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Relaciones

Me perteneces. O no

Por Edu Batet | 27 enero, 2016
En el fondo, ya nada parece tener el mismo sentido que años atrás.

Recuerdo una mañana, de hace una barbaridad de años, en la que una de mis primeras novias leía un libro tumbada en la cama desnuda y boca abajo, con los pies cruzados y el pelo recogido, y en un giro rápido de cabeza me preguntaba “¿qué haces?”, con una sonrisa en la boca, mientras no podía parar de mirarla y en mi cabeza no paraba de retumbar un “es mía”.

Esa sensación de que alguien te pertenece nos genera, nos guste o no, una placentera tranquilidad. Una especie de calma mental que cuesta de entender y descifrar, como si fuera alguna tecla interna que viene integrada en nuestro cuerpo de fábrica. Esa tecla me llevó a declarar himno oficial de la república independiente de Edulandia el ‘Is This Love’ de Bob Marley, en detrimento del ‘Very Ape’ de Nirvana.

Y es que lo más genial aparece siempre en los detalles más pequeños, en las situaciones más sencillas, en las complicidades casi imperceptibles. Si hablo de mi libro, he pertenecido a quien me ha abrazado por la espalda sin venir a cuento, a quien me ha apretado la mano fuerte mientras dormía, a quien me ha besado cuando no lo merecía. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Casarse no es avanzar

Por Alena KH | 2 julio, 2015

Yo sueño mucho por las noches. Más de lo que debería, creo. A mí me agota soñar tanto. Desde que me acuesto hasta que me levanto, durante las 8 h...

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Cosas que pasan

¡Estás cargada de puñetas!

Por Alena KH | 3 abril, 2015

«Estás cargada de puñetas», me dicen mis amigos cuando les hablo de la comida. No entiendo por qué me machacan tanto: ¡hay tan poca comida que d...

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Relaciones

¿Qué hacer con tu ex en las redes sociales?

Por Paula | 22 enero, 2016
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Hay varios-estudios-varios que dicen que es mejor no eliminar a tu ex de las redes sociales porque así se supera mejor una ruptura.

Tenemos muchos ex y demasiadas redes sociales. O simplemente muchas redes sociales. O inexplicablemente muchos ex («de cosas»: amigos, follamigos, ligues, errores, dramas, aventuras…). No es por hurgar en la herida pero centrémonos en las ex parejas. ¿Qué deberíamos hacer cuando se acaba el amor de tanto usarlo? ¿Qué pasa cuándo se acaba el amor de tanto compartirlo, de tanto fotografiarlo… de tanto stalkearlo? Ojalá siguiese Rocío Jurado entre nosotros para poder preguntárselo.

Supongamos que las tres fases del duelo de una ruptura las tenemos claras: tristeza, odio y revancha. Pero, ¿qué hay después? ¿Qué pasa después del «ya no», del «situación sentimental: duermo en la habitación con mi abuela» o del «cariño, por fin solos»? Antes sacabas toda la ropa de los cajones, la malmetías en tu maleta vintage, cogías la puerta y te ibas pero ahora… ahora también, pero cuando enciendes el móvil y esa persona sigue ahí HACIENDO VIDA NORMAL. Continúa subiendo fotos de sus ensaladas en Instagram, escribiendo chistes malos en Twitter, compartiendo videos de Youtube y actualizando su perfil de LinkedIn. Bueno, esto último no. Tampoco flipemos. CONTINÚA LEYENDO >

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Los ex  Redes sociales  

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Relaciones

Lo que no saben las madres

Por Dave Santleman | 18 enero, 2016
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Leemos un artículo de este tipo, nos ponemos sensibleros e incluso puede que les escribamos un WhatsApp diciéndoselo en el momento.

Me llamo Dave, mi madre Mari Nieves, y tengo algo que decir sobre ella. Sí, sé que no la conoces y no te interesa, pero tú también tienes o tuviste una madre, ¿o no?

Y ella sí que te importa, ¿verdad?

Acompáñame entonces en estas líneas y te aseguro que para cuando hayamos terminado lo mismo no has aprendido mucho de Mari Nieves, pero sí algo más importante.

Mari Nieves no necesita aprender nada, ella lo sabe todo.

Porque las madres, queridos míos, lo saben todo. O al menos, todo lo que a sus hijos respecta. Y eso es indiscutible. Pfff, menuda novedad Dave. Si este va a ser el típico artículo que resalta los tópicos de las madres, mejor me pongo vídeos de gatitos en YouTube o de Jorge Cremades en Facebook.

Vale, tranquilos. Os hablaré entonces de algo quizás menos típico: lo que no saben las madres. Y aquí ya me pongo serio. CONTINÚA LEYENDO >

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Familia  Madres  Sentimientos  

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Relaciones

Mi Mejor Amigo Gay

Por Nadarama | 13 enero, 2016
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La elección es dura. Mamachicho o Chica Almodóvar. Playboy USA o Vogue París. Sentirse deseada o absolutamente fabulosa.

