta y los cincuenta, un agujero negro nos engulle y nos escupe directamente contra el suelo.

Algunos lo salvan con más suerte, otros con más dignidad, incluso hay alguno que logra mantenerse con una habilidad pasmosa a secarse como un papiro, pero la realidad es como un portazo en la cara. Cuando estás un tiempo sin ver a esa estrella de cine que te hacía suspirar como un loco, sabes que aparecerá una foto que te romperá el corazón en pedazos. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Enamorarse duele, pero…

Por Alena KH | 8 febrero, 2015
Enamorarse-duele-pero
Los accidentes amorosos te dan la oportunidad que los aéreos no pueden darte...

Ahora que no nos oye nadie os voy a contar un secreto: tengo pánico a los aviones. Me podéis hablar de las estadísticas, del funcionamiento de esos bichos volantes, de que, probablemente, me moriré antes por fumar que por volar. Lo sé. Y todo lo encuentro muy lógico, muy convincente, muy cuerdo. Pero me da igual. Es más, mi padre era piloto y viajaba a países de guerra, sigue vivo y disfruta de su jubilación plantando rosas en el jardín de nuestra casa de verano. Todo esto es cojonudo, pero yo tengo miedo a volar.

Para ser exactos, tengo miedo al despegue. Una vez estoy allí arriba, me tranquilizo bastante.

Sé que si el avión decide caerse al despegar, no tengo nada que hacer y no tiene sentido ponerme nerviosa por ello. Aunque hace poco me he dado cuenta de que en realidad no tengo miedo a morir. Tengo pánico de enterarme de que me estoy muriendo: estar ahí dentro y ser consciente de lo que está sucediendo. No puedo con ese pensamiento. Si pudiese elegir, me gustaría morir como mi vecino de arriba: un día se fue a trabajar, se sentó en el banco de una parada de autobús y se le paró el corazón. Ya está.

Cada día conozco a más gente que tiene el mismo miedo, pero trasladado a la hora de conocer a alguien después de haber pasado por varias rupturas dolorosas y, a primera vista, inolvidables. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

¡Y una polla!

Por Alena KH | 5 febrero, 2015
Y-una-polla
Suena un mensaje. Marta lo abre. Se queda pálida y nos muestra la pantalla.

Cuatro de la tarde de un sábado. Mis amigas y yo tomándonos un té en nuestra cafetería. En realidad, todas las cafeterías son “nuestras”, y lo del té tiene que ver con la hora: tarde para un vermut, temprano para un vino y la cerveza en invierno no apetece. No queda otra que tomar un té. Y, ya que lo hacemos, nos convencemos de que es porque “estamos cuidándonos un poco más, la salud es importante.”

Marta, Silvia y yo abrazadas a las tazas calientes en una terraza cubierta. Muertas de frío. Sacrificio para poder fumar. Estamos cuidándonos mucho. La salud es importante.

Menudas idiotas.

Silvia está hablando conmigo. Yo estoy hablando con Silvia. Marta está hablando con alguien por whatsapp y le hace más caso a un té sin teína (hoy le ha dado fuerte) que a nosotras.

Yo: – Ya te vale, nena. Para eso te quedas en casa.
Marta: – Ay, lo siento. Me estoy despidiendo ya.
Silvia: -¿Con quién estás hablando?
Marta: -Ay, ahora te cuento.

Cuando Marta dice tantos “Ay”, es que está emocionada. Y las únicas cosas que le emocionan en esta vida son los Donuts y los hombres. El orden depende del día. CONTINÚA LEYENDO >

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Vosotros

Yo a esto no juego

Por Lectores | 2 febrero, 2015
Yo-a-eso-no-juego
Te está dando una de cal y otra de arena”, le decían, “Tú tienes que hacer lo mismo”.

En línea

Nunca entendió ese juego estúpido de tener que mostrar lo contrario de lo que sentía. Nunca se le dio bien actuar.

- ¿Entonces no le hablo?
- No. Espera a que lo haga él.

Suspiró y dejó el móvil en la mesa. Se conocieron en la fiesta de cumpleaños de una compañera de trabajo. Le pareció mono, y aunque al principio no se fijó en él, a medida que avanzaba la noche consiguió arrancarle unas cuantas carcajadas y en un abrir y cerrar de ojos había captado toda su atención. La gente con labia tiene mucho peligro. Volvieron a verse semanas después por sorpresa en su bar favorito, donde intercambiaron miradas, sonrisas pícaras y números de teléfono. Y llegaron las citas. Unos cafés, unas cañas por La Latina, un cine, un concierto de jazz. Todo fluía con naturalidad, se dejaban llevar.

Últ. vez hoy a las 19:35

Desde el principio se había mostrado receptivo. Y ella también. Si decían que se llamarían, lo cumplían. Si uno rechazaba un plan, el otro proponía una alternativa. Si tenían una semana ajetreada, buscaban una excusa para verse y descargar tensiones.

Un día él dijo que llamaría y no lo hizo. Me da igual, ya le llamo yo. Nunca había tenido ningún problema en tomar la iniciativa. Él dijo que estaba hasta arriba esa semana y le era imposible quedar. Bueno, no pasa nada. Ya nos vemos otro día.

- Seguro que te llama mañana.
- Ya. CONTINÚA LEYENDO >

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