Bukowski
Relaciones

No quería ser Bukowski

Por Mendez | 19 mayo, 2017
Decidí, en esa pequeña mesa de caoba con olor a cerveza rancia que si seguía escribiendo, lo haría sin mirar hacia los lados.

Tenía yo 17 años y José Gabriel “El Kid” Criollo había puesto en mis manos el libro “Escritos de un viejo indecente” de Bukowski. Era la mitad de los 90s y estábamos sentados en la mesa de la entrada a la derecha del mítico Greenwich Pub en Caracas. Éramos jóvenes, yo el que más. El Kid era joven pero 8 años mayor. Las chicas en en el bar eran jóvenes, de una edad intermedia entre la mía y la de José Gabriel. Ricardo “Mucuchiés” era joven, su hermano Ever lo era aún más, y ya eran, junto a Richard “Greenwich”, los barmen más famosos de la ciudad.

Era medianoche y veníamos de La Cartuchera, un bar cultural que tenía mi hermano. José Gabriel se había licenciado de abogado junto con mi hermano a principios de década y por eso le conocía. Sentados en Greenwich bebíamos Heinekens de 500 bolos (Bolívares) o el equivalente a 3 dólares, él me hablaba de Bukowski. También sonaba Charly García. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

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relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

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Relato

Me he caído

Por Alena KH | 10 mayo, 2017
me he caido
La mujer me coge de la mano. Me pregunta quién me ha hecho esto.

El Universo -mi Universo- me enferma. Escribir me sana. Por eso escribo. Por eso y por explicarle al mundo, el día que me vaya, o más bien el día que me echen, qué es lo que sentía. Por qué siempre llevaba gafas de sol. Por qué nunca sonreía. Por qué jamás intenté que las cosas fueran distintas. Moriré, y ellos me leerán. Me leerán con descuido y en menos de un día. Mi abuela ya me advirtió: escribir es un trabajo desagradecido. Escribir es como cocinar. Lo haces con esmero, eliges ingredientes con cuidado: pelas, cortas, mezclas.  Lo fríes y lo guisas. O vete a saber… Cada uno lo hace a su manera, ¿qué importa eso? Una vez hecho, lo “emplatas” -como lo llaman en la tele- y lo sirves: exhausta, pero aliviada. Aunque nerviosa.

Ellos se sientan, sonríen y se lo meten en la boca. Con suerte lo mastican. Y lo tragan, mezclando el sabor de tu trabajo con el del vino de supermercado. O, todavía peor, con el de una cerveza. Todos sabemos qué pasa después. CONTINÚA LEYENDO >

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Cosas que pasan

El peligro de ser uno mismo

Por Dave Santleman | 4 mayo, 2017
cameron-diaz
Y sí, puede que siempre sea yo el que se tira el pedo y mira mal al otro.

Ayer me ocurrió algo de cuyo impacto aún estoy intentando recuperarme, casi 24 horas después. Fue un sentimiento que se apoderó de mí y me paralizó del pánico, tanto que me ha inspirado a hacer lo que llevo dos meses intentando conseguir sin éxito alguno: escribir. Hoy escribo, eso sí, desde la más tenebrosa oscuridad, ambas metafórica y literal. Pero oye, al menos estoy escribiendo. Es un avance.

Ayer, señoras y señores, me di realmente cuenta de que soy ególatra. Y envidioso. Terriblemente envidioso.

No me malinterpretéis, llevo conviviendo conmigo mismo y viéndome al espejo todos los días desde hace 23 años. No, tampoco me pilló taaan de sorpresa: sé cómo soy y cuáles son mis defectos. Pero fue la primera vez en mucho, mucho tiempo que ese aspecto de mi personalidad- del que no me siento particularmente orgulloso- se adueñaba de mí de semejante manera. Y lo peor de todo es que iba proyectado a gente que me importa, a la que le tengo mucho aprecio y que no se merece algo así. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Y luego llovió

Por Alena KH | 26 abril, 2017
chernobyl
Aquel 26 de abril del 1986 yo tenía 4 años y un día, y un miedo atroz

Un día como hoy, hace 31 años, me desperté por la mañana, en casa de mi abuela en Ucrania. Estábamos de visita.

Mi abuela se ocupó del desayuno, mi madre estaba lavando la ropa a mano y mi padre colgaba una estantería en la pared. Yo me acerqué a la ventana para ver si mis amigos estaban jugando fuera.