Llegó un momento en que era tan imprescindible para una chica moderna tener un amigo homosexual, que un gay ortodoxo como yo no podía salir a la calle sin cierto temor a que lo cazaran.

Te parabas 2 minutos en un kiosko cualquiera a hojear la Vogue Colecciones y ya se te acercaba la chica mona de turno a decirte con mohín tendencioso: “qué pena lo de Galliano,¿verdad? Dior ya no ha vuelto a ser lo mismo”. El equivalente heterosexual a que te toquen el culo.

Porque después de un bolso Birkin, no hay nada más deseable en el mundo para una chica de mundo que poseer su propio MAG, que no es el clon chino de un producto de Apple, sino las siglas de Mejor Amigo Gay, el must de ésta y de cualquier temporada. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Chicas de revista

Por Sashimi Blues | 8 enero, 2016
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Diosas de Botero, de suntuosas curvas, desbordantes escotes, orgullosas de su talla cuarentaytantos.

Pocas cosas me producen tanto estrés como comprar una revista. Una de esas llamadas revistas femeninas. Suelo hacerlo en ocasiones concretas: viajes, vacaciones, estancias en hospital, cuando necesito una bolsa de playa o una agenda para el bolso. Plantada frente al quiosco, contemplo con cierto síndrome de Stendhal la amplia gama: has hay grandes, pequeñas, con todo tipo de regalos, de portadas impactantes, de promesas milagrosas. Seguramente, existe una revista femenina para cada tipo de mujer. O quizás no, porque yo, compre lo que compre, siempre me siento un poquito defraudada.

Hagamos repaso mental a la oferta del mercado. Desde las de moda y belleza, pasando por las de cotilleo, bienestar, salud mental, deportistas, madres, tercera edad… Está todo inventado. ¿Adelgazar?, ¿Conocer lo que se lleva?, ¿Saber quién está liado con quién?, ¿Encontrar mis chacras? El papel couché tiene la respuesta. No sé vosotras, pero yo, cuando salgo con la revista debajo del brazo, me siento sabia y poderosa. Los mandamientos de la belleza y la salud están a mi alcance. Cuando acabe de leer el ejemplar, insondables secretos se me habrán desvelado y alcanzaré el santo grial femenino. Vale, no será para tanto, pero todas hemos creído en mayor o menor medida en las promesas de la portada de turno.

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Relaciones

En defensa de los “débiles”

Por Alena KH | 3 enero, 2016
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La gran mayoría siguen allí porque ya no le interesan a nadie.

Yo tenía cuatro años. O cinco, como mucho. Mi madre y yo íbamos de camino al dentista a que me arrancase un diente. Un diente de leche. La cosa no hubiera tenido más importancia si no fuese porque era la tercera vez que íbamos al mismo médico: las dos anteriores me había arrancado los dientes equivocados.

Sé que suena raro. Pero en la URSS no tenías mucha elección con los médicos de tu ciudad. Y, aunque se había equivocado las veces anteriores, el mismo dentista de antes me tenía que arrancar el tercer diente. El “correcto”, el que me tenía que haber arrancado desde el principio.

Las dos visitas anteriores no lloré. Mi madre, de camino a la consulta, no paraba de repetirme: “Eres una heroína. Eres una niña muy valiente y seguro que lo superarás estoicamente.” Y yo era una heroína, anda si lo era. No derramé ni una sola lágrima.

Esa vez, la tercera, la cosa cambió. Cuando mi madre estaba a punto de abrir la boca para decírmelo de nuevo, me eché a llorar. «Mamá», le supliqué, «ya no quiero ser una heroína, estoy cansada ser una heroína, tengo miedo y necesito llorar».

Mi madre se echó a llorar conmigo.

Cada vez que me cuenta esa historia, me dice que aquel día la emocioné. Y es que ella también estaba cansada de ser una madre todoterreno, una esposa todoterreno y una profesional todoterreno. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Cada uno de enero

Por númerocuatro | 1 enero, 2016
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Entregarse a esa idea loca y obsesionarse en sacarla adelante le costó a mi padre una familia.

Cada uno de enero ahogo la resaca en espidifén y me acuerdo de mi padre. Nunca falla. Hago balance, y como la ha cagado tantas veces en su vida no puedo evitar pensar que somos igualitos. Vaya por delante que mi padre es un tipo cojonudo, en el sentido de que ha hecho siempre lo que le ha salido de los cojones. De ahí que la vida le haya llevado hasta Valencia donde es feliz tocando los cuencos tibetanos para grupos. Por lo visto no lo hace nada mal. Me lo imagino ahí, tocando sus cuencos en una sala en penumbra abarrotada de correligionarios macrobióticos y al tiempo que me visualizo cualquier sábado por la noche poniendo discos en un bar (una de mis mayores aficiones). El paralelismo me da cosica.