El cielo estaba… raro. Estaba precioso, colorido, pecoso. Había nubes de todos los colores: rosas con lunares verdes, verdes con lunares amarillas… Empecé a saltar de alegría: «¡Mamá! Alguien ha coloreado el cielo. ¡Mira, mira!», grité excitada, mientras agarraba a mi madre por la falda y la arrastraba hacia la ventana.

«¡Pero qué cuentista eres!», me dijo riendo. Pero me siguió, tenía manos enjabonadas. CONTINÚA LEYENDO >

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Estilo de vida

Cinco libros para todos los gustos

Por Alena KH | 23 marzo, 2017
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Es por eso que, a partir de ahora, una vez al mes os vamos a recomendar libros: uno por cada autor de este blog.

Nos gusta la gente a la que le gusta leer. La gente que es capaz de pasar cuatro horas en un sillón. La gente que se siente feliz leyendo. La gente que lee de verdad, olvidándose de avisar a todos, vía Instagram, de que está leyendo en un balancín en medio de un jardín.

A los que nos gusta leer, en realidad no nos hacen falta los bancos, ni los balancines. Nos hace falta un buen libro.

Nos emociona descubrir a una nueva autora que nos acoge en un mundo de fantasía, en el que los personajes son un poco tú y un poco yo. Nos apasiona acompañarla en un viaje a través de su imaginación y conocer cada uno de los rincones de su rebuscada mente. Nos entristece acabar la última página y nos alegra averiguar que ha escrito cinco libros más. Nos entusiasma entrar en una librería y ver todo aquello que nos queda por leer. Nos excita el olor a papel y el sabor de las palabras. Nos inquieta el camino de la tienda a casa para poder empezar una nueva aventura.

Es por eso que, a partir de ahora, una vez al mes os vamos a recomendar libros: uno por cada autor de este blog. No se tratará de las novedades del mercado literario, para eso están los blogs especializados. Os hablaremos de los libros que son importantes para nosotros y os explicaremos el porqué.

Vamos allá…

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Libros  

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Cosas que pasan

¿Cómo saber cuándo dejar de luchar?

Por Alena KH | 15 marzo, 2017
luchar
Abandonar no siempre es un fracaso. A veces el fracaso es seguir apostando.

Está muy bien escribir los artículos sobre cómo luchar por un sueño. Yo también lo he hecho (tanto escribir sobre el tema, como luchar por una idea), todo hay que decirlo.

Pero nadie habla de una cosa igual de importante, o incluso más: ¿cuándo dejar de hacerlo?
Las cosas como son: perseguir un sueño está muy bien. Es muy sacrificado, pero se supone que vale la pena. Así un día te levantarás, mirarás hacia atrás y te dirás: «Qué bien he hecho de no abandonar mi GRAN META. Soy el mejor.»

Pero… ¿y qué pasa si…?

Cuando las cosas no van bien, cuando estamos hasta el gorro de intentar hacer algo y que no nos está yendo bien, mis amigos y yo nos tomamos una copa de vino y decimos: «Algún día nos reiremos de todo esto». Se me ocurrió preguntarles un día: «¿Y qué pasa si ese ‘algún día’ no llega jamás?». CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Una mujer no debería ser enemiga de otra mujer

Por Sashimi Blues | 12 marzo, 2017
francesas
Somos incapaces de luchar por nuestros derechos, más allá de ponernos una camiseta de moda para la consabida foto.

Estos últimos días he estado en París por cuestiones de trabajo. Suena idílico, ¿verdad? Las mismas preocupaciones, tareas, informes, pero bajo un decorado que quita las penas. No es lo mismo corregir exámenes con la torre Eiffel de fondo que desde un despacho atestado y feo. Y si algo me gusta de París son las parisinas. Si, esos seres etéreos, perfectos, divinos que pasan a tu lado recordándote lo paleta y provinciana que eres. Hagas lo que hagas, nunca estarás a su altura. Parecen tan naturales, con su ropa casual de lujo, su pelo despeinado pero perfecto y su cara limpia y perfectamente maquillada… ¡Qué envidia! Cuesta mucho ser empática, pensar que ellas también sufren, se depilan, tiene gases y nada que ponerse.

“Lupus est homo homini” decía el filósofo, “La mujer es la peor enemiga de la mujer” digo yo. TODAS, absolutamente todas nosotras hemos sido malvadas con alguna mujer a lo largo de nuestra vida. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Una torta al año “no hace” daño

Por Alexandra Sen | 16 enero, 2017
una-torta-al-ano
Ser maltratadas no es un atentado contra la vida, es un acto de amor.

El pasado miércoles tuvo lugar en el Parlamento ruso una primera votación para despenalizar los malos tratos que se saldó con un resultado escalofriante: 368 votos a favor, uno en contra y una abstención. Comenzamos bien el 2017.

La iniciativa surgió de la diputada Elena Mizulina –también presidenta del Comité sobre Familia, Mujer y Asuntos Infantiles– quien declaró necesaria la revisión de la popularmente denominada “ley sobre las tortas”, aprobada en Rusia en verano del pasado año y que estableció que la violencia doméstica debía ser considerada un delito penal.

Mizulina, quien ni corta ni perezosa ha definido la ley como una “expresión de odio hacia la familia”, expuso la necesidad de revisar el contenido de la misma para combatir contra injusticias tales como que un hombre que haya dado una torta a su mujer, o a sus hijos, se enfrente a dos años de prisión, mientras que el mismo acto perpetrado por un extraño en la calle no suponga más que una multa. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

No mires atrás

Por Sashimi Blues | 19 diciembre, 2016
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Tendrás la regla, te crecerán las tetas y sentirás miedo.

Una noche de invierno cualquiera. Una mujer cualquiera vuelve a casa. Camina deprisa, sin bajar la guardia, sin mirar atrás. En la mano derecha agarra las llaves con la punta hacia fuera, en la izquierda sujeta fuertemente el móvil. Llega al portal. Abre la puerta con diligencia y se asegura de cerrarlas tras ella. Enciende la luz de la escalera. Se monta en el ascensor aliviada, aunque sabe que no respirará tranquila hasta que no entre a casa y cierre la puerta con cerrojo. Nadie la persigue, nadie la amenaza. Sencillamente, tiene miedo.

Esa mujer soy yo, eres tú, es toda mujer. Da igual la edad que tengas, donde vivas, tu aspecto físico o tu forma de vestir. Todas, sí, todas, hemos sentido miedo en ocasiones. Miedo a ser atacadas por la calle, a encontrarnos a alguien en el portal, a que te sigan, o te paren, o te digan algo que roce lo incómodo. Es algo que asumimos, como si fuera parte de nuestra condición femenina: “Tendrás la regla, te crecerán las tetas y sentirás miedo”.

Cuando estudiaba en Francia, me encontraba a menudo con un chico en la biblioteca. Había algo en él que me hacía sentir incómoda, quizás porque no dejaba de observarme, pero nunca le di más importancia. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

“La teoría sueca del amor”: la soledad nuestra de cada día

Por Alexandra Sen | 13 diciembre, 2016
suecia
Me pregunto cómo es que somos tan infelices si nadamos en la abundancia...

La sala estaba abarrotada. Mujeres, hombres, jóvenes, ancianos… hasta se escuchó llorar a un bebé, a pesar de que la cinta no está recomendada para menores de 12 años. Me es imposible decir a ojo cuántas personas debíamos de estar ahí, pero lo cierto es que no cabía un alma. Incluso hubo un breve amago por parte de la organización de poner más sillas, breve porque desistieron enseguida para colgar, orgullosos, por primera vez, el cartel de aforo completo.

La presentadora estaba estupefacta, en ningún pase de los Docs del Mes había visto la sala de actos tan llena. No pudo evitar preguntar qué hacíamos allí, tantas caras desconocidas en un barrio que para los que vivimos en el centro de Barcelona se siente como casi salir de la ciudad. Los espectadores sabían a que venían; unos por recomendación, otros por haber visto el tráiler. Hubo una chica que contó el caso de su amiga, que literalmente “huyó de ahí” — explicó — y le sugirió el filme como muestra del porqué.

Estaba claro que a todos nos movía la curiosidad y, por supuesto, que el amor vende y preocupa a partes iguales. Añádele las palabras teoría y felicidad en el título, más el concepto de soledad como trasfondo argumental y tendrás la receta para un auditorio pleno. CONTINÚA LEYENDO >

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