Al fin y al cabo, mi padre siempre será mi padre. Le quiero, le respeto y todo ese rollo, pero hay que reconocer que tiene (tenemos) unas pelotas que no caben en una carretilla. Es un destino del que siempre he renegado y que me alcanza en plan “La Nada” de La Historia Interminable. Corre Fuyur, vuela como el viento cabronazo. Pero yo tenía un plan. CONTINÚA LEYENDO >

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Despropósitos de año nuevo

Por Martínova | 29 diciembre, 2015
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En lugar de hacer una lista de propósitos de año nuevo, deberíamos hacer una lista de despropósitos de año nuevo.

Como cada año se acerca el 31 de diciembre y la población occidental tiende a ponerse nerviosa y comportarse de formas extrañas.

Entre los rituales del cambio de año suele darse esa cosa de querer rellenar listas de propósitos para el nuevo año que se acerca para todos los que usamos el calendario gregoriano (aún sin saber que lo hacemos, en muchos casos).

Esas listas que cada año se repiten, porque curiosamente tenemos tendencia a perir siempre las mismas cosas. Esto solamente puede significar dos cosas:

- Lo que pedimos nunca se cumple y por eso lo volvemos a pedir cada año.

- Lo que pedimos se cumple cada año pero lo volvemos a pedir de nuevo por si las moscas.

No nos engañemos, siempre es la primera opción. Porque a ver, siendo realistas, desear cosas que uno no ha conseguido en 365, no tiene mucho sentido. Cosas que siempre suelen ser las mismas en casi todos los que hacemos listas: CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

La letra pequeña del soltero

Por Edu Batet | 23 diciembre, 2015
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Esa noche de cumpleaños que nunca olvidaré, la vez que me pidieron matrimonio y dije que sí.

Cerveza en mano, escucho atentamente a una amiga mientras me pone al día de su vida. Debido a la cantidad de horas que pasa delante de un ordenador, luce unas simpáticas ojeras de mapache. No puedo evitar observar su graciosa manera de gesticular mientras me explica sus proyectos laborales, su última mudanza y sus escarceos amorosos.

Parece mi turno en la conversación. Siempre tengo la manía empezar a hablar mientras estoy comiendo algo. En este caso, una patata brava que quema y que pica un poco; la típica situación que te obliga a soplar y aspirar a la vez, una oda a la estupidez.

Media patata brava después me arranco con mis cosas. Tengo que decir que he superado bastante la época de aburrirme cuando le explico mi vida a alguien y ahora incluso me siento cómodo contando las cuatro cosas que hacen que mi mundo gire en la dirección que me apetece, que no ha sido nada fácil, todo hay que decirlo.

Llegados a un punto abrimos el melón de los solteros y nos reímos un rato. Tenemos historias para escribir un maldito libro sobre todos los tics que acumulamos con la edad. Todos los traumas que hemos ido apilando en rincones y que definen nuestros miedos y nuestras inseguridades. CONTINÚA LEYENDO >

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Malqueridos

Por Sashimi Blues | 21 diciembre, 2015
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Durante aquella comida me entraron ganas de levantarme y decirle cuatro cosas a él, pero también a ella.

Cuando aprieta el frío y la rutina del invierno me engulle, me dejo llevar por los recuerdos del verano. El sol, las largas tardes, la tranquilidad y ese maravilloso rinconcito al que me escapo unos días todos los años. Un lugar tranquilo y acogedor junto a la playa, donde mi máxima es no hacer nada el tiempo que dure mi estancia. Y fue este verano, durante una de esas comidas regadas con buen vino que se alargan hasta el infinito, cuando viví una situación que no he logrado olvidar y que me ha dado pie a escribir. Os cuento.

Aparecen un hombre y una mujer en la terraza. Ella rubia, esbelta, bronceada. Él, atractivo, perfectamente peinado y vestido. Una pareja perfecta llegada de un país nórdico. Se sientan a comer frente a mí. El pide medio pollo; ella, un agua. Mientras el chico perfecto engulle con las manos, ella, con ojos vidriosos, lucha por contener las lágrimas. El silencio es abrumador. A un gesto suyo, ella se levanta a pedir sal. Se pone las gafas de sol. La veo llorar tras los cristales. Cuando él acaba de comer, se levantan y se van. Ella coge las bolsas. Ni un gesto, ni un cariño. Nada. Al día siguiente, nuestro amigo paseaba solo por la playa, perfectamente peinado y conjuntado. A ella no la volví a ver. CONTINÚA LEYENDO >

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